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 Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco

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Alessandro
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MensajeTema: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Oct 22, 2008 10:42 pm

Bueno, creo que abrire esta seccion del foro con mi propia historia.
Esta ha recivido buenas criticas en el foro de sakuramex, por un profe de literatura y mis amigos.

Espero que les guste.

Ingg Silver: La leyenda del caballero blanco


Capitulo I "Un caballero en la ciudad"

Era una noche tormentosa y yo era la única persona en el camino. Vestía con una camiseta blanca, un pantalón negro, unos guantes de metal, igual que las botas, y una espada colgada en la espalda.
Salgo del camino y entro a una cueva para usarla de refugio; ya adentro, enciendo una fogata y pongo a secar mi camiseta, mientras miro hacia fuera y me digo a mí mismo "¿Por qué no recuerdo nada de mi pasado? ¿Por que no recuerdo mi hogar o a mi familia? ¿Por que no se nada de mí mismo?. Solo se una cosa, me llamo Ingg Silver y soy el Caballero Blanco, pero... ¿por qué?"

No pasaban de las nueve de la mañana cuando llegue a una ciudad; las calles llenas de gente y de mercaderes. Uno de ellos se me acerco y dijo:
-Amigo, esa espada se ve muy vieja- me dijo un mercader- te doy este lustrador por cincuenta monedas plateadas.
Yo lo ignore y seguí mi camino
-Te lo dejo en veinte monedas plateadas. Creo que vendo esto muy caro.

Seguí caminando, haciendo caso omiso de los mercaderes hasta que uno tomo mi mano...
-No lo puedo creer, son gemas de viento; te doy cien monedas doradas por ellas
-Perdón, pero no están a la venta
-Te daré lo que me pidas
-Gracias, pero son muy valiosas para mí
-Y para mí también, te doy doscientas monedas doradas
-Ya le dije que no
-Quinientas monedas
-¡No!
-¡Mil monedas!
-¡Ya déjeme!
E intento quitarme la gema de mi guante
-¡Ráfaga Blanca!
Con eso lo hice volar y estrellarse con su puesto (o eso creo yo), el cual se hizo pedazos
-Lo siento, pero no se venden.
Y seguí caminando, mientras la gente me miraba asustada o sorprendida y me abría el paso.

Camine un rato y vi lo que parecía una taberna, decidí entrar y, no, no era una taberna, era un café.
Me acerque a la barra y me senté.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Jue Oct 23, 2008 6:39 pm

Very Happy claro tus historias estan geniales, bueno a mi me gustan mucho, pero te tardas un poco en actualizar tus historias, así que apresurate con la del reino del cristal, me tienes intrigada
Smile
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MensajeTema: SEEEEEEEEEEEEEEEEEEE   Lun Oct 27, 2008 6:52 pm

sigue, sigue no te quedes ahi,
me encantan tus historias
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Alessandro
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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Oct 28, 2008 12:07 am

Capitulo II "El café Sakino"

Camine un rato y vi lo que parecía una taberna, decidí entrar y, no, no era una taberna, era un café.
Me acerque a la barra y me senté. Fue en ese lugar donde las conocí a ellas dos. Las primeras personas con las que pude hablar de mi problema, que me ayudaron y defendieron, que les podía decir amigas.
-Bienvenido al café "Sakino" ¿qué te puedo servir?- me dijo amistosamente la encargada
-Un café cargado
-Trabaja un café cargado
Ella entro a la cocina y me puse a contar mi dinero, solo 11 monedas cobrizas
-Toma, un café cargado, 17 monedas cobrizas
-Solo tengo 11 monedas
-Lo siento- se disculpo- pero no puedo servirte si no tienes el total es la política del lugar, la verdad lo siento
-Por favor Tiara- dijo otra chica- ¿que son seis monedas?
-Sabes que si me atrapan me despiden
-Ya lo sé, seis monedas para cubrir lo que debe y otras veinte para mi chocolate.
-Chocolate como siempre.
-Gracias por el préstamo- le dije a la chica
-No hay de que; Mia Valentine- se presento- y ella es Tiara Vieira
-Mucho gusto, Ingg Silver el caballero blanco
-¿Eres un caballero?- dijeron al unísono
-Si
-Vaya, ¿de qué reino vienes?
No respondí
-¿Qué pasa?- pregunto Tiara
-No sé de donde vengo
-Como que no sabes- dijo Mia
-No puedo recordarlo
-¿Y tienes familia o conoces a alguien?
-No sé, no recuerdo nada de mi pasado
-Eso es muy extraño; oye, unas gemas de viento- observo Tiara
-No se venden
-No té apures-dijo- ni las quiero ni puedo pagarlas, solo que nunca había visto unas tan de cerca
-Y vaya día en que se te ocurre traerlas-hablo Mia- hoy es día de mercadeo y alguien las va a querer comprar
-Pues alguien ya lo intento, me ofreció 1000 monedas
-¡Mil monedas!- gritaron al mismo tiempo
-Yo hubiera aceptado- dijo Tiara- Nadie te da mil monedas todos los días
-Pero estas gemas valen mucho para mí, siento que tienen algo que ver con mi pasado
-Cambiando de tema-sugirió Mia- ¿podías mostrarme tus habilidades de viento?
-Acabo de dar un show allá afuera, no quiero mas problemas
-Vamos, no todos los días conoces a un cabalero- insistió
-Esta bien... ¿ven al tipo de sombrero verde? Se lo voy a quitar. Ráfaga blanca.
Su sombrero salió volando (muy divertido, jejeje)
-Mi sombrero- lo escuche gritar
-Jaja, me gustaría hacer eso.- rió Tiara
-¿Y que tan lejos esta el siguiente pueblo?
-A 200km
-Entonces empiezo a caminar desde ahora
-¿Cómo que ya te vas?- me dijo Mia- ¿donde piensas pasar la noche?
-En una cueva que encuentre
-No creo que encuentres nada- advirtió Tiara- todo esta plano hasta la próxima ciudad
-Ya sé- dijo Mia- quédate en mi casa hoy y mañana te vas con los mercaderes
-¿Y me aceptaran?
-A cambio de seguridad, sí. Oye, yo puedo investigar sobre tu pasado, solo le pregunto a los mercaderes si reconocen tu nombre.- dijo Tiara
-¿En verdad harían eso por mí?
-Claro, debemos ayudar al prójimo cuando tiene problemas
-Muchas gracias, les aseguro que su bondad será recompensada.

Esa fue la primera vez que me sentía querido y supe que era la solidaridad. Ese es el primer recuerdo agradable que tengo de mi vida.

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Alessandro
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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Jue Nov 06, 2008 9:52 pm

Ya me canse de subir de uno por uno, asi que voy a poner como tres o cuatro capitulos en el mismo post.

Capitulo III "La casa de Mia"

Charlamos en el café cerca de una hora y así supe que Mia fabricaba lanzas "Muchos piensan que son adornos" dice "Pero son armas letales". Y Tiara no solo trabaja en el café, en la noche lo hace en un bar: "Muy útil para tener información valiosa" me dijo.
Mia me llevo a conocer la ciudad, me compró ropa (no tengo que decir que el dinero le sobra) y negocio mi viaje con el líder de la caravana de mercaderes, un tal Viggo.
-No lo sé, un caballero puede resultar muy sospechoso
-Pero es más peligroso andar sin seguridad, con tantos asaltantes- le contesto Mia
-Además, míreme- dije- ¿en verdad parezco caballero?
-Bueno... en ese entonces... nos vamos mañana a medio día.

Al atardecer, Mia me llevo a su casa a pasar la noche. La casa era muy grande.
-Sí, las lanzas se venden muy bien, pero con tanto espacio me siento sola.
- ¿No vive nadie más aquí?
-No, solo yo y... por esta noche tu.
Entramos a su casa. Yo mire todo a mí alrededor. En una vitrina tenia una hermosa lanza, con una brillante punta, un listón blanco y pintada de rojo con detalles dorados.
-Esa la hice para mí; mi vecino la vio y me dio la idea de venderlas. Ven, te quiero mostrar algo.
Mia se acerco al armario que estaba bajo las escaleras. Abrió la puerta y me asome: Adentro tenia una cantidad sorprendente de lanzas, de distintos colores y con diferentes diseños.
-¿Todas las haces tu?
-Si, en dos días hago como unas 20, tu sabes, dejo secar la pintura y luego hacer los detalles, en fin.
-Vaya, algún día te pediré una.
-¿Quieres ver donde las hago?- me pregunto Mia
-Por supuesto
Subimos las escaleras y entramos al primer cuarto que vi. Era muy grande, tenia varias mesas, había lanzas colgadas en la pared, varias puntas, muchos listones y mangos de madera.
-De aquí salieron todas las que lanzas que viste- dijo orgullosa
-¿No es difícil hacer tantas tu sola?
-Un poco, pero como me gusta, no hay problema- dijo- Ven, te mostrare tu habitación
Salimos del taller (por así decirlo) y entramos a la puerta que se encontraba enfrente. El cuarto era grande, igual que la cama. Había un librero, un par de mesas, un cuadro extraño y una lanza verde colgada.
-Eres el primero que va a dormir aquí
-Creo que es un privilegio
Ambos miramos el atardecer.
-Eres muy valiente al buscar tu pasado
-¿Por qué lo dices?
-Tu pasado puede ser horrible y no te importa, quieres saberlo de todas formas. Otro se hubiera suicidado o iniciar otra vida.
-Supongo, que mi destino es buscar mi pasado.


Capitulo IV "La salida de Sakino"

Amaneció con una fresca brisa, los mercaderes empacaban sus mercancías y preparaban a sus caballos; Mia me llevo al café para almorzar.
-Lo siento- me dijo Tiara- pero no descubrí mucho, solo me dijeron de un cliente con el apellido Silver
-No es mucho
-No te desanimes Ingg, ahora sabes que no eres el único Silver en el mundo
-Tienes razón, ahora tengo que buscarlo
Se escucho una trompeta y Viggo entro al café.
-Ingg, ya nos vamos
-Esta bien
Sali del café detrás de Vigo; Mia y Tiara me siguieron. Viggo me sentó en el primer carro (junto a el), la trompeta sonó de nuevo y la caravana comenzó a moverse
-Adiós Ingg- me despido Mia- Espero que nos veamos pronto
-Buena suerte, seguiré investigando sobre ti- me grito Tiara
-Gracias por todo, les prometo volver

Y salí de la ciudad, con el sol de la mañana y la esperanza de encontrar mi pasado...


Capitulo V "Problemas en el viaje"

Ya habían pasado dos horas desde que salimos del pueblo y no había platicado nada con Viggo; y, la verdad, no tenia ganas de hacerlo. Solo podía pensar en lo que encontraría en el siguiente pueblo y en el pequeño resultado de la investigación de Tiara.
-Te veo muy pensativo Ingg ¿Pasa algo?
-Si, pero es un poco extraño
-Con todo lo que he visto-dijo sonriendo- es difícil que algo me parezca extraño
-Lo que pasa es que no recuerdo mi pasado
Viggo medito un momento y después me pregunto
-Solo recuerdas tu nombre
-Y mis poderes de viento
-Mmmmm, creo que es culpa de un mago; hay magos que pueden borrar la memoria de una persona
-Cuando menos ya sé que mi condición es culpa de un mago
-¿Me permites ver tu espada?- pregunto interesado
-Claro- se la acerque- ¿Tiene algo?
-Si, yo hice esta espada
-¡¿Tu la hiciste?!
-Si, se la vendí a un tipo en ciudad Takoi hace unos siete años
-¿Y el cómo se llamaba?
-No recuerdo... creo que Seifer, ¿o Saifer?... Saider... Sai, Sai, Saibo... Si- dijo después de un rato- Saibo Silver
-Entonces puede que él sea mi padre- dijo entusiasmado- ¿donde queda ciudad Takoi?
-A unas siete horas de ciudad Aphat, es a donde vamos. Cálmate, solo estaremos dos días- dijo para tranquilizarme
De pronto sonó la trompeta, esta vez con un sonido agudo, seguido de un grito de mujer
-Ingg, ¡nos roban!
-Solo si yo lo permito
Baje de un brinco y corrí hacia el quinto carro (como de esperarse, era el de las joyas). Vi a cuatro sujetos robando, uno ya tenia una bolsa en la mano. Le caí a el con una patada que lo dejo en el suelo y le quite la bolsa que traía. Me volví a los demás.
-Si quieren enriquecerse, háganlo por su propio esfuerzo y no por el de los demás
-¿Y tu quien eres?- me dijo el aparente líder
-Para ustedes, soy el caballero blanco
-Un caballero- dijo el mismo ladrón- Kao, Eros, tomen sus armas
Los tres intentaron atacarme con sus cuchillos. El otro ladrón se levanto y me tomo del cuello, me levantó unos diez centímetros del suelo. Kao y Eros trataron de herirme y los recibí con un par de patadas. Al líder lo agarre con mis piernas y lo azote en el suelo; finalmente, me libere con dos codazos que le propine a mi captor.
-¡Ráfaga Blanca!
Lo hice volar y casi llega al carro de Viggo. Kao y Eros trataron de golpearme otra vez; apunte mi puño al suelo
-¡Ráfaga Blanca!
Me eleve unos cinco metros y los dos ladrones chocaron ente si. Al tocar tierra, faltaba uno.
-¿Que no eran cuatro?
-Aquí estoy caballero- dijo una voz atrás de mi- Dame esas joyas o ella se muere
Sujetaba a una chica de caballo azul por el cuello, mismo que era amenazado por un cuchillo. Yo no sabia que hacer, me quede inmóvil viendo la escena.
Una voz en mi interior me dijo "Dale las joyas a Viggo, esa chica no le interesa a nadie", pero otra voz me dijo lo contrario "Daselas, no puedes permitir que la chica muera"
-¿Y bien?- me apresuro el ladrón- ¿Que dices?
"¿A quien le importa la chica? Nadie la extrañara"
-A mi me importa- dije en voz baja- De acuerdo, tu ganas
Le avente la bolsa, el la atrapo y con un gesto grosero, me arrojo a la chica. El salió corriendo.
-¿Porque hiciste eso?- me reclamo la chica
-Porque no podía hacer esto- apunte con mis dedos al ladrón y comencé a girar la mano- ¡Remolino menor!
-¡¿Pero que demonios esto?!
Forme un pequeño remolino que lo aprisionó. Me acerque a el, metí la mano y le quite la bolsa
-Es una prisión de viento- le dije- ahí te quedaras un rato hasta que aprendas a no robar
Camine tranquilamente hacia la caravana, el ladrón me grito furioso y me dijo hasta de que me iba a morir. Uno de sus cómplices, creo que Kao, trato de amarrarme la pierna; jaja, le di una patada y me soltó.
Subí al carro de la joyas y le di la bolsa a la chica.
-Gracias caballero- me agradeció
-De nada, pero dime por mi nombre: Ingg
-Esta bien, yo soy Hilda y gracias de nuevo
-No estuvo nada mal para ser la primera vez. ¡Viggo! ¡Ya podemos irnos; yo me iré acá atrás!
-¿Nunca habías evitado un asalto?
-Puede que ya lo haya hecho, pero no lo recuerdo
-¿Tienes Amnesia?
-Viggo dice que es provocada por un mago
-Un hechizo anti-memoria; dice que el mago que lo hace entra a la mente de la victima y borra lo que quiere
-Pues el mío no quiere que recuerde nada que no sea mi nombre y el poder de las gemas
-Es raro, normalmente eso es lo primero que borran
-Entonces creo que tengo suerte

Suerte, solo eso...


Capitulo VI "El caballero rojo"

Yo creo que nadie pensaba que alguna alma en este mundo me conociera, y yo pensaba lo mismo... bueno, a excepción de Mia, Tiara, Viggo e Hilda.
Bueno, Tiara descubrió a los que alguna vez fueron mi compañeros, y me estaban buscando.
-Bienvenido al café Sakino ^^- dijo en un tono de lo mas amistoso a un tipo de armadura roja y una mirada de loco.- ¿en que puedo servirte?
El tipo se acerco a la barra, inspecciono el lugar y se quedo mirando la puerta.
-¿Te puedo ayudar en algo?- volvió a decir Tiara
-Si- contesto en un tono desafiante- ¿Paso por aquí en caballero blanco?
"Este busca a Ingg" pensó Tiara
-¿Quien, perdón?- dijo
-El caballero blanco, un tal Ingg Silver
"¿Que hago, le digo o no?" volvió a pensar Tiara
-¿Y bien? ¿Paso o no paso?- dijo desesperado el tipo
-No, no ha pasado por aquí- dijo finalmente Tiara
-Si llega a pasar, dile que busque habitación y que el caballero rojo lo busca
Salió del café muy apresurado; tanto que Mia tuvo que hacerse a un lado para evitar estrellarse con el. Al abrir la puerta, se lograron ver otras tres figuras humanas con armadura.
Mia se acerco a la barra
-Pero que tipo tan grosero- se quejo- nunca he visto a ninguno así
-Tienes razón, pero tengo algo mas importante que decirte respecto a el.
-¿Que es? Cuenta
-Ese busca a Ingg, dice que es el caballero rojo
-¿Y le dijiste que el vino aquí?
-Por supuesto que no, ¿le viste la cara de loco?
-Si, me dio miedo. Me pregunto si los otros tres venían con el
-¿Otros tres?
-Si, dos chicos y una chica. También traían armaduras
-Así que eran tres...
-Si, espero que no encuentren a Ingg, no creo que sus intenciones sean buenas
-Lo mismo digo... ¿crees que tenga poderes como Ingg?
-Espero que solo use la espada
-Y que Ingg este muy lejos de aquí

Como pueden ver, un amigo (en mi caso amiga) es alguien que nos puede defender, aunque su vida este en riesgo... todavía me pregunto porque Tiara hizo eso, solo tenia un día de conocerme...

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Jue Nov 06, 2008 10:40 pm

Surprised Surprised Surprised Surprised Surprised Surprised Surprised Surprised
esta bien lo leere otra vez
despues de tod no me hara
daño leerlo otra vez, después
de todo me encantan tus historias
Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile
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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Vie Nov 07, 2008 10:39 pm

Capitulo VII "Llegamos a Aphat"

Durante el viaje converse con Hilda, me dio mucha risa cuando me dijo lo de "¿Conoces el dicho: un caballero no tiene memoria? Pues parece que esta hecho para ti". Es una chica muy agradable.
No se cuanto tiempo pasamos platicando; supongo que mucho porque un chico se acerco y nos dio un aviso de Viggo...
-Hilda, ya casi llegamos a Aphat
-¡Que bien! Ya casi llegamos Ingg
-Un paso más cerca- dije
-Tu- dijo en chico- Tu eres el caballero que trajo Viggo
-Si. Ingg Silver, el caballero blanco
-Yo soy Terry, trabajo con Viggo en la herrería. Mi especialidad, hacer espadas y escudos, pero también los reparo.
-Entonces, podrías ver mi espada, tiene unos cuantos golpes y creo que le falta un pedazo.
-Descuide, tengo tres años en el negocio
-Me alegra. Y dime Ingg.
-De acuerdo, Ingg. ¿Donde la conseguiste?
-Pues, Viggo dice que la hizo hace siete años.
-Pero, ¿no recuerdas donde la conseguiste?
-Terry- intervino Hilda- Ingg tiene amnesia
-Amnesia, ¿por una batalla?
-Creemos que fue un mago el que me dejo así.
-Entonces, debes de ir a ciudad Takoi
-Si, ahí vive un poderoso brujo- dijo Hilda
-Un brujo... ¿como se llama?- pregunte interesado
-Nadie sabe su verdadero nombre- dijo Terry- todos lo conocemos simplemente como "El mago"
-Otra vez ciudad Takoi
-¿Como que otra vez?- dijo Terry con gran curiosidad
-Viggo dice que ahí vendió la espada de Ingg.
-Pensamos que es mi padre el que la compró.
-Bueno, tal vez eres de ahí
-Pero solo tal vez...

La trompeta sonó de nuevo, señal de que nos acercábamos al pueblo de Aphat. Poco a poco, los carros entraban en la calle principal y se detenían, con el bello atardecer, sin ninguna nube y el sol ocultándose tras las montañas.
Solo tenia que esperar dos días más y llegaría a ciudad Takoi para saber mi pasado.


Capitulo VIII "Tras el caballero blanco"

La actividad en Sakino (¿verdad que los del café se rompieron la cabeza inventando el nombre?) comienza con el amanecer y desde ese momento el café abre sus puertas al publico. Como siempre, Tiara se encuentra atendiendo, pero esta vez, se ve preocupada. Mia se sentó en su lugar acostumbrado en la barra junto a su amiga. Ella también se veía preocupada.
-Creo que hoy cambiare el chocolate por un café cargado- dijo Mia
-También tenia pensado tomar eso- respondió Tiara
-¿Tu también dormiste mal?
-Si, no dejaba de pensar en el caballero rojo
-Yo soñé con los dos. Fue horrible, ese tipo estaba matando a Ingg y yo solo podía ver lo que hacia. Después de eso ya no pude dormir
-Con un sueño como ese yo tampoco podría volver a dormir
-No sabia que hacer, así que me fui a mi taller y comencé a fabricarle una lanza a Ingg, deberías verla, la pinte de blanco, le puse un listones azules y plateados y le grave el nombre con letras plateadas.
-¿Te esfuerzas tanto en una lanza para alguien que es casi un extraño?
-Ingg no es un...
En ese momento entro el caballero rojo, con su misma cara de loco y paso apresurado, se dirigió a Tiara
-Y bien, ¿paso por aquí en caballero blanco?- dijo en un tono de lo mas grosero
-No- respondió Tiara en el mismo tono- No ha pasado por aquí
-No me gusta ese tono con el que me contestas
-Y a mi no me gusta nada de usted
-¿Tu que me ves?- dijo el caballero rojo a Mia
-No deberías tratar así a la gente
-Yo trato a la gente como me de mi gana; y creo que ustedes me ocultan algo
-No te ocultamos nada- dijo Tiara
-No me provoquen, que yo puedo hacer que me digan todo lo que saben, desde que nacieron hasta el día de hoy.
-¡Diego!- grito una chica desde la puerta- ¡Deja de hacer estupideces y ven aquí!
La chica que entró vestía una armadura de color azul y tenia unas gemas incrustadas en los guantes. Ella no tenia pinta de loca, parecía mas una doncella, pero por alguna razón, Diego, el caballero rojo, la obedeció.
-Se salvaron esta vez, pero la próxima vez no tendrán tanta suerte.
Ambos salieron del café. Diego se mostraba molesto (muy molesto).
-¿Porque intervienes? Estaba a punto de sacarles las verdad.
-Por que eres un salvaje que no sabe tratar a la gente y pones en riesgo la misión, por eso.
-Escúchame Eclair, esas dos están protegiendo a Ingg
-¿Y que tal si no? Mandarías todo a la basura, y para tu información, Shin ya descubrió en diez minutos, mas que tu en dos días
-¿Y a quien mato?
-A nadie, el si sabe hablar
Siguieron caminando (y discutiendo) hasta llegar con otros dos jóvenes, también con armaduras. Uno alto y delgado, con armadura amarilla; y el otro igual de alto pero un poco más robusto, con armadura café. Ambos hablaban con un anciano.
-Entonces se fue con los mercaderes- dijo el de armadura café
-Si, ayer salieron rumbo a Aphat
-Eso queda a 200 km- dijo el otro chico
-Ya deben haber legado
-Eso ténganlo por seguro- dijo el anciano
-¿Sabe a que ciudad se dirigen después de Aphat?
-Se van a ciudad Takoi
-Muchas gracias señor
-Yo todavía tengo que preguntar algo- dijo Diego desde lejos
-Diego, ¿que haces?- pregunto el de armadura café
-Déjame hablar Shin. ¿el caballero blanco entro al café?
-No lo se, tal vez si, pero hay muchos lugares donde pudo entrar
-Te lo dije- lo regaño Eclair- Pero tienes la cabeza muy dura
-Ya vamonos, llegaremos mañana a Aphat
-Disculpe a Diego, pero a sus padres se les cayo cuando era chiquito
Los cuatro se alejaron. Montaron sus caballos y se dirigieron a la salida del pueblo.
-Así que va a Takoi- dijo Diego
-¿Creen que va a ver a "El mago"?- dijo el caballero amarillo
-En ese caso, Talon, hay que evitarlo- dijo Diego- Vamonos.


Capitulo IX "El primer día en Aphat"

Con el amanecer en ciudad Aphat, los mercaderes empiezan a levantar sus tiendas, preparan sus mercancías y desayunan para un día de duro trabajo. Y yo estoy ahí, ayudando a Hilda a levantar su tienda; mientras yo acomodaba el techo, ella pone en su lugar las joyas. Viggo y Terry se nos acercaron...
-Oye Ingg- me dijo Viggo- No deberías trabajar, recuerda que eres nuestro invitado.
-Pero no me quiero sentir un inútil.
-Vamos Ingg, ya hiciste suficiente con quitarnos a esos ladrones- me dijo Hilda.
-Pero no me parece bien que una señorita como tu, levante sola esta tienda
-Yo la ayudare Ingg- intervino Terry- Tu ve a dar una vuelta por ahí
-¿Ya comiste algo?
-No, he estado ayudando a Hilda
-Entonces ve a comer, yo estaré bien, he hecho esto por dos años, se cuidarme.
-Esta bien, volveré en la tarde.
Me retire del lugar, colgándome la espada al hombro.
-¡Y tráeme una cerveza!- escuche gritar a Viggo, luego se dirigió a Hilda y Terry- ¿Creen que me la traiga?
-Yo creo que ni te escuchó- dijo Hilda con una risita.

Caminaba por la ciudad buscando un lugar donde comer; no se porque, pero esperaba encontrar un lugar como el café de Sakino, sin embargo, lo que encontré fue otra cosa...
-¡Dame todo el dinero que tengas!
Logre escuchar ese grito proveniente de un callejo. Me asome y vi que dos tipos estaban asaltando a un joven
-No tengo nada, se lo juro
-No te creo
-¡Déjenlo en paz, gorilas!- grite
-¿Y tu quien crees que eres?
-Soy el Caballero Blanco. Eso que están haciendo no es correcto.
-No queremos sermones
Uno corrió hacia mi, con toda la intención de golpearme. Para evitarlo, solo di un paso hacia atrás.
-Que predecible, ¡Ráfaga Blanca!
El golpe se lo di en estomago y voló como metro y medio, cayendo de espaldas, inconsciente.
-Ya veras lo que te haré
Me aventó el cuchillo, desenvaine mi espada y bloque el ataque. El ladrón se dio a la fuga.
-Cobarde, ¡Remolino Menor!
Como la otra vez, volví a crear un remolino que aprisiono al ladrón.
-¿Estas bien?- le pregunte al chico
-Si, muchas gracias Caballero Blanco
-Para ti soy Ingg, y ahora vete a casa y ten mas cuidado, que yo no estaré siempre para ayudarte.
-Si Cab... digo, Ingg
Sentí una gran satisfacción al ver como ese chico se fue con una sonrisa, después de que casi lo golpearan. Era algo que no me esperaba ver. Yo, di media vuelta y me fui del callejón.
-¡Oye!¡Sácame de aquí!
-Ahí te quedas un rato, para que aprendas a ganarte lo tuyo por medio de tu esfuerzo.


Capitulo X "¿Por qué roban?"

Salí del callejón, satisfecho por evitar un robo. Pero entonces escuche algo que me cayo como balde de agua fría
-¿Y ahora que hacemos, Romani?
-No se, supongo que esperar a que el veneno la mate
Eso me detuvo de golpe. Di vuelta y entre de nuevo al callejón. El remolino seguía aprisionando a uno, el otro ya se había levantado.
-Disculpen- dije
-¡Es el!
-Ya lo vi, ¿que quiere?
-Disculparme por lo que le hice hace unos segundos.
-¿Dis...culparse?
-Si. Yo no pensé que robaban por una razón tan... fuerte.
-Disculpa aceptada, pero... solo hacia su trabajo
-Este... ¿podría sacarme de aquí?
-OH, si. ¡Corriente de aire invertida!
Hice correr una corriente de aire que detuvo el remolino.
-Listo, y si no es mucha molestia, díganme Ingg
-Gracias Ingg. Yo soy Otto y el es mi hermano Romani.
-Un placer conocerlos. Ahora que nos conocemos, podría saber quien va a morir
-Nuestra hermana- dijo Romani- La pico un escorpión rojo
-Pequeños pero letales, ¿podría verla? se algo sobre los escorpiones rojos
-Por supuesto- dijo Otto- Si puedes evitar que muera, ven con nosotros
-Bien, vamos con su hermana

En el camino me contaron todo lo que sucedió, desde como fue que su hermana fue picada por el escorpión hasta por que robaban.
-Ella y yo recogíamos leña- narraba Romani- se interno en el bosque y de pronto escuche su grito; me acerque y vi el escorpión, lo mate pero ya la había picado.
-Mmmm. El veneno del escorpión sube rápido
-Ya lo sabemos- intervino Otto- cuando llegaron, ella no podía quedarse parada y tenia fiebre.
-Y sus robos son por...
-Conseguir el antídoto. El curandero nos vende medio vaso
-Pero eso no es suficiente, para curar el veneno se necesitan varias tazas
-Y lo peor es el precio- me dijo Romani- quiere mil monedas doradas
-¡MIL MONEDAS DORADAS! Eso es un crimen, el antídoto no puede costar mas de veinte monedas doradas
-Si, pero que podemos hacer. Es el dinero o ella se muere.
-O yo podría darles el antídoto, y para que vean que quiero disculparme por los golpes, les daré el antídoto gratis.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Nov 12, 2008 11:50 pm

Capitulo XI "Medico a domicilio"

Llegamos a la casa de los hermanos después de un rato. Había una señora que se veía preocupada.
-Otto, Romani- grito- ¿consiguieron el dinero?
-Mejor aun, mamá- le contesto Otto- El dice que nos va a dar el antídoto gratis
-¿En serio?
-Si señora. Ingg Silver, el caballero blanco a su servicio. ¿Puedo ver a su hija?
-¿Verla? Solo denos el antídoto
-Tengo que ver que tan afectada se encuentra ella, para saber cuanta medicina darle
-Por favor- le pidió Romani- Déjalo entrar
-Y supongo que quiere estar solo con ella
-Si usted así lo desea, pero prefiero que alguien me acompañe, puedo necesitar ayuda.
-Esta bien, pase
Los cuatro entramos a la casa. No eran pobres del todo, pero mil monedas doradas es algo que no podían conseguir tan fácil
-Otto, llévalo con Selene, y no los dejes solos
-No crees que fuiste un poco descortés con el?- le susurro Romani
-Sabes que no confío en los caballeros desde que uno mato a tu padre
-En Oromentu, lo se.

