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 Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal

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Alessandro
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jul 16, 2009 4:55 pm

Bueno, aqui uno de los capitulos mas dificiles que he hecho.
Especial para Midori por ser su cumpleaños xD.

Capitulo XVIII “El túnel”

La petición de la princesa de ir al túnel me resulto muy extraña. Aunque recordando que Xavi nos menciono que Ángel tiene un gran espíritu aventurero, me tranquilice un poco. Aun así, el pensamiento de que Misa Yayoi estuviera rondando por ahí o el recuerdo del ataque de Sky me tenia un tanto intranquila. No dudo que Xavi pueda manejar un combate contra Gregory, pero con Yayoi era más peligroso; ella podía transformarse en cualquiera.
Pero sin importar lo que pasara, ellos cuatro ya se habían ido…
-Gracias por ahorrarme tiempo- dijo Xavi- debía venir la próxima semana, pero con esto puedo aprovechar mejor el tiempo.
-¿Y a que debías venir?- pregunto Ana
-Asuntos con los mineros.
-Has tenido muchos asuntos con los mineros en los últimos cinco meses.- señaló Ángel
-Están asustados con este asunto del collar. Temen que el portal se abra.
-Y con justa razón. Se dice que el demonio Vega es uno de los más sanguinarios.- dijo Mitsuki.
-Mas bien su ejercito de cristales. Son seres que carecen de todo sentimiento.- mencionó Xavi- Solo están para matar.
-¿Cómo sabes eso?- se sorprendió Ana
-Jeje, he leído mucho al respecto.- se excuso Xavi- Miren, ya llegamos.

Los cuatro llegaron al túnel. Era una pequeña montaña con dos cavernas; en la primera, se encontraban los mineros. Había cientos de mineros que entraban con picos y salían carretillas cargadas de cristales y oro. En la otra cueva también había mineros que entraban y salían, pero eran menos y estos iban armados con espadas y cuchillos largos.
-Déjenme esto a mi, me llevo bien con ellos- dijo Xavi, muy amistosamente- ¡Hola amigos!- saludó a los mineros- ¿Dónde esta García?
-Xavi, pensábamos que no vendrías hasta la próxima semana- le respondió uno de los trabajadores.
-Surgió algo y pude venir hoy- dijo Xavi señalando a las chicas- Una excursión y se les ocurrió venir al túnel.
-Ya veo. Un poco arriesgado, digno de nuestra princesa. Bueno, García entró a la segunda caverna.
-Gracias.- le agradeció el joven Guardado. Volvió con su grupo y bajo del caballo.- Así esta la cosa, mi amigo entró a la segunda caverna, así que iré con el. Ustedes tres entren al primero, es el seguro.
-Esta bien.- le respondieron las tres y ellas entraron el la cueva que les indicaron.
-Uf, por fin me deshice de ellas. Ahora vamos a lo que importa.- y dicho esto, Xavi entro la segunda cueva, donde se encuentra el portal que tiene sellado a los demonios.

Caminar por esos terrenos era complicado, pues el suelo pedregoso, las herramientas tiradas y la gran cantidad de mineros les impedía andar con facilidad. Lo bueno, fue que cuando los trabajadores las veían, les abrían el paso mientras las saludaban cordialmente; algo difícil, pues no había mucho lugar hacia el cual moverse.
Aquella mina resultaba muy atractiva al verse, con pedazos de oro que brillaban entre las oscuras rocas a la luz de las pequeñas antorchas y los numerosos cristales que plagaban todos los pasadizos. Ellas siguieron internándose más y más en aquellos túneles que parecían no tener fin, cuyos muros estaban tapizados de cristales de colores azules y violetas. Cristales, ya sea por su leyenda o por estas minas, Yaka es un reino famoso por este material.
-Nunca había entrado tanto en estos túneles- mencionó Mitsuki
-Yo creo que ya estamos varios metros bajo tierra- dijo Ana- Me pregunto si el rumor que he escuchado es cierto.
-¿Cuál rumor?- le preguntó Ángel
-He oído que existe un punto en que ambas cavernas se unen.
-Yo también e escuchado eso, pero dicen que lleva directo al portal.- mencionó Mitsuki
-Creo que seria interesante visitarlo- dijo Ángel
-Pero Ángel, el collar lo puede abrir- le advirtió Ana
-Según me ha dicho Axel, solo se abrirá si yo lo digo.- respondió Ángel.- Vamos a buscar ese pasadizo, ya no recuerdo como es el portal.
-Oh, ha vuelto la Ángel que yo conozco- exclamo Ana
-Si, esa es la princesa que todos conocemos.- dijo Mitsuki, que tuvo que correr para alcanzarla.

Se internaron aun más en los túneles de esa mina, los obreros cada vez se hacían menos hasta que llegaron a un punto en el que ya se encontraban solas y con el camino sin trabajar. Ana se acerco a uno de los muros y comenzó a buscar algo, mientra que Mitsuki no escondía su nerviosismo y no dejaba de mirar el camino por que habían llegado hasta ahí. En cuanto a la princesa, ella parecía disfrutar el momento y también buscaba el lugar donde ambas cavernas se unían.
-¡Lo encontré!- gritó Ana- ¡Aquí esta!
-¿En serio?- se entusiasmo Ángel
-Sí, aquí esta. Vamos a entrar. La realeza primero.
-Gracias Ana.
El punto de conexión entre ambas cuevas era un agujero en una de las paredes, por el cual apenas cabía una persona. Lo curioso era que dicho agujero se veía un tanto dañado, como si alguien hubiera intentado hacerlo mas grande.
Ángel logro cruzar y terminó en otro pasadizo, el cual estaba completamente cubierto de cristal, solo el suelo era de piedra. La princesa estaba maravillada por o que sus ojos contemplaban. Pero un gritó de Mitsuki y los rápidos pasos de Ana la hicieron salir de su trance. Alguien las estaba atacando.

Mi hermano y yo fuimos a recoger leña. Pasaríamos la noche en el bosque y necesitábamos más maderos para poder tener una fogata que durara toda la noche. Ya habíamos recogido una gran pila de troncos secos cuando regresábamos a nuestro pequeño campamento.
Ahí estaba Axel, sentado a un lado de la tienda sin papar de leer ese libro. Mikuru, Misuzu y Carol habían salido a dar un paseo entre los árboles y Midori se dedicaba a atender a los caballos.
-Oye Axel- le llamó Ingg- ¿Con estos bastan?
-Si, esos están bien. Ya veré que hago para que duren más.
-Em… Axel, tengo curiosidad.- le dije- ¿Qué hay en ese libro?
-Muchas cosas- me dijo.
Esa respuesta me dejo sorprendida y con mas dudas.
-Descuida Eclair, ya vez como es de misterioso- me dijo Ingg
Pocos minutos después de que mi hermano me dijera esas palabras, un fuerte grito de Carol nos asusto a todos. La vimos llegar por entre los árboles, sumamente agitada.
-¡Ingg! ¡Eclair! ¡Señor Grygera!
-Carol, ¿Qué ocurre?- le pregunté
-Es Ana, la encontramos desmayada por allá- nos señalo el camino por el que venia
-¿Ana desmayada?- se levantó al instante Grygera- Vamos.
-Esto no es nada bueno.- dijo mi hermano.
-¿Acaso será?
-Yayoi.

