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 Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal

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Alessandro
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MensajeTema: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Feb 08, 2009 9:50 pm

Hola a todos!
Señoritas y señores, aqui les dejo mi segunda gran historia.
La secuela de Ingg Silver, la leyenda del caballero blanco!

Les dejo el capitulo uno.

Para mis cuatro “M”: Melissa, Miriam, Midori y Mitsuki.
Porque ocupan un lugar muy importante en mi corazón y no hay ni un día en el que no piense en ustedes cuatro.


Capitulo I “El retrato de los caballeros”

Era un día soleado, como era común en ciudad Takoi. Un día como cualquier otro, con niños jugando en las calles, hombre y mujeres por igual en el mercado comprando lo necesario para su hogar, y uno que otro jinete solitario que solo iba de paso.
Pero yo no estaba en la calle, estaba en la casa del tío Bill esperándolo en la sala. Esa mañana, un chico fue a avisarme que el tenia un paquete para mi y que era urgente que lo visitara.
Mientras esperaba que mi tío encantara aquel paquete tan importante, empecé a recordar muchas cosas, entre ellas lo que sucedió hace dieciocho meses... Doce meses han pasado desde que en esta misma sala me revelaran la verdad. El rey al que le serví muchos años no era lo que creí, Oga Kamiki, el caballero mágico blanco era un simple caballero como yo que se volvió ambicioso, que sentía que el reino de Oromentu estaba en deuda con el; asesino al rey Carlo, a su hijo el príncipe Walter, a varios miembros de la corte real y a otros cuantos los amenazó; quienes al verse obligados, no tuvieron mas opción que nombrarlo rey. Así pasaron varios años con el en el poder, ejerciendo una tiranía que se apoyaba en la fuerza de los cinco caballeros elementales, de los cuales yo soy parte.

Me pare frente a la ventana. Vi el camino y recordé que este llevaba directo al café de Takoi, quizá el sitio mas concurrido en esta ciudad. Ahí trabaja mi amiga Tiara Vieira. Ella esta al frente del negocio, es la responsable de todo y aunque todos pensamos que se encerraría en una oficina como su jefe, ella misma se encarga de atender a la clientela; después de todo, le gusta mucho platicar con las personas.

Estaba pensando en esto cuando pude oír los pasos del tío Bill. Traía consigo un paquete grande y delgado, yo le calcule un metro de largo, envuelto en un extraño papel metálico de color blanco con rayas azules y unas espadas y escudos dibujados.
-Aquí esta. Creo que lo encontraras muy interesante- me dijo
-¿Quién lo manda?- pregunté
-Un amigo que conociste aquí, Axel Grygera. Pero anda, ábrelo ya.
-Esta bien. Pero si es una broma de el lo lamentara.
-Jeje, creo que aun no olvidas las enseñanzas de Oga
-Que gracioso.

Con cierto temor, me decidí a abrir el misterioso paquete. En un principio creí difícil quitar el papel por su aspecto metálico, pero resulto ser muy fácil, como si rompiera una servilleta. Quite ese extraño envoltorio y lo que vi me sorprendió mucho. Era un cuadro de nosotros, los cinco caballeros elementales de Oromentu cuando recién nos habían nombrado. Ahí estábamos los cinco, tan alegres como recuerdo que eran esos días. A lo lejos se veía el castillo de Oromentu, el que fue nuestro hogar alguna vez; y en el centro estaban nuestras imágenes. Primero Shin Yakato, el caballero café de la tierra, que era el mas alto y fuerte de todos nosotros; le seguía Talon Gaza, el caballero amarillo del trueno, el mas rápido del grupo; luego estaba con él Diego Montesco, el caballero rojo del fuego, que si bien era el mas sanguinario de los cinco, en el fondo tenia buenos sentimientos además de ser tan valiente, que dio su vida por la mía. Y en el centro estaba mi hermano Ingg Silver, el caballero blanco de viento, el líder, el más listo del grupo. Ahora es conocido en muchos lugares como “El Caballero de la Nueva Luna”, nombre que el rechaza. Y junto a el estaba yo, Eclair Silver, la caballero azul del agua, sin duda alguna, la mas débil del grupo; según mi hermano, la mas bondadosa.

Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal


Mire con gran nostalgia aquel cuadro. Recordé a mis amigos Shin y Talon, pero sobre todo a Diego, a quien ame en secreto tanto tiempo y me entere que el sentía lo mismo por mi en sus últimos minutos de vida. De mis ojos salió una lagrima, pero de mi boca una sonrisa.
-Pensé que este cuadro se había perdido entre los escombros del castillo.
-Pues si, pero Axel pudo rescatarlo intacto. Bueno, casi intacto, solo necesitó corregir unos detalles menores.
-Quisiera darle las gracias.
-Podrás hacerlo en la boda, después de todo el va a venir.
-Y supongo que este cuadro es su regalo.
-No, este cuadro se los manda para que lo pongan donde quieran. Yo creo que en su casa se vería muy bien.
-O en algún lugar donde lo vean nuestros aprendices- le dije- Creo que de esta manera se sentirán un poco mas motivados.
-Buena idea, después de todo es su academia y su casa.
-Veré que dicen Ingg y Mia.

Me quede un rato más con el tío Bill. Después de una hora me despedí y salía con rumbo a casa.
Hace unos ocho meses que nos mudamos a la academia, pues era un poco complicado tenerla en buen estado viviendo prácticamente del otro lado de la ciudad, aunque el camino no era muy largo.
Mientras caminaba me topaba con algunos de mis pupilos que estaban practicando o simplemente disfrutando su día libre. Me saludaban y yo hacia lo mismo, y aunque me preguntaban que era el paquete que llevaba, yo solo les dije que era una sorpresa que podrían ver cuando fueran a la academia.

Por fin llegue a mi casa, me tarde más de lo esperado pues tanto saludo me retrasó, a parte de uno que otro distraído que se acercaba para preguntarme cuando teníamos entrenamiento o el día de la boda de mi hermano.
Llegue al edificio donde estaba nuestra escuela de caballeros (aunque ellos se hacían llamar guerreros, pues decían no estar a nuestro nivel) y casa. Un edificio grande, con muros blancos y azules y como emblema tenemos un escudo azul con una espada blanca al frente y una banda que decía: “Justicia, Valor, Bondad, Solidaridad y Generosidad”. Una vez adentro y después de mover la enorme puerta de roble, terminé en el patio donde hacíamos las prácticas de combate. En la esquina derecha estaba el establo, donde teníamos a los caballos, ahí estaban Hurricali, el caballo de mi hermano, Eco, mi caballo, y los de los chicos que usábamos para practicas.
En medio del patio había un pasillo que se dividía en dos. Uno de estos llevaba a los salones donde enseñábamos los principios de caballero, un poco de medicina y todo lo que se nos ocurriera. El otro llevaba a la casa. Donde vivía yo junto con mi hermano Ingg y su futura esposa Mia.

-Hola Eclair- me saludo Mia- ¿Cómo te fue con el tío Bill?
Ella se encontraba haciendo lo de costumbre, fabricando lanzas. Su negocio realmente prospero en esta ciudad, desde que se supo que el arma que derroto a Oga fue fabricada por ella, todos quieren una lanza.
-Muy bien, me entrego este paquete.
-¿Y que es?
-Eso no lo sabrás hasta que Ingg este aquí. ¿A dónde se fue?
-Estaba con Hiary. Creo que estaban viendo la armadura.
-Quien diría que en casi un año Hiary lograría ser nombrada caballero.
-A todos nos dejo sorprendidos. Y mírale el lado bueno, ya no serás la única mujer caballero del mundo.

En ese momento, y como si los hubiéramos invocado, llegaron Ingg e Hiary. Discutían sobre el evento de mañana, después de todo, era el nombramiento de Hiary como caballero. Lo más curioso aquí, es que yo todavía no sabía que color había elegido, solo Ingg lo sabía.
-Eclair- me saludo mi hermano- Llegas justo a tiempo.
-¿En serio?
-Si; Hiary y yo decidimos en vez de que solo yo la nombre caballero, también deberías estar tu.
-¿Yo? Pero si tú eres la cabeza de esta academia.
-Pero también soy aprendiz de ambos- agregó Hiary- Es por eso que decidí que tu también me nombraras.
-Poniéndolo así... de acuerdo, ahora deberé de mandar a lustrar mi armadura.
Todos reímos. Por un momento olvide que estaba cargando el cuadro que mandó Grygera.

-Bueno, ahora que estamos todos presentes, quiero mostrarles algo.
-¿Es una nueva arma?- pregunto Ingg, como un chiste.
-Mejor que eso. Es el paquete que recibió el tío Bill, lo manda Grygera.

Le quité el papel que envolvía al cuadro. Poco a poco pudieron ver la imagen que había ahí; fue un momento largo, o al menos así lo sentí. Pude ver que Ingg sentía lo mismo que yo cuando vi el cuadro, claramente sus ojos se ponían vidriosos y en su boca se dibujaba una sonrisa...
-Se lo que estas pensando. Yo pensé lo mismo- le dije a Ingg, abrazándolo
-Esto merece un lugar especial... lo pondremos entre esos cuatro.

Mi hermano señalo el muro que daba directo a la puerta. Ahí teníamos cuatro cuadros. El primero era de nuestros padres, Saibo y Emily Silver, vistiendo sus armaduras. El segundo era de Kyro, el caballero negro; seguía el cuadro del Caballero de la Blanca Luna, muy parecido a Ingg, por cierto. Y por ultimo, a Diego...
Pusimos un clavo más en la esquina y mandamos el cuadro del Caballero de la Blanca Luna al final y en el centro quedó el retrato de los cinco caballeros elementales...
-Esa es la motivación que me faltaba- dijo Hiary

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Feb 09, 2009 4:19 pm

genial
esperemos que este
lo publiques mas
rapido
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Feb 15, 2009 10:38 am

ya sabes que por mi parte
me encantan tus historias
pero lo malo es que te
tardas mucho en publicar
las continuaciones de tus
historias
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Sáb Abr 25, 2009 12:24 am

Perdon por la tardanza.
A todos los que lean esto y otra personas en especial, sabran que este fic estaba siendo publicado en el foro de Sakuramex.
Pues lo he cancelado, esta historia y su secuela solo seran publicadas en este foro.