Otto y yo entramos al cuarto donde estaba Selene. Ella se encontraba acostada en la cama y temblaba. Su cara estaba roja y sudaba mucho.
-Selene- le dijo Otto- aquí hay alguien que quiere ayudarte
-¿Es el curandero?- alcanzo a decir ella
-No, es un caballero
-Yo me encargo. Hola Selene, yo soy Ingg Silver, el caballero blanco y estoy aquí para ayudarte.
-Si
-¿Puedes mostrarme donde te pico el escorpión?
-En la mano
Extendió su mano derecha y la tome. La revisé y, efectivamente, ahí estaba el piquete, pero era muy grande, cosa raro
-¿Hace cuanto que te pico?
-Dos días
Volví a revisar su mano; en el centro vi un punto negro
-Escucha, aquí hay algo que tengo que sacar, va a doler un poco.
Otto, dame un par de pañuelos
-Ten
-¿Están limpios?
-Si, estaban en el cajón
-Bien, aquí voy.
Comencé a apretar el piquete, salía pus, mas pus y finalmente, el aguijón del escorpión. Seguí hasta que solo saliera sangre.
Tire el pañuelo usado y tome el otro, se lo puse como un vendaje
-Bueno, ya paso lo mas difícil. ¿Puedes ponerte de pie?
-No
-¿Has comido estos días?
-Un poco
-¿Puedes respirar bien?
-Si
-Puedes abrir los ojos
Los abrió. Sus ojos eran azules; de no estar rojos habría sido hermoso verlos.
-Ahora veamos tu garganta
Selene abrió la boca, su aliento era un poco fétido a causa del veneno, pero solo un poco, cosa buena. La garganta la tenia un poco inflamada, era normal.
-Bueno, solo falta tu corazón
-¿Pondrás tu cabeza en mi pecho?
-Por falta de material, si. Pero si no quieres que lo haga, no te voy a obligar
-No hay problema
-Espero que tu madre piense igual.
Apoye mi oreja en su pecho me concentre para oír sus latidos. Su madre grito al verme (creo que me mando muy lejos).
Los latidos de Selene eran normales.
-Ya termine, solo una pregunta mas, ¿segura que te pico hace dos días? Porque parece que eso paso hace dos horas
Selene me miro y me dirigió una sonrisa.
-¿Entonces estoy bien?
-Muy bien


Capitulo XII "Recolección de plantas"

Salí de la habitación, con Otto detrás de mi. La señora del hogar iba a decir algo, pero le gane la palabra.
-Antes le quiero decir que hice eso porque no tenia otra forma de revisar el corazón de su hija.
-¿Y como se encuentra mi hermana?- dijo Romani
-Pues buscándola, jejeje- lo dije en broma... pero creo que no era momento de chistes- La verdad, muy bien para que tenga el veneno en su cuerpo desde hace dos días. Su hija es muy fuerte, señora. Ah, y antes de que lo olvide, ¿llevaron a Selene con el curandero?
-Si, fue lo primero que hicimos
-Pues déjeme decirle, que el hizo tan buen trabajo, que no le saco el aguijón que tenia enterrado.
Todos quedaron sorprendidos.
-¿Y eso es peligroso?- dijo la señora, muy preocupada
-Bueno, no sabemos la verdad, pero es mejor no correr riesgos.
-¿Y todavía puede salvarse?
-Por supuesto, señora. Le enseñare a hacer el antídoto; solo lleva dos ingredientes: flores de orgalia y hojas de teilinia.
-¿Dijo orgalia?
-Si
-Tengo de esas flores en la cocina.
-Y la teilinia- intervino Romani- crece frente al bosque.
-¡Que bien! El antídoto les saldrá gratis. Iré por la teilinia
-Yo te acompaño- se ofreció Otto

Ambos salimos de la casa, dejando a Romani y a su madre cuidando a Selene.
En el camino, no podía dejar de pensar en todo lo que hice y dije en esa casa.
"¿Como demonios lo supe todo?" pensé "No puedo creer que supiera los síntomas y conozca el antídoto. ¿Será que lo aprendí en el pasado?"
-¿Pasa algo?- pregunto Otto sacándome de mi trance
-¿Eh?... no, nada, estoy bien
-Si tu dices
Después de unos 20 minutos llegamos a las afueras de la ciudad, frente a esta, había un gran bosque.
-¿Donde esta la teilinia?
-Detrás de esos árboles- señalo Otto
Avanzamos un poco, apenas alcanzamos lo primeros árboles, cuando logre ver unos arbustos de hojas largas y redondas, las plantas de teilinia.
-Bien, ahora a cortar unas ramas
-¿Como deben de estar?
-Los retoños no sirven, las hojas secas tampoco. "¿Como rayos supe eso?"
-Deberías ser doctor, aquí en Aphat solo tenemos a ese curandero
-No, yo solo se lo que todo caballero necesita saber, para los viajes y todo eso.
-Si, claro


Capitulo XIII "Negocios"

Juntamos cerca de 20 ramas de teilinia, estábamos a punto de irnos cuando un tipo se nos acerco
-Vaya, vaya- dijo acercándose- ¿que tenemos aquí?
-¿Quien es el?
-Es el curandero
-Que bueno, yo quiero hablar con el- dije
-Parece que tenemos un par de ladrones
-¿Ladrones?- dije sorprendido
-Si- contesto el curandero- Ustedes dos se llevan mi teilinia
-Crece en el bosque- dijo Otto molesto- todos podemos usarla
-Otto, Otto. ¿Como sigue tu hermana?
-Mucho mejor sin ayuda suya
-¿Todavía quieren el antídoto?
-Ellos ya no necesitan su antídoto- intervine- Porque yo ya les dije como hacerlo
-¿Y quien eres tu?
-Soy el caballero blanco
-Un caballero que conoce el antídoto para el veneno del escorpión rojo. ¿Que otros antídotos conoce?
-No lo se "y en verdad no lo se"- pensé- Podrían ser varios.
-Bueno, a mi no me gusta tener enemigos y a usted no le gustaría tenerme como enemigo, así que supongo que podemos hablar.
-Querrá decir negociar. ¿Que la parece si hacemos un trato?
-¿Como cual?
-Digamos que existe gente desesperada que busca medicina. Usted la vende, pero ellos no tienen dinero suficiente- él me escuchaba con atención- le dan el dinero que tienen y lo que hace falta se lo dan después
-¿Y si no me terminan de pagar...?
-Me manda como cobrador. Y si alguno se queja del servicio, yo con gusto lo atenderé
-Me gusta- dijo sonriente- ¿Podrías empezar con Otto y su familia?
-Si, podría hacer eso; pero, prefiero hacer esto: ¡Ráfaga Blanca!
Lo mande a volar hasta que choco con un árbol, y si eso no fue suficiente, todavía le cayo una manzana en la cabeza.
-Ingg- grito Otto- eso fue brillante
-¿Que?¿hacerlo volar?
-No solo eso, también como lo hiciste, fingir querer ser su socio, eso fue magnifico. Ja, hasta pensé que lo decías en serio.
-No te quiero asustar, pero creo que si lo estaba diciendo en serio.
-¿Que dijiste?
-Que tenemos que irnos a salvar a Selene
-¿Y el curandero?
-Estará bien, solo se encuentra aturdido.
Lo dejamos ahí triado y regresamos al pueblo.

Yo aun estoy sorprendido de esas palabras, no puedo creer que lo dijera enserio. Y todo el día me quede pensando si eso tenia que ver con mi pasado...


Capitulo XIV "Por fin el antídoto"

Entramos a la casa de Otto. Su madre y Romani nos esperaban con varias flores de orgalia en sus manos.
-Otto, Ingg- grito Romani al vernos
-¿Se encuentran bien los dos?
-Si mamá, no hay de que preocuparse
-¿Y la teilinia?
-Aquí esta señora- dije enseñando las hojas- todo listo para el antídoto
-Te dije que estarían bien
-Si, pero se tardaron mucho
-Es que- dijo Otto- el curandero nos entretuvo un poco, trato de evitar que consiguiéramos la teilinia
-Pero lo dejamos comiendo manzanas- dije riendo
-Ese maldito curandero...
-Cálmese señora, tenemos que preparar el antídoto
-Esta bien, luego haré corajes

Los cuatro entramos a la cocina, le pedí a Otto que llenara una olla con agua. Le pusimos a calentar mientras yo quitaba las hojas de teilinia de su rama con un cuchillo.
-Así como veo la olla... unas tres flores bastaran
Tome unas quince hojas ya las puse dentro de la olla, luego tome las tres flores, le quite un pétalo a una y eche flores enteras al agua. tome otra hojas de teilina y las molí con el pétalo hasta que tuve una pasta
Fui con Selene y le puse eso en la mano
-Esto bajara la hinchazón
-Disculpe- dijo la madre de Selene- pero ¿en cuanto tiempo estará listo el antídoto
-En unos quince minutos- dije- Debe darle una taza cada cuatro horas hasta que los ojos dejen de estar rojos. Cuando eso suceda, de le una taza cada... ocho horas por dos días mas y listo.
-Es un poco complicado ¿no cree?
-¿Quien dijo que salvar vidas es fácil?
-Tiene razón.

Pasaron los quince minutos, el antídoto por fin lo tenia esa familia. Tomé una taza de cristal y la llene de la medicina.
-Este se ve diferente al que nos vendía- dijo Romani
-¿Diferente?
-Sin nos vendía uno mas turbio- dijo Otto- este si parece té
-Entonces, me temo decirles que les vendía un antídoto echado a perder
-¡Ese maldito curandero!- grito la madre de ambos- ¡Lo voy a matar!
-Calma, mamá. No te alteres tanto- decía Otto
-Vamos con mi hermana
-Buena idea
Entramos a la habitación entre los "lo voy a matar" de la madre de Selene. Ella seguía en la cama.
-Ya tenemos el antídoto- dijo Romani sumamente feliz
-¿En serio?
-Si, cortesía de su caballero local
Selene tomo la taza y dio un pequeño sorbo.
-Le falta azúcar
-Por ningún motivo le pongas azúcar. Eso neutraliza el efecto de la teilinia.
-Esta bien, no sabe tan mal. Gracias Ingg
-Solo hago mi deber. Con su permiso, tengo que retirarme
Salí de la habitación. Jejejeje, la madre de Selene (Otto y Romani) todavía hacia corajes cuando salí.
-Bien señora, mi trabajo aquí ya terminó
-¿Selene estará bien?
-Por supuesto que estará bien. Solo debe seguir a la perfección lo que le dije
-Deberías ser "San Ingg Silver"
-No exageres Otto. Bien, con permiso, debo retirarme
-Espere, tengo que pagarle por su ayuda
-No tiene que darme nada. Con ver su cara de tranquilidad y a Selene curada me basta.
Me despedí con la mano y salí satisfecho (y sorprendido) de la casa
-Ese si es un caballero- dijo la señora a Otto- no como esos de Oromentu


Capitulo XV “Unos llamativos guantes”

Regresé con los mercaderes y traía conmigo dos cervezas, una para Viggo y otra para mi (de hecho, la mía ya casi se acababa).
-Hola Ingg- me saludó Hilda
-Hola Hilda, ¿cómo van las ventas?
-Regular, como este es el puesto mas caro
-Ingg, que bueno que ya estas aquí- dijo Viggo acercándose- Eh... esa cerveza
-Es para ti, ¿no te importa que le tomara un poco?
-Pero si casi te la terminas
-Porque esta es mía, aquí esta la tuya
-No sabia que los caballeros hacían bromas... te la cambio por unas llaves
Y como si trabajáramos en el circo, nos intercambiamos los objetos en el aire. Yo lo iba a hacer otra vez, pero corría el riesgo de golpear a Viggo en la cara y quedarme varado a medio camino.
-¿Y estas llaves?
-Son las de tu cuarto- me dijo Hilda
-¿Me consiguieron un cuarto? No era necesario
-Oye- dijo Hilda tomándome la mano- te debemos un favor por lo de los ladrones
-Creí que yo iba a vigilar
-Para nada Ingg- alcanzo a decir Viggo antes de tomar de su cerveza- Terry y yo nos encargaremos de eso
-¿Qué yo que?- grito Terry acercándose. Se frotaba las manos con un trapo negro.
-Que tu y yo vamos a vigilar los carro esta noche
-Pero yo había... yo creía que...
-¿Alguna objeción?
-No Viggo- dijo Terry completamente resignado
-Así son todos los días- logro decir Hilda entre su risa
-Debe ser muy divertido vivir con ustedes- dije
-Somos como una gran familia, nos cuidamos entre nosotros y reímos juntos- contesto Viggo
De pronto, un fuerte golpe se escucho, pareció que se había caído una armadura.
-¡Otra vez esos guantes!- gritó enojado Terry- Tenemos que deshacernos de esas cosas Viggo, pesan demasiado y hasta puede que nos dañen el carro.
-Por eso nadie los quiere- le contesto con toda tranquilidad Viggo- Pero recuerda que por ningún motivo tiramos la mercancía
-Lo sé, lo sé. Ven Ingg, ayúdame a levantarlos.

Seguí a Terry; entramos a su tienda, la herrería. Dentro había espadas, escudos, cascos, armaduras... y unos guantes negros, con joyas incrustadas en el centro.
-¿Son esos (vaya, que pregunta)
-Si, y pesan mucho
-Solo para nosotros... esos- dije acercándome- son los guantes del caballero negro
-¿De quien?
-Del caballero negro. Solo el puede levantarlos fácilmente. ¿Solo tienen los guantes?
-Creo que tenemos el resto de la armadura. En otro carro debe de estar, pero no recuerdo muy bien.
-¿Y de donde los sacaron?
-La encontramos hace mucho tiempo, cerca de la frontera. Estaban tirados junto con el resto de la armadura junto a un árbol. Parecía que alguien los había dejado ahí para que nosotros los recogiéramos.
-El caballero negro es del otro lado de la frontera... Si el llega a dar con ustedes, dale la armadura gratis.
-¡¿Gratis?!
-Si, muchos caballeros, en especial el negro, nos enojamos cuando nos cobran mucho por nuestro equipo.
-Oye Ingg, ¿no se supone que estas mal de la memoria?
-Se supone Terry, se supone

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Nov 12, 2008 11:58 pm

Capitulo XVI “Un extraño sueño”

Pase el resto de la tarde con Hilda, en ratos iba a ver a Terry (que seguía molesto por los guantes, jajaja). Así fue hasta que anocheció.
Entre a la posada junto con Hilda y otra chica, creo que se llama Will; después de cenar (por cierto, la comida no fue muy buena), subimos a los cuartos. Ellas iban a dormir juntas.
-Buenas noches Ingg- se despidió Hilda- Que sueñes con... este... con... no sé que decirle a un caballero
-Lo que sea esta bien. Descansen las dos, que mañana nos espera un día de trabajo
Y así, cerré la puerta y me dispuse a dormir.

Esa noche tuve un sueño que nunca voy a olvidar.
Me vi parado en el centro de ciudad Sakino, para ser exacto, frente al café Sakino (insisto, se rompieron la cabeza buscándole nombre). Todo estaba desierto, ni una sola alma en el lugar, a excepción de la mía. Comencé a caminar por la calle principal; todas las casa estaban a oscuras, parecía que era un pueblo fantasma; de pronto, todas las puertas se abrieron y comenzaron a salir muchas personas armadas con palas, picos, palos, bastones, botellas, escobas, hachas, bueno, hasta sartenes traían; todo lo que pudiera servir como arma. Todos venían hacia mi, pero me pasaron de largo; ellos iban contra algo que estab detrás de mi.
Gire la cabeza y vi a cuatro figuras humanas con armadura, tres hombres y una mujer.
La multitud, enardecida, iba a su encuentro.
El mas alto de los hombres se paro frente a sus compañeros, él llevaba armadura café; comenzó a golpear el suelo, provocando un terremoto que tiro partes de unas casas y derribo a gran parte de la turba. El tipo de rojo dio un paso al frente y levantando su mano arrojó una columna de fuego que acabó con las vidas de varios pueblerinos.
Los gritos de dolor eran insoportables.
Llego el turno de la chica, vestía armadura azul. Ella levanto las manos, señalando el cielo y lanzo un chorro de agua que caía como lluvia sobre la gente de la ciudad. Todos los pueblerinos, al quedar completamente mojados, gritaron preocupados y comenzaron a correr hacia sus casas.
Antes de que siquiera uno se acercara a alguna casa, el cuarto sujeto vestido de armadura amarilla, lanzo un rayo. Ese fue el fin de las personas que trataron de defender su ciudad.
Después de esto, ellos comenzaron a destruir las casas, no les importaba que hubiera gente adentro, les daba igual matar a un niño, anciano, mujer o enfermo.
Yo quede petrificado después de ver la escena. Ellos tenían poderes igual que yo, me pregunte si tenían algo que ver conmigo. En eso, una voz me hablo.
-Vamos Ingg, únete a la fiesta
Mire hacia atrás y vi a un sujeto con una mascara de dragón.
-No dejes que la diversión sea solo para ellos- insistió
-No, no lo haré
-Vamos, divierte con nosotros
El de armadura café volvió a golpear el suelo. Provocó otro terremoto. Esta vez, tiro las casas completas y los restos de una se dirigían directamente hacia mi.
-¡Ráfaga Blanca!
De un modo, pude dirigir la ráfaga para que se llevara los restos de la casa. Pasaron tan cerca de mi cabeza que hasta sentí como me movían el cabello. Detrás de mi, había una casa muy grande y ahí fue donde se estrellaron.
-Así se hace Ingg- me felicito el tipo de la mascara
Una lanza rodó hasta mis pies. Pintada de blanco y con mi nombre grabado en letras plateadas.
Un horrible escalofrió me recorrió la espalda; mire hacia atrás y vi que era la casa de Mia a la que mande los escombros. La casa quedo completamente destruida.
-No puede... ser- dije después de arrodillarme- No puede ser posible que yo...
-Matara a Mia- dijo una voz idéntica a la mía
Mire a mis espaldas de nuevo (me pregunto como es que no me dio tortícolis); me vi a mi mismo con espada en mano.
-Me decepcionas- dijo mi otro yo fríamente- No mereces ser llamado caballero
Él apretó la espada y de un golpe me corto la cabeza.

Desperté sudando y respirando muy rápido.
Ya había amanecido. Me lleve la mano a la cabeza y me la pase por el cabello. Mire mi espada y mis guantes. Suspire y me levante de la cama. Me asome por la ventana y vi que los mercaderes apenas estaban levantando las tiendas.
Me di la vuelta.
-¿Qué diablos significa eso?- me dije


Capitulo XVII “Me voy con Ingg”

-Ah, por fin mi día de descanso
Se decía Tiara a si misma, mientras caminaba por las abarrotadas calles del pueblo.
Llegó a la casa de Mia y llamo a la puerta. No hubo respuesta.
Volvió a llamar a su amiga.
-Pasa- contesto Mia- Esta abierto
-¿Qué haces ahí adentro?
-Ya veras
Tiara entró como si fuera su propia casa. Miro que todos los muebles y cuadros estaban cubiertos por mantas, el cuarto de las lanzas estaba cerrado con llave. Solo faltaba que Mia apareciera.
-¿Mia? ¿Dónde estas?
-Aquí arriba
De las escaleras cayeron un por de bolsas llenas de ropa y comida.
-¿Para que son esas bolsas?
-Para mi viaje, me voy a Aphat a buscar a Ingg
-¿Hablas en serio?
-Claro
-¿Y como te vas a ir?
-Compré un caballo
-Pero tu no sabes montar
-Pero tu si, y por eso compre otro caballo
-Debiste avisarme primero. Ahora tendré que preparar mis cosas y avisar en el café en una hora.
-No te molestes tanto, te voy a ayudar.
Mia por fin se dejo ver. Vestía un chaleco café, de esos que se usan para ir de cacería, un pantalón de un verde medio feo, un sombrero y dos lanzas una blanca y otra roja en las manos.
-¿Qué te parece?
-Sabía que encontrarías un uso para ese chaleco. Vamos a mi casa; no, primero al café, tengo que avisar.

El café Sakino se encontraba lleno, como de costumbre, solo que ahora, la chica que atendía no era Tiara.
-¡Mitzuki!- grito Tiara
-¿Eh? ¡Tiara!- contestó la chica- ¿Qué haces aquí? Se supone que es tu día libre
-Es que tengo que darle un aviso al jefe
-¿Un aviso?
-Si, veras, mi primo se va a casar mañana, pero el vive en Aphat y me tengo que ir hoy
-¿Y cuanto tiempo vas a estar allá?- pregunto una voz masculina
-¡Jefe!
El jefe de Tiara era un sujeto alto, de ojos cafés, cabello castaño y bigote. Esto aderezado con una expresión alegre en el rostro.
-Estoy esperando tu respuesta- dijo paciente
-No lo sé, unos cuatro o cinco días
-Mmmm, cuatro o cinco días... bueno, ya que nunca has faltado a trabajar, haces muy buen trabajo aquí, no te quejas de nada y no te he dado vacaciones, supongo que no hay problema. Tomate toda la semana libre Tiara.
-No es necesario
-Acepta Tiara- le aconsejo Mitzuki- Yo te puedo reemplazar todo el tiempo que estés fuera del pueblo
-Vamos amiga- continuo Mia- Tu te lo mereces
-Sigue el consejo de tu amiga
-Esta bien. Me tomare la semana.
-Así se habla Mia, ya veo porque eres mi empleada favorita.
-Gracias jefe. Vamonos Mia.
Ambas chicas salieron del café.

Después de una hora (increíble, pero cierto) las mis dos amigas ya estaban listas para partir de Sakino a Aphat. Mia montó un caballo pinto y Tiara uno café, ambos animales cargaban las bolsas de ropa de las dos.
-Ahora ¿cómo hago que se mueva?- pregunto Mia
-Golpéalo suavemente en los costados o tira de las riendas
-¿Así? Wooooooa
Al momento que Mia tiró de las riendas, el caballo salió corriendo tan rápido que casi la tira y Tiara tuvo que seguirla.
-Mia, no era tan fuerte. Trata de detenerlo
-¿Y como hago eso?
-Vuelve a tirar de las riendas... ¡pero así no! ¡Mia!


Capitulo XVIII “Te estamos buscando”

Después de levantarme de la cama, me cambie de ropa (gracias Mia) y baje las escaleras rumbo al comedor. Ahí estaban Hilda, Viggo y Terry desayunando
-Buenos días Ingg ^^ - me saludo Hilda
-Bueno días a todos
-¿Mala noche?- pregunto Terry
-No tanto como la tuya- le respondí- Solo un sueño un tanto raro
-Dicen que los sueños son deseos del subconsciente- dijo Viggo muy serio, luego cambió esa expresión por una mas amistosa- Ah, Ingg, recuerda que mañana nos vamos de aquí, así que prepárate para ver a “El mago”
-Espero que el me pueda ayudar
-Tiene que poder- dijo Hilda- El es el mejor mago del mundo, es el mas poderoso y sabio
-Dicen que tiene mas de 200 años- dijo Terry
-Vaya- dije interesado- Si que es viejo. ¿Dónde esta el café?

Después de un rato, salimos de la posada y nos dirigimos a los puestos. Una vez mas, los guantes negro se habían caído y tuve que ayudar a Terry a levantarlos.
Ayude a Hilda a acomodar unas cuantas joyas y vi como una anciana se acerco a venderle unos collares hechos de oro y esmeraldas.
Me quedé con ella cerca de una hora y me fui con Viggo a ver que hacia. Llegue justo cuando un chico la pidió un par de herraduras.
-¿Trabajo duro, Viggo?
-Solo el de costumbre- dijo limpiándose el sudor- Aquí hace un calor que ni te imaginas
-Si lo imagino. Si me necesitan, voy a dar una vuelta por la ciudad.
-No te preocupes.

Camine como una hora por la ciudad, era mas grande de lo que yo pensé. Vi que esta ciudad no tenia un café con el de Sakino, pero tenia muchos restaurantes; tampoco encontré a una chica que fabricara lanzas, pero si varias tiendas de armas.
No sé como lo hice, pero fui a dar a la casa del curandero. Simplemente pase de largo.
También pude ver que el circo estaba en el pueblo... bueno, en realidad eran una caravana de actores, pero ellos mismos decían que eran un circo. Lo que más me llamo la atención fue la mujer serpiente, créanme que no es común ver a una y mucho menos en una caravana de estas, pero en fin.
Seguí caminando por Aphat hasta que llegue a la casa de los hermanos.
-¡Otto! ¡Romani!- grité
-¿Ingg?- pregunto la voz de Otto desde la casa, el muchacho salió- Ingg, eres tu. ¿Qué haces por aquí?
-Solo vine a visitarlos y a decirles que mañana me voy a Takoi
-Takoi, la ciudad donde vive “El mago”
-Por eso voy allá
La puerta se volvió a abrir y salió Romani. No se acerco, se quedo deteniendo la puerta para que Selene pudiera salir a verme.
-¡Ingg!- gritó la chica- Hola
Poco a poco se fue acercando a donde estaba. Todavía le era un poco difícil conservar el equilibrio, pero eso es normal. Sus ojos ya casi regresaban a la normalidad.
-Selene ¿Cómo te sientes?
-Mucho mejor. Gracias por todo.
-De nada. Insisto, tu eres muy fuerte. Solo tienes un día con el antídoto y mira nada mas, ya puedes caminar.
-Ya lo habías dicho ayer.
Apenas me iban a dejar entrar a su casa, cuando Romani señalo una columna de humo. Se veía retirada de donde estábamos, pero muy cerca de donde estaban los mercaderes.
Me dispuse a ir, cuando logre ver que Hilda se acercaba a donde estábamos.
-¡Ingg! ¡Ingg!- gritaba asustada- Que bueno que te encuentro
-Calma Hilda- dije para tranquilizarla- ¿Qué sucede?
-Unos tipos que dicen ser caballeros te buscan.
-¿A mí?
-Si, y también tienen poderes como tu.
-Ahora mismo voy a ir.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Nov 25, 2008 11:22 pm

Capitulo XIX “La batalla de los caballeros”

-¡¿Dónde esta el caballero blanco?!- gritaba el caballero rojo
-Yo no lo sé- decía asustado el encargado del puesto de artesanías- Salió de la posada hace ya mucho tiempo
-¿Quiénes son ustedes?- dijo Terry cargando una espada- ¿Y que quieren con Ingg?
-Vaya, vaya, un niño que se siente héroe. Shin, encárgate de el
-Con mucho gusto, Diego
Shin, el caballero café, tomo a Terry del cuello y lo levanto casi un metro del suelo.
-Oye Diego, ¿no crees que este sabe donde esta Ingg?
-Tienes razón. Vamos a sacarle la información.
-¡Ráfaga Blanca!
Dirigí el golpe a Shin. Lo derribe y libere a Terry. Me acerque lentamente, desenvainando mi espada y preparándome para la pelea.
-Dejen a esta gente tranquila.
-Si así lo quieres Ingg. Talon, deja a esa chica en paz.
Lo tres se pararon frente a mi. Vi con horror que ellos eran a los que aparecieron en mi sueño... pero faltaba la chica.
Poco me duró el gusto de no verla, porque apareció montada en su caballo. Era la única que parecía no querer pelear.
-¿Quiénes son ustedes y qué quieren de mi?
-¿No nos recuerdas?- dijo burlonamente Diego- Somos tus amigos Ingg. Venimos a llevarte de regreso a Oromentu.
-¿Y eso que es?
-¿Cómo dices eso? Es nuestro reino, nuestro hogar.
-Pues yo no lo recuerdo.
-Cinco días fuera de casa y ya no recuerdas nada. Deja que nosotros te ayudemos a recordar. Eclair, baja de ese caballo y ven a pelear.
-No Diego. Voy a ver como fallan en la misión.
-Como quieras, pero pagaras cuando regresemos con el rey. ¡Shin! ¡Talon!
Los tres tomaron posición de combate. Cada uno saco su respectiva arma. Diego, el caballero rojo, tomo una espada igual que la mía; Shin, el caballero café, tomo una enorme espada que se veía muy pesada; y Talon, el caballero amarillo, tomo dos espadas que traía colgadas en su cinturón.
El fue el primero que corrió a mi encuentro. Chocamos las espadas y quedamos cara a cara. Estábamos tan cerca el uno del otro que podía sentir su respiración. Con un movimiento brusco, nos separamos y quedamos a un metro de distancia. De nuevo el salió a mi encuentro y lo recibí con una estocada en el pecho que logro evitar. El pudo barrerme la pierna y me tiro.
-¡Ráfaga Blanca!
Lo derribe con el golpe. Ahora se acerco Shin y me atacó con su espada. Quería clavármela en la cabeza y yo solo podía rodar para evitarlo. Un momento de descuido de su parte y me pude levantar. Le di un par de patadas en la espalda y trate de golpearle el rostro.
En ese momento aprendí algo: Nunca golpees el rostro de un tipo que lleve casco.
Después de eso, el me dio tremendo golpe en el estomago. Una vez mas quede en el suelo.
-¡Puño Montaña!
De una forma increíble, pude saltar para evitar el golpe de Shin; este dejo un hoyo en el suelo del tamaño de un caballo. Ahora me tocaba a mi, y le patee la cabeza. Lo envestí y cayó al suelo.
-Bravo Ingg- dijo Diego- No todos pueden tumbar a Shin tan fácil. Pero yo, soy más difícil de derribar.
-Pues demuéstralo, Diego.
Ambos salimos al encuentro. Chocamos nuestras espadas y nos miramos a los ojos de una forma de lo mas desafiante. No separamos y volvimos a hacer lo mismo, no volvimos a separar y comenzamos a tener un duelo de espadas, estocadas a la cabeza, corazón, pecho, estomago, a todas partes. Ninguno acertaba los golpes, pero seguíamos combatiendo con una gran agilidad. Por tercera vez quedamos cara a cara, no separamos con unos saltos y comenzó la lucha de poderes.
-¡Bola de Fuego!
-¡Ráfaga Blanca!
Ambos ataques chocaron y de entre las llamas en el aire Diego corrió hacia mi. Tiró un sablazo que evite saltando hacia una mesa cercana, el siguió atacando mis pies y yo solo podía ir saltando cada vez mas obstáculos, hasta que no sé como, quede en el techo de una casa.
-Baja de ahí, cobarde
-Sube hasta aquí, cobarde
-Ya veras. ¡Gran Bola de Fuego!
Una bola de fuego del tamaño de un caballo venia hacia mi, y solo tenia una opción: saltar. Eso hice y la llamarada paso por arriba de mi cabeza; lo malo, fue la forma en que toque tierra...
-¡Chispas Doradas!
Talon aprovechó que estaba vulnerable para atacarme. Su poder me dio en un costado e hizo que me estrellara en un muro.
-Todo tuyo Shin- dijo Diego
Shin corrió hacia mi, yo seguía en el suelo, un poco aturdido, pero pude escuchar la voz de Terry.
-Se creen muy valientes- dijo enojado, preparándose a pelear.- Pero la verdad es que no merecen llamarse caballeros.
Terry salió al encuentro de los caballeros armado solo con una espada. Lo que vi me lleno de ira, puesto que Talon se paro frente a Diego y señalando a Terry con sus dedos, lo atacó.
-¡Electro Látigo!
Un rayo golpe de lleno a Terry en la cara, lo derribó y ya en el suelo, siguió electrocutándolo. El gritaba de dolor y se retorcía.
Me sentí raro al ver eso, no sé exactamente que era, pero me lleno de fuerzas para continuar. Shin venia a golpearme, así que me puse de pie.
-¡Puño Montaña!
-¡Ráfaga Blanca!
Le di en el estomago y frené su avance, se quedo arrodillado, tratando de recuperar el aliento. Uno menos, me faltaban dos.
Inicié mi corrida contra Talon. Al verme dejó en paz a Terry; el trató de hacerme lo mismo.
-¡Electro Látigo!
-¡Ráfaga Blanca!
En vez de golpearlo, salte por arriba de su látigo y le caí encima con una patada. Lo agarre y lo puse frente a mi. Comencé a golpearlo. El se reía.
-No me puedes hacer daño mientras traiga la armadura.
-Cierto, pero te puedo hacer esto. ¡Ráfaga Blanca!
El golpe lo dirigí a su mentón y el se elevo mucho, yo le calculó unos tres metros. Creo que casi lo mató. Dos menos, me falta uno.
-Vaya- dijo Diego tratando de sonar desafiante- Así que ahora golpeas a tus amigos. Bueno, yo te he querido hacer esto desde hace mucho tiempo. ¡Gran Bola de Fuego!
-¡Corriente de aire invertida!
La bola de fuego se estrello en el suelo. Yo me acerque mas a Diego.
-Bien, protégete de esto. ¡Fuego Infernal!
Una grande y larga columna de fuego venia así mi. No se me ocurría nada para evitar su impacto. Con una mano apunte hacia el cielo y con la otra hacia el suelo. No sé aun como fue que se me ocurrió hacer eso, pero lo hice.
-¡Tornado Gris!
Un tornado se formo a mi alrededor. Absorbió el fuego. Ahora teníamos un tornado de fuego, pero poco a poco, se fue desvaneciendo. Yo caminé tranquilamente hacia Diego y fue divertido ver como el me miraba asustado.
-¡Basta!- gritó Eclair, poniéndose entre Diego y yo- Tu ganas Ingg, nos vamos de aquí.
-Pero Eclair- dijo Diego
-Pero nada, el nos ganó.
-Tal vez, si tu hubieras peleado
-Seria igual, ve a ver si Talon esta bien. Ingg, nos veremos después.
-Y yo los esperare.
Ella fue con Shin y lo ayudó a levantarse, Diego fue con Talon y lo cargó hasta llegar a su caballo. Poco a poco se fueron alejando del pueblo.


Capitulo XX “Después de la batalla”

Después de la pelea, me quedaron muchos pensamientos en mente: ¿Quién es el rey Oga? ¿De donde salieron ellos? ¿Por qué Eclair no quiso pelear? ¿Por qué ese sujeto nos miraba tan asustado? ¿Qué cenaríamos hoy? ¿Dónde quedó la bolita? ¿México ganara algún mundial?

A Terry y a mi nos metieron a la posada. El seguía inconsciente, pero respiraba; yo, en cambio, me sentía con ganas de seguir peleando.
Recordé el rayo que me lanzo Talon, no me dolía el costado; me revisé y no vi ninguna herida, quemadura, ampolla, moretón, nada. Mire el rostro de Terry; tenia muy marcado donde recibió el golpe, la pies se le quemó.