Seguimos a Carol por entre los árboles. Era un tanto difícil correr por ese lugar, pues podíamos golpearnos con una rama o tropezar con alguna raíz que sobresaliera de la tierra. Finalmente encontramos a Misuzu y Mikuru que estaban atendiendo a alguien, era Ana. Nos acercamos y la vimos en el suelo, estaba inconciente.
-Rápido, por aquí- nos llamó Mikuru
-¿Esta viva?- preguntó mi hermano
-Si, aun respira.- respondió Misuzu
-Hay que despertarla; rápido Ingg, las sales.
-No se molesten- nos interrumpió Axel- Tengo algo mas efectivo que eso. Un paso hacia atrás.- dijo mientra levantaba su bastón. Con un brusco movimiento lo bajo hacia Ana y grito- ¡Enverdesante!

Una luz verde salio de su báculo y entro en la joven Monasterio, su cuerpo fue cubierto por un brillo verdoso, sus ojos despidieron una luz blanca y en ese momento se abrieron. Dio un grito ahogado e intento desesperadamente levantarse, pero nosotros lo impedimos.
-Ana, tranquila.- le dije- Te encontramos aquí tirada. ¿Qué pasó?
-Ángel, Ángel.- se limito a decir
-¿Qué le pasa a mi prima?- estalló Carol
-Me atacaron. Misa Yayo me atacó.
-¡El túnel!- gritamos al unísono Ingg y yo.
-Voy por los caballos- dijo Midori al instante.
-No se preocupen, ¿quieren llegar rápido? Acérquense a mí.
-Es cierto Axel. Midori, Misuzu, quédense aquí a cuidar de Ana y Carol. Mikuru, ven con nosotros.- ordenó mi hermano.

Los tres no acercamos a Grygera. El levantó su bastón y pronuncio el hecho de transportación, al instante nos cubrió un sinfín de pequeñas estrellas rojas y el paisaje, junto con nuestras compañeras había desparecido. En un parpadeo estábamos frente a un par de caverna, junto a Xavi, quien se asusto al vernos a su lado y trataba de ocultar algo tras su espalda.
-¡Aaaaaah! ¿Qué hacen aquí?
-Xavi, no hay tiempo para jugar- exclamo Mikuru
-Ana en verdad es Misa Yayoi- le dije
-¿Cómo? ¿Nos ha engañado todo este tiempo?
-No seas tonto Xavier- se molestó Mikuru- La Ana con la que viniste es Misa Yayoi
-Entonces vamos. ¡García!-
-¡Xavi!- se escuchó el grito de Mitsuki, quien salía de una de las cuevas.- Ana en verdad es…
-Ya lo sé. Rápido, tenemos que ir por García.
El salio corriendo hacia la segunda cueva y nosotros solo lo seguimos, con la esperanza de que Ángel aun se encontrara sana y salva, pero también con la idea de que el portal siga sellado.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jul 16, 2009 4:56 pm

Mientras descubríamos el engaño de Yayoi, ella ya tenía tiempo de haber atrapado a la princesa y se dirigían al portal para liberar al ejército de cristales y a su líder Vega.
-Ana, ¿qué pasa?
-No se preocupe princesa, usted estará bien siempre y cuando me obedezca.- dijo la voz de un hombre. Misa se había convertido en una copia de Shin.
-¿Qué? Tú… tú no eres Ana, eres Misa Yayoi.
-Correcto princesa. Ahora sígame, debemos abrir un portal.
-Estas loca Yayoi. No lo haré- le dijo la princesa.
Inmediatamente se abalanzó sobre el falso Shin y le propino una fuerte patada en la cara, con la cual le hizo retroceder unos pasos, suficiente para que pudiera huir, la entrada a ese tramo nos estaba lejos, podía verla enfrente de ella y podría escapar. O al menos eso pensó.
-¡Raíces!- grito Yayoi
Un montón de raíces salieron del suelo y se prendieron fuertemente de los pies de Ángel, impidiendo su fuga. Al verse atrapada de ese modo, solo pudo hacer una cosa.
-¡Ayúdenme!- comenzó a gritar- ¡Soy la princesa Ángel Moloney! ¡Ayúdenme!
-No lo creo. ¡Muralla!
Como era de esperarse, la entrada a esa parte de la caverna fue cerrada por un muro de rocas que surgió de la tierra, impidiendo el paso de los mineros que estaban cerca. Peor aun, había uno que se quedó atrapado con ellas y al escuchar los gritos se acercó a ver que pasaba.
-¿Qué ocurre aquí?- se acercó diciendo eso- ¿Pero que demonios?
-¡Fuera de aquí! ¡Muralla!- exclamó Yayoi y un nuevo muro salio del suelo e impactó al minero, haciéndolo impactarse contra una de las paredes del túnel- ¡Raíces!- de nueva cuenta, el obrero fue atacado. Ahora por unas raíces que salieron del muro en el que se impactó y ahí quedó amarrado, listo para un remate.- No creo que a los cristales les importe que lo mate ahora. Ya podrán divertirse después de esto.
-¡¿No pensaras en serio en matarlo?!
-Solo míreme. ¡Puño montaña!
-¡No!

Lo que ocurrió fue algo muy extraño y a todos nos sorprendió, tanto a Yayoi y al minero cuando lo vieron, como a nosotros cuando nos enteramos. Ella solo sintió que temblaba de coraje y de pronto, pudo liberarse de su prisión y con una increíble velocidad se interpuso entre el falso Shin y el trabajador, y fue capaz de dale un puñetazo en plena cara y después una patada en el pecho que logro derribar a su captor.
-Escúchame muy bien- decía con una voz furiosa- No dejare que le hagas daño a personas inocentes. Porque yo soy… yo soy…- la princesa hizo una extraña pausa, en la cual casi se cae. Su expresión cambio de la furia al desconcierto.- ¿Qué paso?
-Que no volveré a descuidarte- dijo Yayoi levantándose del suelo. Pasó una mano frente a su cara y al instante se transformó en Axel Grygera. Empuñó el bastón que también había aparecido cuando se transformó y señalo a Ángel- ¡Inmovibla!
Igual a como Oga hizo con Ingg el año pasado, la princesa quedo completamente inmóvil mientras un extraño brillo amarillo la rodeaba.
-Te he subestimado princesa- decía Yayoi mientras se acercaba a Ángel. En el trayecto volvía a transformarse en Shin.- Pero ya no se puede mover, así que la balanza está a mi favor. Venga conmigo. Y tu minero, los cristales ya sabrán que hacer contigo.