Ahora, esta historia es una exclusiva de SOMAVI.

Capitulo II “Invitados especiales”

-Esa misma inspiración sentía yo- agregué- Cuando me sentía desanimada siempre iba a ver este retrato y me sentía mejor.
-Lo mas curioso de todo es que siempre que lo hacías, alguno de nosotros íbamos a hacerte compañía y pasábamos horas mirándolo juntos.
-Como el día de la misión de Nagashima...
-Un día gris; perdimos, además, Diego y yo casi morimos en combate.
-Siempre me sorprenden con sus relatos- dijo Hiary- Y la verdad me pregunto si viviré tantas aventuras como ustedes dos.
-Un caballero no se mide por el tamaño de sus hazañas...- comento Ingg
-Sino por el de su corazón- completé

Ya pasaba de medio día. Ingg y yo habíamos llevado a limpiar nuestras armaduras para la ceremonia de mañana, mientras que Mia e Hiary se ocupaban en la casa arreglando los cuarto de la las visitas.
Se supone que ese día llegarían Talon, Axel Grygera, Aldo y su abuelo para estar presentes en la ceremonia. Shin no podía llegar, pues el reino donde vivía ahora, Liro, estaba a más de veinticinco días de Takoi, a diferencia de Dighama, que estaba a solo tres días.
De estos tres invitados, solo había uno que llamaba mucho la atención de mi aprendiz. Un hico que nos ataco cuando lo conocimos, que vive por su pueblo, el guerrero de las alas negras: Aldo Helguera.

-¿Recuerdas como se puso cuando recibió la carta de Aldo?
-Mas o menos como tu cuando Mia acepto casarse contigo
-Jeje... creo que perdí un poco el control...- dijo mi hermano apenado
-¿Un poco? Ingg, es un milagro que no derribaras la casa.

Me resulta divertido recordar esa noche. Ingg había dicho que nos informaría de algo muy importante, pero lo dijo de una forma que parecían asuntos bélicos. Nos sito a todos: A mi, a Hiary, Tiara, Mia, el tío Bill, a nuestros cinco alumnos mas avanzados, en fin.
Organizo una cena y sin decir una palabra, comimos de lo que preparó. Todos estábamos tensos porque no sabíamos que iba a decir mi hermano.
Finalmente, el momento esperado llegó, Ingg se paró, tomo su espada y se acercó a Mia. Pensamos que le daría el adiós de caballero, pero lo que dijo fue diferente.
-Mia... Te he dicho que la vida de un caballero es muy difícil, pues uno se juega la vida con cada misión y viaje que hace. Y es igualmente difícil para los seres queridos del caballero, pues temen no volver a verlo; pero aun así, su amor es tan fuerte, que lo dejan ir.
-Ingg, sabes que yo te apoyare en todo y de ser posible, te acompañare siempre sin importar las dificultades que encontremos.
-Entonces... creo que ya se cual será tu respuesta... Mia... Mia Valentine, tu ¿quisieras casarte conmigo?
Todos nos sorprendimos. Nunca pensamos que Ingg fuera a pedirle matrimonio esa noche. Mi hermano saco de no sé donde una cajita, donde estaba el anillo de compromiso, y no solo vimos eso, sino también como se sonrojaba. Para el nunca ha sido fácil expresar el amor.
Mia, por otra parte, estaba entre sorprendida, feliz y un tanto ruborizada. Su boca se abría y cerraba, pero no decía nada.
-Ingg... – dijo, poco a poco se dibujó una sonrisa en su rostro- Si, si quiero.
Ambos se abrazaron y así se quedaron como por una hora. No, estoy exagerando, solo fueron cincuenta y nueve minutos, jajaja.

-Lo malo vino después de su beso- dije a Ingg
-¿En serio?
-Si, bailaron toda la noche. Después saliste al jardín e invocaste un tornado, te subiste a este y gritaste a los cuatro vientos: Aceptó, aceptó.
-Oye, estaba feliz.
-Fue divertido ese día. –Di un suspiro- ¿Crees que Aldo e Hiary sean novios?
-No lo sé. Puede ser que si, después de todo, Aldo solo venia dos veces al mes. Ahora viene como veinte veces por mes y la mayoría de esas solo por Hiary.
-Entonces si son. Y hablando de Aldo, ¿cuándo se supone que vendrá?
-La carta decía que hoy en la tarde. ¿Qué hay de Talón?
-También dijo que llegaba hoy, pero no especifico la hora.

Seguimos caminando otro rato más. Los pueblerinos no dejaban de saludarnos, los niños se nos acercaban y nos pedían que usáramos nuestros poderes para su diversión. Estábamos haciendo un espectáculo con mi ataque torrente y la corriente de aire invertida de mi hermano para formar diferentes figuras, cuando un rayo dorado nos interrumpió.
Buscamos rápidamente al atacante, no fue difícil encontrarlo, pues era un jinete solitario que se acercaba a gran velocidad hacia nosotros dos.
-¿Lista?- pregunto Ingg, extendiéndome su mano.
-Siempre.
Nos tomamos de la mano y apuntamos hacia el extraño.
-¡Golpe de ciclón!
-¡Ataque cascada!
En nuestras manos comenzaron a formarse los poderes. Ingg detenía un gran remolino mientras que yo tenía una enorme burbuja de agua.
-¡Golpe de huracán!- gritamos al mismo tiempo.

Ambos poderes se combinaron al salir disparados hacia nuestro atacante. Aquel sujeto se sorprendió que ordeno a su caballo detenerse y dar la vuelta, pero no tuvo tiempo suficiente y nuestro “golpe de huracán” lo derribó, haciéndolo volar como diez metros.
-Son unos salvajes- reclamó aquel sujeto. Su voz me resulto familiar
-Eso te pasa por sorprendernos así, Talon- le reclamé, quitándole el sombrero
-Así que el rumor es cierto. Ustedes dos pueden combinar sus poderes.
-Lo aprendimos hace unos meses- dijo Ingg- ¿Cómo te fue en el viaje?
-Todo iba bien hasta que me recibieron con un huracán- rió nuestro amigo.- Bueno, en el camino me atacaron unos vagos, pero fue fácil derrotarlos.
-Ya me imagino...- respondió mi hermano
-¡¿Cómo te atreves a pensar eso?!- estalló Talon- Desde que venciste a Oga me volví un buen caballero.
-Tranquilo, yo no pensé nada.
-Jajajaja, son muy graciosos- rió un niño a mis espaldas... pienso que me usaba como escudo.

No estábamos lejos de la academia cuando nuestro amigo llegó, así que no tardamos mucho en el camino. Mientras regresábamos a casa, Talon nos platicaba sobre lo que había vivido en Dighama. Primero fue una odisea para que lo aceptaran, pues varios habitantes pensaban que el había llegado para destruir el pueblo. Afortunadamente, Axel Grygera metió las manos al fuego por el y logro que le creyeran. Después vino un caso de robos pantalones... el culpable fue un chico de 15 años que se creía muy gracioso. Y hace poco comenzó a instruir a sus discípulos; acerca de ellos, nos dijo que un chico llamado Ricardo es el mejor de todos.
-No perdiste el tiempo ¿eh?- le dijo Ingg
-Igual que tu, amigo. En dos meses te casas- le respondió Talon.
-Se le acabo la libertad al caballero blanco- agregué- Un rey no pudo, pero una fabricante de lanzas si.
-Sigan riéndose, algún día les pasara lo mismo.

Seguimos riendo en el camino, hacia años que no nos reuníamos solo para divertirnos. Llegamos a la academia y nos detuvimos frente a la enorme puerta con el escudo de la academia. Entramos y nos dirigimos directo a la casa, pero el cuadro que nos regaló Grygera captó la atención del caballero amarillo. Se acerco y lo miró fijamente, así duró unos cinco minutos.
-Pensé que se había perdido...
-Grygera lo encontró hace un tiempo y nos lo mando- respondió mi hermano
-Vaya tesoro... esa fue una de las pocas veces que vi feliz a Diego...

Esa fue una de las pocas veces que lo vimos feliz. Hubo otras, pero nunca olvidare la última vez que el caballero rojo sonrió alegremente. Eso fue cuando luchamos contra Oga, después de que Diego, en un acto de valor, se interpuso entre la espada de Oga y mi cuerpo para salvarme. Después de eso, en sus últimos momentos de vida me declaró su amor y murió con una sonrisa...
-Eclair ¿estas llorando?- escuche a mi hermano
-No, no. Solo que tengo algo en el ojo.

En ese momento, escuchamos la voz de Mia que nos hablaba para que pasáramos a la sala.
-Ya llegaron- dijo- Vengan, Aldo y su abuelo ya están aquí.
La obedecimos y entramos a la sala. Efectivamente, ahí estaba Michealen Helguera, alcalde de Kurts y su nieto, el guerrero de las alas negras, Aldo Helguera. Junto a el estaba sentada nuestra aprendiz Hiary y en una silla aparte, estaba Mia.
-¡Aldo!- gritó Ingg
-Si, se como me llamo- respondió el chico. Su cabello negro estaba un poco mas corto
-Señor alcalde, sea bienvenido a nuestra humilde academia
-Gracias Ingg. Aunque no se que tiene de humilde jaja- dijo el señor Helguera.- Eclair, Talon. ¿Cómo se encuentran?
-Muy bien señor.- respondimos los dos
-Y díganme, ¿qué los trae por aquí?- pregunto Ingg, a modo de broma
-Tú deberías saberlo- le contestó Aldo
-Solo venimos a ver a la novia de Aldo- dijo Michealen
-¡Abuelo!
-¡Señor Helguera!
Ambos se sonrojaron y voltearon a ver otra cosa, Aldo se centro en un jarrón e Hiary miro el piso.
-¿Entonces ya son novios?- me susurro Talon
-No sabemos- le respondí.- Creemos que sí.
-¿Desde cuando?
-Desde este momento

Ingg se les acercó a ambos, los abrazó y nos dijo a todos que pasáramos al comedor. De cierto modo, creo que los salvó a ambos.
El resto del día pasó entre risas, canciones y platicas; aunque me hubiese gustado que durara mas tiempo, pero como mañana debíamos levantarnos temprano, tuvimos que ir a la cama temprano.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Sáb Abr 25, 2009 11:52 pm

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Sáb Mayo 02, 2009 10:05 pm

Capitulo III “La ceremonia”

Al día siguiente nos levantamos muy temprano, eran cerca de las seis de la mañana; teníamos que preparar todo para la ceremonia de nombramiento de Hiary y lo más importante, tenia que aprender lo que yo debía decir.
Ingg me dijo que no me preocupara, que el hablaría primero y solo tendría que repetir sus palabras. Pero aun con ese apoyo, quise aprenderlo todo... ahora que lo pienso, no era tan difícil lo que tenia que decir, pero los nervios no me dejaban pensar con claridad.