Me senté en una silla y me dedique a mirar el techo. Por primera vez en todo este tiempo, deje la mente en blanco.
La puerta se abrió y entraron Viggo, Hilda y, si, el curandero . Al verme se quedo parado. Le dirigí una mirada seria; pude ver como se ponía nervioso; soportando la risa, volvi a ver el techo y luego a Terry.
-Terry es el herido- dije- Yo estoy bien.
-Ingg, deberías dejar que te revisen- dijo Hilda
-Ya les dije que estoy bien
-No hay que obligarlo si no quiere Hilda- dijo Viggo- Bien curandero, a trabajar.
-Descuide, su amigo esta en buenas manos
Viggo salió de la posada, Hilda se quedó en el umbral de la puerta y el curandero se acerco a Terry.
-Espero que haga un buen trabajo- dije
El curandero se acerco y miro el rostro de Terry de cerca, de lejos, otra vez de cerca y otras dos de lejos.
-Creo que no esta tan grave- dije
-¿Me deja hacer mi trabajo?
El volvió a clavar la mirada en Terry, acerco mas los ojos solo para decir lo que yo ya sabia.
-Tiene razón, no es tan grave. ¿Y que se supone que le pasó?
-Un tipo le arrojo un rayo- dijo Hilda
-¿Un rayo? ¿Y por que no se murió?
-Porque el tipo no tenia intención de matar. -dije- Solo de neutralizar.
El curandero me vio y hice como si arrojara algo.
-Gracias por su ayuda, caballero. Bien, la herida de su amigo no es grave, es una quemadura. En mi casa tengo un ungüento que le ayudara mucho; con eso, unas vendas y lavar constante mente con agua fría, es lo mejor que pueden hacer.
-Gracias, ¿cuanto le debemos?
-Solo veinte monedas plateadas.
-Bien... eh, ¿importa si le pagamos cuando vallamos por la medicina
-Claro que no
El curandero se despidió de Hilda y de mi (muy a su pesar).
-Sabe- dije- Algunas medicinas se descomponen después de una hora
-Lo sé amigo, lo sé
El tipo salió de la posada rápidamente.
-Que sujeto tan agradable- dije a Hilda- Lo conocí ayer
-¿Ayer? ¿A que hora?... Oh, si, cuando saliste.
-Si, lo ayude a recoger manzanas. Yo me encargo de Terry, solo dime cuando vallas a ir por la medicina.
-¿Acompañarme para que?
-Puede haber ladrones.
-Bien. Nos vemos al rato.
Ella salió. Yo me levante de la silla, fui por agua y le limpie la herida a Terry.


Capitulo XXI “Recuerdos borrosos”

Terry despertó unos minutos después de que yo terminara de lavar su herida. Se encontraba desorientado, no sabia como llego a la posada. Me pregunto de todo y yo, tranquilamente, le explique con lujo de detalles todo lo que paso, como fue la pelas, como Eclair le dijo a Diego que ellos perdieron y como lo llevamos a la posada.
-Vaya- dijo- No puedo creer que tu solo pudieras derrotar a tres caballeros como tu... bueno, no son como tu porque tu no eres malo.
-Supongo. Acércate un poco.
El se acercó un poco temeroso, le sujete la cabeza y le puse una venda en donde tenia la herida... aunque la tal venda le rodeaba toda la cabeza.
-Listo.
-¿Me pusiste una venda?
-Si, para que no le pase nada a tu herida
-Gracias. Voy a trabajar, ¿vienes?
-No, voy a descansar de la pelea.
-Entiendo, debe estar agotado después de hacer pedazos a tres caballeros iguales que tu... bueno, ni tan iguales, porque tu no eres malvado.
-Eso debe ser. Nos vemos en un rato.
-Si, en la cena. Descansa amigo.
Terry salió de la posada y yo me regrese a mi silla. Miré de nuevo el techo y cerré los ojos,; recordé mi sueño, a los caballeros destruyendo la ciudad, a los pueblerinos, a las casas en ruinas, al viejito que me decía: “No mereces ser llamado caballero”... un momento, en el sueño no había ningún viejito y yo no esta montado en un caballo. Abrí los ojos y sonreí, por fin tenia un recuerdo, o al menos eso creo.
Volví a cerrar los ojos e intente recordar algo mas; lo que sea estaría bien, pero no, no tuve resultados. Así que mejor me pare y me fui con Viggo a pedirle un caballo, no se porque, pero me dieron ganas de cabalgar.
-Por supuesto, llévate cualquiera de esos. Pero ten cuidado, que esos tipos pueden seguir por ahí.
-Si se aparecen los enfrentare como hace rato. Regresare antes de la cena.

Era el ocaso cuando cabalgaba por la ciudad, todo se veía calmado y alcancé a escuchar a un chico que dijo: “Ese del caballo derroto a tres caballeros”. Aproveche el momento para ir con el curandero, para comprar la medicina de Terry. Cuando el abrió la puerta, casi se muere de un susto, le dije por que estaba ahí y me atendió, le pague y le recordé que si esa cosa no funcionaba o estaba descompuesta, yo regresaría a recuperar mi dinero de una forma no muy agradable.
Seguía cabalgando y veía al solo ocultarse tras las montañas, era hermoso verlo. Pensé en esa chica, Eclair, me pregunte por que no quiso pelear. “Seremos los mejores caballeros”, me vino esa frase a la mente y me vino lo que parecía ser otro recuerdo.
Veía a Eclair montada en su caballo, pero ella era una niña y yo también. Cabalgábamos juntos hacia un castillo en ruinas y yo le decía “Seremos los mejores caballeros” .
Después de eso y otra media hora de cabalgar, regrese a la posada a cenar.
-¿Qué tal el paseo?- me dijo Viggo
-Tranquilo, necesitaba eso para relajarme un poco. Y les traje esto.- les di el ungüento
-Así que tu fuiste el que lo compro- dijo Hilda
-Si
-Gracias amigo- dijo Terry- Te debo una
-No, yo te debía una, por que me ayudaste con esos tipos.
-Ya basta de platica- interrumpió Viggo- Mejor cenamos y nos vamos a dormir, que mañana nos vamos. Ingg, mañana al anochecer, estarás en ciudad Takoi.
-Pues solo puedo decir ¡Todos a comer!

Y a mi señal, todos comenzamos a comer, a platicar de mi encuentro con esos caballeros y a darme ánimos, porque mañana, por fin, estaría en Takoi, buscando a “El mago”.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Nov 25, 2008 11:32 pm

Capitulo XXII “¡Vamonos!”

Todos nos despertamos al amanecer (con la presencia de gallos en toda Aphat no es difícil). Comimos una cuantas frutas y comenzamos a guardar las mercancías. A lo lejos, pudimos ver a dos jinetes que venia lo mas rápido que podían sus caballos.
-¡Ingg!- gritó Hilda- ¡Creo que vienen por ti otra vez!
-¿Tan pronto?
Deje lo que estaba haciendo y me puse en medio del camino, afine la vista lo mas que pude y fue cuando vi que los jinetes eran dos chicas que yo conocía. Eran Mia y Tiara.
-No se preocupen, son unas amigas.
-¿Ya tienes amigas?- dijo Terry con tono pícaro
-Si, son las que hicieron que ustedes me aceptaran.
-¿Mia?- pregunto Viggo
-Exacto
Poco a poco, las dos se fueron acercando a donde estaba parado. Detuvieron los caballos y se bajaron.
-¡Ingg!- me gritaron las dos
-¡Mia! ¡Tiara!
Corrí hacia ellas y nos abrazamos. Me sentí raro, pero era una sensación agradable. Creo que vi una lagrima en el rostro de Mia...
-¿Qué hacen aquí?
-Venimos a verte- dijo Tiara
-Y advertirte de unos tipo que dicen ser caballeros que te buscan.
-El caballero rojo, café, amarillo y azul. Lo sé, ayer me enfrente a ellos.
-¿Ayer?- dijeron las dos
-Si, debieron ver, los hizo pedazos; bueno, eso me dijeron, que yo estuve inconsciente la mitad de la pelea
-Gracias por el resumen del encuentro, Terry
-Entonces llegamos tarde- dijo Mia
-Hubiéramos llegado antes si no hubieras cansado a los caballos tan pronto.
-Perdón, pero es la primera vez que cabalgo.
-Aun así están a tiempo para acompañarnos- dije- Estamos a punto de irnos a Takoi.
-¿Dijiste Takoi?- pregunto Tiara con cierto asombro
-Si, eso dijo- contesto Mia sin entender el asombro de Tiara- ¿qué tiene de interesante esa ciudad?
-Es el hogar del hechicero mas poderoso del mundo, “El mago”
-Y por eso voy ahí. Todos dicen que mi amnesia es por culpa de un hechizo
-Y vas con “El mago” para que lo revierta.
-Si
-Pero no llegaremos hoy si no nos vamos ahora mismo- dijo Viggo. Con el venia Hilda.
-¿Quienes son ellas?- pregunto Hilda con un tono medio raro
-Son unas amigas de Sakino. Ella es Tiara Vieira y ella Mia Valentine
-Son sus caballos- pregunto Terry
-Si, están un poco cansados
-No hay problema, vengan con nosotros a Takoi- dijo Viggo- En grupo los caballos se cansan menos
-¿Eso es verdad?- pregunto Hilda
-Creo que si.
-Y que esperamos- dije- Ya vamonos
-Así se dice Ingg.

No pensábamos que alguien nos miraba a lo lejos. Era Diego, se quitó la armadura para que nadie lo reconociera, solo se dejo su espada.
-Disfruten mientras puedan. Y tu, Ingg, vendrás conmigo vivo o muerto.


Capitulo XXIII “Emboscada”

Las trompetas sonaron, en señal de que ya nos íbamos. Mia, Tiara, Terry, Hilda y yo íbamos en el mismo carro (algo apretados, sobra decir). Comenzamos a platicar un poco, sobre como luche contra esos caballeros, el viaje de Mia y Tiara.
-Ahora que recuerdo, te traje esto- dijo Mia, dándome un largo paquete
-¿Un regalo?- dije- ¿Qué es?
Lo abrí y vi una hermosa lanza blanca, con listones azules y plateados y mi nombre finamente grabado en letras plateadas.
-Gracias Mia.
En ese momento, no sabia por que Hilda miraba a Mia de una forma recelosa. Apenas nos acercábamos a la salida de la ciudad alguien dijo que unos jinetes se acercaban a nosotros. Seguimos el camino, de momento Viggo no puso atención, pero la trompeta sonó, parecía que eran unos ladrones.
-La trompeta- dijo Terry- Ingg, mejor te preparas.
-Que Viggo detenga los carros- dije
Los carros se detuvieron y yo me asome, vi a dos hombres y una mujer. Solo a uno pude ver armado. Me pare frente a ellos y les ordene detenerse.
-Deténganse- dije con voz firme- ¿Que es lo que quieren?
-Tranquilo amigo- dijo el que no tenia arma
-No les haremos daño- dijo el de la espada, curiosamente, algo en el me era familiar- Solo queremos recuperar algo mío
-¿Algo tuyo?- dije- Aquí no queremos ladrones
-No somos ladrones- dijo la chica.
Todos mis amigos se asomaron para ver. El momento fue interrumpido por el aviso de que un jinete solitario se acercaba muy rápido. No le dimos importancia, hasta que una bola de fuego cayó del cielo, justo frente al carro principal.
-¡¿Qué diablos fue eso?!- gritó Mia
-Yo sé quien fue- dije- Fue Diego
-¿Quién?- preguntaron Mia y Tiara
-Diego, el caballero rojo- dije
Empuñe mi espada. Vi como Diego se acercaba velozmente a nosotros con espada en mano. Me vio y aceleró a su caballo. Fue un momento en el cual ambos nos mirábamos intensamente, como si fuéramos enemigos a muerte. Se acerco mas y mas, al llegar el momento, chocamos las espadas con tal fuerza que sacamos chispas.
-Váyanse sin mi- dije- Y ustedes tres, váyanse con ellos.
-Oye caballero- dijo el tipo de la espada- Déjame ayudarte
-No muchacho... ¿como supiste que soy caballero? No importa, ahora vete
-Pero yo...
-Que me dejes solo. Esta es mi batalla, nadie mas debe pelearla.
-Estas loco, el te va a matar- me dijo Mia muy alterada
-Descuida, ya le gane a ese tipo- dije sonriendo
-¡Ingg!- gritó Hilda aterrada, seguida por gritos de Tiara y Mia
Gire la cabeza y vi una enorme bola de fuego acercarse.
-¡Corriente de aire invertida!
Con ese control del viento, pude desviar la bola hacia arriba donde se no dañaría a nadie. Aun así, nuestro carro se quemó un poco, y Diego corría de nuevo en dirección nuestra para golpear el carro con su espada. Eso no me pareció muy inteligente de su parte, al menos hasta que vi como su espada comenzaba arder en llamas.
-Váyanse, y pase lo que pase, no regresen por mi.
-Quieres decir que...
-Si, yo los alcanzo
Los tres viajeros se metieron en el carro, mientras yo me prepare para recibir a Diego, que cada vez estaba mas cerca de mi. Se me ocurrió algo brillante, pero arriesgado; lo iba a tirar del caballo, pero corría el riesgo de ser arrollado. No me importó, aun así me arriesgue; en eso recordé una cosita: si yo tengo poderes de viento, ¿por qué no los uso?. Así que aun mas decidido, me plante en el suelo y...
-¡Ráfaga Blanca!
... lo derribe del caballo.
-Escúchame Diego, ¿que te parece si peleamos como verdaderos caballeros? Sin caballos, ni poderes, solo tu, yo y nuestras espadas.
-Siempre pides un combate honorable. Bien, te voy a complacer, después de todo, será un placer matarte a tu modo.
-Cuando quieras.
Ambos corrimos a nuestro encuentro, con las espadas frente a nosotros. Las chocamos con tal fuerza que pude ver como salían chispas de ellas. Nos separamos y comenzamos a luchar mano a mano, con tal ferocidad que parecía ser un duelo a muerte; de hecho lo era para Diego, pero no para mi. De un modo increíble, Diego tomo el control de la batalla, yo iba a donde el me hacia ir, hasta que choque con un carro de la caravana de mercaderes.
-¡Márchense!- le ordene- No se preocupen por mi
-¡Ingg!- gritaron Hilda y Mia al mismo tiempo
-Estaré bien, ahora váyanse
Voltee la cabeza y vi como la espada de Diego se acercaba a mi cara, me agache para evitarla. El terminó por incrustar la espada en el carro. Pude oír el grito de Tiara, parece ser que la punta salió cerca de ella. Yo aproveche para golpeara a Diego en la mandíbula y tirarlo al suelo.
-Eso es trampa- me reclamó
-No, dije que tu y yo, y la mano es parte de mi.
-Que gracioso.
Se lanzo a mi furioso. Volvimos al choque de espadas, una y otra vez. La caravana acababa de moverse otra vez, lentamente se alejaban, mientras mis amigos me miraba preocupados.
Entonces, Diego hizo algo inesperado, les lanzo una bola de fuego.
-Defiéndelos de eso
-¡Corriente de aire invertida!
Desvié la llama al suelo; cosa que el tramposo del caballero rojo aprovecho para dejarme en el suelo de un golpe.
-Eso es trampa- le dije
-Lo sé- dijo mientras me amenazaba con su espada- Y ahora, ¿qué harás para evitar tu muerte?
-Esto
Silbe para llamar al caballo que Viggo me presto, que bueno que le enseñe a responder a eso el día anterior. El caballo debió de tratar de liberarse, cosa que hicieron en los carros al verlo inquieto.
-¿Qué hiciste?
-Esto
Volví a silbar. El caballo llego a los pocos segundos, relinchando. Eso distrajo a Diego y yo pude quitármelo de encima con una patada en su pierna.
-Y dices que yo soy el tramposo
-Para derrotarte, me tengo que rebajar a tu nivel. Nos vemos.
Monte el caballo y me interné en el bosque. Pude oír que Diego también silbo, de una forma distinta a la mía para llamar a su caballo. Poco después, el venia persiguiéndome. Se acerco a mi un poco, era una persecución en medio del bosque, teníamos que evitar árboles, animales, agujeros y demás obstáculos, lo que hacia mas difícil que me pudiera seguir, pero también me dificultaba escapar de el. De pronto, Diego comenzó a lanzarme bolas de fuego. Unas me pasaban muy cerca, una casi me quemó el cabello... creo que él estuvo practicando tiro al (caballero) blanco.
Tenia que idear un modo para que él dejara de hacer eso, el bosque comenzaba a incendiarse y cada vez estaba mas cerca de darme. Entonces se me ocurrió encerrarlo.
-¡Remolino Mayor!
Forme un enorme remolino alrededor de el y su caballo.
-¿Qué demonios? ¡Eres un cobarde!
-Haré lo que sea para evitar que destruyas el bosque... o a mí. Adiós.
Me aleje lo mas rápido que podía el caballo, mire atrás y me dio risa ver como Diego hacia una rabieta, le lanzo una bola de fuego al remolino y esta reboto por todos lados, casi le pega a el.
Seguí mi camino, tratando de alcanzar a la caravana. Todo iba tranquilo, sin problemas. Acelere el paso y de pronto sentí un fuerte dolor de cabeza y caí del caballo. Intente levantarme, pero no pude, caí inconsciente.


Capitulo XXIV “El caballero y los centauros”

-Aaaa. Mi cabeza.
-No te levantes- me dijo una voz femenina- Sufriste un fuerte golpe en la cabeza.
Trate de ver de donde provenía la voz, pero la cabeza me dolía tanto que no pude levantarla, solo abrí los ojos. Me lleve la sorpresa de estar en una cabaña, no era lujosa, era de lo mas simple, pero cumplía con su objetivo.
-¿Qué fue lo que me pasó?
-Un ent te golpeo. Pensó que eras el otro tipo, el que estaba quemando el bosque.
-Así que eso fue... con razón no vi la rama.
-Fue una suerte que yo estuviera pasando por ahí. Ese ent te hubiera matado si no intervengo.
-Gracias por traerme.
-De nada, aunque mi hermano se negaba por que eres humano.
-¿Humano?
Al oír eso el dolor se me quitó y levanté la cabeza de golpe. Y entonces la vi a ella, una centauro de cabello rojo. No lo podía creer, era la primera vez que vía a uno (creo).
-Eres un... digo, eres una... una...
-Centauro, bueno, centaura- dijo con una sonrisa
-Nunca había visto a uno de los tuyos. Yo pensé que no les gustaba convivir con humanos
-Solo a unos pocos, como mi hermano. Soy Shaina.
-Ingg Silver, el caballero blanco.
-¿Eres un caballero? Que interesante. Apuesto a que haz luchado con todo clase de seres y guerreros
-Supongo que si. Mi memoria no esta muy bien que digamos.
-Oh no. Ese ent te golpeo muy fuerte
-No te preocupes, ya estaba así antes de que el me recibiera.
-Ya me había preocupado. Sabes, tienes suerte.
-¿Y eso por que?
-Porque yo pasaba por ahí en ese momento y el ent no te rompió la cabeza.
-Es que la tengo dura.
En ese momento, entro otro centauro. Este era hombre (de la cintura para arriba) y se veía un poco molesto.
-Así que el humano ya se despertó.
-Se llama Ingg
-No me importa como se llame; si ya esta hablando contigo, supongo que ya se puede ir de aquí.
-Oye amigo- le dije en tono amistoso- me duele la cabeza y no me siento muy bien...
-No me digas amigo, yo no puedo ser amigo de alguien que destruye el bosque.
-Pero no era yo.
-Aun así, no me agradan los humanos- dijo el joven centauro- Tienes treinta minutos para irte de este lugar o si no, yo te echaré de aquí.
Se dio la vuelta y se fue.
-¿Y el ogro es...?
-Mi hermano, Roy
-Ya veo porque decías que el se negaba, nos odia a nosotros los humanos
-Si. A todos y sin excepción
-¿Y por que nos odia?
-El piensa que todos los humanos son malos. Que solo miran por sus intereses, ya que los ve a todos ambiciosos.
-Pero no todos somos así.
-Es lo que le digo, pero no me hace caso. Por si fuera poco, hay unos tipos que han venido varias veces por nosotros.
-¿Y eso?
-Parece ser que son de un circo. Hace un tiempo vinieron y se llevaron a una mujer serpiente.
-¿Mujer serpiente? Según recuerdo son solo un mito.
-Son tan reales como tu y yo.
El silencio reinó en le habitación. Solo nos mirábamos el uno al otro, eran miradas profundas, la es Shaina mas que la mía.
Un grito de Roy fue lo que nos saco del trance.
-¡Nunca me atraparan!
Con ese grito, ella se fue directo a la puerta... bueno, a la entrada, por que no había puerta.
-¡Eso tipos regresaron!
-¿Los del circo?
-Si y están a punto de atrapar a mi hermano.
Me levanté de donde estaba, y busqué mi espada.
-¿Dónde esta mi espada?
-Acaso estas loco- me dijo Shaina- No estas en condiciones de pelear.
-Tienes razón, pero aun así, lo voy a hacer. Tal vez con eso cambie de opinión tu hermano.
-Pero no estas en condiciones...
-Pero tengo que hacerlo.
Ella vaciló unos segundos, volvió a escuchar a su hermano.
Se acerco a una mesa y me dio mi espada; ella se acercó a un rincón de la choza y tomó una lanza.
-Yo te acompaño, Ingg.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Vie Nov 28, 2008 10:29 pm

Capitulo XXV “Ustedes son los primeros”

-Nunca me atraparan, malditos cazadores.
-Vamos Roy, ¿no quieres conocer el mundo que hay fuera de este bosque?- dijo un tipo con aspecto de vagabundo
-A mi no me hacen tonto. Ya se como tratan a mi gente.
-Bien, si no es por las buenas- agrego otro tipo de barba larga- Será por las malas
Uno de los tipos sacó una red y otro unas sogas. Se acercaban a Roy. Estaban a punto de echarle la red encima, cuando Shaina y yo llegamos al rescate.
-Oigan ustedes dos- dije a los cazadores- Dejen a este centauro en paz y regresen por donde vinieron
-¿Y quien eres tu para decirnos que hacer?- dijo el tipo de barba
-Soy el caballero blanco, y ellos están bajo mi protección
-Pues deja que nosotros te presentamos a nuestro protector- dijo el vagabundo
Una pequeña bola de fuego cayó a mis pies y de un árbol bajó, si, Diego (¿por qué pienso que ese tipo esta obsesionado con seguirme?)
-Hola Ingg- dijo Diego- ¿No me extrañaste?
-La verdad, no.
-Que lastima, yo si te extrañe. ¡Bola de fuego!
-¡Ráfaga blanca!
Esas fueron las señales de batallas. Por un lado, Diego y yo peleábamos cara a cara con las espadas; Shaina y el tipo de la barba se enfrentaban; y Roy evitaba ser lazado por el tipo que parecía vagabundo. La ventaja la tenían los hermanos centauros, ellos podían aplastar a los cazadores; pero yo, tenia que pelear con Diego, y los dos teníamos espadas y dominio sobre algún elemento. Shaina consiguió herir en el hombro al tipo de la barba, pero eso no le bajó los ánimos de atraparla, al contrario, logro echarle la red encima. Roy, al ver a su hermana atrapada, intentó ayudarla, pero el vagabundo le lazó el cuello y un brazo, los dos cazadores se juntaron y tiraron de las cuerdas para que no escapara, mientras, yo seguía entretenido con Diego y su espada en llamas.
-Ya no escaparas Ingg, vendrás conmigo quieras o no.
-No quiero ir y no iré a ese lugar.
Seguimos peleando, tengo que decir que Diego es muy hábil con la espada; yo solo estaba a la defensiva, pensando en que hacer para quitarme de encima al caballero rojo y para sacar a Shaina de la red... pero... y ¿si Diego hacia eso por mi?
-Oye Diego, te diré lo peor de esto.
-¿Qué es?- dijo en tono molesto
-Que aunque parezca que me ganas, en verdad vas a perder.
-Eso no lo permitiré. ¡Bola de fuego!
-¡Corriente de aire invertida!
Disparó su bola de fuego, eso era lo que yo quería; pude desviarla hacia la red, pero no contaba con que Diego aprovecha todo.
-¡Bola de fuego!
Me dio de lleno en la espalda, el calor fue insoportable y mientras me quejaba, el me tiró al suelo y me amenazó con su espada.
-Ahora vendrás conmigo- dijo moviendo su espada a pocos centímetros de mi cara- Ya me cansé de que siempre te escapes y que siempre me ganes.
-¿Siempre te gano?
-Si, desde que estábamos en entrenamiento. Tu y Eclair siempre me derrotaban en todas las practicas. Pero claro, yo tenia miedo de vencerlos, pues eran los favoritos del rey Oga. Un día dejé atrás ese miedo y la reté a una lucha. Tu bien sabes que duramos todo el día en la pelea y que la vencí de esta misma forma. Y cuando tomé el valor suficiente para retarte, tu desapareces el día de nuestra pelea.
-¿Es por eso que estas tan molesto?- dije. Debo decir que el relato me dejó muy interesado y me trajo unos cuantos recuerdos... pero... ¿qué tenia que ver Eclair?
-Si. Tu hiciste una promesa y la rompiste, no cumpliste con tu palabra y ahora pagaras.
Era el momento de la verdad, lo mas seguro es que el me matara, pero Shaina lo impidió al embestirlo. Diego chocó con el árbol mas próximo, el golpe hasta a mi me dolió.
-Gracias por sacarme de la red- me dijo Shaina
-Y yo te agradezco evitar que me mataran. Ahora voy a liberar a tu hermano.
Tome mi espada y la avente hacia las cuerdas. Estas se cortaron y la espada quedó clavada en un árbol (que bueno que no era un ent). Roy se libero de sus ataduras y arremetió contra los cazadores, dejándolos en el suelo.
-Sabes- dijo el vagabundo- Creo que tener centauros en el espectáculo no es muy buena idea
-¿Tu crees? Yo mejor me voy- dijo el tipo de barba
-Te acompaño
Y ambos se fueron corriendo del bosque; ja, valientes cazadores. Lo malo, fue que Diego seguía ahí.
-Regresen cobardes- gritaba furioso
-Oye Diego- le dije acercándome- Creo que los papeles se invirtieron
-Por esta vez, tu ganas, pero te voy a dejar un recuerdito- dijo sonriendo- ¡Bola de fuego!
Pensé que la bola iba para mi, o para los hermanos, pero no, el prefirió lanzarla a un árbol. Al contacto, el árbol comenzó a quemarse, inmediatamente, Diego lanzo otras dos bolas de fuego a otros dos árboles.
-¿Qué haces?
-Te doy algo para que te entretengas. ¡Muro de llamas!
Al decirlo, Diego formó un muro de fuego, separándose de nosotros tres y huyó del bosque en su caballo, lanzando otras bolas de fuego.
Shaina y Roy estaban aterrados por ver como su hogar ardía en llamas y yo no sabia que hacer. Buen podía arrojar mis ráfagas de viento, pero corría el riesgo de ayudar al fuego a extenderse.
Cuando por fin me decidí a hacer algo, comenzó a llover; pero no era una lluvia normal, no había nubes en el cielo y parecía llover solo en donde había fuego. Mire hacia arriba y en una pequeña loma pude ver a Eclair, lanzando chorros de agua hacia nosotros tres; al poco tiempo, el fuego se apagó. Ella me miro unos segundos y se fue sin decir nada.
-Eclair...
-¿La conoces?- me pregunto Shaina
-No mucho... bueno, hasta donde recuerdo
-Sabes- dijo Roy- Ustedes dos son los primeros en preocuparse por nosotros o por el bosque.
-¿Los primeros?
-Si, todos los demás ni se preocupan por mirarnos.
De pronto, un caballo negro se acercó a mi. Me dio como dos vueltas y se me acercó. Me golpeaba el hombro, quería que me subiera en el.
-Quieto amigo- dije- Me pareces familiar... ya se, eres el caballo de ese muchacho, el que creí que era un ladrón.
-Parece que quiere que te subas- señaló Shaina
-¿Eso es lo que quieres? Bien, aquí voy.
Me subí en el. Era un caballo dócil, no se quejo cuando lo monte, pero apenas tome las riendas y salió al galope. Los centauros me siguieron el paso.
-Te acompañaremos hasta el camino- dijo Roy
-Solo por si ese tipo sigue por ahí- completó Shaina
Al cabo de un rato, llegamos al camino. Ahora solo tenia que alcanzar a la caravana o llegar solo a Takoi, lo que pasara primero.
-Bien, creo que desde aquí sigo yo solo
-Estarás bien, Takoi queda a una hora y media de aquí- me dijo Roy
-Eso esta mejor, ya me urgía llegar a Takoi
-¿Vas a ver a “El mago”?- pregunto Shaina
-Si. El es el único que me puede ayudar. Gracias por atenderme
-Y a ti por evitar que nos llevaran a ese circo
-No fue nada. Y les prometo que si encuentro a la mujer serpiente que se llevaron, yo mismo la traeré de vuelta
Y sin mas que decir, me fui con la esperanza de llegar con “El mago” y de cumplir la promesa que les hice a los hermanos centauros...

Capitulo XXVI “Takoi”

El camino fue tranquilo, muy tranquilo. Parecía que no había pasado nada en el bosque, no había evidencias de la pelea que tuve contra Diego, o la presencia de los cazadores o del incendio. Miraba el suelo, no había huellas de caballos ni rastros de la caravana de mercaderes. Quise buscar a Eclair, pero no se le veía cerca.
Por fin tenia tiempo para pensar, decidí que sería mejor ir a Takoi, tal vez los mercaderes ya estaban allá.
El caballo que montaba era el de ese muchacho que creí un ladrón. Ahora que podía pensar, me di cuenta que el me era familiar; no estoy seguro pero creo que ya lo había visto… no lo sé, la espada… como que ya la había visto; en fin.
Me vino a la mente Eclair, otra vez, cuando ella pudo hacer la diferencia, decidió no luchar contra mí. Se que nos estaba viendo desde hace un rato, lo sé por la cara que tenia. Sabia que ella no quería pelear por algo… pero… ¿Qué seria?
Me acercaba cada vez mas a Takoi, lo podía sentir (que dramático), o tal vez era la emoción por llegar con “El mago”.
Pasaron como diez minutos y todavía no había pista de ninguna ciudad, comencé a desesperarme un poco, cuando vi una casa, y luego otra y otra, y un poco mas allá, pude ver un arco que decía: “Takoi”
La ciudad se veía muy pacifica, pude ver a uno niños jugando en la calle principal, a unas mujeres vendiendo flores, ancianos jugando ajedrez, y una niña que me miraba muy curioso.
-Hola ^^- le dije amistosamente.
Ella solo se me quedó viendo.
-¿Cómo te llamas?
No me respondido.
-Yo soy Ingg.
-¿Dijiste Ingg?- me pregunto un anciano de barba blanca
-Si señor
-¿Tu apellido es Silver?
-Si, soy Ingg Silver, el caballero blanco.
Al escuchar mi nombre, el anciano se sorprendió, me vio de pies a cabeza y luego se emociono.
-Debí saber que eras tú, esos ojos, ese cabello, esa cara, eres la viva imagen de Saibo
-Este… ¿y quien es Saibo?
-Es tu padre- me dijo entusiasmado, luego se dio la vuelta y comenzó a gritarle a todos- Amigos, vecinos, habitantes de Takoi, vengan a recibir al hijo de Saibo y Emily Silver, Ingg Silver, el caballero blanco. Por fin a regresado.
La gente comenzó a rodearme, parecia que todo el pueblo estaba ahí solo para verme a mi. Trate de buscar a al niña, pero habia desaparecido.
-Así que usted conoce a mis padres- le dije al anciano
-¿Conocerlos? Por supuesto
-Y usted es...
-Soy tu tío, tu tío Bill. Se que no me recuerdas, pero ya encontraremos las forma de regresarte tu memoria
Me sentía de lo más extraño, no sabia como reaccionar. Así que hice lo mas simple, lo abrace y le dije tío Bill.
-¿Cómo sabes que mi memoria esta mal?- le pregunte
-Todos aquí lo sabemos- me contesto una chica de sombrero azul- Nosotros mandamos a que te hicieran el hechizo anti-memoria.
-Así que fueron ustedes.
-Si hijo- me dijo el tío Bill- Teníamos que sacarte de ese lugar
-¿De donde?
-Del castillo de Oromentu y de las manos del ambicioso rey Oga
-Ya me lo imaginaba, he oído mucho de el en el viaje.
-¿Y donde esta tu hermana?
-¿Hermana? ¿Cuál?
-Tú hermana, la caballero azul, Eclair
En ese momento, el tiempo se detuvo para mi. Comencé a recordar las veces que la vi, por eso no quiso pelear en Aphat, por eso apagó el incendio... ella no me quería dañar por que somos hermanos... por eso el recuerdo de los dos cabalgando, donde le digo “seremos los mejores caballeros”. Ella, mi hermana...
-¿Y donde esta Eclair?
-Yo... no lo sé... yo... ni siquiera sabia que era mi hermana...
-Creo que a “El mago” se le pasó un poco la mano con el hechizo anti-memoria- dijo un tipo vestido de gris
-Que importa, ya veremos la forma de regresarle los recuerdos- dijo el tío Bill- Además, un caballero no tiene memoria, ¿verdad Ingg?
No le hice caso en ese momento al tío, mi mente estaba ocupada asimilando la noticia de que Eclair y yo somos hermanos. Mire el suelo por unos minutos y recordé como ella no quiso pelear en Aphat; que apagó el incendio en el bosque; que los dos cabalgábamos juntos de niños…
-¡La caravana de mercaderes se acerca!- gritó un muchacho
-Les gane…- dije
-¿Venias con ellos?- preguntó el tío Bill
-Si, desde Sakino hasta que Diego nos atacó en el bosque
-¿Diego los atacó?
-Si, el tipo está obsesionado con vencerme.
-No es noticia, tan bien sus padres estaban peleados
-¿Pero como que ellos... y yo... y Diego...y entonces...?
-Calma Ingg, ya pronto entenderás todo.
En ese momento me sentid de los mas confundido, no sabia ni donde estaba parado. Ahora me entero de que tengo una hermana y que mis padres y los de Diego cambien estaban peleados.
En verdad me urgía encontrar a “El mago”.
-Ingg- me gritó un voz familiar- Ingg, ¿estas bien?
Era Mia, en verdad estaba preocupada por mi. Se me acerco y me abrazó.
-Vaya, vaya. Tu si que eres invencible- me dijo Terry y me agarro el hombro- Nosotros también tuvimos nuestra pelea
-¿Su pelea?- pregunté sorprendido- ¿Ladrones?
-No, el caballero amarillo y el café nos atacaron pocos metros de donde nos abandonaste- dijo Hilda, que imitó a Mia.
-Por suerte, tuvimos ayuda- dijo Viggo acercándose- Esa chica, Eclair nos los quito de encima y el muchacho que se subió al carro resulto ser un caballero.
-Eclair... ¿los ayudó? Y el chico, ¿también es un caballero?
-Si, es el caballero negro
Por eso me resultaba familiar, pero lo que mas me importo en ese momento, era encontrar a Eclair...
-¿Y Eclair? ¿Dónde está?
-Aquí estoy Ingg- dijo saliendo de un carro
Yo corrí a verla, la abracé y pude ver como una lagrima corrió por su mejilla.
-Un momento- interrumpió Mia- Oye Ingg, ¿recuerdas que ella te quiere matar?
-¿Cómo me va a querer matar si ella es mi hermana?