Shin Yayoi cargó a la princesa con suma facilidad y siguió adelante, mientras que el trabajador no podía hacer más que gritarle pestes a Misa y amenazarle con llevarla ante la guardia real.
Las palabras del obrero no tuvieron efecto en Misa, ella siguió caminando con la princesa en sus brazos. Le era incomodo hacerlo, pues Ángel estaba en una posición un tanto complicada para ser cargada, pero la fuerza de Shin le era de gran ayuda. Pasaron un largo túnel que en un principio se veía muy natural; pero conforme se avanzaba, este se hacia mas detallado, mas limpio, las paredes estaban tallas y el cristal que cubría los muros estaba acomodado de modo que parecía un mosaico. Una imagen aterradora de un monstruo de cristal atravesando el cuerpo de un joven. Siguió caminando unos pasos más y llegaron al final del túnel, donde había un gran espejo.
Yayoi colocó con suma facilidad a Ángel frente a ese espejo y después empezó a recorrer todo el lugar, estaba muy despejado para ser parte de una caverna. A unos metros de la princesa había una mesa, hecha totalmente de vidrio que emergía del suelo y en esta, una pequeña bolsa. Misa la tomó y abrió, metió su mano y sacó una par de monedas de oro.
-Paga por partes. Como lo odio, pero este es el penúltimo pago.- dijo para ella misma. Devolvió las moneda a la bolsa y se dirigió a la princesa.- Hora de trabajar, su alteza. ¡Raíces!
De nuevo, los pies de Ángel se vieron presos por las raíces que Yayoi había hecho salir del suelo. Y volviendo a transformarse en Grygera, le quitó el hechizo de inmovilización. Ángel intento liberarse mas de una vez, pero e fue imposible, las raíces la tenían fuertemente apresada.
-Odio esperar, así que abramos esta cosa de una buena vez.- dijo Yayoi
-No sin antes darte pelea. Por fortuna me tienes atada, si no, yo misma te derrotaría. Pero como no puedo, solo me queda una salida: negociar.
-¿Negociar?- dijo en tono de burla Misa Yayoi- Ja, esta bien, negociemos si es lo que desea princesa.
-Dime exactamente cuanto te están pagando por abrir el portal. Estoy segura de que fácilmente puedo triplicar lo que el te ofreció.
-¿Triplicar?- Yayoi comenzó a reírse fuertemente, el sonido de sus carcajadas se escuchaba en todo el túnel y los ecos le daban un tono mas espeluznante- Ay princesa, que graciosa. Si quiere triplicar lo que me pagan, entonces conviértame en reina de tres regiones.
-¿Reina de tres regiones? ¿Quién es ese que te ofrece un reino como pago?
-No no no. Leyes del sindicato, nunca reveles el nombre de tu cliente. Ahora, a trabajar.
-Lastima que nunca me dijeron como abrirlo
-¿Qué has dicho?
-No sé abrir este portal. Ni mi madre, ni Lou, ni el mismo Grygera me han dicho como funciona este collar.
-No le creo nada princesa. Así que mejor, abra el portal en este momento; no le conviene hacerme enojar.
-Está bien.- Ángel dio un suspiro. Se dedico a mirar fijamente el espejo gigante, lo contemplaba como si no existiera nada más en el mundo.
Levanto los brazos y comenzó a dibujar extraños símbolos en el aire mientras susurraba silabas al azar, en verdad no decía nada, o al menos eso parecía. Yayoi no dejaba de mirarla fijamente y le parecía curioso lo que hacia Ángel para abrir el portal.
-¡Ábrete!- gritó finalmente Ángel. No paso nada.
-¿Eso es todo?- preguntó Yayoi, claramente molesta.- ¿Solo eso?
-Bueno, te dije que no sabía abrirlo.
-No, tu debes saber abrirlo.- insistió Misa- Por eso eres la princesa, por eso usas esa joya.
-Y dime, ¿para que demonios voy a querer saber como abrir algo que destruirá el reino que voy a heredar?
-Para salvar tu vida.- le amenazó Misa Yayoi, transformándose en Shin de nuevo.
-Sabes que solo yo puedo hacer funcionar este collar.- le respondió la princesa. Su expresión no ocultaba del todo el miedo que sentía, pero también se podía ver una gran seguridad en sus ojos.
-Tienes razón. Tienes toda la razón. Entonces, si no te importa tu vida, tal vez te importe la de alguien más. Puede ser la de ese amigo tuyo. El tal Xavi. O esas cuatro tontas que se creen tus guardianas.
-No llames tontas a las chicas.
-O tal vez- Yayoi siguió hablando, no le importo lo que le respondía la princesa- Te importe la vida de tu amiga Ana. Y supongo que podría jugar un poco con tu primita Carol, pasaríamos de lo lindo una práctica de espada. Pero creo mas apropiado ir con alguien mas- seguía hablando, se acercó a Ángel y con un susurro le dijo- tu madre, Miriam Moloney.
-No lo hagas Misa, no lo hagas por favor- le pedía la princesa, las lagrimas brotaban de sus ojos como signo de su desesperación
-Entonces abre ese portal de una buena vez
-Ya te dije que no sé hacerlo- alcanzó a decir entre sollozos la princesa Ángel- Nunca me dijeron como.
-Mientes, mientes. Yo sé que tú conoces la forma de abrir este portal; y eso es lo que harás en este momento.- dijo Yayoi, su voz mostraba lo molesta que estaba, se acercó a la princesa y tomándola bruscamente del cuello, la arranco de las raíces que la tenían atrapada y le impactó contra el gran espejo que representaba al portal que buscaba abrir. Tomo el collar de Jimao con una fuerza que casi lo arranca del cuello de Ángel y lo comenzó a agitar- Y tú vas a usar este artilugio para abrirlo ¡ahora mismo!- ordenó Yayoi. Ninguna de las dos se dio cuenta de que tanto el collar como el espejo comenzaron a brillar.
En un acto de total desesperación, Misa apretó fuertemente el collar y lo estrelló contra el supuesto portal. El débil brillo que ambos objetos despedía se hizo mucho más fuerte, al grado de cegar por un segundo a ambas y de pronto, el espejo comenzó a romperse. Poco a poco comenzaba a agrietarse y con cada grieta, un rayo de luz blanca salía a iluminar la caverna. Finalmente, el cristal no pudo retener más esa extraña luz blanca y explotó. Trozos de espejo, junto con la princesa Ángel y Misa Yayoi salieron volando por toda la cueva, impulsados por una extraña luz que impactaba con todos los muros. ¿Acaso era muy tarde? ¿Acaso lograron abrir el portal?

-¡García!- gritaba Xavi, buscando a su amigo- ¡García! ¡Es urgente!
-Por aquí Xavi, tenemos algo importante que decirte.- le respondió el minero.
-¿Ya supieron lo de la princesa?- preguntó Guardado
-Si. Mis hombres intentan derribar este muro, pero es muy difícil y dicen que escucharon una explosión ahí dentro.
-¡El portal se abrió!- gritó Mikuru, muy preocupada
-No creo que sea eso.- la tranquilizó Grygera- A un lado, yo me encargare. ¡Maxo explotitia!

Una pequeña estrella apareció frente al muro y al instante, explotó, derribando el muro y dejando el paso libre a todos nosotros. Primero entro Xavi, luego mi hermano y yo los seguí. Detrás venían Axel, Mikuru y Mitsuki, e incluso, García se aventuro con nosotros; pero apenas las dos chicas habían logrado pasar con nosotros, la luz blanca que salio del espejo se dirigía hacia nosotros.
-¡Cuidado!- gritó Ingg
Todos nos cubrimos, pero nadie resulto ni siquiera impulsado por ese rayo de luz. Fue como si solo nos atravesara y siguiera adelante. Así siguió su camino hasta fuera del túnel.
-¿Qué fue eso?- preguntó mi hermano
-No lo sé, pero fue muy extraño- dijo Xavi
-Si. ¿No les pareció que esa luz gritaba?- pregunté.
-En efecto, escuche un sonido similar a ese- afirmó Grygera
-¡Oigan! ¡La princesa!- nos reclamó Xavi- ¡Vamos por ella!

Enseguida, todos corrimos junto a el para rescatar a Ángel. No tardamos mucho en llegar, solo eran unos pocos metros hasta el lugar donde se encontraba el portal.
Cuando llegamos, vimos que había trozos de espejo regados por el suelo e incluso algunos clavados en los muros; tirada en medio de la habitación, yacía la princesa Ángel y a unos pasos de distancia, se encontraba Misa Yayoi, tratando de ponerse de pie.
-¡Misa Yayoi!- dijo Xavi con una voz potente- Queda arrestada por atacar a Ana Monasterio, el secuestro de la princesa y el intento de abrir el portal al Mundo de Cristal.
-¿Arrestada?- dijo, se transformó en Talon- Lamento diferir señor Guardado. ¡Chispas doradas!
-¡Protecto!- exclamó Grygera para contrarrestar el ataque de Yayoi
-¡Torrente!- ataqué a Misa con mi chorro de agua y le di de lleno en el pecho. La hice hacer al suelo.
Ahí mismo tomo la forma de Axel y mientras desaparecía con el hechizo de ecto transporta, nos amenazó a todos.
-Solo retrazan lo inevitable. Yaka caerá en poco tiempo…
Y con esa frase, Yayoi escapo de nosotros, dejando una lluvia de estrellas rojas en su lugar.