Eran las ocho de la mañana y varios de nuestros aprendices (o guerreros, como se hacían llamar) junto con Talon, Aldo y Michealen ya estaban presentes para ayudarnos a arreglar la academia. Mientras Talon y unos jóvenes se dedicaban a acomodar sillas, un par de chicos junto con el alcalde de Kurts se ocupaban poniendo una larga alfombra roja que se extendía desde la sala de los cuadros hasta las puertas de roble y otros estaban colgando emblemas de la academia Monte-Silver con la ayuda de Aldo.

Monte Silver... el nombre de nuestra academia. Elegimos ponerle así en honor a Diego, después de una discusión de unos... cinco segundos. Por eso la banda donde están los principios es de color rojo.

Al terminar los preparativos y dejar la academia lo mas presentable que pudimos, fuimos a desayunar, pero como Mia y yo estábamos muy cansadas para cocinar, decidimos llevar a Hiary al café Takoi, aunque mas que café parecía un restaurante. Siempre estaba lleno y era difícil encontrar un lugar donde sentarse.
Finalmente pudimos llegar, entre tantas felicitaciones que nos daban las personas en las calles. En un recorrido que usualmente duraría diez minutos, con tanto saludo tardamos el triple. Cuando entramos al restaurante fuimos recibidos por el grito de Tiara que desde la barra dijo:
-Aquí están Ingg y Eclair Silver, los maestros de Hiary Den, la nueva caballero del pueblo.

Eso provocó que una ola de aplausos y felicitaciones dirigidas a Hiary se extendieran por todo el lugar, dejándonos casi sordos...
-Disculpen, por un momento me olvide de Mia Valentine, futura esposa del caballero de la nueva luna y de los guerreros de la academia Monte-Silver. Pero que veo, los acompañan Aldo Helguera, el guerrero de las alas negras; Talon Gaza, el caballero amarillo y Michealen Helguera, el alcalde de Kurts.
-Gracias por la presentación amiga- alcanzo a decir Mia entre los aplausos
-Todo sea por mis amigos

Tiara Vieira, la cabeza del café Takoi seguía siendo la misma persona que conocimos hace un año. A pesar de estar el frente del local más importante de la ciudad y tener mas dinero que antes, no había cambiado nada, seguía vistiendo sus ropas de camarera y atendía personalmente a los clientes.
-¿Y que los trae por aquí? Pensé que estarían preparándose para la ceremonia.
-Estamos cortos de tiempo- dijo mi hermano- Debemos estar listos en menos de tres horas.
-Entonces los atendemos al instante. Tomas, necesito tu ayuda.
-Ya voy Tiara- respondió la voz de un joven.

Entonces salió un chico de anteojos y cabello rubio de la cocina con un par de platos llenos de arroz. Los dejo en la mesa donde esperaban unas chicas y fue a donde estábamos.
-Buenos días.- nos saludó
-Buenos días Tomas- le respondimos- ¿Cómo te va?- le pregunté
-Con mucho trabajo, sobre todo porque ustedes trajeron al ejercito de la ciudad.
-No los molestes Tom- le reprimió Tiara, en tono cómico- ¿Que no ves que tienen con que darnos mala fama?
-Perdón. Vengan, busquemos donde pueden sentarse.

Tomas nos llevo por todo el edificio para encontrarnos lugar, cosa difícil porque esta lleno, como es costumbre en ese lugar. Finalmente encontramos una mesa donde sentarnos los mi hermano, su prometida, Hiary, Aldo, Talon, el señor Helguera y yo juntos; mientras que nuestros guerreros se sentaron donde podían.
Tomas nos tomo los pedidos y se fue ala cocina para preparar todo. En ese momento, Tiara logro desocuparse un poco y fue a ayudarle, pues alimentar a más de treinta personas no es fácil.
Al cabo de unos veinte minutos, ya estábamos desayunando. Pero debíamos de darnos prisa, pues no teníamos mucho tiempo antes de que la ceremonia tuviera que empezar. Y todavía debíamos ponernos las armaduras.
-Oye Ingg ¿falta algún invitado?- pregunto Aldo
-Solo falta Grygera, pero conociéndolo, se aparecerá a mis espaldas a media ceremonia para asustarme.
-No le des ideas, recuerda que el tiene sus contactos.- le recordé a mi hermano.
-A veces ese tipo me da miedo- mencionó Mia
-Con esa cara, yo también le temería- respondió Hiary
Todos echamos a reír con esa respuesta. Y así pasamos todo el rato, hasta que nos dimos cuenta de que teníamos menos de dos horas para regresar a casa y comenzar la ceremonia; así que casi salimos corriendo del restaurante para llegar a tiempo... y por poco no pagamos la cuenta.
-¿No me van a pagar?
-Jeje... disculpa, pero estas prisas- me disculpe con Tiara
-Entiendo. Faltan menos de dos horas, mejor se dan prisa.
-Si. ¿Vas a poder ir?
-Claro; no me perdería el nombramiento de su aprendiz por nada del mundo.
-Entonces te esperamos en la academia, estarás en primera fila.
Y dicho esto, salimos del local con rumbo a nuestra casa para prepararnos.

Llegamos a la academia, la cual seguía como la habíamos dejado antes de salir a desayunar. Afortunadamente, el viento que hacia no desgarro nada y la alfombra había sido respetada, pues no tenia mancha alguna.
Lo primero que hicimos al llegar fue entrar a nuestras habitaciones para cambiarnos lo más rápido posible, pues ya casi faltaba una hora.
El primero en salir fue el señor Helguera que vestía un sencillo pero elegante traje negro. Le siguió su nieto Aldo, que se veía casi igual salvo por el cabello, que se lo acomodo al estilo español. Unos minutos después, y tras haber tirado su armadura dos veces, salió mi hermano listo para la ceremonia y al poco tiempo Talon se les unió. Cuando yo termine de acomodar mi cabello, fui a ver como iba Mia. Cuando entré a su habitación estaba arreglándose el cabello. Ya se había puesto un vestido blanco y para mi sorpresa, Hiary estaba con ella. Mi aprendiz llevaba su acostumbrado cabello suelto y por más que quise, no pude ver el color que eligió para su armadura, pues tenia puesta una gruesa capa que no dejaba ver nada.
-Vaya, veo que quieres mantenerlo en secreto
-Si, solo Ingg y el herrero saben que color es... o eso cree tu hermano
-Estoy segura de que sea el color que sea, te vendrá de maravilla- dijo Mia, terminando con su peinado.- ¿Elegiste el rojo?
-No lo sé. Puede ser- respondió Hiary con un tono infantil. En el fondo seguía siendo una niña.

De pronto escuchamos un fuerte golpe metálico; de seguro mi hermano ya se había caído de nuevo.
Las tres salimos rápidamente de la habitación, tal vez era mas grave de lo que pensamos... pero al llegar comprobamos que no era así. Mi hermano estaba levantándose del suelo mientras que Aldo y Talon se partían de la risa y el señor Michealen saludaba a un sujeto que cargaba un bastón de plata. Había llegado el terror de Ingg: Axel Grygera
-Lady Eclair, señorita Mia ¿cómo les va?- nos saludó
-Muy bien Axel. Gracias por el regalo.
-Bueno, pensé que era mejor regalárselo a alguien que lo valorara mejor que yo. DE quedármelo en este momento estaría arrumbado en mi sótano. Un momento ¿dónde esta Hiary?
-Aquí señor Grygera
-Oh Hiary. Lo siento, pero con esa capa pasas inadvertida.- dijo bromeando. Se acerco a Hiary y la abrazó- Felicidades sabia que lo lograrías.
-Gracias señor Grygera
-Deja de decirme así, solo llámame Axel.
-Muy bien, Axel.
-Y bien, ¿a que hora comenzamos, Ingg?
Ingg miro el reloj antes de contestar. Era casi medio día.
-Faltan cerca de quince minutos para que sea hora, así que supongo que los chicos no tardan en llegar... ni los invitados.

Justo en ese momento, escuchamos que llamaban a la puerta. Nuestros guerreros habían llegado.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Mayo 10, 2009 11:17 pm

Capitulo IV “Hiary Den”

-Creo que son ellos- dijo Axel Grygera- Ingg ¿desde cuando tienes magia?
-Tal vez tú los acabas de traer. Ven Eclair, debemos de darles las últimas instrucciones.

Mi hermano y yo fuimos a abrir la puerta y, efectivamente, eran los autoproclamados guerreros. Ahí estaban reunidos todos nuestros discípulos, desde los más jóvenes (una niña de 10 años llamada Naru y un chico de 11 llamado Emmanuel) hasta los más avanzados de todos nuestros alumnos.
Ferguson Lindwood, Sakura Itami, Victoria Courte, Henry Kant y Francisco Grijalva fueron los primeros alumnos que tuvimos, de hecho, por ellos formamos la academia. Ahora son los mas avanzados, claro, después de Hiary. Aunque no creo que tarden mucho en alcanzar el rango de caballeros. Lamentablemente, ninguno tiene algún poder en especial y aunque Axel les ha ofrecido darles alguno, ellos se han negado.
-Veo que están todos- dijo mi hermano
-Así es, maestro.- respondió Ferguson- Decidimos que era mejor venir todos juntos.
-Bien pensado.- dije- ¿Ya todos saben como será la entrada?
-Si- respondieron todos al unísono
-Eso me gusta.
-Bien, entonces no tenemos más que esperara a los invitados- agregó Ingg
-¡Sakura! ¡Victoria!- gritó Hiary mientras corría hacia las dos chicas.