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Vie Nov 28, 2008 10:33 pm

Capitulo XXVII “Asuntos familiares”

Todos los presentes se quedaron sorprendidos (hasta yo lo estaba), me miraban raro a mi, luego a Eclair. Uno de los mercaderes dijo en voz muy baja “Si se parecen”.
-¿Cómo que es tu hermana?- me preguntó Hilda
-Nos debiste decir antes- me reclamó Terry- Sabes que casi le rompo la cabeza cuando se acercó al carro
-Es que no lo supe hasta hace unos minutos
El tío Bill se acerco y me tomo del hombro, lo mismo hizo con mi hermana.
-Es un gusto tenerlos de vuelta en casa
-Tío Bill- dijo Eclair abrazándolo- Hace mucho tiempo que no nos veíamos
-Eclair, y pensar que hace tiempo eras solo una niña, pero mírate ahora, eres toda una guerrera, y tu Ingg, eres la viva imagen de tu padre.
-Gracias... creo- dije totalmente confundido.
En ese momento no sabia que pasaba. Estaba Eclair, la chica que no quiso pelear en Aphat, que apagó el incendio de Diego, ahora resulta ser mi hermana; y el tío Bill, una persona que no recuerdo en lo absoluto. No sabia si creerle o no, por un lado, desconfiaba de el: y si no era mi tío, y si era un enviado del rey Oga... por otro lado, su rostro reflejaba sinceridad, y en el fondo sentía que lo conocía.
-Se lo que estas pensando- me dijo el tío Bill- Es difícil para ti salir de la confusión, lo entiendo.
-¿Por qué le dices eso, tío?- pregunto Eclair extrañada
-Hija, tu hermano perdió la memoria.
-Por eso no me reconociste en Aphat
-Así es Eclair- siguió el tío Bill- Tu hermano perdió la memoria por culpa de un mago, un mago que nosotros enviamos.
-¿Ustedes lo enviaron?- pregunte
-Si Ingg. Teníamos que recuperarte a ti y a tu hermana de las manos de Oga y no vimos otra solución mas que borrarte todos los recuerdos, para que no regresaras con el. Y no fue necesario encantar a Eclair, pues sabíamos muy bien que ella saldría a buscarte aunque el “rey” no la mandara- argumento Bill
-¿Cómo osas poner en duda la realeza del rey Oga?- dijo Eclair enojada. Notó que nuestro tío dijo la palabra rey de una forma burlesca.
-Ay; tenemos que explicarles muchas cosas. Para que Ingg entienda y para que tu te quites esa venda de los ojos.
-No puedo creer que mi familia dude del rey Oga- dijo mi hermana molesta
-Y yo no puedo creer que mi sobrina piense que el tipo al que le ha servido tantos años es un rey
-¿Dónde están nuestros padres?- interrumpí la discusión
-Es... un poco difícil de decirles. Vengan, acompáñenme a mí casa.
Comenzamos a caminar entre la gente, la cual nos abría paso. Pude ver a esa niña otra vez, me miraba de una manera extraña, pero no le di mucha importancia.
-¿Cuidas tu solo la herrería?- le pregunto Terry a Viggo
-¿Adonde van?
-Vamos a ver que le dicen a Ingg- dijo Hilda
-Esta bien, vayan.

Caminamos hasta llegar a una modesta casa, pequeña y un tanto descuidada. Parecía que el tío Bill vivía solo.
-Ingg, dile a tus amigos que dejen de espiarnos y que entren a la casa con nosotros.
-Jeje, esta bien.- dije un tanto apenado- ¡Hey pueden entrar!
-¿Seguro?- pregunto Mia
-Claro, es mi tío. Vengan.
Todos entramos a la casa de mi tío. El se sentó en una silla frente a la chimenea, Eclair y yo en un sofá cerca de esa silla, Mia y Tiara tomaron unas sillas, Hilda se sentó en un banquito y Terry... pues no alcanzo silla.
-Bien- dijo en un suspiro el tío Bill- Son muchas las cosas que tengo que decirles, ¿por donde empiezo?
-Tal vez me podrías explicar porque Diego esta obsesionado con derrotarme- sugerí
-Si, creo que empezare por ahí. Bien, esa obsesión se remonta a los tiempos en que tu padre fue un caballero
-¿Mi padre fue caballero?
-Si Ingg- dijo Eclair- ¿Qué no te acuerdas?... es cierto, no te acuerdas
-Como decía, tu padre y el de Diego fueron caballeros, como ustedes dos. La verdad es que no se llevaban nada bien, siempre competían en todo y hasta llegaron a desarrollar una rivalidad. Tu padre, Saibo Silver, siempre supero a Marco, el padre de Diego. Pero entre ellos, un caballero le echaba mas leña al fuego: Oga.
Los años pasaron y tu padre se retiro del reino de Oromentu y llego aquí, donde conoció a tu madre: Emily. Al parecer, Marco se quedo en Oromentu y nació Diego, al mismo tiempo que aquí naciste tu. Probablemente, Diego creció con la idea de que tenia que ser mejor que tu, como parte de la rivalidad. Su padre, siguiendo la tradición familiar, los mando a los dos con Oga, que ahora había sido nombrado rey de Oromentu. Misteriosamente, el antiguo rey desapareció, junto con los demás caballeros.
Los enigmas seguían, pues de pronto, el reino se cerro, incluso a los mercaderes. No teníamos noticias de ninguno de ustedes; y las repentinas destrucciones de algunas aldeas nos preocupaban mas. Sus padres, encabezaron un pequeño grupo que fue a investigar y descubrieron que Oga nos engañaba a todos: ustedes eran usados como armas para destruir esas aldeas, gracias a sus poderes elementales.
-No es cierto- grito Eclair furiosa- Esa es una mentira
-Es la verdad niña- dijo el tío- ¿por qué les mentiría?
-No, no, no. El rey Oga decía que esas aldeas eran una amenaza a el
-Porque sabían la verdad. Oga llego al poder por el asesinato del rey Carlo y esas aldeas eran de opositores a Oga. Fue así que sus padres formaron un pequeño grupo armado, fueron a enfrentarlo, pero fallaron.
-Tío Bill, ¿dónde están nuestros padres?- pregunte
-Ingg, Eclair , sus padres fueron asesinados por Oga hace tres años.
Esa noticia me devasto, me hizo sentir como si mi viaje hubiera fracasado. Y a Eclair... pues parecía que se había acabado su mundo. Todos guardamos un silencio incomodo, mismo que Eclair rompió con un grito:
-No es verdad, no es verdad
-Tu sabes que si, Eclair- dijo Bill- Busca en tu corazón y sabrás que es verdad lo que te digo.
-No, el rey Oga no pudo haberlos matado, no pudo
-El los mató
-No, no, no- se negaba a creerlo mi hermana- El rey Oga es una buena persona, el solo nos pedía que lo cuidáramos de las gente que le deseaba el mal... el... no... no...
Eclair guardo silencio, se quedo mirando el infinito, estaba asimilando la realidad, por fin se dio cuenta que había vivido engañada. Cerro los ojos, apretó los puños y una lagrima corrió por sus mejillas. Yo me acerque y la abrace.
-La verdad duele- dije
-Que ventaja tienes tu por perder tu memoria- me contestó
-Pero yo la veo como una desventaja

Capitulo XXVIII “Blanco y Negro”

Después de enterarnos de lo que paso con el rey Oga, yo no sabia como actuar. Por un lado, el asesinó a mis padres, pero por otro lado, no recordaba nada. Seguía abrazado de Eclair, mientras oía como Terry y Mia intercambiaban miradas y señas.
-Ese rey Oga- dijo Hilda- Es el rey de Oromentu
-El mismo que nos ha negado el paso todos estos años- siguió Terry
Eclair se calmó después de un momento y se reincorporó en su asiento.
-Nos ha engañado estos diez años- dijo con un tono de furia- Nos ha utilizado para cometer sus atrocidades,
-Ya pagara- dije.
En ese momento, llego el caballero negro. Mi tío Bill fue a atenderlo, se estuvieron unos minutos hablando, lo extraño fue que al ver a mi hermana, el caballero negro se tapo la cara y salió de la casa.
Me levante de mi asiento y me dispuse a buscarlo.
-En un momento regreso- dije a todos
-¿A donde vas?- pregunto Mia
-Deje algo en uno de los carros- le dije y salí de la casa.
Busque con la mirada al caballero negro. Quería agradecerle por ayudar a los mercaderes mientras yo no estaba. Lo busque por todos lados, pero no lograba verlo.
-Se metió a esa tienda- me dijo la voz de una niña.
Me gire y la vi, era esa misma niña que me veía de forma tan rara antes. Seguía teniendo una expresión rara en los ojos.
-Gracias niña- dije y me retire.
Caminé unos metros y pude ver al caballo que me trajo a Takoi frente a la tienda. Me asome por la ventana y vi al caballero negro que estaba comprando algo de comida, para el y para caballo. Sentí un empujón que casi hace que me estrelle con el vidrio.
-¡Epa! Tranquilo amigo-dije al caballo- soy yo ¿me recuerdas?
El caballo lanzo un leve relincho como respuesta.
-Gracias por traerme al pueblo- le dije
-¡Oye tu!- grito una voz que me resultó familiar- ¡Deja a mi caballo!
-Lo siento, solo le daba las gracias por traerme- dije levantando las manos
Me di la vuelta y vi al imponente caballero negro... aunque yo lo recordaba un poco diferente
-Eres tu- me dijo y guardo su espada- Siento haberte asustado, pensé que eras un ladrón
-Para nada, solo vine a buscarte- dije
-¿A buscarme?- me pregunto el caballero negro
-Si, quiero agradecerte por haber ayudado a mis amigos en el bosque
-No fue nada, solo hice lo que todo caballero haría- me dijo mas tranquilo- aunque Shin y Talon me dieron unos buenos golpes.
-Lamento lo que te hicieron, pero así son ellos. Por cierto, me llamo Ingg Silver, el caballero blanco
-Kyro, el caballero negro- me dijo extendiéndome la mano- Es un placer conocer por fin al caballero blanco
-Eres el primero que dice eso. Pero también es un honor conocerte a ti
-Pensé que me conocías- dijo sorprendido- todos conocen al “destructivo” caballero negro
-¿Destructivo?
-Si, en muchos lugares soy conocido por haber cometido destrozos que no hice
-Fuimos nosotros- dije casi susurrando
-Lo sé. Lo sé muy bien.
-Yo no sabia... bueno, tal vez si, de que te afectábamos a ti también. Solo seguíamos ordenes de un falso rey.
-¿Ordenes? ¿Un rey los mandaba a destruir?
-Si, eso es lo que me han dicho. Yo, no recuerdo nada de eso, todos los de aquí decidieron mandar a un hechicero para que yo regresara y me enfrentara a Oga. Por eso estoy aquí, para recuperar mi memoria.
-Tu quieres recuperarla, yo perderla- me dijo el caballero negro
-¿Cómo?
-He hecho cosas malas, cosas de las que me arrepiento y no quiero recordar.
-Vaya, sin duda somos lo contrario, el color y nuestro camino son lo contrario- dije mirando el cielo- Pero también compartimos el pasado, el hecho de que ambos destruimos pueblos... y matamos gente...
-Tu no estabas ahí- dijo en voz baja- tu no estabas ahí
-¿Dónde?
-Es algo que no me gusta recordar, pero lo tengo presenta cada vez que pienso en esos dos, Shin y Talon... y cuando vi a esa chica a tu lado...
-¿Mi hermana?
-¿Esa asesina es tu hermana?
-Oye, no le digas así- defendí a Eclair- Puede que sea verdad, pero no lo hacíamos con intención
-Tu no sabes de que hablo... eso noche... es lo que mas quiero olvidar... fue cuando tu grupo de asesinos se apareció en un pueblo donde yo viví... esa noche... ellos... ellos... acabaron con la vida de alguien muy importante para mi...
-Yo... no se que decir- le dije- Lo siento en verdad.
-Ya es parte del pasado, pero no puedo soportar los deseos de venganza . Les quiero pagar con la misma moneda, pero no es correcto.
-Se lo que sientes, yo también debo de afrontar que alguien mató a mis padres. Pero no siento deseos de venganza... aunque puede que sea por culpa del hechizo antimemoria.
-Que ventaja- me dijo fríamente
-¿Por qué todos me dicen eso? Yo no lo veo como una ventaja, ni siquiera se a que me enfrento
-Tu sabes que te enfrentas a ese rey Oga.
-¿Y tu?
-Creo que a mi mismo...
Nos quedamos parados. Kyro sobresalía mas que yo por su armadura negra, la cual brillaba con la luz de las velas y de la luna. Era muy bonita. Los detalles que tenia eran muy bien logrados, mis respetos para aquel que la forjó. Esa armadura inspiraba temor y respeto al mismo tiempo. La verdad muy llamativa.
-Una cosa mas- dije- ¿qué haces aquí?
-Vine a buscarte- me contestó- Tenia que decirte que esos tipos viene tras de ti
-Ah... pues gracias; pero te demoraste un poco y lo supe de una forma un tanto dolorosa.
Nos miramos las caras después de que dije eso y ambos reímos con sonoras carcajadas que se despertó mas de un vecino.
El resto de la noche pasó tranquilamente. El tío Bill nos dio posada a Eclair y a mi, Mia y Tiara se fueron a una posada muy cercana y los mercaderes se quedaron en sus carros.
Esa noche, no tuve ningún sueño extraño.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Vie Nov 28, 2008 10:35 pm

Capitulo XXIX “El mago”

Unos rayos de sol llegaron a mi cara y me despertaron. Abrí los ojos y vi la habitación en la que el tío Bill nos dejo quedarnos a mi hermana y a mi. Me senté en la cama y vi por la ventana. Los mercaderes se encontraban trabajando muy duro levantando las tiendas y preparando las mercancías. Resultó gracioso ver como Viggo hacia corajes por que unos chicos no lo dejaban trabajar. Luego vi a Eclair, dormida en la cama junto a la mía. Ella seguía dormida, se veía muy cómoda... y hermosa. Su cabello brillaba con el sol que entraba. Quien diría que esa es Eclair, mientras que despierta se ve aguerrida y muy decidida, dormida se ve muy indefensa e inocente.
Opte por salir de la casa y conocer, de nuevo, la ciudad de Takoi. Cuando baje a la sala, me di cuenta que el tío Bill no estaba en casa. Abrí la puerta y lo vi platicando con Mia, Tiara, Hilda y Terry. Salí de la casa y descubrí que los corajes de Viggo no eran solo por problemas con los puestos, si no también con un montón de escombros con los cuales no sabia que hacer.
-Pero... ¿qué pasó aquí?- pregunte sorprendido al ver los restos calcinados de la tienda donde platique con Kyro.
-Parece ser que tuvimos la visita del caballero negro- dijo Terry- Mira lo que hizo con esa tienda.
-Es una suerte que los niños salieran de ahí- añadió Hilda con un tono de alivio
-¿Kyro hizo esto?-los cuestioné- ¿En verdad creen que el hizo esto?
-Si, el estaba aquí parado cuando vimos el incendio- menciono Tiara- ¿Cómo es que no te diste cuenta?
-Mi sobrino tiene un sueño muy pesado- dijo el tío Bill con una sonrisa burlona- Igual que toda su familia
-Esto no lo hizo Kyro- dije apretando el puño- Esto esta quemado, el culpable fue otro tipo, fue Diego
-Pero te deshiciste de Diego cuando veníamos para acá- dijo Terry- ¿Y por qué proteges a ese caballero maligno?
-Porque es inocente, ahora díganme donde esta Kyro
-Se lo llevaron a una prisión- me contesto mi tío- Tengo entendido que lo condenaron a muerte
-¡A muerte!- grite- ¿Dónde esta esa prisión?
-Cerca de los limites de la ciudad- contesto Bill- Ingg, ya debe estar muerto, no cometas una locura
-Si salvar su vida es una locura, entonces creo que la haré
Comencé a caminar rápidamente por la calle principal, respiraba muy fuerte y tenia la mano en la espada. Todos me veían, tal vez pensaban que me dirigía a la cárcel para darle su merecido al caballero negro. Seguí así hasta que un tipo me habló...
-Hola caballero- me dijo- ¿Podemos hablar?
Ese tipo resaltaba entre toda la población, vestía un saco muy largo (le llegaba hasta las rodillas), traía un moño rojo al cuello y una rosa en su bolsillo. Los pantalones marrones se le veían ajustados, usaba unos zapatos... muy extraños: azules, con unas cosas verdes al los lados y eran ovalados... y traía un bastón con empuñadora de plata.
-En otro momento, señor- le dije
-Pero Ingg, te estoy buscando desde ayer- me dijo como una suplica- Ven, vamos a hablar un poco
-Después, ahora estoy ocupado- le dije y volví a caminar.
Apenas di tres pasos, cuando me hizo tropezar con su bastón. Caí al suelo de frente y me gire para verlo. Eso me molesto mucho, mas de lo que ya estaba.
-¡¿Se puede saber que piensa?! ¡Una vida inocente esta por morir y usted me entretiene aquí!
-Yo te aseguro que la vida de Kyro no corre peligro por el momento- me dijo muy calmado- Ahora ven conmigo
-¿Cómo supo su nombre?- le pregunte
-Ven a mi casa y te diré- me dijo con una sonrisa.
Me levanté y lo seguí. Su andar no era muy rápido por el uso del bastón. Al pasar, la gente nos miraba a los dos. Una vez mas, vi a esa extraña niña.
-Le va a decir todo- alcance a escuchar que se decían algunos
Seguimos caminando un rato mas, pasamos por donde estaban los mis amigos. Al verme se acercaron.
-¿A dónde vas?- me pregunto Mia
-A la casa de el- señale
-Te acompañamos- dijo Mia y jaló a Tiara
-Esta bien.
Seguimos caminando casi hasta la entrada al pueblo, antes de llegar dimos vuelta a la derecha y caminamos hasta llegar a una casa casi escondida. Aquel tipo nos señalo la casa, abrió la puerta y nos dio el pase.
-Por favor entren. Tu hermana y tu tío nos esperan- dijo cuando entre- Pónganse cómodos, bueno, mejor incómodos, que voy a hablar un rato y no quiero que se duerman.
Al entrar vi a Eclair y a mi tío sentados en unas sillas. El único que parecía saber que pasaba era mi tío. Me senté en la silla mas cercana, lo mismos hicieron Mia y Tiara. Yo seguía molesto por la intervención de aquel tipo.
-Bueno, supongo que ninguno sabe que hace aquí, salvo las señoritas de Sakino que vinieron de curiosas.
-Si, ya dígame lo que tenga que decir para poder evitar una tragedia.
-Ingg, ya te dije que Kyro estará bien. Ahora déjenme presentarme- dijo, se apoyó en su bastón y doblo un poco su pierna mala- Yo soy un tipo de gustos excéntricos, soy un tanto extraño, soy Axel Grygera, mejor conocido en el mundo como: “El mago”

Capitulo XXX “Las historia de Oga”

-¿Usted es “El mago”?- preguntamos todos, menos el tío Bill,
-Así es
Ese tipo de extraña vestimenta, de bastón y extraña forma de hablar y actuar, era el mismísimo “El mago”. Yo lo esperaba... pues... muy diferente, algo así como un viejito con una larga túnica y sombrero de pico, pero no, era ese extraño sujeto.
-Lamento decepcionarte Ingg, pero me gusta ser diferente a los demás- me dijo. ¿Habrá leído mi mente?
-Por lo que me han dicho de su edad yo lo esperaba mas... viejo.
-Soy un viejo joven- dijo sonriente- No le dijiste nada de mi, ¿eh Bill?
-No- le contesto mi tío- Eso te corresponde a ti Axel.
-Bien, entonces creo que me toca hablar- dijo volteando a vernos con una mirada extraña- Por favor no se duerman, si hacen eso me siento ignorado. Bien- dijo dando un giro a su bastón- ¿Por donde empiezo?
-Podría empezar diciéndome por que me borro mi memoria
-Muy fácil, de todos los caballeros al servicio de Oga, tu eras el menos sanguinario de todos, luego viene tu hermana, luego Shin, y Diego esta empatado con Talon. Siguiente pregunta, ¿nadie? muy bien, entonces comenzare desde el principio. Nací en el lejano pueblo de...
-Axel, esto es serio- le dijo mi tío
-Lo sé, mi vida también. Pero como veo que a ninguno de ustedes les importa mi vida, iré al grano: Ingg, Eclair, ustedes deben de detener a Oga.
-Eso es obvio- dijo Eclair fríamente
-Vaya chica. Pensé que vendrían los otros tres caballeros.
-Shin y Talon están heridos y se fueron a quien sabe donde- dijo Eclair
-Y Diego solo quiere pelear conmigo.
-Ya veo...- suspiro Grygera- Entonces esto dependerá de ustedes dos. Ustedes deben de salvar a sus compañeros, antes de que Oga corrompa sus almas, como lo hizo con los otros caballeros.
-Creo que seria bueno empezar por ahí- sugirió mi tío- Después de todo, deben de saber la historia completa
-Esta bien- dijo Grygera sentándose y apoyando las dos manos en el bastón- Así que las contare la historia de un caballero que fue de los mas grandes y respetados, pero también fue de los mas temidos y despiadados.
-¿El caballero negro?- pregunte
-No, sobre Oga Kamiki. Verán... hace tiempo, el reino de Oromentu era un reino de gran esplendor, contrario a lo que Ingg conoce y no recuerda y Eclair debe tener en mente. Como les decía, en ese reino había una gran prosperidad y se debía al rey Carlo que con gran sabiduría dirigía el progreso de su pueblo.
¡Ah! pero también existían conflictos con otros pueblos, aldeas y reinos lejanos, por lo cual el sabios rey Carlo formo su grupo de caballeros. Al igual que ustedes, eran cinco y se les daba un color, pero hay una gran diferencia; mientras ustedes controlan el viento, el agua, la tierra, el fuego y el rayo, los caballeros del rey Carlo eran los que llamamos “Caballeros Mágicos”, guerreros que tienen una gran fuerza física y controlan la magia. Y adivinen quien les enseñó.
-¿Usted?- pregunto una tímida Mia
-Correcto, ¿qué tenemos para ella señor Aguilera?- dijo casi a gritos y con el bastón cerca de la boca- Como decía, los “Caballeros Mágicos” del rey Carlo, eran cinco: Marco Montesco, el caballero rojo; Bjorn Yamla, el caballero café; Tori Beker, la caballero amarilla; su padre, Saibo Silver, el caballero azul y Oga Kamiki, el caballero blanco.

Al oír eso ultimo me estremecí, Oga y yo... teníamos el mismo titulo, ambos éramos caballeros blancos.
-Por eso eras su favorito- dijo Eclair- Compartes el mismo titulo que el.
-Tu compartes del de nuestro padre y Diego el del suyo- dije- Así que tengo el mismo titulo que el villano de la novela.
-Si Ingg- dijo “El mago”- Y créeme que en un principio no daba señales de su maldad. Era un caballero excepcional, el líder del grupo, el mas fuerte- suspiró- Aun recuerdo sus actuaciones en las justas, nadie lo podía derribar... excepcional.
-¿Y que pasó después?- dijo Tiara. Sus ojos brillaban ansiosamente, en verdad quería saber que mas pasó, igual que yo.
-Oh si, con el pasó de los años, cada caballero se fue haciendo mas independiente. Saibo abandono al grupo y se vino a Takoi; Tori y Bjorn seguían en el castillo pero sus salidas eran mas frecuentes que antes; Marco estaba ocupado con su familia y Oga... pues aprovechó que estaba solo con el rey para asesinarlo. Y antes de que digan algo, les diré que el hijo del rey Carlo, Walter, fue acusado por Oga de matar al rey, manándolo a la pena de muerte.
-¿Y los demás caballeros lo dejaron llegar al poder sin oponer resistencia?- pregunto Eclair
-Claro que se opusieron. Dijeron que Oga no era nadie para hacerse llamar rey y que antes de el había mas personas que podían ocupar el puesto de rey.
-Pero Oga no acepto eso y los mató a todos- dije muy serio
-Si, hipnotizó a los tres caballeros, los mando a asesinar a los familiares del rey y luego hizo que se mataran entre ellos- contesto de manera rápida. Grygera volvió a tomar aire, se levanto y dio un vuelta por la sala y se volvió a sentar- Es que la pierna me duele. Como les decía, después de tanta matadera, Oga se coronó y comenzó la era gris.
Oga, estaba conciente de que los pueblos, tarde o temprano, se darían cuenta de su plan, así que el mismos formo su grupo de caballeros, pero esta vez, en vez de ser mágicos, eran ustedes, a los que me gusta llamar “Caballeros Elementales”. Diego Montesco, Shin Segahua, Talon Suu y los hermanos Silver- dijo señalándonos- Si, ustedes dos.
-Pero... ¿cómo es que mi padre nos dejo ir a ese reino?- pregunte
-Si, con todo lo que había pasado era de sospechar- me apoyó mi hermana
-Oga mandó un carta con el sello y firma del rey Carlo. –dijo el tío Bill- Aquí no sabíamos que todo eso había pasado en Oromentu.
-Y yo no estaba aquí para advertirles- dijo de manera “arrepentida” Axel Grygera- Y el resto ya lo conocen, los entrenan, crecen, la rivalidad Ingg-Diego, destrucción de pueblos, el asesinato de sus padres, la perdida de la memoria de Ingg, el camino de Sakino hasta acá y esta “linda” narración.- dijo y al terminar se quedo mirándonos con una amplia sonrisa.

Nos miramos un rato, asimilando lo que nos contó “El mago”. Así que Oga es un caballero, pero una mágico y por medio de traiciones y engaños se hizo del poder y nos engaño todo este tiempo para que le fuéramos fieles... y claro, que yo era el líder del grupo, solo porque comparto su titulo...
-Hay una cosa que no entiendo- dije seriamente a Grygera- ¿Por qué yo? ¿Por qué era el líder del grupo o qué?
-Si, por eso, pero había otra cosa mas- dijo- De los cinco caballeros, tu y tu hermana son los menos sanguinarios. Ustedes no mataban, ¿o me equivoco, Eclair?
Mi hermana se encogió de hombros y miro el suelo.
-Yo trabajaba junto con Talon- dijo al cabo de unos segundos- Bañaba a los atacantes y el los atacaba con sus rayos. La muerte era instantánea.
-Pero tu espada nunca atravesó a nadie- le recordó Grygera- Y tu Ingg, hasta protegías a la gente.
-¿En serio?
-Si, salvo un accidente que tuviste una vez con una chica que no salió de casa.

El sueño, cuando me dijo eso recordé el sueño en el que me decía a mi mismo que no merecía ser llamado caballero, que luego recordé con un viejo... ahora lo veía todo: Un grupo de personas, mujeres, ancianos y niños, se encontraban entre un grupo de casas que se caían. Yo los protegía con un remolino, pero Shin provocó un terremoto y unas casas cayeron. Salve a aquellas personas, mandando los escombros hacia una casa vacía. Pero una señora gritó aterrada: “mi hija estaba dentro”. Mire detenidamente la montaña de escombro y logre ver una mano humana saliendo... “No mereces ser llamado caballero”, me dijo un viejo furioso...

-Quiero mi memoria- dije en voz baja
-¿Perdón?- me dijo Eclair- ¿Qué dijiste?
-Que quiero mi memoria- dije mas fuerte para que “El mago” me escuchara
-Lo sé. Pero necesito tiempo para quitarle los malos recuerdos
-La quiero tal y como esta ahora- dije fríamente- La buscare, mientras den una vuelta por ahí, los llamare cuando la encuentre.
La puerta se abrió mágicamente y salimos de la casa. Grygera se despidió amistosamente y cerró de un portazo.
Caminamos hasta llegar a la casa del tío Bill, no entramos, nos quedamos afuera viendo el cielo y a los mercaderes. Ninguno hablaba hasta que rompí el silencio.
-Quiero verlos
-¿Qué quieres ver?- me pregunto mi tío
-Quiero ver a mis padres, quiero ver sus tumbas.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Dic 09, 2008 12:06 am

Primero les doy los temas oficiales de esta historia:
Opening:
Hasta que el cuerpo aguante por Mago de Oz. Capitulos 1- 43
El templo del adios por Mago de Oz. Capitulo 44

Ending:
El templo del adios por Mago de Oz. Todos los capitulos.