-La dejamos escapar- dijo mi hermano, algo molesto- Axel, ¿Qué tal se ve el portal?
-La verdad, me parece que sigue cerrado.
-Menos mal. ¿Y como esta la princesa?- comenté
-Se encuentra bien, ni una cortada- respondió Xavi- Solo la veo un poco…
-Mareada- completó Ángel- Pero estoy bien.
-Deja que el señor Grygera te revise, Mikuru, ayúdame a llevarla a esa mesa- escuche decir a Xavi.

-Al menos no logro su meta- le dije a mi hermano
-No estoy muy seguro Eclair- me respondió con un tono muy serio. Pocas veces lo he escuchado hablar así.- Yayoi ya logro algo muy importante, engañarnos una vez.
-Podría hacerlo de nuevo.
-Exacto. Además, esa luz blanca que salio de este túnel.
-¿Acaso crees que sean los cristales?
-No lo sé hermanita. No lo sé…

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Vie Jul 17, 2009 3:31 pm

ps te quedo super bn este capitulo
al igual k todos los k escribes
y muchisimas grax por tu regalo de
cumpleaños jeje me gusto muchisimo

y ps sigue asi con la historia, ya me
dejaste con mas curiosidad jeje
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Ago 02, 2009 1:10 am

Te esta quedando genial tu
fic, pero no te tardes en la
continuación por favor
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Vie Ago 14, 2009 11:22 am

Capitulo XIX “Goare Jimao”

-Y recuerden no tocar nada hasta que Grygera termine su experimento- le dijo Xavi a García, el jefe de los mineros.
-Descuida, mantendremos esa sección del túnel cerrada.
-De acuerdo. Gracias por todo García, nos vemos en unas dos o tres semanas.

Después de la huida de Misa Yayoi, mi hermano y yo nos dedicamos a vigilar el túnel mientras que Axel atendía a la princesa de sus heridas; aunque ella solo tenía un golpe en la cabeza que seguramente se hizo cuando el cristal se destruyó. Aun así, Xavi no la dejo salir sola y el mismo la ayudo a dejar la mina.
Por su parte, Grygera temía que los trozos de espejo en el suelo tuvieran alguna energía negativa o fueran los cristales en si, por eso pidió que nadie tocara esos pedazos hasta cerciorarse de que era seguro tomarlos. El solo transportó uno pequeño a su habitación del castillo y dio por terminada su labor del día.
Ahora solo teníamos que volver al campamento, con la esperanza de que Misa no siguiera por esta zona.

-¿Listo para partir joven Guardado?- le preguntó Axel
-Si, García se encargara de todo.
-Perfecto. No podemos arriesgarnos a tomar esos pedazos sin saber de que son en realidad.
-Yo solo quiero saber que era es luz que vimos- dijo Mikuru
-Acaso… ¿serán los cristales?- se preocupo Mitsuki
-¡Ecto transporta!- gritó Axel. Las estrellas rojas nos cubrieron y nos fuimos del túnel. En un segundo, aparecimos en el campamento.
-Sea lo que sea, lo sabremos pronto- mencionó Ángel.
-Lo que ahora debemos hacer, es relajarnos un poco después de esta tarde tan agitada- sugirió Xavi, dejando sus espadas en el suelo.- Al menos este lugar se ve normal.
-Si, todo tranquilo por aquí- le respondí
-¡Ah! ¡Esta vivo, esta vivo!- escuchamos gritar a una voz. Era Carol, que venia corriendo hacia nosotros.
-Carol, ¿Qué pasa?- la detuvo Ángel.- ¿Qué esta vivo?
-Ángel, que bien que llegan. Mi muñeco esta vivo.
-¿Qué?- se sorprendieron Mikuru y Mitsuki
-¿Tu muñeco de dragón esta vivo?- le pregunté
-Si, esta vivo.
-Pero… ¿Cómo es eso posible?- se interesó mi hermano- ¿Qué fue lo que pasó?
-No sé. Solo vimos una luz blanca y le cayó a mi muñeco. Y de pronto comenzó a moverse.
-La luz que salio del túnel.- respondió inmediatamente Axel- Eso debe ser.
-¡Es el demonio Vega!- se alarmó Mikuru
-No podemos estar seguros de ello- trato de calmarla Ingg.
-¡Misuzu! ¡Midori!- escuchamos gritar a Xavi, cuando nos dimos cuenta el ya iba a medio camino.- ¡Ya voy!
-Que rápido corre – murmuro Axel, mirando sorprendido como corría el joven Guardado
-¿Que esperan? Vamos a ver que es lo que sucede- nos dijo Ángel.

Seguimos a Xavi tan rápido como podíamos, pero el muchacho corría demasiado rápido y no pudimos darle alcance, hasta que de pronto, se detuvo en seco junto a un árbol. Lo vi agacharse y tender su mano. Cundo logramos alcanzarlo, vimos que junto a el estaba Ana, claramente asustada. Ella se encontraba sentada en el suelo, aun detrás del árbol y sujetaba fuertemente la mano que el joven Guardado le había tendido. Parecía que acababa de ver a un fantasma, o peor aun.
-Si, ellas dos lo están entreteniendo, pero no sé si corren peligro o que- le decía al chico.
-¿Y por donde están?- preguntó muy impaciente
-Por ahí, al menos ahí estaban cuando me dijeron que me fuera- señaló Ana un punto detrás de los árboles. Era el mismo lugar en el que la encontramos inconciente.
-Ahora mismo voy por ellas
-Xavi, espera amigo- le gritó mi hermano- No puedes hacerle frente tu solo, no sabemos que es.
-Entonces vengan conmigo, ya perdimos mucho tiempo.

El de nueva cuenta salio corriendo hacia la dirección que Ana le señalaba, mi hermano y yo tuvimos que hacer lo mismo para evitar que nos dejara de nuevo; mientras que el resto del grupo se quedaba con ella para tratar de calmarla. Aun así, se nos adelantó un par de metros.
Pasamos unos cuantos árboles y llegamos a la pequeña depresión que se formaba en el campo y ahí vimos a las dos chicas, Hanoeke y Uchiha, manteniendo alejado al pequeño muñeco viviente con sus espadas, mientras que el intentaba acercárseles volando, pero con cada intento que el hacia por acercarse un centímetro, ellas lo mantenían al margen con un rápido ataque de sus armas.
Desde nuestra posición, lográbamos ver como sus caras mostraban un gran miedo al ser al que se enfrentaban y sinceramente, yo también tenia miedo de lo que esa cosa fuera en realidad. Ese miedo no era buena señal, y podría traicionarlas en cualquier momento, debíamos actuar rápido. Xavi fuel primero en actuar.
-¡Aléjate de ellas!- gritó, mientras se acercaba corriendo.
El muchacho saltó y pasando por entre sus dos amigas, logro alejar al dragón con una patada voladora. Enseguida fue turno de mi hermano, que creó uno de sus remolinos para apresar al muñeco viviente.
-Listo, terminamos con esto.- dijo
-Chicas, ¿están bien?- preguntó un preocupado Xavi
-Si, solo fue el susto.- le respondió Midori- No nos hizo nada.
-Lo mantuvimos alejado con las espadas. Pero aun digo que quería decirnos algo.- agregó Uchiha
-No hay que escuchar las palabras de un demonio- dijo Xavi.
-¡Demonio!- estalló una voz que se escuchaba furiosa- ¡Yo no soy ningún demonio!