Esas tres. Muy buenas amigas desde que se conocieron, es raro verlas solas en un día normal. De hecho, fue gracias a Hiary que se animaron a entrar a la academia; al principio no estaban muy seguras, pero descubrieron que tenían un gran dote para el arte de la guerra. Ferguson, Henry y Francisco; por otra parte, vinieron solos. El primero nos siguió desde Kurts, mientras que los otros dos eran mercaderes pero en su última visita convencieron a Viggo de que los dejara quedarse.
-Eclair, debemos darnos prisa, la gente no tarda en llegar.
-Es verdad.

Ya era medio día cuando decidimos que era hora de empezar con la ceremonia. Unos minutos antes, el jardín de la academia estaba lleno de gente. Todo el pueblo o la mayoría habían asistido. Las sillas estaban todas ocupadas y muchas personas miraban de pie o sobre la barda de la academia; de cierto modo, creo que esto era algo así como una esperanza para ellos, pues Hiary sin ser de una familia acomodada había logrado lo que solo podían las familias acomodadas: ser caballero.
Ingg y yo salimos del pequeño cuarto donde estaban los cuadros. Vestíamos nuestras armaduras completas, a excepción del casco, llevábamos las espadas guardadas y teníamos puestas unas capas de nuestro color.
El se veía muy seguro, mientras que yo me moría de los nervios. Solo espero que no se notara.
-Si me equivoco, procura no hacerlo tú- me sonrió Ingg
-Descuida, yo cometeré mis propios errores.

En la primera fila estaban sentados nuestros amigos. De mi lado estaban Shin, Talon, Aldo y Tiara; mientras que del lado de mi hermano estaban Mia, Axel, el señor Helguera y por supuesto, nuestro alcalde que es ni más ni menos que el tío Bill.
Hasta ahora me doy cuenta que la hija de Grygera no estaba ahí... ¿qué le habrá pasado?

Pasaron unos cuantos segundos, cerca de diez, cuando las puertas de la academia se abrieron de par en par. Entonces, nuestros aprendices entraron marchando, en dos filas de once cada una. En total teníamos veintisiete discípulos, sin contar a Hiary. Emmanuel y Naru iban al frente de su respectiva hilera; se veían tan seguros de si mismos.
Los guerreros se detuvieron, formando un pasillo. Cada uno de ellos había quedado a un lado de las sillas de los invitados, en total teníamos once líneas de cada lado.
Ellos se voltearon, quedando cara a cara; empuñaron sus espadas, pero no las sacaron. En ese momento, nuestros guerreros mas avanzados entraron por la gran puerta.
Ferguson iba al frente, con su rostro serio y disciplinado, cargando un estandarte con el escudo de la academia dibujado; detrás de el venían Sakura y Victoria, marchando al mismo tiempo; y al final venían Henry y Francisco, cerrando el grupo.

Llegaron hasta nosotros, Sakura y Henry se pararon del lado de mi hermano y Victoria junto con Francisco se colocaron a mi lado, dejando a Ferguson parado en el medio, sosteniendo el estandarte.
Finalmente, la invitada de honor entró por la puerta, vistiendo su capa, la cual impedía que viéramos el color de su armadura. En cuanto se asomó, todos los guerreros (excepto Lindwood, pues cargaba la bandera) presentaron sus armas y cuando Hiary pasaba, ellos enfundaban de nuevo la espada.
Ella llegó a donde estaba nuestro alumno mas avanzado. Quedaron los dos juntos; el le entregó el estandarte y se arrodilló frente a nosotros, se levanto y fue a donde estaban Sakura y Henry. Hiary avanzó a donde estábamos nosotros dos, hizo los mismo que el muchacho y le respondimos con una cabezada. Le abrimos el paso y ella dio unos cuantos pasos y con un rápido movimiento, clavó la bandera en el suelo.
Se dio la vuelta y regresó a su lugar, en el centro del pasillo.

-Vecinos de Takoi- dijo mi hermano- Amigos míos. Me complace verlos a todos aquí reunidos; verlos reunidos en una ocasión tan especial como esta.
“Estamos aquí reunidos, en esta ocasión tan especial para la academia Monte-Silver, para el nombramiento de nuestra vecina y amiga Hiary Den como caballero. La primera de nuestros discípulos en lograr este rango.”
“Es una lastima que sus padres no puedan estar aquí presentes, pero yo te aseguro, Hiary, que te están viendo en este momento y se sienten orgullosos de que su hija, sin ser de una familia acomodada logre obtener un rango tan prestigioso como este.”
“Y déjame decirte algo, yo también estoy orgulloso de ti.”
La gente aplaudió las palabras de mi hermano.
-¿Me ayudas Eclair?- me susurro Ingg
-¿Eh? Yo... bueno...
-Es fácil, solo di algo acerca de ella
-Esta bien...- di un paso al frente y me decidí a hablar- Hiary, amigos y vecinos. Ha pasado poco mas de un año desde que te encontramos al borde de la muerte cerca de aquí; todo por no poder controlar a la perfección tus poderes. Fue una suerte que pasáramos por ahí en ese momento.
“Y en cuanto supimos que tenias esta clase de control sobre el clima, nos dimos cuenta de que estabas destinada a ser una de las pocas mujeres en alcanzar el rango de caballero.”
“Tu valor al ayudarnos a derrotar al tirano de Oromentu, y tu decisión y perseverancia en el entrenamiento que te dimos, hoy por fin ha dado sus frutos.”
“Se que no ha sido fácil para ti, y que hubo momentos en que sentiste que lo mejor era darse por vencida; sin embargo, seguiste adelante y nunca volviste la cabeza atrás.”
“No me queda mas que decir: Felicidades Hiary”.

La gente volvió a aplaudir. Por fin había llegado el momento esperado por todos.
Ingg desenfundo su espada y le pido a Hiary que se acercara. Ella obedeció y se arrodillo frente a nosotros dos.
-Hiary Den, hoy comienza tu camino de caballero. Y con esto, te comprometes a seguir y enseñar los principios de caballero a donde quiera que vayas. Recuerda, un caballero esta solo para servir a una causa que considere justa y noble; para ayudar al pueblo que lo necesite; para darle valor a aquellos que lo necesitan; para ser bondadoso con todo aquel que se encuentre; y ser generoso con la gente que le rodea.
-Me comprometo a seguir y enseñar los principios de caballero a donde quiera que vaya.- Respondió ella.
-Quítate la capa- le dije

Hiary obedeció, se desabrocho los botones que sostenían su manto. Al quitárselo, un destello producido por el reflejo del sol en su coraza nos deslumbro a todos.
Por fin pudimos ver el color que nuestra aprendiz había elegido. Su armadura era de color rosa.
Ingg intentó ocultar su sorpresa; Hiary había cambiado de última hora el color de su vestimenta. Aun así, mi hermano prosiguió, tratando de disimular que sabia que color era el de la armadura.
-Hiary Den, yo, Ingg Silver el caballero blanco del viento, te nombró Lady Hiary Den, la caballero rosa del clima.- Y con esas palabras, el le tocó el hombro con la espada.

Los aplausos no se hicieron esperar.
Ahora venia mi turno. Fue fácil, solo tuve que repetir lo que dijo Ingg.

-Hiary Den, hoy comienza tu camino de caballero. Y con esto, te comprometes a seguir y enseñar los principios de caballero a donde quiera que vayas. Recuerda, un caballero esta solo para servir a una causa que considere justa y noble; para ayudar al pueblo que lo necesite; para darle valor a aquellos que lo necesitan; para ser bondadoso con todo aquel que se encuentre; y ser generoso con la gente que le rodea.
-Me comprometo a seguir y enseñar los principios de caballero a donde quiera que vaya.- volvió a responder.
-Hiary Den, yo, Eclair Silver la caballero azul del agua, te nombró Lady Hiary Den, la caballero rosa del clima.- e imitando a Ingg le toque el hombro con mi espada.

Los aplausos y felicitaciones resonaron de nuevo. Ferguson se acerco a nosotros, cargando un cofre en sus manos. Se agachó frente a nosotros y lo abrió. En su interior había una espada, con una funda que hacia juego con la coraza de la ahora caballero Hiary y en la hoja tenia su nombre grabado. Sin duda alguna era trabajo del herrero, Mia y Axel Grygera.
Ingg la tomó en sus manos y dirigiéndose a Hiary le dijo:
-Lady Hiary Den, toma esta espada como un regalo. De parte de toda la academia y en especial, de tus maestros.- le dijo y la abrazó- Felicidades Hiary, yo sabia que lo lograrías.
-Muchas gracias por todo Ingg- fueron las palabras que pudieron salir de la boca de Hiary

Luego se volteo conmigo. La vi y le di un abrazo para felicitarla. Ambas queríamos llorar de felicidad.
-Muchas felicidades Hiary; nunca dude de ti ni un momento.
-Gracias Eclair. A ti y a Ingg les agradezco por todo lo que me dieron en este tiempo y por creer en mí.

No separamos. Ella le dio la cara a todos los presentes, los guerreros presentaban armas, los demás aplaudían y vitoreaban a Hiary.
Pude ver la expresión de su rostro, demostraba una gran felicidad; y de algún modo, parecía que esa era la primera vez que se sentía así en toda su vida.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Mayo 11, 2009 12:02 am

que genial
^-^
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Mar Mayo 12, 2009 10:16 pm

Capitulo V “El mensaje”

Ya había pasado un mes desde que Hiary fue nombrada caballero. Ella sigue viviendo con nosotros, nos ayuda en las clases y nos acompaña a patrullar la ciudad todas las tardes.
Según me ha dicho, parece ser que piensa ir a otra ciudad a cumplir su deber como caballero, y las constantes visitas de Aldo me dicen que ese lugar es Kurts.
De hecho, el señor Helguera le ofreció el mismo día de la ceremonia que los acompañara a el y a su nieto de regreso a su aldea natal. Hiary se negó diciendo que antes quiere tener un poco de experiencia con sus maestros.

En esos días todos habíamos estado muy atareados, y es que la boda de mi hermano y Mia seria en cuatro semanas.
Básicamente nuestro día consistía en dar clases en la mañana, al terminar íbamos a ver cosas así como el vestido de Mia, las flores, que vamos a comer, donde va a ser, cuantos invitados serán, conseguir los anillos, las arras y el lazo, buscar a un sacerdote, buscar buenos músicos, en fin. Fueron fechas muy agitadas, pero si podíamos cumplir con la agenda.