Sigamos con la historia...
_________________________________________________________

Capitulo XXXI “Frente a mis padres”

Caminamos hasta las afueras del pueblo, muy cerca de la prisión en la cual se encontraba Kyro. Me invadía la curiosidad de saber que le había pasado al chico, desde que Grygera dijo que él estaba bien me dio curiosidad saber si era verdad.
-Me disculpan- dije al tío Bill, a mi hermana, a Mía y a Tiara- Voy a ir a la prisión
-¿A la prisión?- me cuestionó Mía- ¿a que vas a ir?
-A ver si es verdad que Kyro esta bien
-Confía en Axel, el siempre cumple su palabra- me dijo mi tío
-No esta de mas asegurarnos- le conteste y corrí en dirección a la prisión.
Era un lugar gris y triste. No se escuchaba ruido alguno y estaba custodiado por guardias que parecían estatuas. Eran tipos grandes y musculosos, pero daban la impresión de no saber cuanto es dos mas dos.
-Disculpe respetable señor- dije a uno de los guardias, a estos tipos hay que hablarles así para que accedan a tus peticiones- ¿Podría entrar?
El guardia me miro a los ojos, me inspecciono con la mirada buscando armas
-La espada- dijo y la señalo con su gran dedo- Si quieres pasar, tienes que dejarla aquí afuera
-Oh, vamos, ¿que tal si hay una rebelión ahí adentro?
-La respuesta es no- dijo tomando la lanza que cargaba- Para entrar con armas tienes que ser un guardia o un caballero, pero no creo que seas alguno de esos dos- dijo burlonamente
-No sabes quien soy, ¿verdad?- le dije- Será mejor que me dejes entrar, yo puedo hacer que pierdas tu trabajo
-Lo dudo chico- dijo acercando su enorme cara a la mía
En eso, otro guardia mas viejo, pero con un rostro mas inteligente se acerco
-¿Qué pasa aquí?- pregunto
-Este muchacho quiere entrar con una espada- dijo su compañero
-¿Y por que no lo dejas pasar?- pregunto escandalosamente- ¿Sabes quien es él?
-No
-Es el hijo de Saibo Silver, el es Ingg Silver, el caballero blanco
-¿El caballero blanco?- dijo sorprendido. Se giro y me abrió la puerta- Puede pasar señor Silver. Lamento el mal entendido
-Descuida, estoy acostumbrado
Entre tranquilamente, mientras ambos guardias discutían por mi culpa, eso fue gracioso
Caminé hasta llegar a una mesa con un guardia mas pequeño que los otros dos. Ciertamente, el combate no era su fuerte.
-Disculpe- dije- ¿Dónde tienen a Kyro?
-¿A quien?- me pregunto
-A Kyro, el caballero negro
-Ah, el. Bien... escapo gracias a “El mago”. Lo saco con un extraño aparato y se fueron de aquí.
-Vaya... me dijo la verdad
-Si, ese mago es increíble.
-Gracias y disculpe la molestia
-No hay problema... un momento- me dijo casi cuando ya tenia un pie fuera del lugar- ¿Tu no eres el caballero blanco?
-Si, lo soy- Le conteste y me retire.
Salí de la prisión, los dos guardias aun discutían, ni cuenta se dieron que me fui. Logre ver a mi grupo sentado a las afueras del cementerio del pueblo. Un letrero de madera con letras de plata decía: Cementerio de Takoi.
Me acerque al tío Bill y juntos entramos al cementerio. Había toda clase de lapidas: unas con forma de ángeles, otras mas sencillas con solo un nombre grabado en la piedra, pero las que mas llamaban la atención, eran dos lapidas azules que se encontraban casi en el centro del lugar. Muy llamativas la verdad.
-Esos son tus padres Ingg- señalo el tío Bill- Esa dos lapidas son las de ellos.
-Azules...
-Si, por tu padre. Ellos querían unas lapidas sencillas, pero el pueblo les hizo esas dos.
Ambas lapidas estaban juntas. Tenían flores frescas, tal ves dejadas esta mañana y en ambas lapidas estaban sus nombres, en la de mi padre decía “Saibo Silver, el caballero mágico azul” mientras que en la de mi madre se podía leer “Emily Silver, la mujer mas valiente de este pueblo”.
Eclair se acerco a ambas lapidas, se puso de rodillas y se puso a llorar. Las lagrimas le caían directo a las flores. Yo me quede parado frente a las lapidas. Poco a poco me acerque a mi hermana, me incliné y la abrace.
-Ellos solo querían lo mejor para nosotros- dijo- Y esto les pasa
-No sabían que era una trampa- le dije- Te prometo que Oga pagara por esto
-Ingg, Eclair, ¿no pensaran en...?- se preocupo Tiara
-Hay para formas en que podemos hacer que se arrepienta- dije tranquilo- No es necesario matarlo
-De eso siento ganas en este momento- dijo mi hermana apretando el puño
-Ellos no querrían que nos rebajáramos al nivel de Oga.
-Es difícil para ambos- logre escuchar a Tiara- Eclair no ve a sus padres hace años e Ingg, por otro lado no los recuerda.
-Que complicado es el mundo- dijo Mía
En eso, se escucharon unos pasos. No mire hacia atrás, seguí abrazando a Eclair hasta que una mano me tocó el hombro.
-Señor Silver- dijo la voz de una niña, una voz que me parecía familiar- “El mago” quiere que valla a su casa en este momento.
Gire la cabeza y mire a la niña. En efecto, era esa extraña niña que tantas veces me he topado en Takoi. Seguía con su extraña mirada.
-Esta bien, ya voy con el.
Nos levantamos y nos despedimos de forma respetuosa. Antes de irnos del lugar, mire las lapidas de nuevo y dije: “Juro que Oga pagara por todo lo que ha hecho”.
Salimos del cementerio y nos dirigimos directo a la casa de “El mago”, guiados por la extraña niña. Ella nos llevo por un lugar distinto, por el lado mal tratado de Takoi. Era un lugar triste, húmedo y con uno que otro bicho.
Finalmente, llegamos con Axel Grygera, el cual nos esperaba sentado fuera de su casa, tomando una copa de vino y jugando con su bastón. Bajo la silla había una caja de cobre, cerrada por un candado.
-Hola Ingg- dijo amistosamente- ¿Estas listo para entrar a la caja de los recuerdos?
-Si, adelante Axel- dije decidido.
“El mago” tomo la caja y se paró frente a mi. Colocó una llave en el candado y lo abrió. Detenía la caja con fuerza.
-Bien Ingg, recuerda que lo que veas puede gustarte o no.
-De la forma que sea lo quiero.
-Si tu dices, a la una, a las dos y a las...
-¡Ingg!- se escucho el grito de Terry que venia de la calle principal- ¡Ingg!
-¿Qué pasa Terry?
-Es él, Diego. Esta allá buscándote. Y parece que esta muy enojado.
-Supongo que mi memoria puede esperar- dije mirando el cielo. Lo importante ahora es detener a ese loco.
-¿Entonces lo enfrentaras?- pregunto Eclair
-Si, cumpliré la promesa que le hice hace tiempo. Y una cosa mas.
-¿Cuál?
-Esta batalla es mía. El que intervenga, lo mato.


Capitulo XXXII “Una pelea prometida”

-¿Dónde esta él?- preguntaba Diego a unos asustados mercaderes
-Ya mandamos a alguien para que lo trajera- respondió Ferguson, el encargado de los zapatos
-Pues será mejor que venga rápido, o ustedes tomaran su lugar- los amenazó con su espada llameante
-Déjalos en paz, Diego.- le grite desde lejos- Esto es entre nosotros dos.
-Ingg, hasta que das la cara- dijo- Creo que ya sabes por que estoy aquí
-Si, lo sé. Para que yo cumpla mi promesa- dije parándome frente a el.
Terry, Mia, Tiara y Eclair llegaron segundos después. Miraron la escena y la espada de Diego, creo que Mia y Tiara se asustaron al verla. Por otro lado, mi hermana solo se quedo parada viéndonos a ambos. Y contrario a lo que pensé, “El mago” y aquella niña no se presentaron.
-¿Promesa? ¿Cuál promesa?- me pregunto confundido
-La promesa que te hice hace tiempo, nuestra pelea
-Oh, esa promesa. Cuando quieras- dijo señalando mi cara con su espada en llamas
-Pero antes, una condición.
-¿Condición? ¿Vas a ponerle reglas al encuentro?
-Si Diego. Solo una, la pelea será sin poderes.
-¡Sin poderes!- dijo enojado- Se supone que somos caballeros y por eso tenemos poderes
-Es eso, o no hay pelea.
Diego meditó mis palabras un tiempo. Miro el cielo y luego me miro profundamente.
-Esta bien, le quitas diversión al encuentro, pero acepto.
-Lucha de espadas, que interesante- dijo Eclair
-¿Te parece interesante?- pregunto Mia
-Claro, hace mucho tiempo que no veo una pelea sin poderes- dijo- Será interesante ver el domino de la espada de ambos

Comenzamos a caminar en círculos con las espadas empuñadas y la mirada fija en los ojos del otro. Varias veces hicimos como si fuéramos a atacarnos, pero era solo una finta, y ninguno de los dos caía en la trampa del otro.
-¿Qué te pasa Ingg, asustado?
-Para nada Diego. Cuando quieras.
-Bien. Uno
-Dos- dije
-¡Tres!- dijimos al unísono y salimos a nuestro encuentro.

Chocamos las espadas con tal fuerza que el sonido del golpe se escuchó en todo el pueblo. Quedamos uno frente al otro por unos segundos; Diego, me veía de una forma amenazadora y yo, le regrese la mirada. Con un salto nos separamos y volvimos a caminar en círculos. Levantamos nuestras espadas y comenzamos con el combate. Golpes por todos lados, estocadas al corazón y al estomago, intentando cortarnos la cabeza o el brazo. Pero ninguno le podía dar al cuerpo del otro.
El control de la espada de Diego era bueno. Por cada paso que yo daba al frente, el daba uno también. Con un rápido movimiento, logre tomar el control del enfrentamiento y hacer que Diego solo se defendiera.
Lo hice retroceder hasta que llegamos al carro de la flores, pero, de alguna forma, Diego logro evitarme y mi espada quedó clavada en la madera del carro. El caballero rival aprovecho para golpearme el estomago y mandarme al suelo.
-Vaya, vaya- dijo sonriendo- Creo que tu habilidad con la espada no es tan buena.
-Solo déjame recuperarla- le conteste.
En ese momento, le barrí la pierna y cayo al suelo. Aproveche para recuperar mi espada y volver al combate.
Diego se reincorporo y volvimos a hacer lo mismo, solo que esta vez, el dominaba. Me hizo llegar al carro de los vinos, de hecho, choque con un barril. Me subí a este y ataque a Diego, que le dio al barril con una fuerza que lo hizo pedazos. En ese momento pensé que esto era serio.
Tuve que saltar a de barril en barril hasta que se acabaron, lo cual no fue tardado, por que solo eran cinco.
-Diego, no tenemos que hacer esto
-¿Te estas acobardando?
-No, pero hay cosas que debes saber sobre Oga.
-Es el rey de Oromentu, es el rey al que le servimos.
-No es un rey, es un asesino
-¡Cállate!
Me lanzo un fuerte ataque que tuve que bloquear. Sentí que me moví un poco.
-Diego, es verdad, Oga es un usurpador, mato al rey legitimo y a nuestros padres.
-Con mi padre no te metas.
Eso, por alguna razón, lo hizo enfurecer y me ataco con toda la fuerza que tenia... y afortunadamente y por buen reflejo, pude evitar que me partiera en dos. Su espada quedó clavada en el suelo, cosa que aproveche para patearla y dejarlo desarmado.
Me miro con ojos de furia.
-El combate de espadas, se ha terminado- dijo levantando su mano al cielo- ¡Lluvia de fuego!
Cerca de cien flamas salieron de sus dedos en dirección a los carros de los mercaderes.
-¡Lluvia azula!- grito Eclair, y comenzó a llover de la nada.
Busque a Diego con la mirada, no lo vi, ni a el ni a su espada.
De pronto, sentí un fuerte ardor en la pierna derecha y vi la espada llameante de Diego cerca de mi. El tramposo me hirió la pierna por detrás.
Aunque el corte solo fue superficial, la quemadura me dolía mucho. Logre darle un codazo en el estomago y lo agarre del cuello. Deje mi espada en el piso y comencé a golpear estomago de Diego para finalizar con un golpe en su mandíbula que lo dejo mareado.
-Eres un salvaje- me dijo
-Tu eres un tramposo
-¿Eso crees?- sonrió, eso no es bueno- Tienes razón, lo soy y por eso hago ¡Bola de fuego!
Lanzo una bola a una casa, se dio la vuelta y lanzo otra contra un grupo de personas, la cual fue bloqueada por una barrera negra que salió de la nada. Kyro.
-Ya basta Diego.
Lo ataque con la espada y el me recibió de la misma forma.. Lo golpes fuertes comenzaron, podíamos sacar chispas de las espadas al momento de chocarlas, era como ver un montón de luciérnagas caer.
Así estuvimos unos segundos, hasta que perdí el equilibrio, o mas bien, Diego me barrió la pierna.
-Se acabo Ingg- dijo apuntando su espada a mi cuello
-No lo creo. ¡Ráfaga blanca!
Le dirigí la ráfaga a su rostro y se alejo por lo menos unos tres metros de mi. Me dio tiempo de levantarme y atacar, solo que el también se levanto.
-A ver si evitas esto ¡Fuego infernal!
La gran columna de fuego se acercaba a mi. No lo podía evitar, el golpe era inevitable, solo que... se me ocurrió que...
-¡Ráfaga blanca!
Salte hacia el fuego y me impulse con el aire. Logre darme vuelta y darle la espalda a Diego. No se por que, pero siento que mi espalda es inmune al fuego. Al estar cerca de el, gire un poco mas y pude dejar mi hombro de frente a Diego. Al salir, logre embestirlo y derribarlo. Rápidamente me puse de pie, tome mi espada y la de el, y las puse cerca de su cuello, cruzadas, para que al juntarlas, le cortara la cabeza.
-Creo que esto es jaque mate- le dije.
-¿Es que nunca te podré vencer?
-Diego, escúchame por favor. Oga es malo, no es un rey verdadero, es un caballero que aprovecho sus poderes para llegar al trono.
-No es verdad
-Si lo es. El mato a tu padre, a los míos y los otros caballeros. Es un asesino.
-No lo es. Es un gran rey.
-Es un farsante y una amenaza para todos. Diego, por favor, abre los ojos.
-Los tengo muy bien abiertos, tu y tu hermana son unos traidores. Todo este pueblo lo es, pero te juro que no permitiré que se acerquen al rey Oga. Ahora déjame levantar, no apostamos nuestras cabezas en el combate.
Le retire las espadas y me hice a un lado para que se levantara. El se puso de pie de un brinco, vio a Eclair, luego a Mia y a Tiara. Finalmente, sus ojos se posaron en mi.
Me arrebató la espada y camino hacia la salida del pueblo.
Se volteo y levanto una mano.
-¡Lluvia de fuego!
Como la otra vez, unas flamas salieron de sus dedos y cayeron sobre unos carros.
Sonrió y susurro algo que no entendí. Silbó una vez y su caballo se acerco corriendo; de un salto lo montó y se fueron del pueblo.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Dic 09, 2008 12:17 am

Capitulo XXXIII “El cofre de los recuerdos”

Vi como Diego se alejaba del pueblo. Yo juraría que lo que susurro fue algo así como “Ya veras traidor” o “No me daré por vencido”.
-¡Ingg!- grito Mia- ¡Ingg! ¿Estas bien?
-Si, estoy bien. No me paso nada.
-Yo no estaría tan seguro- me dijo Terry viendo mi pierna- Tu pierna esta herida
-Es superficial, solo me molesta un poco.
Se escucharon unos aplausos, era el pueblo que me agradecía haber expulsado a Diego. A lo lejos pude ver una cosa negra que de crecía y crecía. Kyro... ¿estaría en problemas?.
-Ni te acerques Ingg- me dijo la voz de “El mago” a mis espaldas- El debe de luchar sus batallas.
-Igual que yo las mías.
-Estará bien- dijo mi hermana- Es el caballero negro.
-Si... ¿cómo sabes de él?
-Me lo dijo un niña que te veía raro.
-Esa niña... apuesto a que es la que me dio la bienvenida.
-Ingg- interrumpió “El mago”- ¿Quieres tus recuerdos o no?
-Los recuerdos, con la lucha se me olvidaron

Llegamos a la casa de “El mago”. Mi tío ya nos estaba esperando, junto con aquella niña. Pude notar como me miraba fijamente desde que puse el pie en el callejón. El mago entro a su casa y enseguida volvió con el cofre de cobre. El candado seguía puesto.
-Aquí esta todo- dijo con voz fría, por primera vez, podía tomar enserio lo que decía.- Una vez que tus recuerdos regresen no hay marcha atrás.
-No pienso cambiar mi decisión.
-Eso dices ahora- dijo, tomo una pequeña llave, la introdujo en el candado y lo abrió- Felices recuerdos
Y entonces abrió la caja.
Pude ver una luz blanca que se acercaba a mi, cada vez mas y mas. Poco a poco, deje de ver lo que me rodeaba, mi hermana, mi tío, Mia, Tiara, la niña, Terry, Hilda, todo desaparecía y solo veía blanco. Cerré los ojos. Escuché una voz, la voz de un hombre. Abrí los ojos.
Vi a un niño y una niña, éramos Eclair y yo, y junto a nosotros, un hombre muy parecido a mi. Era mi padre.
-Ingg, Eclair. Estoy orgulloso de ustedes- dijo- Hoy se irán al reino de Oromentu, donde un buen amigo mío los convertirá en caballeros y les enseñara a controlar sus poderes.
-¿Tenemos que ir?- preguntó Eclair
-Si hija. Solo ahí los convertirán en verdaderos caballeros. Y recuerden, un caballero esta solo para servir a la causa que considere justa y noble, y no para ser quienes inicien guerras ni mucho menos para eliminar a los enemigos de quien sea su superior.
-¿Quién te enseño eso, papá?- pregunte. Típico niño curioso.
-Lo aprendí hace mucho tiempo, cuando yo estaba en entrenamiento.
Se escucho una trompeta.
-Vamos, suban a la caravana o no llegaran a Oromentu.

Se acabó la visión. Lo siguiente que vi fue a Eclair y a mi montando caballos a la afueras de Oromentu, donde jurábamos ser los mejores caballeros.
Lo que le siguió fue una visión de los cinco caballeros practicando. Éramos nosotros que peleábamos cuerpo a cuerpo. Talon en verdad era bueno, su rapidez lo hacia difícil de atrapar. Shin era el más lento, pero daba unos golpes que te podían mandar al otro lado de la frontera. Eclair no sobresalía en la fuerza, pero sabia donde golpear para dejar al oponente fuera de combate en un minuto. Y Diego y yo... pues estábamos iguales: nos dábamos patadas y puñetazos. Un tipo con capa púrpura y de buen tamaño se acerco a nosotros.
-Descansen caballeros, mañana podrán seguir entrenando.
-Si su majestad- contestamos los cinco.
Su majestad, ese era Oga.
-Ah. Eclair, Ingg, sus padres les mandan unos regalos.

Se acabo el recuerdo. Vi muchas cosas mas, pero lo que mas me llamó la atención fue cuando vi a Oga con mis gemas de viento, me las acababa de dar y a los otros caballeros también.
-Estas son las gemas de los elementos. Pero no son importantes.
-¿No lo son?- pregunto Shin
-No. Aunque todo el mundo piensa que estas cosas les dan sus poderes, es falso, es solo para despistarlos.
-Eso quiere decir que son adornos- le preguntó Eclair
-Si, son solo eso. Y con la entrega de sus respectivas gemas, yo los nombro caballeros elementales. Diego Montesco, el caballero del fuego, el caballero rojo- dijo Oga tocándole el hombro con una espada- Shin Yakato, el caballero de la tierra, el caballero café; Talon Gaza, el caballero del trueno, el caballero amarillo; Eclair Silver, la caballero del agua, la caballero azul; y por ultimo el líder del grupo, Ingg Silver, el caballero del viento, el caballero blanco.

Así que las piedras no nos daban los poderes. El poder estaba dentro de nosotros.
Seguí viendo pasar mis recuerdos, fiestas, ataque a pueblos, travesuras de niño, cuando me caí del caballo y mis múltiples enfrentamientos con Diego y sobre todo, ataques a pueblos. Juraría que en un recuerdo vi al caballero negro.

-Te crees la gran cosa por ser el líder, ¿no?- se acerco a mi en un recuerdo
-Pues si. Tu mismo lo dijiste, soy el líder.
-Eres arrogante y abusas de tu posición, claro que ayudas a tu hermanita, pero a mi y a los otros dos nos tratas como basura.
-Eso no es verdad
-Si lo es y lo sabes. Nosotros tres hacemos todo el trabajo mientras tú y tu hermana se quedan viendo.
-A Eclair no le gusta matar y a mi tampoco. Ustedes tres lo hacen por que están desquiciados.
-Retira lo dicho- me dijo Diego furioso
-No lo haré.
-Bien. Entonces te reto mañana a una pelea por el liderazgo del grupo, eso si no te da miedo.
-¿Miedo?, ¿el caballero blanco con miedo? Acepto tu reto Diego.

Luego vino una visión en la que caminaba solo por el bosque y de pronto un tipo con un bastón que salto justo delante de mi... y... eso fue todo.

Poco a poco todo desapareció y recupere la visión del lugar en que estaba. Grygera seguía con la caja abierta, pero ya no tenia nada. Todos me miraban con curiosidad, en especial Eclair.
-¿Ya eres tu otra vez?- pregunto
-Creo que si... pero me siento un poco mareado.
-Es normal- dijo “El mago”- ¿Sientes deseos de matarme?
-No, todavía no.
-Bien. El mareo pasara en unos minutos, durante la noche pueden presentarse reacciones secundarias como dolor de cabeza, fiebre, vomito y diarrea. Si las molestias duran mas de tres días, consulte a su medico.
-Gracias por todo señor Grygera.
-Es un placer ayudar a un caballero como tu.
-Una cosa mas. Si no me gusta tener mi memoria, ¿me la quitara otra vez?
-Si puedo, pero la segunda vez no te la puedo regresar.
-Mas vale que me guste
-Y si no te gusta, aquí estamos para ayudarte- dijo Grygera viendo mis ojos- Descansa muchacho, has pasado por tantas cosas hoy que debes de estar cansado.
-Si, lo estoy. Pero no creo que duerma esta noche.
-Inténtalo. Y si me disculpan, hay una chica que se porta muy mal con la naturaleza en la ciudad de Garlom, es hora de enseñarle algo de respeto.
-Pero Garlom esta a quince días de aquí- dijo Hilda
-Ya lo sé, pero yo soy “El mago”. Nos vemos mañana y cuiden a ese muchacho. ¡Ecto Transporta!
“El mago” desapareció entre una lluvia de chispas rojas. Nosotros, nos dimos la vuelta y regresamos a la casa del tío Bill.


Capitulo XXXIV “Noche de insomnio”

En cuanto salí del callejón, la gente que estaba en el pueblo comenzó a aplaudirme por vencer a Diego y a decir cosas como “Ese es el caballero del viento”, “Ahí esta el que va a derrocar a Oga”. Yo trate de no oírlos, pero gritaban tan fuerte que no pude evitarlo. La cabeza me daba vueltas y me sentía extraño.
Llegamos a la casa del tío Bill. Nos preparó la cena pero yo no tenia hambre, mejor subí a mi habitación y me acosté. Estaba cansado, pero no me pude dormir. Tenia muchos pensamientos en la mente.
Me levante bruscamente y me agarre la cabeza desesperado. No podía creer que el Oga, quien había sido como un segundo padre para mi, fuera en verdad un vil asesino. Todo eso que vivimos en el castillo, la generosidad, el cariño que nos tenia a todos se reducía a una mentira para que fuéremos sus armas... pero, ¿y si la mentira estaba en mi tío y en Axel Grygera? Tal vez todo era parte de un plan para que ellos tomaran el control de Oromentu y de ahí, a todas las provincias, aldeas y pueblos cercanos.
Todo me confundía, no sabia que creer.
Las palabras de Axel Grygera y mi tío Bill parecían sinceras, pero Oga tenia los hechos a su favor: el nos entreno y trato como sus hijos; nos dio comida, techo y ropa; nos regalo caballos y armas; el nos dio todo.
Me levante y subí al techo de la casa. No se porque, pero algo me dijo que debía de subir para poder calmarme y aclarar la mente.
Era noche de Luna llena. Estaba tan grande y brillante que parecía una perla en el cielo. La mire fijamente, sentí que podía ver mi reflejo en su superficie. Vi los rostros de Diego, Oga, mi tío, “El mago” y por ultimo el de mi hermana.
Vigilé atentamente la ciudad, todo estaba tranquilo, excepto por un gato que buscaba que comer entre la basura. Recorrí el pueblo con la mirada, de puerta a puerta, de esquina a esquina, todo tranquilo.
Suspiré y camine en círculos. Todos los recuerdos me deban vueltas y no sabia que creer. ¿Oga es bueno o es malo?, ¿Grygera es bueno o malo? ¿Quién mentía? ¿Quién?
-Busca en tu corazón- me dijo la voz de Eclair- Oga es el que miente.
-¿Cómo lo sabes?
-A pesar de que Oga siempre nos trato bien, en su mirada siempre había una frialdad y la mayoría de las veces, no nos miraba a los ojos.
-Lo primero que delata a un mentiroso- dije
Nos miramos a los ojos.
-¿Cómo supiste que yo estaba aquí arriba?- le pregunte.
-Por la luna llena, siempre que hay luna llena sales a verla.
-Me relaja, no recuerdo por que, pero me relaja.
-Todos lo sabíamos, pero no te acompañábamos. Ese era tu momento de meditación.
-Lo usaba para reflexionar sobre lo que hacíamos. Muchas veces, dude de Oga.
-A donde vamos nos odian- dijo Eclair
-Pero después de esto, nos amaran. Quizás hasta nos hacen unas estatuas en nuestro honor.
-Eso no estaría mal. ¿Solo vamos a ir nosotros dos?
-Es mi idea, pero conociendo a Mia, va a seguirnos, y Tiara la seguirá para evitar que se mate con el caballo.
-Las conociste en Sakino
-Si, ellas me ayudaron a llegar hasta acá.
-Y te defendieron de Diego.
-¿En serio?
-Si, el las amenazo, pero no demostraron temor y le hicieron frente aunque sus vidas estuvieran en juego.
-Que valor. Yo le tengo un poco de miedo a Diego- bromee- Hay personas que dan su vida por sus amigos.
-Como tu
-¿Yo?
-Si, tu siempre has dado la cara por nosotros ante Oga. Recuerdo que cuando teníamos diez años, Shin y yo destrozamos una parte de la armadura de Oga por accidente, él estaba furioso y tu nos defendiste, te echaste la culpa.
-Si, lo recuerdo. Aun tengo la cicatriz en mi espalda.
Mire la luna de nuevo. El bosque apenas podía verse y las montañas parecían no estar ahí. Recordé a Kyro.
-¿Qué habrá pasado con Kyro?
-¿Quién es Kyro?- pregunto Eclair muy interesada.
-Kyro, el caballero negro
-Ah, el caballero negro. ¿No es ese que tuve que rescatar de Shin y Talon?
-Si, ese mismo. Espero que sea lo que sea que haga, le vaya bien.
-Claro que estará bien, el es el caballero de las sombras. Y no cualquiera resiste un castigo así de Shin y Talon.
-Tienes razón... ¿Ya llegarían con Oga?
-No lo creo. Entonces hermano, ¿cuándo nos vamos?
Guarde silencio un momento. Me quede pensando en Mia, en Tiara, en Kyro y en los mercaderes.
-Vamos a tratar de dormir un poco; mañana nos vamos al medio día- dije apretando el puño- Oga debe caer lo mas pronto posible.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Dic 09, 2008 12:18 am

Capitulo XXXV “La campaña del caballero blanco”

Despertamos muy temprano a la mañana siguiente; creo que apenas había amanecido. De la forma que sea, yo sentía que apenas me había acostado cuando salió el sol.
Mire por la ventana, el pueblo estaba tranquilo, salvo por unos niños que jugaban escandalosamente a los caballeros... y uno se hacia pasar por mi, otro por Diego y una niña decía que era mi hermana.
Baje de mi habitación. Vi a Eclair comiendo unos huevos junto con el tío Bill.
-Buenos días Ingg- me saludo mi tío.
-Hola. ¿Lista para irnos, hermanita?
-Si, solo que hay un problema- me dijo- No tienes caballo.
-El caballo- me enoje- Ese Grygera me dejo sin caballo; y no creo que Viggo me preste uno.
-El caballo no es problema Ingg- dijo mi tío- Cuando comenzamos la cruzada contra Oga, tu padre se consiguió unos caballos, incluyendo uno para ti y para tu hermana. Están en el establo de Pit, a las afueras del pueblo, cerca de la prisión.
-Papá pensó en todo- dije
-Pero yo ya tengo caballo- dijo Eclair- ¿qué haremos con el que queda?
-Ya veremos- dije- Voy a pasear por el lugar antes de irnos. Regreso antes de medio día.
-¿Te despedirás de tus amigos?
-De los mercaderes; como ya dije, Mia me va a seguir y Tiara la seguirá para que no se mate.

Salí de la casa. Los niños que estaban jugando me miraron y se me acercaron.
-Señor Silver, ¿es cierto que va a pelear con el rey Oga?- me pregunto el pequeño “Diego”
-Si, hoy me voy a Oromentu.
-¿Podría hacer alguno de sus poderes?- pregunto la niña
-Claro, los voy hacer volar.
Los niños se entusiasmaron y se pararon frente a mi. Yo los señale con mi mano y dije:
-¡Remolino menor!
Forme el pequeño remolino alrededor de ellos; puede que sea un poder pequeño, pero es potente. El viento los pudo levantar un poco del suelo, cerca de un metro. Ellos estaban felices y se reían.
-¡Corriente de aire invertida!
El remolino se deshizo y los niños bajaron al suelo. Se fueron corriendo, riendo por que los hice volar. Yo los vi desaparecer tras unas casas y me fui con los mercaderes.
Cuando llegue con ellos, estaban guardando unas cosas y sacando otras, se irían de Takoi mañana. Me acerque a Lina, la de los muebles y le pregunte por Hilda, Terry y Viggo. Me dijo que estaban guardando las cosas de la herrería, pero que no sabia donde estaba Hilda.
Me dirigí al carro de los herreros, Terry estaban colgando unas herraduras y Viggo estaba calentando un trozo de metal. Al sacarlo estaba al rojo vivo.
-¡Ingg!- me grito Terry- ¿Qué no ya te habías ido?
-No sin antes despedirme de ustedes
-Ingg, ¿cómo estas?- me pregunto Viggo. Traía una cerveza en la mano.
-Bien, mas conciente que tu- dije señalando la botella- Viggo, te agradezco lo que hiciste por mi al traerme hasta acá.
-Fue un placer amigo. Si necesitas algo de herrería, no dudes en buscarme.
-Y también a ti te doy gracias Terry. Me has apoyado e incluso me ayudaste con Talon en Aphat.
-Si, ese es un doloroso recuerdo. Y me dejo esta cicatriz para no olvidarlo nunca.
-No saben lo mucho que significa esto para mi.
-¿Mi cicatriz?
-No, Terry- le reprimió Viggo- Que le ayudáramos a llegar hasta aquí.
-Exacto. Esto significa mucho para mi. Les agradezco con toda el alma que me ayudaran.
-No fue nada amigo- dijo Viggo con una gran sonrisa
-Creo que es hora de ir al establo, necesito un caballo
Me di la vuelta para dirigirme al establo, pero lo primero que vi fueron unos ojos cafés frente a los míos. Casi me caí del susto.
-Y también una armadura nueva
Era Axel Grygera o “El mago” como le dicen algunos. ¿Acaso apareció detrás de mi? Esta vez vestía diferente, no eran ropas finas, pero si llamativas. Traía unos zapatos negros, un pantalón azul con unos agujeros en las rodillas, una camiseta amarilla y un chaleco verde.
-Me entere que ya te ibas del pueblo y quería despedirme de ti y decirte lo de la armadura nueva
-¿Qué tiene de malo esta?
-Veamos... solo son un par de botas, dos guantes y un trozo de hierro que te cuelga en la espalda... ¿eso basta?
-Tiene razón, mi armadura esta un poco gastada.
-Ven Ingg, vamos por tu nueva armadura y también llama a tu hermana.
-De acuerdo- dije y salí corriendo a casa del tío.
-Gran chico- dijo Grygera- ¿Tienes mi pedido?
-Por supuesto señor Grygera, aquí están los guantes nuevos. Color blanco, con el grabado que pidió.