Todos nos asustamos al escuchar ese reclamo. Buscamos por todas partes y el único sospechoso que teníamos era el dragón de Carol. Dentro del remolino, no dejaba de revolotear y seguía gritándonos.
-Sáquenme de aquí- exigía enérgicamente- Quiero una explicación en este momento.
-Por favor, si alguien nos debe una explicación es el- dijo Xavi
-Cuida ese tono mocoso.- le reclamó el muñeco
-Disculpe a mi amigo- le dije. Traté de calmarlo hablándole en un tono más amable, pero mi temor era evidente.- Pero acaban de suceder cosas muy extrañas y todos estamos muy tensos. ¿Podría hacernos el favor de decirnos su nombre?
-Por supuesto linda- me respondió ya mas calmado, pero a mi me asustó el que me llamara linda.- Yo soy el caballero de cristal, Goare Jimao.
-¡¿Qué?!- nos sorprendimos todos
-Que soy Goare Jimao.
-Pero eso es imposible- mencionó Midori- Se supone que Goare Jimao murió hace quinientos años.
-Pero estoy aquí- respondió el muñeco- ¿Acaso estoy muerto?
-¡Aaa!- gritó Xavi- ¡No entiendo nada!
-Ni yo. Exijo en este momento que me saquen de aquí, que me digan donde estoy, quienes son ustedes y porque soy esta cosa- ordenó el supuesto Goare Jimao
-Yo puedo responder eso- dijo la voz de Axel- Pero primero, Ingg, sácalo de ahí.
-En este mismo momento. ¡Corriente de aire invertido!
Mi hermano manipuló el aire que había en el ambiente y logro deshacer el remolino que había formado alrededor del muñeco.
El voló hasta quedar frente a Axel, pero antes de dirigió una mirada de furia a Xavi. Al parece, que le dijera demonio fue un insulto muy grave.
-Y dígame, ¿Quién es usted?
-Señor Goare Jimao, mi nombre es Axel Grygera. Actualmente soy el mejor mago del mundo, o eso dice la gente. Creo que llegó a conocer a mi maestro.
-¿Tu maestro?- se extrañó Goare. Meditó unos segundos y mostrándose sorprendido comenzó a inspeccionar a nuestro amigo.- ¿Acaso tu eres ese chico que buscó tanto tiempo?
-Ese mismo. Acompáñenos, tenemos nuestro campamento cerca y ahí tengo algo vital para explicarle lo que le pasó.

Esos dos nos dejaron solos sin decirnos nada más, y nosotros, solo quedamos muy sorprendidos por lo que acabábamos de ver. Pero principalmente, Xavi se veía afectado.
-Xavi, ¿Qué tienes?- le preguntó Misuzu muy preocupada.
-No puedo creerlo- dijo en voz baja- ¡Le grite a Goare Jimao!
-Cálmate, tu no lo sabias- le dije.- Estoy segura que el comprenderá.
-Y si no, espero que no sea rencoroso- bromeó mi hermano.

Ya cuando todos nos habíamos calmado un poco, llegó la hora de las explicaciones y las presentaciones de todos nosotros.
Axel y Goare se sentaron juntos frente a la fogata, en un tronco que encontramos por ahí tirado, mientras que nosotros nos sentamos en torno a ellos dos, cerrando un círculo. A pesar de que Axel ya nos había aclarado que no corríamos riesgo alguno, el nerviosismo en todos los presentes era evidente y yo me incluyo. Finalmente y en medio de un ambiente demasiado tenso, Axel se levantó de su lugar y rompió el hielo.
-Muy bien, creo que es hora de presentarnos. Para los que no lo sepan aun, él es el mismísimo Goare Jimao, el caballero de cristal que liberó a Yaka del acoso de los cristales hace más de quinientos años.
-Supongo que es un placer- dijo Goare- Debo admitir que su recibimiento fue algo inusual.
-Al igual que su llegada.- le respondió Ángel- Yo soy la actual princesa y heredera al trono de Yaka, Ángel Moloney. Y ella es mi prima Carol Moloney.
-Ho… hola- se limitó a decir. Aun estaba asustada.
-Veo que la familia Moloney sigue en el trono- respondió el muñeco- Un gusto conocerlas.
-Y yo soy Ana Monasterio, pertenezco a la familia Monasterio, nobles que han…
-Aportado a gran parte de los funcionarios, consejeros y militares de Yaka- completó Jimao- Ya conozco a tu familia. Han estado presentes desde la fundación del reino.
-Señor Goare Jimao, yo soy Ingg Silver, el caballero blanco de viento. Y ella es mi hermana Eclair Silver, la caballero azul del agua.
-Un placer conocerlo.- le dije
-El placer es mío. Es la primera vez que conozco a una mujer caballero. Y supongo que ustedes dos son los caballeros encargados de la seguridad y ejercito del reino.
-O no señor- le dije inmediatamente- Nosotros somos de Takoi, solo estamos aquí para apoyar a este reino en una misión.
-¿Qué? ¿Entonces quien es el capitán de la guardia real?
-Ejem, yo soy el segundo al mando de la guardia real- menciono tímidamente Xavi- Y soy el capitán del equipo encargado de proteger a la princesa.
-¿Tú?
-Si señor. Me llamo Xavi Guardado. Y le pido una disculpa por lo de hace rato, pero vivimos tiempos muy difíciles en los que la princesa corre peligro.
-Comprendo. No sé que ocurra, pero creo que hiciste bien. Y esas hermosas señoritas, ¿Quiénes son?
-¿Ellas? Son mi equipo, el equipo M. Misuzu Uchiha, Kagome “Mikuru” Hatake, Mitsuki Ishikawa y Midori Hanoeke.
-¿Solo chicas?- se sorprendió Goare.- En mis tiempos solo eran hombres los que vigilaban a la realeza
-Los tiempos cambian- respondió inmediatamente Mikuru
-Perdón si le ofendí con eso, pero antes las cosas eran así. Un placer conocerlos a todos ustedes. Ahora, ¿podrían explicarme por que soy un muñeco de dragón?
-Por supuesto señor Jimao- se levantó Axel al instante.- Quiero que todos pongan atención y me escuchen como si fuera la ultima vez que me vean.- dijo con voz potente. Tomo fuertemente el libro que cargaba y nos lo mostró- Ya todos ustedes saben que e pasado días enteros leyendo este libro, y la razón es esta: aquí esta registrada información valiosísima que nos ayudara en esta misión de proteger a la princesa. Estas son notas que a lo largo de su vida, el que fue alguna vez mi maestro, escribió en este libro para que fueran utilizadas en algún futuro.
-¿Y ahí tiene escrito por que soy un muñeco ahora?
-Exacto. Me he centrado en buscar todo lo relacionado con este caso en específico y encontré muchas cosas interesantes. Creo que debo empezar diciendo que ese collar tiene más poderes de los que pensamos.
-¿Mi collar?- preguntó Ángel
-Así es. Señor Jimao, aquí dice que su armadura fue encantada y bendecida por magos y sacerdotes muy poderosos, lo cual le dio una especie de… invulnerabilidad a los cristales.
-Sí. De hecho, mi armadura podía destruir a los cristales con solo tocarlos.
-Pero eso no es todo. Además tenía el destello.
-Si, pero se supone que solo yo podía usarlo.
-Disculpen ¿Qué es el destello?- intervino Midori
-El destello era un ataque que mi armadura podía hacer. Solo era una luz, pero resultaba mortífera para los cristales.- respondió Goare.
-Entonces Ángel también puede hacer eso- dijo Mikuru.
-No lo sabes con exactitud. Debemos hacer pruebas antes- mencionó Axel.- Puede ser que solo Gore lo pudiera usar.
-¿Cuántos misterios hay sobre ese collar?- pregunté
-No lo sé. Cada vez que abro este libro encuentro una nota nueva y nunca aparece lo ultimo que leí. Solo sabemos con exactitud que abre el portal y destruye a los cristales.
-Ejem, disculpe señor Grygera.- interrumpió Goare, claramente desesperado.- ¿Podría explicarme por que soy un muñeco?
-Tiene razón. Pero para hacerlo, debo explicar como está sellado el portal. Y lo que ocurre aquí, es que este portal tiene dos sellos.
Silencio. Solo silencio era lo que podíamos expresar; pero no porque le prestáramos mucha atención a las palabras de Axel, sino porque no entendimos lo que nos dijo. No tardó mucho tiempo en percatarse de ello.
-No entendieron nada, ¿verdad?
-No- le respondimos al unísono.
-Bueno, se los pondré fácil. Imaginen una casa. Esa casa es el reino de cristal. Ahora piensen en una puerta, esa puerta es el portal que tratamos de proteger. Pero, para mayor seguridad de esa casa, se pone otra puerta más resistente. Entonces, esa casita tiene dos puertas, que protegen lo que hay dentro y es necesario abrir ambas para entrar o salir. ¿Ya entendieron?
-Fue muy claro Axel.- le dije
-Vaya, algo tenias que aprender de mi Eclair, jaja. Como decía, el portal tiene dos sellos, dos barraras protectoras. La primera es la que separa nuestro mundo del reino de cristal, donde están atrapados los cristales. La segunda barrera, el segundo sello, es el que hoy se rompió. Al parecer, es una barrera física hecha con parte de la armadura de Goare la cual solo podía ser destruida por el collar.
-Axel, eso no explica porque Goare esta aquí con nosotros- intervino Ángel.
-A eso voy princesa, paciencia, paciencia. Verán, sigo sin entender este maldito libro, ya que aparte de tener una extraña protección, mi maestro tenía una caligrafía horrenda. Con lo poco que he podido comprender de estas notas, todo indica que ambas barreras se formaron al mismo tiempo, pero el hechizo con el que se formaron los sellos era muy fuerte y el espíritu de Goare quedó atrapado en uno, no dentro del reino de cristal como se pensaba.
-Bueno, eso ya quedó comprobado- intervino mi hermano- Pero que es el, ¿un espíritu acaso?
-Yo diría más bien su alma. La cual necesita un cuerpo para permanecer en este mundo.
-¿Qué?- mencionó Goare- Entonces eso significa que yo seré un muñeco de dragón por siempre.
-Bueno, al menos hasta que el muñeco sea destruido y entonces, su alma podrá dejar este mundo y por fin descansar en paz.
-Disculpa Axel, pero ¿por qué dos sellos?- preguntó Ana- ¿Acaso tu maestro pensó en más seguridad?
-Es lo más seguro. Cosas tan delicadas como estas no se toman a la ligera. Por lo pronto, ahora con Goare junto a nosotros, creo que estamos más preparados para enfrentar a Yayoi y en caso de ser necesario, de enfrentarnos a los cristales.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Vie Ago 14, 2009 11:22 am