Un buen día me entere que en esa boda habrá tres padrinos y tres madrinas. Aldo, Shin, Talon, Tiara, Hiary y yo conformamos el selecto grupo. Y los invitados... pues solo Axel nos ha confirmado; aunque el otro dia escuché a Ingg decir que Viggo, Terry, Hilda y todos nuestros amigos mercaderes estarán aquí para esa fecha. Pero el invitado que más me llama la atención, es Oga. Así es, el mismo Oga Kamiki esta invitado.

Era de tarde, Ingg dijo que patrullaría la ciudad junto con Shaina y Roy (nuestros amigos centauros) para que acompañara a Mia e Hiary mientras le tomaban medidas para el vestido.
Así que lo obedecí; pero sinceramente, hubiera preferido acompañar a mi hermano, no me sentía nada cómoda en ese lugar lleno de fotos de novios. Me recordaba a Diego... y no podía sentir mas que una extraña culpa por no decirle lo que sentía por el.
-Eclair, ¿estas bien?- me preguntó la voz de Hiary
-Si, estoy bien- le respondí con dificultad
-Estas llorando, ¿qué sucede?- se me acercó Mia
-Nada... es solo que...
-Piensas de nuevo en Diego- dijo ella- Eclair, ya no te culpes por lo que pasó.
-Es que no puedo evitarlo, siento que es mi culpa el que el este muerto.
-Solo te demostró su amor por ti al sacrificarse- me dijo Hiary, abrazándome- No llores mas por el, no creo que le guste verte así...
-Animo “hermana”, no tienes la culpa de nada.- me dio ánimos Mia.
-Disculpe señorita Mia- interrumpió la dueña del local- Pero si no me deja tomarle bien las medidas no tendrá vestido para su boda
-Espere un momento, ¿qué no ve que estamos en una crisis familiar?
-No se preocupen por mi chicas- les dije- Saldré a tomar un poco de aire para despejarme.
-Si necesitas algo llámame- se ofreció Hiary
-Claro.

El camino a la puerta me pareció tan largo, aunque en verdad solo eran unos cinco metros de donde estaba. Esas fotos me seguían y no pude evitar fantasear al ver una.
Me imagine a mi misma con un vestido de novia, al pie de unas escaleras y junto a mi, Diego abrazándome.
Me percaté de que unas lágrimas me escurrían, apresure el paso y me enjuague los ojos para ocultar como me sentía en ese momento.

Salí del lugar, tratando de calmarme. La gente me saludaba al verme y yo solo les contestaba con una cabezada o un gesto con la mano; no quería hablar, no quería que se percataran de mi tristeza. Se supone que un caballero debe ser fuerte y yo nunca lo he demostrado... bueno, esa vez que enfrenté a Oga hace un año, pero el me venció muy fácil. Aun recuerdo las palabras que me dijo en esa ocasión: “Siempre fuiste la débil, solo acepté entrenarte para que tu padre no viniera a reclamar y se diera cuenta de mi plan”.
Miré el cielo. No había nubes por ningún lado, solo el claro cielo azul que en unas horas se tornaría de color rojizo.
No pude evitar pensar de nuevo en Diego... el color rojo, su color de caballero.

En esa meditación me encontraba cuando una paloma sobrevoló sobre mi cabeza y dejó caer en mis manos una carta. Es sorpréndete como una paloma puede entregar mensajes, pero l hecho de ver una paloma mensajera no me sorprendió, era común que Shin o Talon nos enviaran cartas. Lo que me sorprendió es que esa paloma no era de ninguno de ellos, no que yo la conociera. Además, la carta estaba sellada con un emblema que no reconocí al principio y, lo mas extraño, tanto la paloma como el mensaje tenían un pequeño cristal violeta.
Miré el papel, luego a la paloma. Esta ya se había quedado en el suelo, esperando algo.
-¿De donde vienes?- le pregunté
Se que parece ridículo hablarle a una paloma, pero después de conocer a Axel Grygera, no me hubiera sorprendido que el ave me respondiera. Pero no lo hizo, solo me miraba.
-¿Quieres venir o que?- le dije
En cuanto le hablé, voló hacia mi hombro y se quedo ahí posada.
Miré la carta de nuevo. Seguía sin reconocer el sello que tenia un “Y” en el centro y en medio de esta un pequeño cristal violeta; frente a un castillo y dos torres con aspecto de cristales gigantes. Del otro lado estaba escrito “Ingg Silver” con unas letras tan finas que eran prácticamente imposibles de hacer.
-Este emblema lo he visto antes...
Estuve tentada a abrir la carta, pero me contuve; no debía abrirla, era propiedad de mi hermano.

-¿De donde viene esa carta?- preguntó Hiary
-No lo sé- le respondí
-¿Y que dice?
-Tampoco lo sé
-Entonces ábrela
-No Hiary. Esta carta esta dirigida a Ingg y solo el puede abrirla; seria una falta de respeto que yo lo hiciera.
-Pero son hermanos- dijo Mia- Y la curiosidad me esta matando
-A mi también, pero no sabremos que dice hasta que mi hermano llegue
Ya había pasado una hora desde que habíamos llegado a casa. Ya le habían tomado las medidas a Mia y su vestido estaría listo en unos días; pero eso poco nos importaba en ese momento, la novedad era esa misteriosa carta.
Estaba segura de que conocía ese sello, pero no recordaba de donde era. Solo estaba segura que era de un reino.
-No creo que le moleste a Ingg- dijo Hiary
-Si se molesta yo tratare de calmarlo- se ofreció Mia
-No- seguí firme en mi decisión- Lo esperaremos, además ¿cuanto se puede tardar?
-Si esta con Shaina y Roy se va a tardar mucho- habló Hiary
-O puede tardar dos segundos, ya llegó- les avisé, señalando la puerta.

En efecto, mi hermano acababa de llegar en ese momento.
-Hola. Veo que las tres damas más bellas de Takoi están reunidas en mi mesa.
-Y el caballero de la nueva luna en nuestra casa- respondí con una sonrisa
-Ya te he dicho que no me llames así
-Por eso lo hago, te hace enojar
-Ja, ja. ¿Y como les fue con el vestido?
-Bien, pese a que esa costurera me picoteo como doscientas veces- dijo Mia
-No exageres- le reprochó Hiary- Solo fueron cien
-Al menos se divirtieron con eso. Hoy no hubo nada que hacer... igual que los seis meses anteriores
-Pero estabas con Shaina y Roy
-Si. Me retaron a una competencia de arco. Perdí como por mil puntos.
Las tres nos reímos de lo dicho. De momento se nos había olvidado la carta, si no es porque la paloma se posó sobre la cabeza de mi hermano.
-¿Y esta paloma de donde salió?
-Vino con esta carta- le dije, dándole el papel- No sabemos de donde viene
-¿Una carta? Es para mí...
-Si, tú casi esposa y tu ex-alumna no te querían esperar. Pero yo les dije que solo tú podías abrirla.
-Ah... sabes, pudiste dejar que la leyeran.- indicó Ingg, con una voz tranquila

No sé si era broma o no, pero sentí como las fulminantes miradas de mis dos amigas sobre mi cabeza.
-Vamos a ver que dice este papel... este sello...- susurro mi hermano, mirándolo atentamente
-Nos tiene muy intrigadas- dijo Mia
-¿Sabes de donde es?- preguntó Hiary
-Este sello... no recuerdo que significa.
Casi golpeo a Ingg después de decir eso. ¿Cómo se le ocurre actuar así? Nos hizo creer que lo conocía.
Pero de todas formas, me contuve.
El tomó un extremo del sobre y de un movimiento lo arrancó. Sacó la carta y la desdobló. Claramente podíamos ver que estaba sellada con el mismo emblema que el sobre.
-Es de... Lou Coleman
-¿Y ese quien es?- preguntó una ansiosa Hiary
-El capitán de la guardia real de Yaka.
-¿Yaka?- dije- ¿El legendario reino de Yaka?
-Ese mismo. Hogar de uno de los caballeros más valientes de la historia.
-¿El caballero de cristal?-dijo un tanto temerosa Mia
-Ese mismo.
-Vamos, léela. ¡Léela ya!- gritaba Hiary, emocionada como un niño en un circo.
-Esta bien. Veamos... Estimado señor Silver...
“Reciba un cordial saludo de mi parte y de parte de la reina Miriam Princess, soberana de Yaka.”
“Antes que nada, permítanos felicitarle por la apertura de su academia en Takoi, donde sabemos que usted y su hermana están forjando a los caballeros del futuro. Por otra parte, y un poco atrasado; darle nuestro mas sincero pésame por la muerte de su amigo y compañero Diego Montesco, el valiente caballero rojo. Es un lastima cuando un gran caballero muere.”
“El motivo principal de esta carta, es para solicitarle su ayuda.”
“En nuestro reino estamos pasando por una crisis que involucra a toda la familia real, en especial a la heredera al trono; la princesa Angel Princess.”
“Hemos recibido varias amenazas y sufrido diversos atentados contra ella por parte de gente que busca el tesoro mas grande que guarda nuestro reino: El collar de Jimao.”
“Me gustaría darle mas detalles sobre lo que ocurre aquí, pero me es imposible. Temo que esta carta no llegue a sus manos y sea interceptada por alguno de nuestros agresores. De momento, solo sabemos que el nombre de una de ellos es Misa Yayoi, conocida como “La Imitadora.”
“Suplicamos su ayuda.”

-Atentamente, Lou Coleman. Capitán de la guardia real de Yaka.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jun 11, 2009 2:16 pm

Alessandro siguele con la historia de eclair
quiero saber con quien se va a quedar Xavi
y los demas, asi k ya pon el siguiente capitulo
oks
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jun 11, 2009 10:51 pm

Jeje, claro. Aqui ta.

Capitulo VI “Deja de llorar...”

-Quieren mi ayuda...- dijo Ingg, después de leer la carta
-¿Eso suele pasar?- preguntó Hiary
-No, cada reino tiene a sus caballeros- le respondí- Cuando piden ayuda a otros significa que las cosas están muy mal.
-Pero no se escucha tan grave- concluyó Mia- Parece que los atentados apenas iniciaron, además, se supone que los reinos tienen guerreros de sobra.
-Pero caballeros como nosotros solo quedamos seis... y no sabemos que ten cerca estuvieron de lograr su objetivo.- Mi hermano meditó un momento, estaba evaluando la situación.- Tengo que ir... debo darles mi ayuda si la necesitan. Principio de caballero, no puedo abandonarlos.
-Entiendo- dijo Mia, suspirando- Es la vida de un caballero
-Lo siento Mia, pero me necesitan- Ingg se le acercó y la abrazó.- Debo responder
-Y no te podrías hacer llamar caballero si le faltaras a uno de los principios. ¿Pro que tan cerca de la boda?
-Te prometo que regresare pronto. Atrapare a los chicos malos rápido y regresare para que podamos casarnos, pero para eso, Eclair debe acompañarme.