Busque por todos lados a Hilda, a Tiara y a Mia mientras corría a la casa de mi tío, pero no las vi por ningún lado. Me detuve un momento para echar un vistazo alrededor; no vi a nadie conocido, ni siquiera al tipo que choco con mi espalda.
-Lo siento amigo, estaba distraído y no te vi- se disculpo el joven
-No importa, yo también estaba distraído y... ¡Kyro!
Era el caballero negro, Kyro.
-Ingg. ¿No te habías ido ya?
-Me voy hoy a medio día. Solo tengo que recoger un caballo.
-Que coincidencia, yo también me voy hoy, tal vez salgamos del pueblo al mismo tiempo.
-Podría ser. Supongo que vas al otro lado de la frontera.
-Si, a buscar algo que me hace falta...
-Yo voy a Oromentu a hacer algo que tengo pendiente.
-¿Oga?
-Si, Oga... ¿son veinte o veintitrés días?
-No lo sé, este es tu lado del mundo.
Reímos juntos. Contrario a lo que paso la otra vez, ahora no queríamos contarnos nada. Tal vez porque nuestros objetivos son muy personales... al menos los míos si lo son. Oga asesino a mis padres y me utilizo como líder de un grupo de sanguinarios caballeros. Kyro también la ha tenido difícil. Se lo que siente... creo.
-¿Perdón?- me dijo- ¿Que tu sientes que?
-Lo mismo que tu. Tu sabes, eso de ser usado para seguir las ordenes de un tipo que te lava el cerebro y destruyes pueblos y aldeas siguiendo ciegamente sus ordenes.
-Tu con Oga y yo con ese hechicero.
-Eso digo- Mire el cielo... en unas horas seria medio día.- Me voy Kyro, espero que todo te salga bien.
-Adiós Ingg. Espero que cumplas tu objetivo- me dijo y volvió a seguir su camino
“Caminos distintos” recordé mientras me iba. Busque a Kyro de nuevo, pero ya no lo vi. Se desvaneció en el aire con todo y caballo. Creo que debí hablar mas con el. Yo seguí mi camino.
Llegue a la casa del tío Bill y lo primero que vi fueron cuatro caballos. Uno tenia un arreglo azul en la cabeza, era de mi hermana; los otros dos eran uno negro y otro café; eran los de Mia y Tiara; y el ultimo caballo, que era blanco, supuse que era el mío. Me acerque a los caballos, los mire detenidamente y luego entre a la casa.
En cuanto abrí la puerta y puse un pie en la casa, sentí como una persona saltaba frente a mi y me jalaba de los brazos; así, sin darme cuenta, termine en una silla junto a Eclair. Quien me jaló fue Mia.
-Lo siento Ingg, pero ya te necesitábamos aquí- se disculpó
-Y creo que yo necesitare un medico
Mire la sala, estaban todos: El tío Bill, Eclair, Terry, Hilda, Viggo, Mia, Tiara, Axel Grygera y esa extraña niña... pienso que ella podría ser su hija.
-Creo que no tenemos que decir el motivo de esta reunión- dijo el tío Bill mientras yo saludaba a Hilda y a Tiara- Ingg, Eclair- dijo viéndonos- Mia y Tiara, hoy es un día que recordaremos por mucho tiempo, porque hoy comienza la caída de Oga Kamiki, el falso rey de Oromentu. Hoy partirán a ese lugar donde pondrán fin a todos los actos de Oga, pero no podemos dejarlos ir sin una cosa antes. Necesitan su equipo de batalla.
-¿Una nueva armadura?- dije
-Exacto- dijo “El mago”- Una para ti, otra para Eclair y hasta tenemos para tus dos amigas. Bill, haznos los honores.
-Por supuesto Axel. Ingg, Eclair, detrás de esta puerta están las armaduras que sus padres formaron poco a poco, con todo su esfuerzo para que, al llegar el momento indicado, las vistieran para el combate. Pasen y tómenlas, son de ustedes. Mia, Tiara, vengan conmigo, les daré sus trajes.
-¿Nos hicieron trajes?- pregunto Tiara
-Si, gracias a estos dos hábiles herreros-dijo el tío señalando a Terry y a Viggo.

Eclair y yo nos levantamos de nuestros asientos y nos dirigimos al cuarto que nos señaló nuestro tío. Entramos al cuarto, estaba oscuro y las pocas velas que estaban ahí no alumbraban mucho. Era una especie de pasillo, algo largo. Al final logramos ver una luz . Nos acercábamos cada vez mas y mas a esa luz, aunque al poco tiempo descubrimos que no era una, si no dos luces.
-¿Asustado?- me dijo Eclair al verme un poco inseguro
-Un poco- dije- Veras, Kyro me dijo que una armadura lo volvió... pues el caballero negro que todo el mundo conoce.
-Si, yo lo sé. Pero recuerda, esto es diferente y no creo que “El mago” intente controlarnos
-Tienes razón. Vamos por las armaduras.
Nos acercamos a las luces y vimos que estas eran producto de las armaduras.
Eran hermosas, la de Eclair era de color azul, con algunos detalles de plata. No era muy diferente a la que vestía antes, pero mas estética y femenina si era. La armadura se adaptaba completamente a su figura. Las botas eran altas, hasta las rodillas; los guantes eran largos y al igual que la parte trasera, tenían una sirena grabada en color plateado.
La mía era mucho mejor que la actual, las botas y los guantes no estaban oxidados y se veían más fuertes. Al igual que la de mi hermana, tenia detalles plateados por todos lados, en el cuello, en los guantes, las botas, en toda la armadura. Hecha a la talla y al igual que la otra, esta tenia grabado un grifo en los guantes y en la espalda.
Nos las pusimos. Eclair se veía muy bien la verdad, con toda la fuerza de un caballero y la belleza de una mujer; y según me dijo ella, yo no estaba nada mal.

Salimos de aquel cuarto oscuro. Mia y Tiara ya nos esperaban. También traían armaduras, mas ligeras que las de nosotros pero igual protegían, pues cubrían los puntos clave del cuerpo humano. Ambas armaduras eran del color del hierro.
-Ingg- grito Mia- Que bien te ves.
-Gracias. Y tu no tienes nada que envidiarle a nadie.
Vi como se sonrojó un poco. Tiara hablaba de algo con Grygera, según escuche, discutían sobre la protección de sus trajes.
-Eclair, hermosa guerrera del agua- dijo el tío- Ingg, gran guerrero del viento. Están listos para partir.
-¿Ya tenemos provisiones?- pregunte
-Hilda y yo nos ocupamos de eso- dijo Tiara- Todo esta listo para irnos.
-¿Y que esperamos?- dije- Vamos por Oga

Salimos de la casa. Creo que se corrió la voz de que hoy partíamos rumbo a Oromentu, pues me pareció que todo el pueblo de Takoi estaba frente a nosotros. La gente nos aplaudía y nos daba ánimos. Nos saludaban y gritaban felices.
Busque por ultima vez a Kyro, pero no logre verlo.
Nos subimos a los caballos y entre un coro jovial, nos dirigimos a la salida del pueblo. Los mercaderes nos acomodaron las provisiones y nos abrían el paso entre tanta gente.
Cruzamos el arco de entrada al pueblo y lo vimos por ultima vez. Levante la mano, me despedí e hice un gesto victoria.

Así comenzó nuestra travesía hasta Oromentu. En poco tiempo, llegamos al bosque donde conocí a los hermanos centauros, Shaina y Roy. De hecho, ellos dos estaban cerca del camino, viéndonos avanzar. Al estar frente a frente nos saludamos, me agradecieron lo que hice por ellos y me desearon suerte. Yo les prometí que buscaría a esa mujer serpiente que se llevaron los cazadores. Poco a poco, nos acercábamos mas y mas a Aphat.


-Ahora todo depende de ellos- dice Axel Grygera en un cuarto oscuro.
-Si, nosotros ya no podemos hacer nada- le contesta una voz femenina- Esta es la campaña del caballero blanco. Ten fe en el.
-Si tengo fe en el, pero temo mucho que Oga sea mucho para ellos.
-Recuerda que le diste la clave para derrotar a Oga. Su soberbia en el combate- dice la voz.
-Eso es verdad. –le contesta Axel- ¿Cuándo podremos revelar que en verdad usted es“El mago”, maestra?
-Eso es algo que debe de permanecer en secreto- dice la voz, que se levanta de su asiento. Camina hacia la luz, revelando su identidad. Es aquella niña de mirada extraña.- Ya pronto el titulo será tuyo.
-No, ese titulo es suyo, maestra. Yo me forjare mi propio nombre.- dice Grygera apoyándose en su bastón.- Suerte Ingg.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Mar Dic 09, 2008 12:19 am

Capitulo XXXVI “Cambio climático”

Llegamos a ciudad Aphat pocas horas después de que oscureciera. La noche se hizo cada vez mas fría, cosa rara, pues era época de calor. Entramos por el arco que decía “Ciudad Aphat”.
Aun recuerdo la ultima vez que estuve ahí. Conocí a Otto, Romani, Selene y su madre; los ayude a conseguir un antídoto, me enfrente a Diego, Talon y Shin por primera vez y puse en su lugar a ese curandero.
-Que raro que este haciendo frió- dijo Tiara- Se supone que estamos en pleno verano.
-Tal vez llovió por aquí hace rato- le respondió mi hermana- Eso puede enfriar el ambiente.
-No hay nubes en el cielo y no se ven charcos en el suelo- dije- Así que nos quedaremos con la duda. Vengan, se donde nos van a hospedar.

Recordé la posada donde Viggo me consiguió cuarto cuando estuvimos ahí. El encargado me reconoció, e inmediatamente, nos dio cuartos. Mia y Tiara compartirían el suyo, Eclair tendría una habitación completa para ella y yo también.
Nos quitamos las armaduras, no íbamos a cenar con trajes de batalla.
La noche seguía fría y aun nos parecía extraño, pero no le dábamos la mayor importancia. Salimos a un pequeño restaurante para cenar, y en el camino nos encontramos a Otto y Selene. Ella se veía mejor que la vez que la conocí. Nos saludamos e incluso los invitamos a cenar, pero no aceptaron, dijeron que iban a cortar hojas de teilinia porque a un niño lo había picado un escorpión rojo. Creo que esas cosa abundan por aquí.
Llegamos al restaurante; la gente nos trato bien, después de todo, estaban agradecidos por que me deshice de eso tres caballeros locos, incluso la comida fue gratis.
-¿En serio curaste a esa chica del piquete de un escorpión rojo?- preguntó Tiara
-Si, el primer día que estuve aquí le di el antídoto
-Conocimiento básico de caballero- dijo Eclair- ¿Recuerdas cuando Talon casi se muere por eso?
-Si, Shin y yo estábamos desesperados y Diego encontró la orgalia de la nada
-Que buenos tiempos- suspiro Eclair

Después de cenar, regresamos a la posada. Seguía frió y no había razón aparente para eso. Pero no le dimos importancia otra vez y mejor subimos a dormir.
La luna seguía llena, no era tan grande como la noche anterior, pero todavía resplandecía con un brillo de lo mas hermoso. Recordé una canción que hace tiempo le escuche a unos trovadores y comencé a cantarla.
-♫ Cuentan que estando cerca el final de su viaje vio llegar
A una silueta que con el sol, su armadura hacia brillar.
Cuentan que su rostro nunca vio pero su voz anuncio
Soy el caballero de la blanca luna y a vos he venido a buscar. ♫
No me había percatado de la presencia de Mia, que estaba viéndome desde la puerta de mi cuarto.
-No sabia que cantaras.- dijo
-Mia, ¿me estabas espiando?
-Solo te oía cantar. No lo haces mal.
-Gracias. Aunque yo tampoco recordaba que me gustaba cantar, tu sabes, el problema de mi memoria.
-¿De que trata esa canción?
-Habla de una leyenda entre nosotros los caballeros, del caballero de la blanca luna. Se dice que todos lo enfrentaremos algún día.
-¿Al caballero de la blanca luna?
-Si. La canción nos dice que el aparece cuando el camino se termina y llegamos al final de nuestro viaje. Hay una parte que se relaciona conmigo.
-¿Cuál?
-Una que dice: “todo lo que se a aprendido de amistad y amor en tu alma quedara”. Aprendí varias cosas al respecto, y tu y Tiara me enseñaron algo.
-¿Qué los amigos toleran los defectos de los demás?
-No exactamente, pero es buena lección.
Ambos reímos. No me había fijado hasta ese momento que Mia era una chica muy linda.
-Me refiero a que me defendieron de Diego, aun sabiendo que sus vidas peligraban.
-Eso lo hicimos casi sin pensar. Yo estaba muy asustada pero no podía demostrarlo. ¿conoces otras canciones similares?
-Algunas.
Pasamos un buen rato hablando de varias cosas, entre ellas del extraño aspecto de Grygera; también cantamos un rato... bueno, yo cante, ella no quiso por que dice que no lo hace bien. En fin, fue un momento agradable.

No hacia mucho que amaneció, cuando ya estábamos saliendo de Aphat. Era una mañana despejada, el sol brillaba y hacia un poco de calor, nada que ver con el frió de la noche anterior.
-Buenas condiciones para viajar- dijo mi hermana
-No tardaremos mucho en llegar a Sakino- comenté
Seguimos nuestro camino sin que se presentara problema alguno, salvo porque Tiara y Eclair murmuraban algo. Creo que se referían a la visita que me hizo Mia.
-No se preocupen, solo cantamos un poco y hablamos de Diego- dije con una sonrisa
Ambas me miraron sorprendidas, pensaban que no las escuchaba.
A unos cuantos kilómetros de Sakino, el clima comenzó a empeorar; de la nada vino un viento sumamente fuerte que casi nos tira de los caballos. Aun así, seguimos avanzando, teníamos muchas cosas que hacer para que un simple viento nos retrasara. Pero me parecía que por cada metro que los caballos recorrían, las ráfagas eran cada vez mas fuertes. Al poco tiempo vimos al culpable: un tornado.
-¿Un tornado?- pregunto sorprendida Mia- Se supone que aquí no se forman.
-Pues díselo, creo que no lo sabe- le contesto Tiara.
Pero Mia tenia razón, en esta región nunca se habían formado tornados. Algo estaba mal.
-¡Ingg!- me grito mi hermana- ¡Mira!
-Si, un tornado. Pero descuida, en un momento lo haré desaparecer.
-Eso no. Mira dentro de el, hay una persona.
Agudice la vista y vi con atención. Era cierto, una chica estaba dentro de esa cosa... ¿como se metió ahí?
-¡Eclair!¡Hay una chica dentro!- y mientras le gritaba esto, salí corriendo a rescatarla.
-¡Eso es lo que te dije!- me contestó algo molesta.

Ambos nos acercamos. Aquella muchacha parecía estar inconsciente.
Baje del caballo y levante los brazos. Esto seria fácil...
-¡Corriente de aire invertida!
... o tal vez no. Mi ataque no hizo nada.
-¿Qué paso?- me pregunte a mi mismo- Otra vez... ¡Corriente de aire invertida!
Nada. Repetí la misma operación otras dos veces y poco a poco fue perdiendo fuerza, pero seguía formado.
- Esta es la ultima ¡Corriente de aire invertida!
Con es ultimo golpe, el tornado desvaneció y la pobre chica caía. De no ser por mi hermana, ella se habría roto todos los huesos.
-¿Esta bien?
-Si, solo se desmayó- contesto Eclair- Despertara en unos minutos.
-O antes. Toma.
Le arroje un pequeño frasco verde.
-¿Qué es esto?
-Sales aromáticas. Pónselas cerca de la nariz.
Me obedeció. Coloco el frasco a unos centímetros de la nariz de aquella muchacha. En unos segundos, despertó.
Abrió los ojos, se veía un poco desorientada y asustada... pero por vernos junto a ella.
-¿Quiénes son ustedes?- preguntó con una voz débil la chica que recién rescatamos.
-Soy Eclair Silver, el es mi hermano Ingg y ellas dos son Mia y Tiara.
-¿Y que hacen aquí?
-Te rescatamos de un tornado- le dije- ¿Cómo te metiste ahí?
-Yo lo hice- dijo
-¡¿Tu lo hiciste?!- nos sorprendimos los cuatro.
-Si, fui yo. Creo que me desmaye mientras practicaba, jejeje
-¿Practicabas?
-Verán, yo tengo poderes. Con ellos puedo controlar el clima, hacer que llueva en el día mas caluroso, o detener las fuertes ráfagas de viento. Lo malo es que en algunas ocasiones no puedo controlar lo que hago y todo se sale de control.


Capitulo XXXVII “El paso Anorte”

-Así que tu ocasionaste el tornado - mencionó Tiara
-Si- respondió un poco avergonzada- Esperen... ustedes dos son caballeros, ¿verdad?
-Así es, Ingg Silver el caballero blanco y Eclair Silver la caballero azul.- le conteste
-Ya me acorde quienes son ustedes dos, son de los caballeros que sirven a Oga. En mi pueblo, Yuma, no son muy queridos.
-Vaya novedad- dijo Eclair en tono sarcástico- Aunque ya no trabajamos para él.
-Si eres de Yuma, ¿qué haces aquí?- pregunte interesado.- Esta como a unos cincuenta días de Sakino
-Lo sé. Es que me echaron del pueblo por no controlar mis poderes. Una noche estaba practicando cuando de pronto perdí el control y una intensa lluvia se desató. Intente detenerla, pero no puede, creo que solo lo empeore todo- una lagrimas corrieron por sus mejillas- Esa noche... fue la peor de mi vida. Toda la gente estaba furiosa conmigo y... y...
-No tienes que decirnos si te trae malos recuerdos- le consoló Mia.
Aquella chica comenzó a llorar. ¿Cuánto ha sufrido por no poder controlar ese don que tiene?
-Sabes, a nosotros nos pasaba algo parecido.
-¿En serio?- dijo entre sollozos
-Si, por suerte tuvimos buen maestro. Si quieres, podemos enseñarte.
-¿Lo harían por mi?
-Claro, nada mejor para un caballero que un discípulo- le contesto mi hermana- Solo espera a que regresemos de Oromentu y...
-No- dijo la chica- Quiero que me enseñen ahora
-Ella tiene razón- comentó Tiara- Deben de empezar ahora mismo
-Es cierto- la apoyé- Además, tus habilidades podrían sernos útiles contra Oga... y a todo esto, ¿cómo te llamas?
-Lo siento, con todo esto se me olvido presentarme. Soy Hiary Den.
-Hiary, bienvenida al grupo.

Ahora, con un nuevo miembro en el equipo, sentía que podíamos derrotar a Oga. Esta chica, tiene algo especial; y no me refiero a sus poderes, sino a algo que tiene dentro. Me recuerda a Eclair cundo era niña.
En pocas horas y con un buen clima, llegamos a Sakino. Estaba tranquilo el lugar sin los mercaderes. Excepto por unos niños que jugaban con un balón, todo estaba muy callado.
-Tengo que ir al café- dijo Tiara
-¿Vas a pedirle otro permiso a tu jefe?- le preguntó Mia
-Si. Tiene que aceptar por los años que tengo trabajando para el.
-Bien. Estaremos buscando posada y un caballo para Hiary.- le dijo Eclari
-En la noche les diré el camino que tomaremos- dije antes de separarnos.
El grupo se dividió.
Mientras yo buscaba donde nos hospedarían, Tiara hablaba con su jefe y las otras tres chicas buscaban un caballo.

La noche no tardó en caer. Antes de lo que creíamos, ya estábamos cenando.
-¿Y que dijo tu jefe?- pregunto Eclair muy interesada
-Que me tomara los días necesarios- contestó- Se le veía feliz por el viaje y me dijo que a mi regreso tendría una sorpresa.
-Espero que no sea un despido- bromeó Mia
Todos nos reímos.
-Disculpe, señor Silver- me dijo Hiary- ¿Qué ruta tomaremos mañana?
-Antes que nada, te prohíbo decirme “señor Silver”- dije en tono severo- Para ti solo soy Ingg.
-Esta bien Ingg- me respondió con una sonrisa- ¿Qué ruta tomaremos?
Saque un mapa que compré hacia unas cuantas horas. Lo puse en la mesa y lo extendí para que vieran. Ya había marcado la ruta con color verde.
-Este es el camino mas rápido. Saliendo de aquí son dos días para llegar a una división, si vamos a la derecha llegaremos al pueblo de Silerias. Nosotros vamos a la izquierda.
-Al paso Anorte- completo mi hermana- Son otros nueve para llegar.
-¿Nueve días?- se quejo Mia- Es mucho tiempo
-Es solo para llegar al paso Anorte- le contesté- Para llegar a Oromentu hay que cabalgar otros once.
-Veinte días... mucho tiempo...- dijo Hiary
-Lo sé, será un largo viaje...- dije

Salimos de Sakino a primera hora de la mañana. El sol recién salía y hacia una brisa algo fresca. El camino fue tranquilo, sin ningún problema; lo mas interesante que vimos fue a un montón de venados corriendo por el bosque.
Pasamos todo el día platicando sobre nuestras experiencias. Primero Tiara nos dijo lo mucho que trabajaba en el café y el bar, de toda la información que sabia gracias al café y de todos los secretos que gritaban los borrachos.
-Créanme que una vez, uno de los ebrios se puso a gritar a los cuatro vientos que engañaba a su mujer...
Luego siguieron las experiencias de Mia. Se limitaban al negocio de fabricación de lanzas...
-Jajajajaja- se reía al recordar una anécdota- Antes las entregaba a domicilio, pero una vez... jajaja... un viejito me vio y... jaja... ¡y se asusto!- se carcajeaba. Estoy seguro de que ella casi se caía del caballo.
Hiary nos contó sus vivencias, menos graciosas, pero aun así entretenidas. Nos dijo de todos los lugares que había visto en este tiempo que se ha dedicado a viajar.
-Los reinos de Kasuto e Inamor son hermosos y todos sus habitantes son muy amables. Me trataron muy bien en ese lugar y toda mi ropa la conseguí en esos lugares. También hay una raza de hombres-bestia.
-¿Hombres-bestia?- preguntamos todos
-Si, ya saben, hombres-oso, hombres-tigre, mujeres-gato.
Eso fue interesante. No sabíamos de la existencia de esas razas.
Luego nos tocó a mi hermana y a mi. Vaya que teníamos cosas que contar. No sabíamos por donde comenzar; estaban los frecuentes regaños de Oga, las torpezas de Shin, las bromas de Talon, las quejas de Diego, mis frecuentes errores y Eclair... digamos que ella era la voz de la razón del grupo.
-Tus consejos eran buenos, pero nunca te hacíamos caso- le dije
-Me enojaba eso. ¿Recuerdas las vez que Shin trato de cortar una piedra?
-Si. Las espada se rompió y un pedazo se incrustó en el árbol donde Talon y yo estábamos descansando.
-Jajaja. Casi se mueren del susto.

Así pasaron los dos días hasta que dimos con la división de caminos. Nos fuimos a la izquierda, pero había algo que me inquietaba. Estaba seguro que en esa división estaba una cabaña... o tal vez eso me lo inventé.
El recorrido al paso Anorte fue largo; de día nos encargábamos de avanzar lo mas que pudieran los caballos; en la tarde acampábamos, entrenábamos para la lucha contra Oga y le enseñábamos a Hiary a controlar sus poderes y a Mia y Tiara el combate cuerpo a cuerpo, con y sin armas. Y en la noche, nos dedicábamos a cenar, narrar historias, cantar y, por supuesto, a dormir.
Los lugares eran bellos: ríos, montañas y bosques se juntaban para darnos paisajes de lo mas hermosos. En una ocasión, Tiara gritó “¡Miren, una ninfa!”.

Una mañana, cerca del medio día, llegamos a una loma desde la cual se podía ver claramente la montaña en donde estaba el paso Anorte. Nos dirigimos para allá.
-¿Y que es este lugar?- preguntó Hiary
-Es razón por la cual Sakino, Aphat y todos esos pueblos siguen de pie- dijo Eclair
-El paso Anorte es una fortaleza que se construyó para evitar que invadiéramos esos lugares- le aclaré- Detrás de ese monte no esperen ver gran cosa. Todo lo destruimos.
En un tiempo de una hora, llegamos. Subimos por el camino hasta la fortaleza, solo para ver algo horrible. El lugar estaba destruido, las torres, las puertas, las banderas, todo destrozado. Manchas de sangre en el suelo y un montón de enormes piedras bloqueando el camino. Solo había una explicación.
-Shin y Talon- dije
-Los derrumbes fueron obra de Shin, los soldados muertos de Talon- siguió mi hermana- Ellos son los que hacen este tipo de cosas.
-Están locos- exclamó Mia
-No, solo son sanguinarios- le conteste.- No hay opción, tenemos que rodear.

Bajamos la montaña y la rodeamos. Perdimos un día en eso, pero un pequeño contratiempo no nos iba a detener. Oga solo había ganado veinticuatro horas mas de su irania.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Dic 10, 2008 9:22 pm

Capitulo XXXVIII “Recuerda”

Rodear la montaña del paso Anorte nos llevó todo el día. Tuvimos que acampar a unos kilómetros del monte, pues cuando logramos rodearlo, ya estaba oscureciendo.
Me sentía extraño estando en esa región; me traía malos recuerdos. Gente corriendo, guerreros muriendo, niños asustados y por supuesto, pueblos enteros destruidos. No quería estar ahí, pro no tenia opción, para acabar con esos sentimientos de culpa tenia que hacerle frente a Oga y detenerlo, aunque tuviera que morir para lograrlo.
Mia se dio cuenta de lo pensativo que estaba en ese momento.
-¿Te pasa algo?
-No, estoy bien- le dije- Es solo que estaba recordando algunas cosas de este lugar.
-Supongo que cuando atacaban
-Si. Mañana llegaremos a las ruinas de Barel. Era una bonita ciudad, hasta que nos mandaron a destruirla. Nunca olvidare esa noche...
-¿Qué paso esa vez?
-Una matanza. Muchos perecieron, incluso niños, ancianos y mujeres. Yo no quería que nadie muriera, pero Oga me presionaba para cometer esos homicidios y Diego, Shin y Talon le obedecían y me atrevo a decir que hasta lo disfrutaban.
-Tienes razón, son unos sanguinarios.
-Eclair nunca mató a nadie, yo solo cobre pocas vidas, pero esos locos eran cazadores de cabezas... siempre discutíamos por eso.
-Tu defendías la vida, podías dejar a la gente sin casa, pero les dejabas algo mas valioso: la vida, lo mas sagrado...
-Que existe...- dije- Me voy a dormir, mañana saldremos temprano...
-Buenas noches Ingg
-Igualmente, Mia

La noche pasó tranquilamente, lo único que sucedió fue que recordé varias cosas horribles que hice en el pasado. En ese momento, me arrepentía de haber recuperado mi memoria, pero por otro lado, me alegraba, porque así sabia el motivo de mi lucha.
Recordé muchas cosas, entre ellas las canciones de esos trovadores. Primero la del caballero de la blanca: “todo ya esta hecho” exacto, el daño ya estaba hecho. Varios pensamientos regresaron a mi cabeza... me sentía raro, eso de recordar de repente toda una vida hacia que me diera migraña.

Amaneció entonces, el sol se asomaba por arriba de las montañas y sus primeros rayos nos despertaron. Me fue difícil despertar esa mañana, me sentía muy cansado, pero aun así, tuve que levantarme para seguir el camino.
Cuando salí de la tienda, me di cuenta que faltaba mi hermana...
-¿Y Eclair?
-Sigue dormida- me contestó Hiary
-¿Dormida a estas horas?- me sorprendí- Eso si es novedad.
-Espero que no este enferma- dijo Tiara
-Es lo que voy a ver- dije, y me retire.
Me acerque a la tienda de mi hermana. No había señales de vida, cosa rara, pues ella siempre se despierta al amanecer.
-¿Eclair? ¿Esta bien?
No tuve respuesta alguna. Volví a gritarle una tres veces, hasta que por fin asomó su cabeza para verme.
-¿Qué pasa?- me preguntó. Todavía estaba adormilada.
-Pues que ya amaneció y tu todavía aquí. Eso pasa.
-Ya veo- dijo- Estuve pensando, ¿no hay otra ruta para llegar a Oromentu? No creo que sea seguro pasar por Barel.
-Pero esa es la forma mas rápida de llegar, además, no hay ni una persona en esas ruinas...
-Eso es lo que no me gusta- me interrumpió- Hay cosas de ese lugar que no quiero recordar.
-Lo sé. Yo tampoco me siento tan ilusionado por llegar, pero solo así le pondremos mas rápido fin a esto.
-Tienes razón... estaré lista en diez minutos.

Efectivamente, mi hermana se alistó en ese tiempo, y media hora después, ya estábamos en camino a las ruinas. El camino fue tranquilo, como los días anteriores; solo hacia un poco de calor que Hiary contrarrestó con una fresca brisa que venia del sur.
Eclair no lo demostraba, pero algo le molestaba. Primero eso de no querer levantarse y luego me pide un camino alterno; además, ese día no había entrenado a Hiary y tampoco hablaba mucho. Me imaginé que era por lo de Barel, después de todo, esa fue una de las peores matanzas que hicimos... pero por alguna razón, la que mas afectó a mi hermana.
Quise tocar el tema mas de una vez pero ella evitaba las preguntas y cambiaba de tema.
Unas horas antes de que oscureciera, llegamos a las ruinas.
-Bien, ahí están...-dije con un suspiro- Que malos recuerdos me trae este lugar
-Parece que aquí no dejaron títere con cabeza- dijo Mia
-De eso se encargo Talon- respondió Eclair fríamente y siguió cabalgando.
El lugar estaba destruido. Las casas estaban a la mitad, en los caminos todavía se podía ver sangre, paredes quemadas, árboles caídos, en fin; podríamos decir que esa noche fue muy divertida, menos para los hermanos Silver.
Recorrimos Barel, al paso que avanzábamos saldríamos pronto de ahí. Me detuve frente a un pilar de piedra que tenia manchas de sangre. Ya eran viejas, pero todavía se podían ver.
-En ese lugar fue donde Talon ejecutó a casi toda la población- mencioné- Fue horrible, después del ataque y de acabar con los guerreros, aquellos tres se dedicaron a buscar a los sobrevivientes y ejecutarlos. Talon encontró a muchos y no le importo si eran niños, ancianos o mujeres, su vida termino en ese pilar.
-Horrible- dijo Hiary
-Creí que ustedes respetaban a los niños y mujeres- mencionó Mia
-Ellos no. ¿Ven aquella casa quemada? Ahí Diego hizo algo... algo tan... espantoso, que no puedo creer que se haga llamar caballero desde entonces.
-¿Qué paso?- se intereso Tiara
-Ese tipo encontró a una chica entre unos barriles. La agarro del cuello y la metió esa casa. Yo lo vi y le pregunte que haría. El solo me sonrió maléficamente y me dijo “¿No es obvio?”. El entro y formo una pared de fuego para evitar mi paso. Solo escuché a la pobre muchacha gritar y luego solo silencio. Diego salió solo, con su espada llena de sangre. “Doble placer Ingg, deberías intentarlo” me dijo.
-¡No puede ser!- gritó Mia- La violó
-Y después la asesinó- dijo Tiara- Esta loco
-Si. A la mañana siguiente tuvimos una discusión muy fuerte. Nos peleamos y Oga tuvo que encerrarnos en el calabozo porque casi destruimos una torre... Y lo peor es que ese loco todavía se ríe de lo que hizo.
-No conozco a ese Diego, pero parece que es un maldito- dijo Hiary
-Da gracias al cielo que no lo conoces- le contesto Tiara- Eh... ¿dónde esta Eclair?
No habíamos notado la ausencia de mi hermana por estar tan interesados en las barbaridades de esos locos. Me puse a buscarla, pero no lograba verla.
Fue entonces cuando recordé algo: esa noche, Shin y Eclair se encargaron de cuidar los limites de la ciudad. Me dirigí a las afueras, rodeé la ciudad una vez hasta que di con mi hermana. Estaba hincada, llorando amargamente y decía “Yo los pude salvar”.
-¿Qué pasa Eclair?- le pregunte mientras me acercaba.
Ella me vio y corrió a mi. Me abrazo muy fuerte y lloraba sobre mi hombro.
-Ingg- sollozaba- Soy culpable...
-¿De que hablas?
-Esa noche, cuando atacamos- decía entre su llanto- Destruí varias casas... pero en una había tres niños, lo recuerdo bien. Ellos me miraban asustados, pero no corrían. Me dijeron “¿Por qué destruye nuestra casa?”- logro decir- Yo les dije que me lo ordenaron. En eso, vi un rayo de Talon y las dije que corrieran, que se escondieran lejos... pero... pero llegó Shin y... y...los asesinó brutalmente.
-¿A los niños?
-Si, los partió a la mitad. Me atrapó con su ataque raíces. Al más pequeño le corto los brazos y las piernas... todavía lo escucho pidiendo ayuda mientras ese maldito desgraciado...
No pudo terminar su relato. La tristeza la venció y volvió su llanto.
En mi mente se formaron imágenes de Shin cometiendo esos actos tan bárbaros.
-Descuida hermana, te prometo que pronto terminaremos con todo esto. Ellos se arrepentirán de sus sangrientos actos.
-¿Crees que logremos vencerlos?
-Si, estoy seguro.
Ella me miró a los ojos.
-En momentos como esos, me arrepentía de tener el rango de caballero- dijo Eclair
-Yo también hermanita, yo también.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Dic 10, 2008 9:22 pm

Capitulo XXXIX “El guerrero de las alas negras”

Ya habían pasado diez días desde que rodeamos el paso Anorte. Nueve desde que recordamos esos oscuros acontecimientos en Barel. De alguna forma, recordé ese momento de mi infancia con Eclair: “Seremos los mejores caballeros”. Pues todavía no lo lográbamos.