Enfrentarnos a los cristales. El simple hecho de imaginar que pudieran salir del reino de cristal me aterraba. Según los escritos que Xavi me prestó, eran unos seres despiadados que no se detendrían hasta ver a su oponente muerto. En ese momento, lo que más deseaba era que por ningún motivo el segundo sello se rompiera.

Ya había anochecido, estábamos sentados alrededor de la fogata, cenando unas piernas de pollo que Axel había hecho aparecer en el fuego. Todos estábamos ocupados disfrutando de la cena, incluso Goare estaba comiendo, no comprendo como un muñeco podía comer. Pero había un asiento vacío. Xavi no estaba con nosotros.
Me di cuenta de eso y me levanté de mi lugar, con el pretexto de ir al baño, o mejor dicho, a un arbusto.
-Disculpe señor Goare- escuche decir a Carol
-Dime.
-Este… yo me preguntaba si… es que, como entro en mi muñeco y me gusta mucho, yo quería saber si.
-Si podrías dormir conmigo, ¿verdad? Pues como no tengo lugar para dormir, acepto tu propuesta.
-¿De verdad? Oh, gracias señor Goare.
-Oye, espera, me desgarras.
Eso fue lo ultimó que escuche del campamento antes de irme, eso y unas cuantas risas.
Comencé a buscar a Xavi, afortunadamente no tardé mucho. Estaba a unos diez metros de nuestro asentamiento, apoyado en un árbol y mirando fijamente la luna. Me acerqué un poco, pero no escucho mis pisadas; finalmente me coloqué a sus espaldas y lo saludé.
-Hola Xavi- le dije amistosamente
El me respondió con un grito de sobresalto.
-Eclair ¿Qué haces aquí?- respondió muy alterado.
-Solo vine a buscarte, no te vi en la cena y me preocupe por ti.
-O eso. Lamento preocuparte, pero no pasa nada. Es solo que vine a pensar un poco.
-Creo que eres igual a mi hermano. Ambos se alejan de todo para meditar mientras miran la luna.
-Bueno, usualmente la miro para conseguir un poco de inspiración.
-Cierto, tu escribes cuentos.
-Si, pero hoy busco inspirarme para otra cosa.
-¿En serio? ¿Y para que buscas inspiración ahora?
-Para saber que le diré a Lou sobre lo que pasó hoy. Eclair, Lou me va a matar, me va a matar.
-Xavi, cálmate. El comprenderá.
-Claro que no. El me colgara de la torre mayor con una soga en el cuello- me dijo mientras se lo sujetaba.
-Calma Xavi. Lou no tiene porque enterarse de todo.
-Creo que no estas entendiendo. ¿Cómo le voy a decir que ahora Goare Jimao es un muñeco? Mejor dicho, ¿Cómo le digo que ahora Goare Jimao está aquí?
-Xavi, no es necesario que lo sepa todo. Podemos decirle que en efecto, Ana quiso ir al túnel, la acompañamos y que frente al portal Ángel se resbalo y se rompió un sello al ser tocado por su collar.
-Oye, que buena idea. Y yo que creí que los caballeros no sabían mentir.
-Ay Xavi, mentir es una palabra muy fea. Digamos que solo… distorsionamos un poco la realidad.
-Jaja, si tu lo dices. Volvamos con el equipo.
Dimos media vuelta y regresamos a nuestro campamento, con la esperanza de que ningún minero fuera a decirle a Lou lo que ocurrió hoy.

-Espera un segundo- me dijo el joven. Tomó una pequeña libreta que al parecer el mismo había hecho y apuntó algo en ella.- Listo, vámonos.
-¿Siempre cargas una libreta, una pluma y un tintero?
-Claro. Debo esta listo como todo escritor.
-Xavi, eres raro.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Vie Ago 14, 2009 5:00 pm

orale te quedo
genial como
siempre, pero
el problema
contigo es que
te tardas para
publicar los capitulos
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Sáb Sep 26, 2009 11:29 am

Capitulo XX “Jaula de oro”

-¡Es imperdonable Xavier!- gritaba la potente voz de Lou Coleman

De nada sirvió nuestra coartada. Un día antes a nuestro regreso, uno de los mineros que presenció el incidente con Yayoi fue a decirle todo a Lou. Bueno casi todo.
El regaño de Coleman no se hizo esperar, apenas habíamos regresado al reino cuanto desde lo alto de la muralla, Jake nos había advertido lo molesto que estaba el capitán. De hecho, aun no estábamos en el castillo. Solo Ángel, Carol y Ana se pudieron marchar a casa; pero nosotros estábamos encerrados con Lou en una pequeña habitación escondida en ese pasadizo que en verdad es la muralla.
Y ahí estábamos. Todo el equipo encargado del cuidado de la princesa. Axel en una esquina, leyendo ese famoso libro del que hasta él se quejaba; parecía que no le importaban las palabras de Lou. No dudo que se aplicara un hechizo de sordera a si mismo.
Xavi estaba en el centro de la habitación y a su lado, estaban las chicas. Mikuru lo abrazaba y Misuzu tomaba su mano; mientras que Midori y Mitsuki tenían sus manos en hombros de sus dos compañeras.
Y mi hermano y yo, detrás de ellos, no dejábamos de ver a Lou directo a los ojos.