Tarde un momento en asimilar las palabras de mi hermano y con lo único que respondí fue con un “¿qué?”.
-Necesito que me acompañes Eclair.
-Pero... ellos solo te quieren a ti.
-Lo sé, pero somos un equipo. Vamos hermanita, tu eres mi apoyo y yo el tuyo.
-Ingg, yo no soy tan fuerte como tu.
-Si lo eres, que no te des cuenta es diferente. Vamos Eclair, acompáñame. Si no lo haces, les daré la espalda.
-Pero yo...
-Acepta su invitación Eclair- intervino Hiary- Vamos, te necesita.
-Y yo necesito que alguien me cuide a Ingg para evitar que se porte mal.
-No. Hiary no tiene la experiencia para hacerse cargo de los asuntos de la academia
-Aldo me puede ayudar, al igual que Shaina y Roy
-Estoy segura de que a Tiara no le molestaría ayudarnos. Ambas tenemos experiencia en batalla.
Ahora todos estaban contando conmigo. No tuve otra opción y le dije que si a mi hermano, aunque en el fondo no quería acompañarlo. Sinceramente, solo seria un estorbo a su lado.

Inmediatamente, Ingg tomó un papel y escribió un pequeño mensaje. “Los hermanos Silver van en camino”; fue la respuesta que mi hermano le dio a Lou Coleman. Llamó a la paloma mensajera y le ató la carta en una de las patas; la sacamos al jardín y en cuanto sintió una leve brisa de aire salió volando con dirección al sureste.
Entramos de nuevo a la casa. Juraría que el cristal que tenia esa paloma brillo antes de irse.
-Creo que debemos preparar el equipaje para irnos a Yaka- dijo Ingg- El camino es largo y debemos partir mañana.
-¿Tenemos que irnos tan pronto?
-Si, necesitan nuestra ayuda. Debemos llegar antes de que ocurra otro atentado.
-¿Cuánto van a tardar en llegar?
-Son tres días de camino hasta llegar a Pacilfia, tomamos un barco que nos lleve a Oaks que tardara en llegar unos cuatro días y de ahí son siete días para llegar a Yaka.
-Catorce días en total... podríamos llegar tarde- le dije
-Por eso saldremos mañana a primera hora. Así que debemos preparar todo lo necesario.

Esa misma noche, y después de cenar, terminamos de empacar las cosas que nos llevaríamos a Yaka. Consistía en unos cuantos cambios de ropa, las espadas, comida para los caballos y nuestras armaduras... aunque terminaríamos poniéndonoslas antes de salir de casa. Los caballos, Hurricali y Eco, ya estaban listos para partir, solo teníamos que acomodar las maletas antes de irnos.
La noche se pasó rápido mientras empacábamos, o esa impresión me dio. Mientras rebuscaba entre mis cosas, encontré algo que creí perdido. Era un collar, pequeño y sencillo; no era la gran cosa, solo era un lazo con un trozo de metal en forma de gota de agua. Aun recuerdo como es que lo obtuve... hace tantos años que lo tengo y sigue intacto. Fue un regalo de Diego, cuando cumplí diez años de edad. Recuerdo ese día, fue de los pocos en los que no entrenamos; todos, con excepción de Diego, cabalgábamos por el bosque. Era mi cumpleaños y los chicos querían mostrarme su más reciente descubrimiento. Resulto ser un nido donde había un fénix; fue hermoso verlo, sus colores rojo y amarillo resaltaban a la vista en ese bosque.
A la hora de la comida, Diego se me acercó con algo en sus manos. Era este collar; el mismo lo hizo con sus poderes de fuego y le escribió mi nombre.
Tal vez no parezca mucho, tiene un gran valor para mi. Como ya no me quedaba en el cuello, me lo puse como si fuera una pulsera.

Terminé de acomodar mis cosas después de un rato. También encontré una pluma del ala de Aldo... no se que hacia en mi habitación.
Me prepare para dormir y me acosté. Pero por alguna razón no podía conciliar el sueño, intentaba de todas las formas posibles pero no lograba nada; tenía muchas cosas en mente. Yo no debía ir a Yaka, solo ponía en riesgo a Ingg. Trataría de protegerme y lo pagaría con su vida, como le pasó a Diego... Y si no era a mi hermano, alguien más moriría por protegerme. Después de todo soy débil...

No pude evitar escuchar que Ingg hablaba con Mia sobre el viaje. Ella se escuchaba triste y mi hermano... digamos que tampoco se entusiasmó con la misión.
-En serio, no quiero ir. Pero debo hacerlo.
-Lo sé. Es solo que la boda esta tan cerca, cuando llegues faltaran dos semanas.
-Te prometo que regresaremos lo más pronto posible.
-Mejor prométeme que volverán vivos. Su misión se escucha peligrosa, sobre todo porque no saben a que se enfrentan.
-No importa quien sea el rival, siempre y cuando lo enfrentemos con valor y justicia...
-Ingg, ten cuidado allá
-Lo tendré. Además Eclair ira conmigo, se que evitara que meta la pata. Ella siempre ha sido la más sensata
-Espero que también se cuide. Estos días la he visto un poco deprimida.
-Lo sé. Yo también la he visto... el aniversario luctuoso de Diego le afecto.

Exacto, eso me afecto mucho. Pase todo ese día en el cementerio, junto a su tumba.
Ya no quise escuchar mas la platica de ellos dos, así que mejor me levanté y sigilosamente me dirigí a donde estaban las pinturas.
Pasé por el cuarto de Hiary. Ella dormía profundamente. Pude ver bajo su almohada un par de plumas negras; sin duda alguna eran de Aldo.

Finalmente llegue a nuestra pequeña galería. Miré detenidamente cada cuadro... mis padres sonreían, parecía que lo hacían solo para que me sitiera mejor. Kyro también veía mis ojos, el es el perfecto ejemplo de que un caballero debe luchar por aquello que considera justo, siguiendo los principios y el código. El caballero de la blanca luna... mi hermano, la leyenda viva.
Pero el cuadro que más tiempo vi fue el de nosotros los cinco caballeros elementales. Un equipo como pocos, siempre juntos. Si uno caía, los demás también y juntos nos levantábamos. Pero siempre era yo quien caía y ellos tenían que ayudarme a levantar. Era difícil ser la única mujer del grupo y al mismo tiempo la más débil.
Por ultimó me concentré en la pintura de Diego, con esa mirada valiente y fiera, común en el. Recordé sus últimos momentos con vida...
Luchó contra Ingg, como siempre lo hizo, y perdió la batalla final. Escucho de Ingg todo lo que había hecho Oga para hacerse con el poder y no fue hasta que lo escucho de la boca del tirano que nos creyó. Y para enderezar su camino, para compensar todo el mal que hizo en el pasado, se sacrifico para salvarnos a los dos. Murió en mis manos, confesándome que me amaba. Ese fue el momento mas feliz y mas amargo de mi vida; supe que la persona que tanto tiempo amé en secreto sentía lo mismo por mi, pero murió pocos segundos después de decírmelo.
No pude contenerme más y rompí en llanto. Inconsolable, me agache frente al cuadro de Diego, como si por eso el fuera a regresar... como si por llorar frente a su retrato me escuchara...
-Diego... perdóname debí decírtelo antes. Se que... pude hacer mas, pero... tenia miedo de que me rechazaras...
-Eclair...- me dijo una voz muy familiar, pero la ignoré- Eclair...
-Si te hubiera dicho... tú no estarías, tú seguirías aquí conmigo
-Eclair- insistió esa voz.- Eclair...
-Lo siento Diego
-Eclair, no hay nada que reprochar...- me dijo esa voz. Hasta ese momento me decidí a voltear.

Fue cuando lo vi frente a mí y aun así no podía creerlo. Era el mismo, Diego el caballero rojo estaba parado a mi lado. Tal como estaba representado en la pintura. ¿Me estaría volviendo loca o seria un sueño?
-Eclair. Hace tanto que no me ves y yo lo hago todos los días.
-Diego... ¿en verdad eres tu?
-No lo sé. ¿Qué dice tu corazón?
-Que eres tu mismo.- le dije, me levanté para tratar de abrazarlo, pero cuando lo intenté solo sentí un extraño frió y no toqué nada mas que mis brazos.
-Recuerda que no tengo cuerpo material.
-Lo sé y es mi culpa
-No Eclair, tu no tienes la culpa de nada.
-Si la tengo, si yo no fuera tan débil nadie debería protegerme. Tú perdiste la vida por hacerlo.
-Se hacen locuras por amor... Te he visto llorar mucho estos días.
-Todas las noches lo hago, cuando pienso en ti
-No llores más, por favor. Me duele mucho verte triste; yo solo quiero que seas feliz.
-Eso no será posible, ya no estas junto a mí.
-No puedo creerlo Eclair, después de que me sacrifiqué por ti decides ser infeliz.
-Tal vez hubiera sido mejor que yo muriera- le grité, luego rompí en llanto- Nadie me necesita. Soy débil, todo lo que tengo es gracias a Ingg. Siempre he estado detrás de el, donde puede protegerme.
-Tú no eres débil. Y ahora Ingg cuenta contigo para que lo ayudes en ese viaje; el cuenta contigo, te necesita.
-Lo sé. Pero creo que solo le estorbare porque estará ocupado protegiéndome.
-Tu misma te estas condenando. Debes seguir adelante y tomar tu camino, y ahora ese camino es apoyar a tu hermano. Ya deja de llorar y levántate, hay muchas cosas por las cuales vivir. Por favor, hazlo por mí. Ya te lo dije, me duele ver que llores. Me gustaría ver que sonrieras de nuevo; no te encarceles en una vaga idea de lo que pudo ser nuestro amor, vuélvete a enamorar.
-Diego... a pesar de todo, solo quieres que sea feliz.
-Eso es lo que mas quiero para ti, recuerda que aun te amo.
-Yo también te sigo amando.