Ya habían pasado nueve días. El grupo ya se estaba desesperando, en especial Mia que no dejaba de quejarse de lo largo del camino y Tiara, sufría las consecuencias por ir junto a ella. Creo que Hiary y mi hermana eran las mas tranquilas; claro, ellas se la pasaban practicando sus poderes. Y yo... pues digamos que ya me había cansado de estar tanto tiempo cabalgando.
Estaba meditando sobre algo; me preguntaba por que las noches anteriores no podía dejar de pensar en Mia, cuando de pronto algo me jaló de los brazos y me llevó volando.
-¿Qué es eso?- grito Tiara
Me vi volando sobre mis compañeras. Mire hacia arriba para ver que me cargaba. Vi a un muchacho de cabello largo, con unas enormes alas negras y me veía con un cara de furia.
-Maldito desgraciado, ¿acaso vienes a destruir mi aldea de nuevo?- dijo el joven
-Disculpa, ¿te conozco?
-No lo creo, pero yo a ti si.- me contestó- Ahora, adiós.
Me soltó. Comencé a caer al vació, pero creo que el no sabia de mis poderes de viento...
-¡Ráfaga blanca!
-Lo que pensé- grito el joven y se lanzo en picada hacia mi, golpeándome de nuevo.
Creo que si sabia de mis poderes. Caí al suelo de manera muy aparatosa, pero no me paso nada.
-¡Ingg!- grito Mia
-Estoy bien- dije incorporándome- Solo fue una espectacular caída, pero es todo.
-Ahí viene- señalo Tiara
Hiary se puso frente a mi, levanto sus manos y con un grito hizo caer un rayo hacia mi atacante. Aquel tipo fue tocado y se dio de cara con el suelo.
Nos acercamos un poco y el se levantó rápidamente.
-Veo que ya conseguiste a quienes sigan con tu legado de destrucción.
-Oye, no tengo idea de quien rayos seas, pero te voy a decir una cosa: Ya no destruyo pueblos, he cambiado.
-Si, claro. No lo dudo. ¡Viento Santo!
Abrió sus alas y lanzó una fuerte ráfaga de viento que me arrojo varios metros atrás. Eso nos tomó por sorpresa a todos, el también tiene poderes de viento. Interesante.
-¡Torrente!- gritó mi hermana y un fuerte chorro de agua salió de sus manos.
Aquel tipo quiso volar, pero el agua logro impactarlo y lo dejó en el suelo. Se puso de pie y nos miro muy enojado.
-No van a destruir mi aldea, no se los permitiré...
-Entiende una cosa- le grite- No vamos a destruir tu aldea, solo estamos de paso
-¿Como la otra vez? No lo creo- dijo con voz fuerte- ¡Draconian maestra!
Después de decir estas palabras, aquel joven guerrero desapareció frente a nuestros ojos. Nos sorprendió tal habilidad que quedamos mudos. Apenas iba a decir algo sobre el cuando algo me golpeo por atrás y me derribo.
-¡Es el!- gritó Tiara y se lanzo al ataque.
Comenzó a golpearlo en el pecho, pero el joven era muy rápido y con un agitar de sus alas, mi compañera termino en el suelo. Luego Mia intento atacarlo con la lanza. El primer golpe dio de lleno en su cabeza, dejándolo un poco adolorido, pero con la fuerza para emprender vuelo.
-Es muy fuerte- dijo Hiary
-Si, pero es mas grande su determinación- dijo Eclair- El no va dejarnos pasar, aunque muera en el intento.
El misterioso guerrero se lanzo en picada, cruzo sus brazos y vimos como algo se formaba frente a estos.
-¡Cuchilla de viento!
Lo que tenia en sus brazos eran una especie de navajas formadas por viento. Logramos evitar una, pero la otra siguió su camino, impactando un árbol y cortando su tronco.
Hiary levanto sus brazos al cielo y comenzó a agitarlos de forma extraña. De igual manera, nuestro atacante comenzó a perder el control. Lo que hizo mi aprendiz fue controlar las corrientes de viento.
-¡Draconian maestra!- gritó y de nueva cuenta volvió a desaparecer.
-¡Remolino mayor!- dije, formando nuestro escudo de viento.
-¿Dónde esta?- pregunto Mia
-¡Arriba! ¡Miren!- nos señalo Hiary- Viene en picada
-No lo creo- dijo mi hermana- ¡Burbujas!
Al decirlo, de sus manos salieron muchas burbujas de varios tamaños. Puede que no se el poder mas fuerte de Eclair, pero si el mas molesto. Y era evidente, pues eso frustro mucho al guerrero de la alas negras. Aun así, siguió con su descenso, pero yo estaba listo para recibirlo.
-¡Viento Santo!
-¡Ráfaga blanca!
Gritamos al mismo tiempo, y ambos ataques chocaron, levantando mucho polvo que nos cegó por unos segundos. Cuando pudimos ver de nuevo, aquel guerrero estaba detrás de mi y aunque Mia lo golpeo en la espalda e Hiary controlara el viento, no pudieron evitar que me llevara con el. Me acercó a una montaña y me aventó con la idea de estrellarme, pero pude amortiguar la caída con la corriente de aire invertido. Después de eso, nos miramos a la cara, el levanto sus brazos y comenzó a girar.
-¡Golpe de tornado!
Alrededor suyo se formó un pequeño tornado de color gris. Podía ver unas cuantas plumas salir volando de el. Yo, solo sonreí.
-Así que quieres jugar al tornado- me dije- Vamos a jugar, ¡Tornado blanco!
Forme mi gran tornado, de color blanco, para contrarrestar el suyo. Y en efecto, cuando ambos tornado se tocaron, el de mi rival fue absorbido poco a poco. Ahora el estaba atrapado en mi ataque, a mi merced. Lo fui bajando poco a poco hasta que pide tomar su pie y azotarlo en el suelo.
Deshice el tornado y puse mi cara frente a la de el.
-Por ultimas vez, ¡No voy a destruir tu aldea!
-¿Cómo saber que no mientes?
-Ya cambie, no soy ese caballero sanguinario que era antes. ¿No crees que su voy a destruir tu hogar ya te abría asesinado?
-Tienes razón... no eres el mismo... tus ojos reflejan que dices la verdad- dijo jadeando- Pero si es mentira, te mato.
-Si es mentira, no podrás hacerlo- le dije- Ingg Silver, el caballero blanco
-Ya te conozco, soy Aldo Helguera, guardián de la aldea Kurts.

Seguimos nuestro camino después de que mis compañeras se calmaran, Aldo tomara un poco de aire y los caballos quisieran ser montados.
Continuamos el recorrido, no fue largo, pues estábamos a media hora de Kurts. Cundo logramos verso, había mucha gente trabajando. Algunas casa se encontraban dañadas, quemadas o derrumbadas. Esos tres locos pasaron por aquí.
En cuanto entramos, todo el pueblo quedo paralizado. Nos miraban temerosos y listos para correr.
-¡Son los caballeros blanco y azul!- gritó un tipo de pantalón verde
-No teman vecinos- gritó Aldo, la gente pareció calmarse un poco, pero solo un poco- Ellos no vienen a atacarnos.
-¿Cómo lo sabes?
-Me lo dijeron
-Eso dijeron los otros tres y mira lo que paso- le echó en cara una señora
-Escuchen habitantes de Kurts- dije a todo el pueblo- Lamentamos lo que hicimos en el pasado, pero entiendan, queremos enmendar el daño que hemos hecho; por eso vamos con rumbo a Orormentu, para hacerle frente a Oga Kamiki...
-Miente- gritaron varias personas
-No son mentiras- trató de calmarlos Aldo- O díganme, si fueran mentiras, ¿acaso yo estaría vivo?
-Te quieren humillar- volvió a gritar el tipo de pantalón verde.
-Yo digo que los colguemos a todos- dijo un calvo
-Ya basta- gritó Tiara, un poco enojada- Si no quieren escuchar a su guardián ni a un caballero, entonces escuchen la palabra de esta simple mesera de Sakino- dijo con voz firme, no sabia que ella podía hablar así- Estos dos caballeros en verdad han cambiado. Por fin lograron quitarse la venda de los ojos que los tenia a las ordenes de Oga y ahora van a hacerle frente para terminar con esta tiranía; pero si ustedes no los dejan pasar o los matan, su sufrimiento será mayor.

Creo que sus palabras quedaron en la mente de todos, pues se quedaron callados, hasta nosotros. Mia miraba sorprendida a su amiga.
Pudimos ver que entre la gente pasaba un señor de edad avanzada, todos se hacían a un lado para que llegara frente a nosotros.
-Abuelo- dijo Aldo
-Aldo, veo que regresas con nuevos amigos
-Señor- dijo el tipo calvo- Esos son de los asesinos que...
-Ya lo sé. Lo escuche todo y déjenme decir que creo en las palabras de mi nieto, del caballero y de la señorita que acaba de hablar. No me parece que ellos no venga a pelear con nosotros, mas bien van a pelear por nosotros.
-Así es señor- dije- Por nuestros principios de justicia, bondad, generosidad y solidaridad.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Miér Dic 10, 2008 9:24 pm

Capitulo XL “Te amo”

Aquel señor pudo calmar al pueblo, pero aun con su presencia, podíamos sentir que nos tenían miedo. No confiaban del todo en nosotros.
-Soy Michealen Helguera, gobernador de la aldea Kurts.
-Un gusto conocerlo señor gobernador; soy Ingg Silver, el caballero blanco y ella mi hermana Eclair Silver
-Un placer conocerlo.
-Ella es nuestra aprendiz, Hiary Den. Y nuestras dos amigas Mia Valentine y Tiara Vieira.
-Un placer conocerlos jóvenes guerreros.- dijo el señor Helguera- Vengan conmigo, los hospedare en mi casa para que me cuenten el motivo de su lucha.
-Muchas gracias gobernador- le dijimos todo el grupo.
-Abuelo, creo que a los vecinos no les gusta la idea- le dijo Aldo
-Lo sé, pero no es la primera vez que se incomodan por una decisión mía.

Unos guardias llegaron y nos escoltaron camino a la casa del gobernador. Por donde pasábamos, la gente no dejaba de murmurar y nos señalaban. Buenos para juzgar sin saber nada...
Pasamos por una calle donde estaban unos trovadores cantando.
“Puedes sobre mí dar opinión sesgada,
criticar mi oficio ¡que no es porvenir!,
que alimento la hoguera de la imaginación.”
Que coincidencia, justo eso nos estaban haciendo, pero no nos importó.
“Hasta que el cuerpo aguante,
hasta que quiera mi voz,
hasta que el cuerpo aguante
seguiré viviendo tal como soy.”

Llegamos a la casa del abuelo de Aldo, que también era la alcaldía y un salón. Entramos por una puerta de madera, no era grande y no tenia decoración alguna.
Una vez adentro no sorprendimos mucho, pues el lugar tenia una decoración sencilla. No había cuadros que costaran mas de cien monedas doradas, pero si valían cien veces mas en cuanto a su significado, pues eran retratos de familiares. Tampoco vimos estatuas de oro, armaduras antiguas y muebles finos; en vez de eso tenia muebles muy sencillos, pequeñas estatuas de arcilla y unos cuantos jarrones que fácilmente fueron comprados a Sam, uno de los mercaderes.
-Por favor, suban a sus habitaciones, los llamare a la hora de la cena.
Aldo nos guió a cada uno a su cuarto. Primero fue el de Tiara, luego el de Eclair, siguió Hiary y después el de Mia, para dejarme al ultimo.
-Oye Ingg, lamento haber sido tan testarudo.- me dijo Aldo cuando me llevo a mi habitación.
-No hay problema, yo entiendo que es difícil olvidar lo que hicimos en el pasado- le dije- Pero estamos aquí para tratar de devolverles algo
-¿Qué?
-Su libertad. Yo se que aquí están oprimidos por Oga
-Si. Nos veremos en la cena.
-De acuerdo.
Yo no tengo idea de que hayan hecho mis compañeras, pero yo me dedique a dormir, pues estaba cansado después de la pelea contra Aldo y de desvelarme estas noches por pensar en Mia.

Llegamos al castillo de Oromentu. Estaba todo muy tranquilo, parecía que no había nadie. Nos separamos y rodeamos el lugar, no había señales de vida.
Me pare frente a la puerta para intentar entrara, cuando un rayo golpeo mi armadura. Mire hacia arriba y vi a Talon luchando contra Hiary. Ambos usaban sus ataques de rayos, pero era evidente el control del caballero. Quise ayudarla, pero un grito me detuvo. Eran Mia y Tiara, que huían de Shin, por suerte apareció Eclair que se interpuso entre ellas para evitar que las lastimara.
-¡Ingg!- grito mi hermana- ¡Diego esta detrás de ti!
Me di la vuelta y vi al caballero rojo a mi espalda. Comenzamos a pelear solo con las espadas. Los golpes eran fuertes y podía ver como saltaban chispas. Por alguna razón, el loco de Diego no dejaba de sonreír.
-¿Qué es tan gracioso?- le dije
-Que como líder apestas; y como maestro das asco- dijo- Mira a tu pequeña aprendiz
Me di la vuelta para ver a Hiary. No podía creer lo que estaba viendo, Talon la tenia en el suelo y apuntaba a su corazón con la espada. Antes de que yo pudiera hacer algo, el la atravesó.
-¡Hiary!- grité
Mi hermana cayó al suelo a pocos metro de mi, mire a Shin que tenia en el suelo a Tiara; levanto su mano y le dio un golpe con tanta fuerza que pude escuchar como su cráneo se hacia pedazos. Yo estaba atónito ante tales muestras de salvajismo cuando la voz de Diego me habló.
-Oye Silver, mira a quien tengo aquí
-¡Mia!- dije- Suéltala en esta momento, si quieres matar a alguien, que sea a mi.
-Esta bien, por los viejos tiempos- dijo sonriendo, algo estaba mal.
De repente vi como el filo de una espada salía por el estomago de mi amiga, mientras aquel caballero se carcajeaba.
-Ups, me equivoque de mano- se burlaba
-Ingg...- lograba decir Mia- Atrás.... de...
-¡Pagaras por esto!- grite furioso- ¡Lo juro Diego!
-Traidor- escuche a mi espalda.
Me di la vuelta y vi al mismo Oga, con espada en mano y listo para atacar. Levantó el brazo y con un movimiento...

Desperté muy agitado. Me lleve a las manos a la cara y me limpie el sudor que tenia. Seguía en la casa del gobernador de Kurts, para mi alivio. Medite unos segundo lo visto, cuando escuche lo gritos de Tiara; otra vez Mia perdió el control de su caballo.
Salí de la casa para comprobar que mi visión solo fue un sueño. Afortunadamente, si lo fue.
Pase el retos de la tarde entrenando con Aldo, enseñando a montar a Mia y practicando con Hiary. Ella es muy buena y tiene la fuerza que se necesita para llegar a ser caballero, lo digo por que me derribó fácilmente unas cuatro veces.
Llegó la hora de la cena. Aldo nos llevó al comedor y nos sentó. Poco después apareció su abuelo, cargando una charola con un enorme pavo; sus criados traían una botella de vino, siete platos con ensalada y una cosa blanca en un frasco. Yo no comí de eso.
Al terminar la cena, comenzamos a charlar sobre la misión que teníamos. Así le contamos sobre mi viaje, los mercaderes, Axel Grygera, mi tío, la historia de Oga y todo lo que he pasado desde que perdí la memoria.
-Has pasado por muchas cosas, Ingg- dijo el gobernador
-Y lo que falta- le contesté
-Bien, si podemos ayudar, me gustaría darle una cuentos guerreros, no sé... ¿unos cien?- sugirió el gobernador.
-Agradecemos su ayuda- le contestó Eclair- Pero seria muy peligroso para sus hombres. No muchos lo saben, pero un caballero como nosotros es capaz de derrotar a cien guerreros. Lo siento.
-Entonces yo iré- exclamó Aldo- Ya medí mi fuerza con Ingg, se que puedo hacer algo útil.
-Aldo- le dijo su abuelo- Tu debes quedarte aquí a proteger el pueblo
-No abuelo, si me quedo aquí quedare como un cobarde; pero si voy con ellos, estaré protegiendo mi hogar.
-Tiene razón- dijo Tiara. Todos la miramos- Es verdad
-Bueno... si Ingg no tiene inconveniente...
-Ninguno señor. Aldo, eres bienvenido.- dije. Me levante- Si me disculpan, debo meditar algo.

Me fui al techo de la casa a pensar en el sueño y en la unión de Aldo al grupo. Su presencia nos seria de gran ayuda, sobretodo porque Mia y Tiara no tienen ningún poder o habilidad en especial... al menos para pelear.
Mire la luna. Cuarto menguante... no me sentía tranquilo con esa luna. Pensé mas en mis amigas de Sakino. Veinte días de entrenamiento no son suficientes para una batalla de esta magnitud. Tampoco me gustaba la idea de que Hiary viniera; era valiente, fuerte, en fin, estoy seguro que en manos de un año llegará a ser una mujer caballero, pero todavía no está lista.
No quería arriesgarme a perderlas en combate, en especial a Mia... ahora veo porque no podía dejar de pensar en ella. Desde que la conocí sentí algo especial, pero hasta estos días juntos me fui enamorando de ella poco a poco.
Pareció que con el pensamiento la llame, porque apareció a mi lado.
-Ingg, necesitamos que vengas.
-¿Qué pasa?- pregunté
-Quieren saber por donde iremos y cual es el plan de ataque.
-Diles que voy en un momento.
-Esta bien.- dijo Mia
Cuando procedía a retirarse, le llame la atención.
-Mia, hay algo que tengo debo decirte.
-¿Qué es?
No estoy seguro, pero aun creo que ya se imaginaba lo que le quería decir. Se paró frente a mi y me miro a los ojos. Ambos quedamos mudos en ese momento.
-Mia, yo quiero decirte que... no creo conveniente que nos acompañen
-¿Perdón?- se sorprendió.- ¿Me estas diciendo que nos vas a dejar aquí?
-Si. Esto puede ser muy peligrosos para Hiary, Tiara y para ti.
-Pero Ingg, cuando salimos de Takoi estabas feliz porque te acompañábamos y ahora nos quieres dejar en este pueblo... no entiendo porque.
-Ya te dije, esto puede ser muy peligroso.- le dije. La miré a los ojos- Ya perdí a mis padres, no te quiero perder a ti, digo, a ustedes tres.
-¿A mi?
-A las tres. No quiero arriesgar sus vidas.
Mia tomo aire. Vio la luna y luego a mi.
-No me importa- dijo con voz potente- Yo voy a Oromentu, quieras o no.
-No te dejare, así tenga que amarrarte a una silla.
-Me desatare para ir. ¿Por qué quieres que me quede?
-¿Y tu por qué quieres ir?
Silencio. Mucho silencio. Una ligera brisa sopló de pronto se fue.
-¡Porque te amo!- gritamos al mismo tiempo
Nos miramos unos segundos, sorprendidos por la declaración del otro. Pude ver como ella se sonrojaba, y estoy seguro de que yo también.
-¿Es verdad eso?- me preguntó
-Si. Desde que te conocí sentí algo espacial por ti; pero hasta ahora descubrí que eres la mujer que amo.
-Yo también, desde que te conocí no pude dejar de pensar en ti.
Se lanzó a mis brazos. Nos dimos un fuerte abrazo y finalmente, sellamos nuestro amor con un beso. En ese momento, el mundo dejo de existir para nosotros, solo ella y yo...
Nos separamos unos segundos. Me dijo que adentro estaba una lanza que ella me hizo. Le di las gracias y a cambio, le regale una de mis gemas de viento.
-Pero... son muy valiosas
-Si. Pero no las necesito, el poder esta dentro de mi. Así que quédatela. Digamos que son nuestros primeros regalos de novios.
Ella sonrío. Volvimos a abrazarnos y nos volvimos a besar.

-Así que por eso mi hermano no podía dormir estas noches- dijo Eclair
-Pues ya era hora. Desde que salimos de Sakino sabia que se traían algo. Mejor dejémoslos solos.- dijo Tiara, entrando a la casa.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Jue Dic 11, 2008 2:36 pm

aaaaaaaaa
el amor
y la valentia
sigue asi al
sigue asi
XD
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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Sáb Dic 13, 2008 11:01 pm

Capitulo XLI “Batalla en el castillo”

Pasaron dos días de viaje, hasta que llegamos a Oromentu. El lugar era tal y como recordaba, totalmente destruido; casas derrumbadas y sin techo, caminos en muy mal estado, gente tirada en donde sea (no muertos, pero creo que casi). Un paisaje deprimente.
-¿Ustedes hicieron esto?- pregunto Hiary
-Lamentablemente, si- le dije- Es por esto que somos tan odiados por estos lugares.
Algunas personas salían de sus casas, no podían disimular su miedo. Solo se acercaban a pocos metros.
-¡Habitantes de Oromentu!- grite a los cuatro vientos- No teman mas por sus vidas. Contrario a lo que piensen en este momento, nosotros no hemos venido a perjudicarlos mas. Por el contrario, estamos aquí para regresarles lo que les fue arrebatado: su libertad.
No se si me creyeran o no, pero por lo menos escuchaban con atención.
-¡Vecinos!- continuó mi hermana- Por favor, tomen lo que puedan y huyan de este lugar. Váyanse a la aldea de Kurts, el alcalde les dará su apoyo para que se queden ahí, por que el ultimo lugar que destruiremos, es este con todo y su gobernante.
Eso los hizo reaccionar, gritaron de alegría y nos guiaron hacia el castillo, que estaba en una loma. Cuando llegamos, los pueblerinos se retiraron.

El castillo estaba en un lugar retirado del pueblo, donde el paisaje se veía mejor. Los altos muros y grandes torres hacían que se viera imponente. No había señales de vida, como mi sueño.
-No estoy seguro de esto...- dije- Creo que ustedes deben de...
-No, Ingg, aquí nos quedamos- me dijo Mia- El otro día discutimos por eso.
-Y terminamos como novios- le dije sonriendo- Pero mi visión...
-“Y te enseñare a vencer a tu enemigo, que no son los demás, eres tu”- cantó mi hermana- Ingg, los sueños no son profecías; supéralo. Bien, repasemos el plan.
-De acuerdo. Hiary, Mia, ustedes se encargaran de Talon. El controla el rayo, así que tus poderes de control climático serán muy útiles. Mia, los golpes con la lanza servirán para mantener la distancia.- Ellas asintieron- Tiara, Aldo, les toca enfrentar a Shin. Es fuerte pero lento. Golpes rápidos y certeros. Aldo, los ataques de viento te servirán mucho.- Los dos dijeron que si.- Y eso deja a Diego para nosotros.
-Yo me encargo de el, así tu puedes ir con Oga- sugirió Eclair.
-No servirá- interrumpió Tiara- Diego no dejara que Ingg entre al castillo hasta pelear con el.
-Cierto- contesto mi hermana- Entonces yo iré con Oga.
-Ten mucho cuidado hermanita. Recuerda que el es el maestro.
-Siempre soy cuidadosa, no como otro.- rió un poco- Listos equipo.
-¡Listos!- gritamos al unísono.
Nos dirigimos al castillo. De seguro nos vieron, pues los tres caballeros al servicio de Oga nos esperaban en la puerta. Formados en línea horizontal y muy serios, como pocas veces, nos miraban atentamente mientras nos acercábamos.
Detuvimos a los caballos frente a ellos y nos bajamos. No iniciamos el ataque, pues antes quise negociar con ellos.
-Miren quienes regresaron con nuevos amigos- dijo Diego- Los hermanos traidores.
-Diego, ya basta de esto- dije- Por favor, escúchenme, Oga no es quien dice ser, el es solo un mentiroso
-¿Mentiroso?- me cuestiono Talon- ¿Como osas decir eso?
-Es la verdad, el es solo un asesino que por medio de trampas se hizo de poder y nos ha utilizado como sus herramientas.
-¿No se han preguntado que pasó con los otros caballeros?- pregunté- ¿Como murió tu padre, Diego?
-El murió en batalla...
-No, Oga lo mató, igual que al mi y a los otros dos caballeros
-¡Silencio!- gritó Shin- Tal vez es cierto lo de tu padre, Ingg, pero sabemos que fue el quien traiciono a nuestro rey.
-Basta de charlas- dijo Diego sonriendo- Ustedes vienen a pelear y nosotros también, así que vamos, ¿qué esperan?

Los tres sacaron sus espadas y tomaron posiciones de combate. Yo di un suspiro y mire a mi grupo. Ellos también se prepararon para la batalla.
-Tengan cuidado- le dije, me di la vuelta y tomé mi espada- ¡Vamos!
-¡Al ataque!- gritó Diego.
Ambos grupos salimos corriendo; el primer choque fue entre Diago y yo. Las espadas resonaron por la fuerza del golpe. Así continuamos mientras que Shin trataba de golpear a Aldo. Tiara se acercó y pudo darle varios golpes en las costillas con la lanza. El caballero café, dio un golpe en el suelo e hizo que Tiara retrocediera.
Del otro lado, Hiary atacaba con ráfagas de viento a Talon. Cuando se detuvo, Mia comenzó a golpearlo con su lanza, pero el pudo hacerse de su espada y empezaron una pelea. Mia era mejor de lo que esperaba, pude ver a Talon en aprietos varias veces.
Diego y yo seguíamos con el combate de espadas. Golpes por todos lados, estocadas al pecho, corazón, cabeza y piernas, que eran bloqueados. Fue cuando terminamos cara a cara, que iniciamos con la lucha de poderes.
-¡Bola de fuego!
-¡Ráfaga blanca!
Ambos golpes chocaron, levantando una cortina de humo, de la cual Diego salió a impactarme con su hombro. Me derribo, pero me quité de encima con una patada; mi hermana aprovecho el momento para entrar al castillo.
-Eclair ya entró- le dije
-No me importa; Oga estará feliz de hacerse cargo de uno de los traidores.

Mientras; Tiara seguía golpeando a Shin, pero parecía que no sentía nada.
-Tiara a un lado- dijo Aldo- ¡Viento Santo!
El golpe de viento movió unos centímetros al caballero. Creo que debí decirles que el es el mas pesado de los cinco. De nuevo, Shin quiso golpear a Aldo con su puño montaña, pero solo le dio al suelo. En eso Tiara se lanzó al ataque.
-¡Muralla!- gritó el caballero café y una gran muralla de roca se formó a sus pies, elevándolo hasta donde estaba el guerrero alado.- ¡Golemgo!- gritó y unas rocas se le pegaron al cuerpo, dejándole una extraña armadura.
Aldo, le daba golpes y patadas, pero Shin resistía todo. De alguna forma, pudo agarrar a nuestro compañero con su brazo y levanto la mano.
-¡Puño montaña!
-¡Draconian Maestra!
Aldo desapareció y Shin le dio a su muralla, destrozando una parte y cayendo al vació.
-¡Raíces!- grito el caballero y una cepas salieron de sus dedos, deteniendo su caída.
Tiara arrojo su lanza y corto las raíces, derribando a Shin.
Por otro lado, Mia y Talon luchaban en un paisaje semi-nevado. Cuando con dos movimientos, mi novia fue desarmada. Al momento, Hiary levantó sus manos y unos enormes granizos cayeron del cielo, golpeando al caballero amarillo.
-¡Auch!- exclamó después de ser golpeado- Esto es del tamaño de un limón
-Y puedo hacerlos del tamaño de sandias- le contestó Hiary
-¡Electro esfera!
De su cabeza salieron varios rayos, que lo rodearon a manera de escudo. El granizo se derretía al tocarlo.
-¿No puedes quitarle esa cosa?- preguntó Mia
-Lo intentare- le respondió Hiary y levanto de nuevo sus manos.
Un grupo de relámpagos se dirigieron a Talon y tocaron su esfera, pero el se dedicó a sonreír y absorbió las descargas. Sus ojos brillaron y dirigiendo su manos a las chicas...
-¡Chispas doradas!
El ataque golpeo a mis compañeras y las dejó en el suelo. Talon se dispuso a darles el golpe de gracia con el electro látigo, pero Mia interpuso su lanza y le dio tiempo a mi aprendiz para que reaccionara y formara un remolino como escudo.

Diego y yo estábamos concentrados en nuestro combate. Lo demás no nos importaba, era como si no existirán los otros. Solo éramos el y yo, con nuestras espadas sacando chispas y los ojos expresando una gran rivalidad. El encendió su espada, creo que para intimidarme, pero no lo logró. Al contrario, lo encaré con mayor coraje.
-Diego, por favor escúchame- le dije- Oga es un asesino, el mató a tu padre
-Mi padre murió en el campo de batalla y si es necesario, yo también- dijo furioso- ¡Gran bola de fuego!
Como de costumbre, su famoso ataque casi me golpea.
-¡Remolino mayor!- Formé mi escudo y el golpe de Diego fue bloqueado, pero unas pequeñas flamas cayeron sobre mi. El tipo utilizo su lluvia de fuego y me tomó por sorpresa.
Se lanzó a mi y seguimos con la lucha de espadas. Tengo la curiosidad de saber si los demás dejaron sus asuntos y nos vieron pelear, pues no escuche otra cosa mas que el sonido de las espadas. Cada golpe desprendía una lluvia de chispas que caían al suelo. El me dio un golpe en el hombro, no me hizo daño, pero el golpe me sacó de ritmo.
-¡Tornado gris!- grité y forme un tornado a mi alrededor, absorbiendo a mi rival y dejándolo a mi disposición.
Después de un certero golpe en su estomago, lo derribe. Me puse de pie frente sobre el y mi espada termino a unos centímetros de su ojo izquierdo. El sabia de su desventaja, pero no dejaría de luchar.
-Ingg... ¿por qué haces esto?- dijo en tono de rendición. ¿Me habré equivocado?
-Porque es justo.- le conteste y baje la guardia- Contra ti no tengo nada, así que déjame pasar para enfrentar a...
-¡Bola de fuego!- gritó. No, no me equivoque.
Su trampa fue efectiva, y el ataque me dio cerca de la cara. Se puso de pie de un brinco y me empujo hasta un árbol. Su espada volvió a arder y me tiró una estocada, que apenas pude evitar.
-¡Ráfaga blanca!- grité y el salió volando.
Se incorporó. Su espada toco el suelo con la punta y me vio con ojos asesinos. Levantó sus manos susurro algo.
-¡Eres un maldito traidor, Ingg!- gritó furioso- Oga te ha dado todo, y así le pagas, revelándote en su contra. No eres un verdadero caballero, ¿dónde dejas el principio de fidelidad?
-Ya abre los ojos Diego. Solo nos utilizó para hacerse de poder. ¿Crees justo destruir pueblos inocentes?
-Eres unos traidores. Planeaban derrocar a Oga.
-Porque ellos sabían la verdad. Mi fidelidad esta con el pueblo, con los mas necesitados.
-¡Ya cierra la boca!- gritó aun mas molesto, pero yo detecte confusión en su interior- ¡Fuego infernal!
Su poder mas fuerte, el fuego infernal, se acercaba a mi. Ya una vez lo enfrente, pero ahora su intensidad fue mayor. Incluso el tamaño de la columna superaba el de la ultima vez. Levante mis manos y utilice el ultimo recurso.
-¡Tornado blanco!
Ambos poderes chocaron, produciendo un verdadero espectáculo. Diego corrió hacia el tornado, que estaba repleto de llamas y entró. Ambos quedamos en el centro y seguimos con la pelea.

Mia peleaba cuerpo a cuerpo con Talon, pero sus golpes no tenían efecto. El caballero del rayo se dedicaba a recibir o bloquear las agresiones. En el último golpe, Talon tomo la lanza y la jaló, acercando a Mia y recibiéndola con un golpe en el estomago. Ella termino en el suelo, mientras que Hiary se acercó y provocó que el viento descontrolara a su rival. Pero el caballero amarillo resistió la agresión.
-¡Electro látigo!
El látigo tomo por el cuello a Hiary y una gran descarga la dejo con la espalda en el suelo. Talon tenia una mirada llena de maldad. Estaba decidió a matar. Mia se le acercó y lo golpeo en la cabeza. Eso solo lo hizo enojar.
-¡Eléctrica!- dijo el caballero y una gran chispa golpeo a mi novia, dejándola tendida en el suelo.

Yo salí del tornado de fuego. Caí de espalda y Diego apuntaba con su espada en mi cuello. Sonreía y parecía feliz, si es que a su expresión se le podía decir así.