-Era tu responsabilidad Xavier. Debías cuidar a la princesa y por una distracción sin importancia, mira el lío en que la metiste.
-Pero afortunadamente, no pasó a mayores- se defendió Xavi.
-No pasó a mayores- respondió Lou en tono burlón- ¿Y que tal si no hubieran descubierto a Yayoi? Seguramente estaríamos siendo masacrados por miles de cristales.
-Creo que ya es suficiente Lou- intervine- Además, la culpa no es solo de Xavi. También fue mía por no acompañarlos en esa visita al túnel.
-Más culpa tengo yo, que los dejé ir sin ni siquiera preocuparme por comprobar sus identidades o cuando menos acompañarles.
-Claro. Ahora resulta que ustedes tienen la culpa. Si intentan defender a Xavier…
-Ellos tienen razón Coleman- interrumpió Axel- Todos nos descuidamos. No culpes de todo a Xavi.
-O ya veo. Así que todos son los culpables de este incidente. Solo e han demostrado que no están a la altura de llevar esta misión.
-Si tanto te molestamos, entonces será mejor que tú hagas solo el trabajo- le dije. No soporté más sus reclamos.
-Quiero recordarle, señorita Silver, que yo estoy a cargo del desarrollo de esta misión y decido quien se queda y quien se va. En cuanto a este ultimo incidente, no tengo otra opción más que aumentar las medidas de seguridad y restringir al máximo estas tontas excursiones.
-Pero… tu no tienes la ultima palabra sobre eso- le reclamó Xavi- Son decisiones que solo la reina puede tomar.
-Pues yo dudo mucho que ella este en desacuerdo conmigo después de saber sobre este incidente.

Lamentablemente, Coleman tenía razón. Una hora después, estábamos en la sala del trono, discutiendo con la reina sobre lo sucedido.
Pero no teníamos excusa alguna, nada podría defendernos. La verdad fue que todos nos descuidamos, no debimos dormirnos en campo abierto, tan vulnerables a cualquier ataque.

La reacción de la reina no fue la que yo esperaba. Creí que seria similar a la de Lou, pero no. Al contrario, en lugar de actuar con una gran furia, más bien se comportó como una madre preocupada por la seguridad de su hija. No puedo negar que en sus ojos se mostraba cierta ira, causada por nuestro descuido. Pero la preocupación era mas fuerte y todo el tiempo se interesó más en saber que pasó entre Ángel y Misa Yayoi en vez de preguntarnos como fue que la imitadora nos engañó. La mayoría de las preguntas eran para Mitsuki y para la princesa, que pasaron más tiempo con Yayoi.
-Pero… ¿estas bien Mitsuki?
-Si su majestad. No fue un golpe tan duro.
-Menos mal. Y tu Ángel ¿estas bien?
-Ya mamá. Solo fueron unos golpes que me hice cuando me caí. Pero nada grave.
-Grygera, ¿usted que opina?
-Descuide, la princesa se encuentra en buen estado de salud.
-Menos mal.
-Disculpe su majestad. Pero creo que ya es hora de hablar de lo que nos importa.- mencionó Coleman.- Y me refiero al descuido que ellos cometieron. Deberíamos castigarlos.
-Lou, no creo que reprenderlos sea correcto. Si, es cierto que se descuidaron en su labor, pero no debemos ir a los extremos.
-Concuerdo con usted su majestad- comento Axel- Nos hemos descuidado un poco, pero ya todo paso.
-Debemos agradecer al temple frío que tuvo Ángel para evitar una desgracia- dije.
-Pero también debemos admitir que si Yayoi ya logró acercarse a la princesa una vez, lo intentara de nuevo- intervino Lou
-Sinceramente, Coleman, no creo que sea tan tonta como para repetir la misma táctica- lo contradije.
-No, usara una diferente, pero igual intentara acercarse. ¿No lo cree Ingg?
Mi hermano no respondió. Se limitó a fruncir el seño y afirmar con un movimiento de cabeza. Si, estaba algo molesto.
-Como ve, su majestad, el lugar más seguro para su hija es este castillo. Así que propongo que ella no pueda cruzar esas puertas y, mejor aun, que no pueda abandonar su torre.
-¡¿Qué ha dicho?!- reaccionó al instante una alterada princesa- No me pueden hacer eso, mamá, por favor.
-¡Es una locura!- gritó Goare Jimao. Carol inmediatamente lo hizo callar.
-¿Quién dijo eso?- preguntó al instante la reina.
-Disculpe, pero creo que algún guardia nos esta espiando- mintió rápidamente Xavi- Voy por él.
-No hay problema Xavi, así déjalo- le respondió la reina con suma calma. Después, volteo a ver a Coleman con una mirada de enojo.- Lou, estoy de acuerdo contigo en cuanto a no dejar salir a mi hija del castillo, pero me parece una locura dejarla encerrada en su torre. Por Dios, ella no es un prisionero.
-Mi señora, no me malinterprete. Yo solo digo que…
-Las decisiones las tomare yo desde ahora. Descuida Ángel, podrás andar por el castillo y sus jardines libremente. Ingg, Eclair, ustedes y el equipo M sólo saldrán del castillo en caso de alguna emergencia. Ya no harán esas rondas de vigilancia.
-Entendido, su alteza.- respondió mi hermano.
-Ya que esta resuelto todo este asunto, creo que podemos retirarnos.- concluyó la reina.
-¿Los dejara irse como si no pasara nada?
-¡Ella ya lo dijo!- volvió a estallar Goare. Esta vez, Carol no pudo hacer que se quedara callado.
Tanto la reina como Lou se mostraron sorprendidos. Él había visto como el supuesto muñeco habló, y ella lo escuchó de cerca. Nos descubrieron.
-¿Acaso… ese muñeco habló?- nos preguntaron ambos.

La princesa y Axel se habían quedado con la reina Miriam y el señor Coleman para explicar porque el muñeco de Carol estaba vivo. Cuando vino la parte de cómo fue que el espíritu de Goare Jimao quedo dentro de dicho juguete, Lou se puso frenético.
De ahí en adelante, la plática fue más calmada. Después de poco más de una hora, una copa de vino y tres juegos de cartas que Mikuru ganó; la cabeza de Ángel se asomó por la puerta y salio de la sala del trono.
-Creo que nuestra mentira no funcionó.- nos dijo.
-Solo por la gran boca de Jimao nos descubrieron- dijo Mitsuki- Supongo que ahora si te encierran en la torre.
-Al contrario. Las cosas siguen igual, creo que a mamá le tranquilizó la presencia de Goare, aunque aun esta sorprendida de que él esté con nosotros.
-Xavier, Ingg. Vengan con nosotros.- dijo Lo Coleman, quien sólo mostró su cabeza detrás de las puertas.- Las demás, pueden irse.