Nos miramos por un breve momento. Los ojos de Diego me miraban de una manara que nunca había visto en el y pude ver que unas lagrimas querían escapar de estos. Yo también quería llorar, pero me contuve.
-Es hora de que me vaya.
-¿Te volveré a ver?
-Solo recuerda una cosa; cada vez que pienses o hables de mi yo estaré a tu lado y si lloras me provocas un gran dolor.
-Te prometo nunca llorar por ti de nuevo.
-Gracias. Eclair, te amo.
-También te amo.

Con esas palabras Diego se dio la vuelta y caminó hacia el jardín, pero antes de marcharse se dio la vuelta, me dirigió una gran sonrisa y dijo:
-Te cuidare desde aquí.
Y después de decirlo, Diego Montesco el caballero rojo, se desvaneció frente a mis ojos dejando una rosa roja en el lugar donde desapareció.
Tomé la flor en mis manos. Una lágrima rodó por mi mejilla y finalmente cayó al suelo. Dirigí una última mirada al cielo y regresé a mi cama.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jun 11, 2009 10:52 pm

Y otro.

Capitulo VII “Rumbo a Yaka”

Era una mañana soleada, con pájaros que se escondían en los árboles de nuestra academia. Todos los días, ellos nos despiertan con su dulce cantar.
Fui la primera en levantarse de la cama e inmediatamente corrí a la cocina a preparar el desayuno. Cuando los demás llegaron a la mesa, ya tenia la comida lista.
-Buenos días ^^- los saludé amistosamente
-Buenos días Eclair- me dirigieron las chicas
-Hola hermanita- me saludó Ingg, un tanto desconcertado- ¿A que se debe tu alegría?
-Simplemente desperté de buen humor- le dije sonriendo
-Eso se nota- dijo Mia, sentándose en su silla
-Eclair- me llamó mi hermano- ¿Podemos hablar de anoche?
-Si, pero... ¿qué pasó anoche?

¿Acaso mi hermano se dio cuenta de la visita de Diego? Temía que fuera sobre eso de lo que quería hablar.
-Anoche estabas roncando muy fuerte
No, solo era un mal chiste de el. Todos nos reímos con esa broma.
Comenzamos a desayunar, no había tiempo que perder pues en unas horas debíamos de iniciar nuestro camino para llegar al reino de Yaka y todavía debíamos de darle el aviso al tío Bill, a Tiara, a los guerreros, a Shaina y Roy... ah si, y a todo el pueblo.
Estábamos terminando de desayunar, cuando Hiary nos dio una buena idea.
-Ahora que me acuerdo, Aldo va a venir a visitarme hoy
-¿Eso significa que ya son novios?- preguntó Ingg
-¿Eh? Yo... no, bueno el y yo...- balbuceó la caballero rosa. Fue gracioso verla, totalmente sonrojada.
-Cálmate Hiary- le dije, poniéndole la mano en el hombro- ¿Entonces si son novios?
-Bueno... si- dijo con un hilo de voz- Pero eso no es lo que quería decirles
-Creo que ya se cual es tu idea- interrumpió Mia- Si quieres que Aldo los lleve a Yaka con su poder de transportación
-Exacto- respondió Hiary, dando un respiro.- Piénsenlo, si el los lleva se ahorraran dos semanas de viaje y podrán evitar mas atentados
-No es mala idea ¿qué piensas Ingg?- le pregunté a mi hermano
-Bueno, en eso tienes razón. Ahorraríamos valioso tiempo... solo necesito que nos digas a que hora va a venir
-Me dijo que a mediodía
-Entonces tenemos tiempo de dar aviso
-Yo quiero decirle a nuestros alumnos- le dije a Ingg- Nunca les he dado ningún aviso importante
-Muy bien, entonces yo le diré al tío Bill, a Shaina y Roy
-Y yo hablare con Tiara para que extienda el rumor- dijo Mia
-¿Y que hago yo?- nos preguntó Hiary
-Acompáñame, un poco de apoyo no estaría de más- le dije

Terminado el desayuno, Ingg y Mia salieron de la academia con rumbo a sus respectivos destinos. Yo creo que hicieron todo el viaje juntos.
Mientras, Hiary y yo esperábamos en la academia a los guerreros. Como era costumbre, los primeros en llegar fueron Ferguson, Sakura, Victoria, Henry y Francisco, a quienes les dimos primero la noticia.
Se mostraron comprensivos, incluso nos dijeron que era obligación nuestra como caballeros, y estuvieron dispuestos a apoyar a Hiary con todo lo que necesitara. Poco después llegaron los demás.
Cuando todos estuvieron reunidos, les dije lo que pasaba.
-Muchachos, como se pueden dar cuenta, hoy no entrenaremos como lo acostumbramos. Verán... tengo que decirles que mi hermano y yo no estaremos aquí por un tiempo.- Al principio me fue difícil hablar, pero Hiary y Ferguson me indicaron que siguiera adelante- Lo que sucede es que nuestros hermanos de Yaka nos han pedido nuestra ayuda, pues la vida de su princesa corre grave peligro y nuestro deber como caballeros es auxiliar a quien lo necesite.
-Pero... ¿y que hacemos nosotros mientras regresan?- preguntó Julio, uno de los chicos intermedios.
-No dejar de entrenar. Hemos hablado con Hiary, ella los entrenara en nuestra ausencia. Ferguson, Henry, Francisco, Victoria y Sakura la auxiliaran. Además, Aldo Helguera vendrá de vez en cuando.
-¿Y donde esta el maestro Ingg?
-Hablando con el alcalde.- le respondí, aunque tal vez debí decir que estaba con mi tío.
No se veían muy convencidos con la idea de que nos fuéramos, pero comprendían que debíamos de cumplir con nuestra labor de caballeros, así que terminaron por aceptar a sus nuevos maestros.

Al cabo de unos minutos, llegó Ingg acompañado de Mia, el tío Bill y un comité de despedida encabezado por Tiara. Esa chica si que sabe organizar a la gente.
Uno a uno, los guerreros nos desearon suerte y nos prometieron obedecer a Hiary mientras estábamos fuera de la ciudad. También los que acompañaban a Tiara nos deseaban lo mismo.
Faltaba una hora para el mediodía. No podíamos convocar a todo el pueblo a una asamblea, así que solo hablamos con nuestros discípulos, con nuestro tío y los acompañantes de Tiara. Ellos se encargarían de decir a donde nos fuimos y porque. Teníamos que hacer las cosas rápido, pues Aldo no tardaba en llegar.

Faltaban diez minutos para el mediodía y ya estábamos listos para irnos. Las armaduras estaban empacadas al igual que un poco de ropa. No habíamos preparado las provisiones, pues como apareceríamos en Yaka, no creímos conveniente llevarlas. Los caballos estaban listos para el viaje, los necesitaríamos para explorar la ciudad. Y nosotros dos ya estábamos más que dispuestos a ir.
Llegó la hora esperada y Aldo no llegó. Le dimos unos minutos más pero no aparecía. Hiary se mostró un poco confusa, pues el joven Helguera nunca se había retrasado antes, siempre era puntual y aparecía a la hora que decía. Esperamos una hora más y nada.
Para las cuatro de la tarde ya se habían ido todos nuestros alumnos y el comité de Tiara. Solo quedábamos nosotros, esperando la llegada de Aldo con cuatro horas de retraso. Hiary se veía asustada, no entendía el porque Aldo no llegaba y mi hermano desesperado, dando vueltas de un lado a otro del jardín.
Mi tío Bill y Mia jugaban ajedrez, Tiara platicaba con Sakura y Francisco, mientras que Hiary, Ingg, Ferguson y yo platicábamos sobre el retraso del guerrero de las alas negras.
-Es que no entiendo. El nunca se retrasa, nunca.
-Tal vez tenia algo que atender- le dije, tratando de calmarla.
-Pero el se aparece aquí y allá en un segundo, podría haber venido a decirnos.
-Quizá no- intervino Ferguson- Puede que este tras algún ladrón que no se deja capturar o que confundieras el día en que iba a venir.
-Ambas ideas tienen sentido, sobretodo la primera. En esas ciudades abundan los ladrones.- agregó Ingg
-Con razón quiere que vaya a vivir a Kurts- dijo Hiary- Necesita quien le ayude con esos tipos y el solo no puede.
-Deberías hacerlo- le dije- Recuerda nuestro principio de solidaridad. Y encargarte de una ciudad te será muy bueno. Se supone que los caballeros debemos estar distribuidos por regiones y en esta estamos tres en la misma.
-Se distribuyen en regiones, pero según sabía también hay caballeros en los reinos- comentó Ferguson
-Si, en los reino debe haber cerca de dos a cinco caballeros.
-Entonces, ¿por qué les piden su ayuda en Yaka? Es un reino y deben tener sus propios caballeros
-No- respondió Ingg- Curiosamente, desde que ocurrió la muerte del caballero de cristal, Yaka no ha tenido más caballeros desde entonces. Se han limitado a un grupo de soldados como guardia real.
-Además, no todos son como nosotros. Según Axel, Hiary es la última caballero con poderes que existe- les informé- Después de ella no hay mas guerreros como nosotros.

Así siguió la plática cerca de una hora más. Y Aldo seguía sin dar la cara.
A las seis de la tarde ya estábamos totalmente desesperados (Hiary estaba preocupada) porque no aparecía. Estábamos apunto de regresar a Eco y Hurricali al establo cuando frente a nosotros se materializó Aldo.
Finalmente había llegado. Su aspecto no era muy bueno, se veía un poco cansado, tenía vendas en la cabeza y en el brazo derecho. En este vendaje tenia una mancha de sangre. Con la otra mano sujetaba un ramo de flores, supongo que para Hiary.
-Hola a todos- nos saludó- No sabia que teníamos reunión esta tarde.
-Aldo- le gritó Hiary. Ella corrió a abrazarlo y le revisó el brazo herido- ¿Qué te pasó?
-¿Esto? Es la razón de mi retraso. Un maldito ladrón se quiso pasar de listo y robo unos papeles de la oficina de mi abuelo.
-¿Y lo atraparon?- preguntó mi hermano
-Claro. En el bosque lo encontramos. Lo malo es que estaba con el su banda de criminales y nos atacaron; uno de esos infelices me disparó una flecha que me dio aquí y otro me atacó con un coco.
-Por eso el golpe en la cabeza, ¿verdad?- pregunté
-Si y me duele terrible. Pero díganme, ¿por qué están reunidos todos aquí y los caballos fuera del establo?
-Por esto- le dijo Ingg, mostrándole la carta de Lou Coleman- Necesitamos que nos ayudes.
-Claro. Un momento... esto es de Yaka.- Aldo tomó la carta y comenzó a leerla- ¿Necesitan su ayuda?
-Si. A mí también me parece extraño. Pero debemos de comprobar que todo esté bien por esos lugares.
-Cierto. Y déjame adivinar, quieren que los lleve hasta allá ¿verdad?
-Así es Aldo. ¿Puedes ayudarnos?
-No puedo llevarlos hasta Yaka, lo siento.