-¡Tira roca!- gritó Shin, mientras golpeaba el suelo. La tierra se fracturó y un grupo de veinte piedras salieron en dirección a Aldo. El las esquivó con gran facilidad y se burlo de Shin.
-Oye hombre, eso no fue muy inteligente.- se burlaba.
-Pero si el ataque todavía no termina- dijo Shin, levantó su mano y la bajó bruscamente.
Las rocas comenzaron a caer, buscando a Aldo. Esta vez, le fue mas difícil evitarlas.
Tiara aprovechó el momento y atacó al caballero café con su lanza. Los golpes entraron donde debían, pero Shin seguía de pie. Intentó contraatacar con sus puños montaña, pero Tiara se movía muy rápido. Ella seguía golpeando, hasta que Shin formó una muralla para protegerse y enseguida la destrozo. Con el susto, Tiara se detuvo.
-¡Raíces!- gritó el caballero café y las cepas salieron de sus dedos, atando a mi compañera y dejándola a su merced.- ¡Puño montaña!
El ataque de Shin fue muy efectivo. Tiara recibió el golpe en su cabeza, juro que pude ver un pedazo de su casco salir volando.. Ella se desplomó inconsciente, con los ojos cerrados. Temí que hubiera muerto.
-¡Tiara!-gritamos Aldo y yo el mismo tiempo.
Una de las rocas logro caer sobre el guerrero alado, haciéndolo caer con un golpe seco.
Mire hacia el otro lado, Talon tomó su espada y se dirigía a Mia.
-Ingg, Ingg- dijo Diego, burlonamente- Lamento decirte que como líder apestas; pero como maestro das asco
Recordé el sueño. Mia, Tiara, Hiary... sentí una gran fuerza dentro de mi. Apreté el puño para contenerme pero no pude.
-No lo permitiré- dije- ¡No permitiré que maten a mi equipo!
-Di adiós, Silver- dijo Diego, levantando su espada.
-¡Ráfaga blanca!- grité.
Diego salió volando hacia el cielo. Se elevo cerca de seis metros. No olvidare es momento, fue la ráfaga blanca mas fuerte que he hecho en toda mi vida. Me volví hacia Talon.
-¡Ráfaga blanca!- volví a gritar.
El caballero amarillo se estrelló con un árbol cercano.
-Así que quieres jugar- dijo enojado- A ver que te parece esto- menciono, llevando sus manos a la cabeza. Se hizo hacia atrás- ¡Gran relámpago dorado!
Fue como si el cielo se abriera. Un enorme rayo se dirigía hacia mi y no tenia forma de evitarlo. Me preparé para recibir el impacto, cuando Hiary se puso frente a mi.
-¿Qué haces?
-¡Intentare controlarlo!- me dijo nerviosa
Ella levantó sus manos, pude ver como realizaba un gran esfuerzo. Talon se carcajeaba como loco y gritaba la victoria. Pero, increíblemente, mi aprendiz detuvo poco a poco su ataque. A escasos metros de los dos, el rayo se detuvo y ella lo dirigió a Shin. El tenia a Aldo en el suelo, estaba a punto de golpearlo.
-Perdiste- logró decir Aldo sonriendo
-¿Estas alucinando?
-No. ¡Draconian maestra!
El guerrero de las alas negras desapareció, ante la mirada atónita del caballero de la tierra. El se dio la vuelta, solo para ver como el ataque de Hiary lo impactaba. El golpe fue muy fuerte, el suelo retumbo y el destello nos cegó. Cuando recuperamos la vista, Shin yacía inconsciente.
Talon quedó congelado en es instante, cuando Aldo lo abrazo por detrás.
-¡Golpe de tornado!
Giró con Talon en sus brazos, formando el tornado. El caballero salió volando por los aires, totalmente mareado. Se puso de pie e intento hacer algo, pero Mia le dio un fuerte golpe en la cabeza, que le provocó un desmayo.
Creímos que ya habíamos ganado, nos acercábamos a Tiara para ver si estaba bien, cuando un muro de fuego se interpuso ente nosotros y nuestra compañera caída.
-Yo... sigo de pie...- dijo Diego, jadeando.
-Por favor Diego, ya basta- le dije- No quiero pelear mas contigo.
-Que lastima- me contesto sonriendo- Yo quiero mas ¡Gran bola de fuego!
-¡Ráfaga blanca!
Ambos poderes chocaron, pero el mío gano. El fuego se apagó y mi viento siguió su camino, impactando a Diego y dejándolo fuera de combate.
-Por fin- dije- ¿Cómo esta Tiara?
-Aun sigue viva- contestó Aldo- No veo señales de fractura.
-Espero que se ponga bien- dijo Hiary, con lagrimas en los ojos.

Fue entonces que escuché un fuerte grito. Venia del castillo y lo peor, era de mi hermana.
-¡Eclair!
-Ingg, ve con ella- me dijo Mia- Nosotros nos haremos cargo de Tiara y de estos locos
-Tengan cuidado- le dije.
Tomé mi espada y entré al castillo corriendo.

-¿Por qué... por qué Ingg?- decía Diego, casi llorando- ¿Por qué nos haces esto?
Mia se le acerco, lo levanto y mirándolo a los ojos le dijo:
-Si no vas a escuchar a Ingg, escúchame a mi.
-¿Qué?
-Tienes que saber la verdad.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Sáb Dic 13, 2008 11:08 pm

Capitulo XLII “Fidelidad”

Crucé el umbral de la puerta lo mas rápido que pude. Un segundo grito de mi hermana me hizo acelerar el paso.
Llegué al vestíbulo, donde había tres puertas. Si mi memoria no me traicionaba, la sala del trono se encontraba a la izquierda. Me acerque y empuñe mi espada.
Estaba conciente de que enfrentar a Oga seria mi prueba mas difícil hasta el momento. El mejor de los caballeros mágicos contra el líder de los caballeros elementales... si, me puse nervioso.
Abrí la puerta con una fuerte patada y entre corriendo. El cuarto estaba oscuro, pese a los enormes vitrales que había y las numerosas velas que estaban en la habitación; supongo que Oga realizo alguna especie de hechizo. Eche un vistazo alrededor, buscando a mi hermana.
La encontré tirada en el suelo, fuera de combate. Me le acerque, estaba completamente mojada.
-¡Eclair!- le grité- ¡Eclair!¿Estas bien?
-Ingg...- me respondió con dificultad- Ingg... Oga es muy poderoso...
-No importa, valor, uno de los principios del caballero.
-El pudo con mi “Golpe Tsunami”
-Juntos lo venceremos, hermana.
-¡Oga!- gritó asustada
-¡Volatilis!- dijo una voz a mi espalda.
Después de estas palabras, salí volando hasta el otro extremo del salón. Me estrellé con la pared y quede un poco aturdido. Me incorpore y vi al mismismo Oga Kamiki, vestido con una armadura de color blanco. Me recordaba a mi vieja indumentaria. Lo mas llamativo del falso rey era su espada, fácilmente era dos veces mas grande que la mía.
-Ingg, Ingg, Ingg- dijo Kamiki, su voz tenia algo que resultaba molesto- Veo que has regresado. Nos preocupamos por ti en estos días de tu ausencia.
-Si, Diego ya me demostró su preocupación.- dije, la cabeza dejó de darme vueltas.- Pero yo no vine a charlar con usted
-Ya lo imagino. Después de todo, el resto de los caballeros ya me contaron todos los detalles. Y te hago una oferta- dijo sonriendo maléficamente, sus ojos brillaron- Si tu regresas con nosotros, te prometo que los perdonare a ti y tu hermana, hasta tus amigas y ese chico de Kurts pueden quedarse aquí.
-Tentador, debo admitir. Pero rechazo su generosa propuesta.- El arqueó una ceja, pero no parecía sorprendido. Yo creo que esperaba esa respuesta- Ahora me toca a mi. Usted se rinde, toma todo lo que quiera de este castillo, se va a donde quiera y no volvemos a saber el uno del otro.
-Negociar no es tu fuerte, Silver- dijo. Guardó su espada y me vio a los ojos- No hay trato muchacho.
-Eso pensé- dije empuñando mi espada- Cuando quiera, señor
-De acuerdo. ¡Explotitia!
En cuanto el extendió la mano, algo me golpeo el hombro. Sentí que mi armadura se fracturaba y perdí el equilibrio. Oga se lanzó en mi contra y de un golpe me derribó. El iba a mandar otro hechizo, pero logre reaccionar.
-¡Ráfaga blanca!- grité.
Oga fue golpeado en el mentón y su cabeza se echó para atrás. Me pise de pie y lo ataqué con la espada. Le di un par de golpes antes de que el reaccionara. Cuando tomó su arma, bloqueó todas las estocadas. Chocamos varias veces nuestras armas, pude sentir como mi ofensiva eran mas fuerte. Cuando nos separamos, el se veía cansado.
-Lucha de edades, Oga- le dije- Creo que el combate cuerpo a cuerpo ya no es para usted.
-Te equivocas Silver. ¡Forte!
De el salió un destello plateado. Volvió al ataque, del cual yo solo pude defenderme. Esta vez casi no pude contenerlo. Su hechizo le otorgó fuerza extra, mucha fuerza extra. Me retire unos pasos, pero me perseguía. Tuve que tomar distancia lanzando una ráfaga blanca al suelo.
-¿Qué sucede Ingg? ¿Sorprendido?
-Para nada. De usted todo se puede esperar, ¿no sucedió lo mismo cuando mató al rey Carlo y a Marco Montesco?
-Debiste ver sus caras. ¡Eha Bolt!
Una enorme esfera carmesí salió de sus manos; que a su vez, esta despedía rayos de color negro. Fue una suerte que evitara su hechizo; cuando este impactó el muro, varios ladrillos salieron volando y un agujero quedó en la pared.
-Ahora veo quien es el ídolo de esos tres.- dije jadeando- Pero no me detendré ¡Tornado gris!
-Pelea, Silver ¡Diriacalum!
Ambos terminamos rodeados por un par de tornados. Si lograba absorber a Oga, tendría la batalla de mi lado; pero eso no fue así, el me atrapó.
Termina a mitad del salón, con ambos torbellinos a mis lados. Mi rival salió de la nada y me dejó de nuevo en el suelo. No podía creerlo, mis ataques casi no le hacían nada. Tome la espada, esperando a que Oga diera la cara; pero no aparecía. Estoy seguro de que el realizó un hechizo de invisibilidad. En ese momento, me preguntaba que estaría haciendo “El mago”.
-¡Remolino menor!
Formé mi escudo de viento, pues había escuchado algo. Mire a todos lados, mi hermana estaba sentada en el suelo, como si contemplara la pelea; el trono estaba vació y los ojos de Oga estaban frente a mi.
-Tu escudo de viento- dijo casi burlándose- Muy útil, pero no contra alguien como yo. ¡Warsas!
De sus ojos salieron unos rayos púrpuras que me golpearon en el pecho. Sentí como la armadura se calentaba, a tal grado que no soportaba el calor. Cuando pensé que ya no podía mas, los rayos dejaron de golpearme. Oga seguía sonriendo, me pregunto si seria familiar de Diego, pues ambos tienen la misma expresión de locura.
-¡Ráfaga blanca!
-¡Volatilis!
Ambos golpes de viento chocaron, levantando una nube de polvo que apenas me dejaba ver el brillo de la coraza del falso rey. Decidí ponerle fin a todo esto y utilizar mi ataque mas poderoso.
-¡Gran tornado blanco!- grité.
A mi alrededor el viento comenzó a girar rápidamente. Eclair salió corriendo hasta llegar al trono, donde se ocultó. Las ráfagas que giraban en torno a mi se volvieron blancas y formaron, poco a poco, el gran tornado. Escuche como las puertas eran arrancadas y los vitrales se hacían añicos, pero el sonido mas desagradable que percibí, fue la inconfundible risa de Oga. De pronto, lo tenia frente a mi, con sus ojos brillando maliciosamente y rodeado de una burbuja verde.
-Hola Silver. ¡Expulsio!
La burbuja que lo rodeaba se expandió velozmente, con una gran fuerza que me impulso fuera de la tempestad que yo mismo provoqué.
Una vez mas, y como ya era costumbre, termine con la espalda en el piso. Ya me estaba cansando de eso. Lo siguiente que vi, fue a Oga saltando hacia mi, con espada en mano...
-¡Burbujas!
... y un grupo de burbujas producidas por mi hermana rodeándome.
-Eclair, Eclair, ¿cuándo aprenderás verdaderos ataques?- mencionó Oga, en tono socarrón- Tu no te muevas, Ingg ¡Inmovibla!- vi como un destello amarillo salió de mi cuerpo y perdí la movilidad.- Y tu, Eclair, lamento hacerte esto
-No se acerque- le gritó mi hermana- ¡Río salvaje!
Una fuerte corriente de agua salió de Eclair, era tan rápida que cuando me di cuenta, ya estaba a punto de impactar con Oga, quien se quedó parado, viendo como el liquido se le acercaba.
-¡Osenfros!- exclamó y el agua inició a congelarse.
El hielo se expandió rápidamente y logró capturar las manos de mi hermana. El malvado caballero no perdió tiempo, y debajo de una chispas rojas, que reconocí como el hechizo Ecto Transporta, llegó a Eclair que intentaba liberarse.
-¡Sonora!- exclamó, al mismo tiempo que chocaba sus puños.
Un fuerte ruido se esparció por todo el lugar, pero mi hermana recibió la peor parte, pues salió volando hasta que impactó con un muro.
Yo perdía las esperanzas. En poco tiempo, Oga logró dejarnos fuera de combate; comprobando así los rumores de que el es el caballero mágico mas poderoso. ¿Acaso mi misión terminaba aquí? ¿No existía forma de derrotarlo?
-Te veo pensativo, Ingg- se mofó Oga- Descuida, te daré una muerte honorable.
-¿Por qué hace esto, Oga?
-¿Por qué lo hago? ¡¿Por qué lo hago?! Te parecerá interesante, ya lo creo. Simplemente porque es justo que yo esté en el poder.
-¿Justo? Un caballero nunca aceptaría un rango que le pertenece solo a la familia real.
-¡Si es justo!- se enfureció- ¡Lo merezco después de tantos años de servicio y fidelidad! Pero claro, yo solo soy un simple caballero que nació en el miserable pueblo de Goendo, del otro lado de la frontera. Tu no sabes como es la vida en ese maldito lugar, de niño tenia que luchar con las ratas para obtener mi alimento.
-Sigo sin entender- dije. Sinceramente ya me esperaba lo que seguía, pero con tal de ganar unos minutos mas, no importaba.
-El rey Carlo quería que fuéramos a llevar los principios del caballero a nuestras tierras de origen. Que fácil para tu padre, solo tenia que irse a Takio- argumentaba, se le olvidó por un momento que tenia que matarme- Y Marco era de aquí, pero estaba muy ocupado con su hijo. Busqué el apoyo de Bjorn y Tori, pero estaban pensando en viajar a Kasuto, vaya traidores. Me sentí solo, abandonado; por nada del mundo volvería a esa maldita tierra que me vio nacer; después de tantos años de fidelidad, me daban la espalda. No lo soporté mas, el monarca debía de paga caro su descaro. Conseguí un veneno letal, polvo de ogobom, un hongo letal. Una pizca en su vino y murió una hora mas tarde.
-Y usted culpó al príncipe, ¿o no?
-Exacto. Guarde los hongos en su aposento. Lo encarcelaron y dos días después, fue ejecutado por mi espada.
-Pero quiero saber como los miembros de la corte lo dejaron ascender a rey- le dije
-Fácil, los amenace, los soborne e incluso los maté. Mis antiguos compañeros se enteraron, e intentaron detenerme, pero no pudieron. Mi hechizo hipnótico los controló por completo. Solo quedaba tu padre, que no sabia nada. Engañarlo fue fácil, me hice pasar por el príncipe Walter, que estaba reclutando nuevos caballeros. Era obvio que Saibo no rechazaría la oferta, pues ambos sabíamos que tu y tu hermana tenían poderes. A Shin y Talon los recluté yo mismo y obligue a Irene, la madre de Diego, a que me lo entregara.
-El resto ya lo sé- lo interrumpí- Los demás pueblos se enteraron, y por medio de los rumores que transmitían los mercaderes, mi padre descubrió la verdad.
-Algo parecido, solo que yo mismo le dije al buen Saibo. Debiste ver su cara cuando me burlé de el: “Tengo a tus hijos, tengo a tus hijos”, jajaja.
-Eres un desgraciado, Oga.
-Gracias, pero basta de charlas; lamento tener que eliminar a tan buen caballero, pero si no esta de mi lado, no me sirve para nada. Adiós Ingg.
Oga levantó su espada con ambas manos. Tenia la intención de clavarla mi corazón, recibiría un golpe de muerte. Su arma brillo con la intensa luz que entraba por los huecos donde estaba los vitrales.
-¡No, Ingg!- gritó mi hermana, corriendo.
Se lanzó sobre mi con la espalda hacia el enemigo, cubriéndome con su cuerpo al momento que el malvado caballero dejó caer su espada.
La sangre caía al suelo.

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MensajeTema: Re: Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco   Sáb Dic 13, 2008 11:10 pm

Capitulo XLIII “Justa”

La espada de Oga había atravesado un cuerpo. La hoja terminó cubierta de sangre, dejando caer grande gotas en el suelo. Todos los presentes quedamos sorprendidos, nadie se movió en los segundos posteriores, ni Oga, ni yo, ni mi hermana.
-No puede ser...- dije con voz débil
-Ingg...- articuló mi hermana
-No puede ser- menciono Oga, con voz temblorosa- ¿Por qué Diego?
Efectivamente, Diego se interpuso entra la espada y Eclair, recibiendo la mortal estocada que le atravesó su cuerpo. El filo entró por su pecho, quizá traspasando un pulmón.
-Porque... lo... lo considero justo- logró decir con gran dificultad- Ahora... veo que... que decían la... la verdad.
-¿Justo? ¿Te parece justo morir por estos dos traidores?- le cuestionó el falso rey
-Me parece... jus... justo morir por el... líder de mi equipo, a... a quien tanto... le debo- dijo, entre su tos que despedía sangre- Y por la... mujer que... que amo y nunca... tuve el valor de... decirle.
Sus palabras resonaron en mi cabeza y quedaran escritas para siempre en mi mente. Diego, el orgulloso Diego, quien solo quería derrotarme; ahora estaba sacrificándose por mi y por Eclair.
-Entonces- dijo Oga sin ocultar su frustración.- ¡Muérete, malagradecido! ¡Volatilis!
El cuerpo de Diego salió volando hasta que se encontró con una de las paredes, en la cual se impacto y se desplomó inerte en el suelo. Mi hermana gritó e intento correr hacia el, pero fue inútil, pues Oga logró derribarla.
-No voy a permitir que un montón de traidores me quiten lo que merezco.
-¡Usted no merece nada, maldito asesino!- gritó Eclair furiosa
-Calla mujer. Ya me canse de ustedes, en este momento los voy a matar- dijo, volviendo a empuñar su arma.
Pero antes que el pudiera hacer algún movimiento, una muralla de roca se puso de pie frente a nosotros y escuchamos la voz de Shin, seguida de un fuerte golpe. La barrera se rompió, dejando ver a Oga que estaba a unos metros de nosotros y a Shin y Talon, que nos protegían.
-Así que- dijo Shin- Era verdad, lo que Ingg y Eclair nos decían
-Era verdad- terminó Talon- Queremos que sepa de nuestra renuncia, ya no trabajamos para usted.
-Entonces- dijo Oga, enfadado- Son unos traidores ¡Y los matare!
-¡Inténtalo!- le gritó Shin, desafiante- ¡Puño montaña!
Se abalanzó hacia Oga con tal velocidad que no pudo reaccionar. Fue increíble, nunca vi al caballero café moverse tan rápido. Golpeo al enemigo en el estomago dos veces, con tal intensidad que le soltó su espada, luego subió sus golpes a la cara.
-¡¿Cómo te atreves?!- rugió el antiguo caballero blanco, escupió sangre y miró rabioso a Shin- ¡Meraixicion!
Levantando su mano señaló al caballero café. Este se estremeció y de pronto sufrió cortes en todo su cuerpo, como si Oga lanzara pequeños cuchillos hacia mi compañero.
-¡Tormenta de arena!
Al decir esta palabras, de Shin salió una cortina de arena que fue directo a nuestro rival. El intentó cubrirse, pero el ataque lo cegó.
-¡Fisura!- volvió a gritar Shin
Dio un puñetazo en el suelo y este se rompió. Una larga fractura se dirigió a donde estaba el falso rey, quien dio un grito cuando el golpe lo alcanzó.
-¡Ijumpe!- exclamó Oga.
Salió disparado con gran intensidad que llego a tocar el techo. Desde las alturas pude ver el brillo de sus ojos y su dedo índice, señalando a Shin.
-¡Demigravito!
Al realizar el hechizo, el caballero de la tierra se elevó hasta alcanzar a Oga, quien efectuando el conjuro forte, lo esperaba con el puño cerrado. Cuando nuestro nuevo compañero lo alcanzó, recibió un fuerte golpe que lo mando directo al suelo, produciendo un sonido metálico al caer.
-¡Shin!- gritó Talon. Me miro, como si buscara que yo le dijera que hacer. Me limite a asentir con la cabeza y el se volteó. Echó para atrás sus manos y cabeza- ¡Gran relámpago dorado!
Como la vez anterior, el rayo se dirigía a su objetivo. Pero Oga no se inmuto, se dedicó a mirar como se acercaba el ataque. Extendiendo una mano, se limitó a gritar:
-¡Eflecta!
La descarga cambio de curso y se dirigió a Talon, a Eclair y a mi. El caballero amarillo abrió sus brazos para protegernos
-¡Electro esfera!
Con un gran grito, el caballero del trueno absorbió poco a poco su propio poder. Logré ver como de sus ojos salían unos pequeños rayos y estoy seguro que bajo el casco, su cabellos se ponía de punta. Sentí que mi hermana se levantó y fue donde estaba el cuerpo de Diego, murmuraron algo y ella regresó para llevarme con el caballero caído. Entre el potente grito de Talon y las carcajadas de Oga, pude elevar la voz para saludar al caballero rojo.
-Ingg...- dijo con dificultad.
En su rostro había unas cuantas lagrimas y Eclair sollozaba.
-No gastes energías al hablar, aun te podemos salvar- le dije, pero no me dejó terminar.
-No, Ingg. Yo... estoy listo para... morir... Se que lo merezco... solo así puedo ser perdonado
-No hables así, Diego- chilló mi hermana. En verdad le afecto verlo morir.
-Es la verdad, mi linda Eclair- dijo, su voz cada vez se apagaba mas. Cada segundo contaba.
Mi hermana le quería contestar, pero le hice un ademán para que guardara silencio.
-Solo quiero decirte... Ingg... que todo este... tiempo... yo estaba celoso de ti. Eras el líder de... grupo de caballeros mas... famoso y fuerte de esta época. Por eso... quería pelear y... mostrar mi... mi poder.
-Creo que te alenté, pues yo pequé de soberbio.- no importaba ya la rivalidad.
-Amigos...- dijo temblorosamente, extendiendo su mano
-Amigos- le respondí, tocándolo con dificultad. El hechizo ya no era tan potente, pero no me podía mover mucho aun.
-Eclair... creo que ya lo dije- menciono, su voz cada vez era mas débil- Pero lo... diré otra vez... te amo... desde hace mucho... tiempo.
-Diego.... -sollozó mi hermana, se inclino hacia el y lo besó en la boca.- Yo también
El corazón me dio un vuelco. Todo lo que yo pensaba de Diego estaba cambiando, verlo sacrificarse por nosotros, haciendo las pases conmigo y declarándole su amor a Eclair, en verdad el tenia un lado amable, pero estaba muy oculto.
-Una ultima... cosa...
-Dinos, amigo
-Oga es orgulloso como yo... usa eso a tu... tu favor...
-Lo tendré en cuenta- dije sonriéndole
Mi hermana lo volvió a ver, le dio otro beso y se susurraron algo. Ambos se mostraron felices, Diego miro el techo y con un ultimo suspiro, se fue. Eclair rompió en un profundo llanto, le cerro los ojos y lo abrazó. Sentí una gran fuerza en mi interior, que bajaba a mis brazos y formaba unos remolinos en cada mano.
Un golpe metálico se escucho y resulto ser Talon, que sacaba la casta por todos nosotros. Con su gran velocidad, tenia a Oga bajo control, quien solo podía defenderse y ya presentaba una quemadura en su cara. Al parecer, el caballero amarillo encontró la forma de usar su electro látigo como espada. Fue increíble ver eso, el poderoso caballero mágico blanco, en problemas.
Pero de repente, Talon dio un mal paso y se torció el tobillo, cosa que su oponente no desaprovecho.
-¡Explotitia!- exclamó Oga.
La armadura del caballero del trueno explotó, destrozándose totalmente. Trozos de metal salieron volando en todas direcciones, incluso uno me golpeo la cara. Shin se puso de pie y se dirigió para golpear al falso rey.
-¡Intrin rosunto!- vociferó nuestro enemigo, cambiando de posición con Talon, quien recibió el impacto del puño montaña en su cabeza.
El valiente guerrero amarillo terminó apoyado en un muro, con unos hilos de sangre saliendo de su cabello. Shin trató de reparar su error, pero le fue imposible, pues Oga ya estaba frente a su cara y lo derribó.
-¡Incantem cadrime!
Unas cadenas de humo salieron del suelo y atraparon al caballero café. El quiso deshacerse de sus ataduras, pero estas se solidificaron cuando lo intentó. Parecía que ya no había nada que hacer: dos caballeros fuera de combate, uno muerto, el otro paralizado y la única mujer del equipo había recibido un fuerte golpe psicológico. El enemigo se acercaba, con una sonrisa.
-¡Torrente!- gritó mi hermana
El chorro de agua le dio de lleno en la cara a Oga, lo cual solo lo hizo enojarse mas.
-Cuando aprenderás a pelar, niña- dijo- ¡Flamedra!
-¡Cascada!
Las flamas verdes que salían de la mano de Oga fueron apagadas por una cascada que salía de Eclair. Pero el se limitó a burlarse.
-Ese escudo no es rival para mi magia- dijo, empuño su espada y nos señaló con la punta- ¡Inkell...!
Un enorme granizo, del tamaño de un melón, dio de lleno en la cabeza de nuestro atacante. El trozo de hielo se rompió al impactarlo, dejando a un furioso Oga que buscaba a quien tuvo el valor de atacarle.
Hiary estaba parada a escasos metros de la puerta; junto a ella vimos a Mia y Tiara, quien se apoyaba en el hombro de su mejor amiga (claramente se notaba que seguía aturdida por el golpe). Solo faltaba Aldo, pero ya me imaginaba en donde estaba.
-¿Esta es tu ultima ofensiva? ¿Un trío de mujeres, del cual una esta mal herida?- dijo, un tanto indignado.
-Perdón- dijo Aldo, materializándose frente al tirano- Pero me retrase un poco ¡Viento santo!
Oga retrocedió unos cuantos pasos por la fuerte ráfaga. Hiary salió a su encuentro, volviendo a lanzarle granizos. Fue curioso ver como se nubló y comenzó a llover, además, sentía algo raro desde que Diego murió, como si me hubieron quitado una parte de mi ¿qué seria esa sensación?
Aldo peleaba con gran valor, repartiendo todo tipo de patadas y puñetazos, su velocidad era igual o mayor a la de Talon; Hiary seguía lanzando trozos de hielo y vi como levantaba un pedazo de metal. Mia llevó a Tiara hasta donde estábamos.
-¿Están bien?
-Oga me lanzó un hechizo de parálisis, pero sobreviviremos- dije
-Veo que es muy fuerte- logro decir Tiara- Espero que... ¿pero que demonios?- se impactó al ver el cadáver- ¿Ustedes le...?
-Fue Oga- mencionó Eclair- Diego se sacrifico para que cumpliéramos nuestra misión
De pronto, Aldo cayó del cielo.
-¿Qué clase de magia usa ese tipo?- se quejó- Nada le duele.
Vimos un destello, Hiary hizo salir un poco de sol e intentaba cegar a nuestro rival. Pero el fue mas listo, se pudo tapar los ojos.
-¡Necriatico!
Unas esferas negras salieron de sus manos y se dirigieron a mi aprendiz. Estas le dieron vueltas a su cabeza y una por una, entraban y salían. Ella se llevó las manos a su cara, se fue agachando cada vez mas hasta que terminó tendida en el suelo, temblando y llorando, pero no era un llanto de dolor, sino de tristeza; y comenzó a grita “¡Lo siento mucho!”.
Aldo se puso de pie y corrió hacia Oga. Mia lo imitó, pero el caballero mágico se protegió con su esfera. Mis dos compañeros avanzaron hasta la burbuja y comenzaron a golpearla, pero era inútil.
-¡Expulsio!
Ambos cayeron al suelo. Oga volvió a hacer aparecer esas cadenas de humo y atrapó al guerrero alado. Con un paso lento, se dirigió a Mia. Ella intentó defenderse, pero no le dio resultado, estaba paralizada ante la presencia del mismísimo Oga Kamiki. El le quitó su lanza de la manos, y empuñando su espada, se burlaba de mi.
-¿Ves lo que sucede Silver? Te voy a matar, tenlo por seguro; pero antes te castigare, si, veras sucumbir a todos tus amigos y compañeros, empezando por ella
Esa fuerza en mi interior creció mas con sus palabras, hasta que llegó a un punto incontrolable. Mis manos temblaban y entonces sentí como el hechizo se rompió y recuperaba mi movilidad.
-¡No lo creo!- grité- ¡Golpe de ciclón!
Dirigiendo ambos brazos hacia la posición del tiránico rey, esa gran fuerza que se acumulaba en mi interior, salió en forma de un pequeño ciclón, que arrojó a Oga por los aires, hasta que dio con su trono, el cual quedó reducido a un montón de basura.
Con un paso firme y decidido, me dirigía a donde el había caído. La poca luz que entraba por la ventana hacia brillar mi armadura y mi rostro se ensombrecía por el casco. El hostil caballero salió de entre los restos de madera, con su acostumbrada expresión de enojo, que rápidamente cambió a una de asombro y luego a una de temor. No entendí por que le pasó eso; mire a Shin y Aldo, ellos también estaban sorprendidos. Me volteé para ver a mi hermana y a Tiara, ambas estaban con la misma expresión de desconcierto. Talon, quien me veía con un solo ojo y tenia su brazo fracturado, se encontraba confundido al verme. No entendía porque me miraba así. Mia aun en el suelo, se quedó petrificada al verme pasar; la ayude a parase y se fue corriendo con su amiga Tiara. Yo seguía sin entender, hasta que pase junto a Hiary. Las esferas se habían esfumado, pero ella seguía sollozando. Me agache para levantarla.
-El caballero de la blanca luna- susurro, al mismo tiempo que me dirigía una mirada de suplica- Vino a ayudarnos
-No Hiary, soy Ingg
-¿Ingg? ¿Tu eres el caballero de la blanca luna?
En ese momento todo quedó claro para mi. La expresión de susto y desconcierto se debía a eso: Oga tenia miedo, el le temía al caballero de la blanca luna, nos lo había dicho hace años...
-Si, ese soy yo- le respondí a mi aprendiz. Ella se tranquilizo un poco- Y a vos he venido a buscar, Oga Kamiki
El aun estaba temeroso. Su respiración era rápida y de su boca no salía palabra alguna, pese a que la movía mucho.
-Todo este tiempo- dijo después de unos segundos- Estuviste tan cerca de mi y yo no me di cuenta de... tan ocupado estaba buscando entre otros caballeros y guerreros, que no me fijé en ti... Y ahora apareces, con un nuevo poder para... para derrocarme.
-Así es- le respondí con una voz fría
Aunque el estaba asustado, yo sabia que eso no era mucha ventaja. El bloquearía, evitaría o reflejaría todo ataque que yo le mandara. No podría ganarle de esa forma... tenia que encontrar como vencerlo. “Oga es orgulloso como yo, usa eso a tu favor”. Las ultimas palabras del caballero rojo vinieron a mi mente, pero ¿como lograría herir su orgullo? “Aun recuerdo sus actuaciones en las justas, nadie lo podía derribar... excepcional”, recordé el relató de Axel Grygera. Eso es, pera vencerlo tenia que retarlo a una justa. Si lo retaba el aceptaría, pero ganarle no seria fácil; nunca fui bueno para las justas, de eso sabían Diego y Talon.
-Oga Kamiki, caballero mágico blanco- le dije- Yo, Ingg Silver, el caballero blanco de viento, lo reto a una justa, en este mismo momento.
El titubeó un momento, como si asimilara mis palabras.
-De acuerdo- dijo finalmente- Acepto tu reto, pero con una condición
-Lo escucho
-El que gane, decidirá el destino de la cabeza del perdedor- dijo desafiante, creo que para intimidarme
-Acepto
-Muy bien, nos vemos afuera- comentó- ¡Ecto transporta!

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Ingg Silver: La leyenda del Caballero Blanco
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