No fueron necesarias más palabras. Mi hermano y Xavi lo obedecieron y entraron a esa habitación sin decir ni una sola palabra. En cuanto a nosotras, cada una decidió hacer algo diferente. Misuzu y Carol comenzaron a platicar (o a jugar, no estoy segura); Midori, Mikuru y Ana bajaron por las escaleras con rumbo a la cocina; y Mitsuki fue con uno de los guardias que le estaba llamando. Pero, ¿Dónde estaba la princesa?
En cuanto nos dijo lo que ocurrió ahí dentro con Goare, ella se desapareció.
-Disculpa Carol- le interrumpí de su platica- ¿Acaso viste a donde fue Ángel?
-Ángel… no sé.
-Creo que subió esas escaleras- me respondió Misuzu.
-Gracias. Nos vemos más tarde.

Corrí hacia esas escaleras y subí los escalones de dos en dos, con el riesgo de caerme de bruces. Afortunadamente, eso no pasó.
Finalmente llegue a una de las torres de vigilancia, por alguna extraña razón, no había guardia alguno. No le dí mucha importancia a eso y seguí adelante.
Ahí estaba la princesa. La encontré sentada en el borde del muro norte del castillo, justo arriba de la puerta. Sus verdes ojos estaban clavados en el pueblo. Miraba con atención los movimientos de la gente del pueblo.
Niños corriendo por las calles, jugando posiblemente a la guerra, arrojándose bolitas de papel y unas extrañas semillas de un tamaño considerable. También había una viejita que perseguía a su gato, el cual finalmente fue atrapado por un amable guardia que se lo entregó.
Me acerque a ella. De seguro escuchó mis pisadas, porque al instante volteo a verme. Solo fue un segundo, y después, volvió a contemplar el pueblo.
-Te diré algo Eclair- mencionó ella con un suspiro- Siempre me he preguntado como se siente vivir como ellos. Desde hace mucho tiempo que me da curiosidad saber como es su vida.
-¿En serio? Nunca había oído que algún miembro de la familia real lo deseara.
-Se que es extraño. Ana piensa que es raro. Pero créeme, envidio mucho a Xavi, a Midori, a Mitsuki, a Mikuru, a Misuzu. Ya vivieron como gente normal.
-¿Qué es eso que tanto les envidias?- le pregunte, pero ya sabia la respuesta.
-Que no están atrapados en estos muros. Pueden salir cuando quieran, aunque todo el tiempo se lo pasen aquí, es porque así lo quieren. Ellos podrían estar ahí, en medio del pueblo como esos guardias- le princesa dio un largo suspiro. Se pasó la mano por el cabello y volvió a suspirar.
-Comprendo que debe ser difícil estar todo el tiempo encerrada en este castillo.
-No entiendo como piensan que podré gobernar un reino que no conozco. Tengo que salir de aquí, para saber que hay fuera de estos muros.
-Disculpa si parece que apoyo a Coleman, pero como están las cosas, no podemos dejarte salir de aquí tan fácilmente.
-Comprendo muy bien la situación. Pero eso no me quita las ganas de salir.
-Es algo típico entre las familias reales. Cuando solo tienen un hijo o hija, lo sobreprotegen. Es la conocida jaula de oro.
-Llevo poco más de quince años en una. Es un poco difícil ser princesa, pero lo es aun más ser la guardiana de esta cosa. Mamá me contó como era antes. Me dice que era peor, que a ella si la llegaron a encerrar en la torre oeste. Y las cosas cambiaron cuando Lou se convirtió en el capitán de la guardia real.
-Un momento. ¿Lou Coleman? ¿El mismo Lou que hace rato intentó encerrarte en tu torre?
-Sí. Él mismo. Curioso, ¿no? El ascendió de rango cuando yo cumplí nueve años. Y ese año conocí a Ana, mi primera amiga en el mundo. Con Lou a cargo de mi seguridad, las cosas cambiaron, empecé a tener más libertades. Podía salir con Ana a los barrios altos, con algunos guardias al bosque. No era común, pero disfrutaba esos momentos. Y después vino Xavi… cuando tenia trece años; el acababa de cumplir diecisiete. Creo que el propósito de que el fuera el aprendiz de Lou era mas bien para tenerme vigilada todo el tiempo. Pero no me importó; Xavi, más que ser un guardia, se convirtió en mi amigo. Y después con las cuatro M´s aquí… mejoraron las cosas. Tenía días de campo todas las semanas, teníamos nuestros juegos de polo y por primera vez pude recorrer todo el pueblo.
-En verdad lo disfrutabas. Tu voz lo refleja.
-Sí. Extraño mucho esos días. Aunque apenas empezaban. Y de pronto, Yayoi empieza a atacarme. Volví a la esclavitud que es estar aquí.
-Es curioso.- le dije. Me acerqué a ella y me senté a su lado.- La mayoría de la gente piensa que ustedes los nobles lo tienen todo. Pero en tus casos, son más bien prisioneros.

Ángel seguía mirando el pueblo. Al perecer me ignoró. En ese momento, se me ocurrió hacer algo que no hacia desde niña.
-Espero que no te moleste lo que voy a hacer.- le dije.
-¿Qué piensas hacer?
-Esto- respondí. Levanté mi mano hacia el cielo y dirigiendo mi mirada hacia un par de guardias que regresaban al castillo, utilicé uno de mis poderes.- ¡Lluvia azula!

Al instante comenzó a llover sobre los dos guardias, quienes se asustaron y no dejaban de mirar hacia todos lados.
Yo me eché a reír; hacia años que no lo hacia y en verdad lo encontré muy divertido. Y al parecer, Ángel también. Comenzó a reírse conmigo.
-¿Hacías eso de niña?
-Si, casi a diario. Ingg y yo subíamos al techo de una casa y le jugábamos estas bromas a la gente.
-¿Y no se molestaba Oga?
-Nunca se dio cuenta.
Volvimos a reírnos.
-Eclair… ¿puedes intentarlo con un chorro de agua?
-Claro. Tú dime a quien ataco, jaja.
-No lo digas así, se escucha muy mal. ¿Qué te parece ese niño abusivo?- me dijo, señalando a un niño que le jalaba el cabello a una niña.
-Al instante. ¡Torrente!

El chorro de agua pasó por un lado del niño, el cual dio un salto hacia atrás del susto y casi se cae. Esta vez no nos reímos, pero se sintió bien darle su merecido al mocoso ese. Así pasamos unas tres horas, platicando, riendo y arrojando agua para divertirnos un poco; hasta que se hizo de noche y tuvimos que entrar.



Lejos del castillo, no imaginábamos lo que estaba pasando.
Una figura femenina se movía entre los túneles de las minas de cristal, hasta que por fin pudo dar con el lugar donde se encuentra el portal hacia el mundo de cristal.
Aun hay trozos regados por todo el suelo, los cuales esta prohibido tocar hasta que Axel sepa si son peligrosos o no.
La figura se agachó y tomó un pequeño pedazo de ese espejo y salió de ahí. Su paso lento y calmado se escuchaba por toda la mina. Dos guardias la esperaban en la salida del túnel.
-¿Eso es todo señorita Uchiha?
-Sí- respondió la voz de una mujer. Levantó su rostro para que fuera iluminado por la luz de la luna. Era ella, Misuzu Uchiha.- Solo necesito una cosa más.
-¿Cuál?- preguntó el otro guardia.
-Matarlos.
Con dos rápidos movimientos de su sable, la chica mató a ambos escoltas- Sus cuerpos cayeron al suelo, mientra que ella se reía cínicamente por lo que acababa de hacer.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Sáb Sep 26, 2009 11:39 pm

tan bueno como
siempre, pero
si subieras los
capitulos más
seguido seria
aún más feliz

pero ps en fin
se que no puedes
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   

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