Todos respondimos con un sonoro “¿qué?”, el pobre de Aldo casi se queda sordo por la fuerte que gritamos.
-Pero... ¿por qué no los llevas?- le preguntó Hiary
-Porque nunca he estado en Yaka- nos explicó- Para transportarme de un lugar a otro necesito verlo o ya haber estado ahí. Necesito tener en la mente una idea de donde voy a aparecer.
-Demonios, esto no es bueno- dijo Ingg
-Calma, nos iremos mañana... aunque ya perdimos un día de camino.
-Ese es el problema, es mucho tiempo y para entonces puede que ya comentan otro atentado contra la princesa.
-Pero puedo ayudarlos todavía.- intervino Aldo- Los puede llevar a Oaks, ya he estado ahí.
-Eso nos ahorraría una semana de viaje- le dije a mi hermano
-Cierto. Bueno, creo que debemos irnos ahora mismo.
-Esta bien- respondí, llamando a Eco.- Bien... creo que es hora de despedirnos.
-Tengan cuidado- nos dijo, otra vez, nuestro tío- No se confíen con sus poderes. Todo enemigo es fuerte y recuerden, toda debilidad tiene una fortaleza y toda fortaleza tiene una debilidad.
-Si tío.

Nos despedimos de todos los presentes. A Hiary le dijimos que confiábamos en ella y que no se pusiera nerviosa mañana. Ingg se despidió de Mia con un beso; la tristeza de ambos era notable, pues su boda se veía retrazada por esta misión. Sin embargo, mi hermano trató de darle ánimos.
-No te preocupes Mia, trataremos de atrapar a los malos lo mas rápido posible para que podamos casarnos.
-Con que regreses completo me conformo.
-Tenlo por seguro- le dijo, guiñándole un ojo.

Nos paramos junto a Aldo, quien extendió sus alas y finalmente pronuncio esas palabras...
-¡Draconian Maestra!
Y sin más, desaparecimos frente a nuestros amigos.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Jue Jun 11, 2009 10:53 pm

Y el pilon.

Capitulo VIII “Oaks”

Llegamos después de ese viaje dimensiona a las afueras de la cuidad costera de Oaks. Justo frente al arco que marcaba la entrada a este poblado.
Los habitantes que estaban cerca ni siquiera se molestaron en hacernos caso, era como si ver eso fuera de todos los días y a los pocos segundos lo comprobamos que era así, pues junto a nosotros aparecieron un par de brujas que se dirigieron rápidamente a una casa. Y ni las alas de Aldo eran llamativas, pues en esta ciudad había varias personas con más rasgos animales que un par de alas. Puede ver a una chica con orejas y cola de gato y aun muchacho que las tenia de lobo.
-Aldo te voy a preguntar algo- le dije
-Adelante
-¿Cómo es que conoces este lugar?
-Llegué aquí por accidente cuando era niño, me equivoque practicando mi habilidad de transporte.
Los tres nos reímos con la anécdota de Aldo. Finalmente nos despedimos de nuestro amigo y el desapareció frente a nuestros ojos. Ya estábamos solos, ahora todo dependía de nosotros dos; cruzamos ese arco y nos dispusimos a buscar donde dormir, pues ya era tarde para seguir nuestro camino. Por ahora solo debíamos comprar la comida para los siguientes siete días de viaje.
La ciudad era enorme, gente y edificios por todos lados. Personas que entraban y salían de diferentes posadas y vendedores por todos lados. Era obvio que mas de la mitad de los que estábamos ahí éramos viajeros, a todos se les veían sus maletas o baúles, muchos caballos en los establos de las diferentes posadas. Y sin duda alguna, los vendedores eran los que vivían en esta ciudad.

Era difícil avanzar entre tanta gente, el especio era muy reducido, pero logramos llegar a una tienda que se veía decente; dejamos a los caballos afuera del local y entramos a comprar lo que necesitábamos. Conseguimos varias provisiones, principalmente frutas y verduras; la carne la compraríamos en la mañana para evitar que se descompusiera. Al salir de ahí tuvimos que buscar un lugar donde vendieran una tienda de campaña y unas almohadas. No fue difícil encontrarlos, una de cada tres tiendas tenían lo que necesitábamos.

Una vez que ya habíamos comprado todo nos dedicamos a buscar un lugar donde dormir, pues ya era tarde y debíamos salir temprano. El problema es que en todos los lugares a los que íbamos nos decían que no tenían cupo. Así fue en unas tres o cuatro posadas, no tenían cuartos disponibles.
Después de buscar y buscar por mas de una hora, dimo con una pequeña posada que tenia un cuarto disponible; no era un buen lugar, pues también era un bar y estaba lleno de bebedores, pero como ya era tarde no tuvimos otra opción mas que aceptar. Además, somos caballeros.
Cuando estábamos firmando los papeles para que nos rentara el cuarto, el dueño se sorprendió al leer nuestros nombres. Tomó el libro de firmas lo acercó a su cara y leyó una y otra vez hasta que nos vio las caras.
-Ustedes dos son... son...- alcanzó a decir. Estaba muy sorprendido- No lo puedo creer, ustedes son los hermanos Ingg y Eclair Silver, los caballeros de Takoi.
-Los mismos señor- le dijo mi hermano- Pero le agradecería que bajara un poco mas la voz, queremos pasar inadvertidos.
-Pero ¿por qué?
-No queremos levantar sospechas. Vera, nos dirigimos a Yaka y creemos que puede haber un espía por aquí- respondí
-Así que van a Yaka. Que bien, he oído muchos rumores de que las cosas están mal en el castillo; se dice que es culpa de Misa Yayoi, la imitadora.
-¿Qué tanto sabe al respecto de la situación en Yaka?- preguntó Ingg
-No mucho, solo unos cuantos ataques a la princesa, pero la guardia real no ha permitido que le pase nada.
-¿Y sobre Misa Yayoi?
-Creo que ya les dije lo más importante, es una imitadora. Trabaja para todo aquel que le ofrezca grandes sumas de dinero.
-Entonces alguien le esta pagando para que ataque a la princesa- dije
-No suena raro que intenten lastimar a una princesa- mencionó Ingg- Son comunes los ataques a la realeza, ¿pero que es lo que quieren?
-No tengo idea; Yaka es un reino muy grande y tiene muchos tesoros
-El collar de Jimao debe ser muy valioso- murmuro Ingg
-Quisiera ayudarlos, pero no he escuchado mas cosas
-Descuide, con lo que nos dijo es suficiente- mencionó mi hermano, tomando el baúl de su armadura- Si nos disculpa vamos a subir esto.
-No se moleste señor, yo mismo las subiré por ustedes y tendré cuidado de no dañar sus armaduras. Tomen asiento, en un momento les mando a alguien para que los atienda.

Y sin darnos oportunidad de decirle algo, tomó mi equipaje y le quitó a Ingg el suyo. Subió las escaleras casi corriendo, muy entusiasmado.
-Su habitación es la tercera a la derecha. Ah, y no tendrán que pagarme nada.
-¿La vas a dejar el dinero en la caja?- pregunté a mi hermano
-Ahora que no nos ve.

Después de pagar nuestra cuenta, pasamos al bar. No era un lugar muy agradable, estaba lleno de borrachos y apestaba a humo de cigarro. En una mesa lejana pudimos ver a los únicos sobrios del lugar, estaban jugando domino y por lo visto, el mas joven era el que ganaba todas las partidas.
Pudimos darnos cuenta de que hablaban de algo y estaban muy interesados en ello; mi hermano me señaló a uno, cargaba una espada y unas cadenas.
Buscamos una mesa cerca de ellos y por fortuna, había una enseguida de ellos donde podíamos escuchar su plática.
Nos sentamos sin llamarles la atención e hicimos como si estuviéramos platicando de la ciudad.
-Pero no sabes quien lo contrató- dijo uno de esos sujetos
-No le ha dicho a nadie, si le preguntas te responde que es algo importante y no te dirá mas que eso- respondió el mas joven.
-Esto es una grave falta para nosotros, se supone que no debemos aceptar eso. Somos caza-recompensas, buscamos a los criminales porque queremos, no porque nos contraten para eso.- mencionó un tipo de barba.
-Tal vez el gran Gregory ya regresó a sus orígenes- dijo el mas viejo- Recuerden que el pertenecía al gremio de asesinos.
-Es un traidor, eso es lo que es- se quejó el de la barba.
-No Martín, es el dinero. Gregory siempre busca a los criminales más caros, no me parecería raro que le ofrecieran el triple de lo que ganaría con Kaiser.
-Aun así, es un traidor. Paso.
-Eso pensé; y gracias a ti, ya gané.- dijo el joven.

¿Quién era Gregory?
Solo sabíamos que el era un caza-recompensas que había sido contratado por alguien y que antes, fue un asesino. Por lo visto, en este lado del mar no hay caballeros, pues la presencia de caza-recompensas es innecesaria donde habitamos los caballeros.
Lo del gremio de asesinos si es muy conocido en varias regiones, pero ellos respetan a reyes.
-Gregory... ¿quién será el?- le pregunté a mi hermano
-Alguien peligroso, sin duda alguna. Me pregunto si tendrá que ver con nuestra misión.
-Espero que no. Un asesino es peligroso.

Estábamos hablando del tal Gregory, cuando un chico flaco se nos acercó.
-Disculpen, ¿van a pedir algún trago?
-No gracias- le respondí
-Nada de alcohol, pero si nos pueden traer comida estaría bien.
-De acuerdo señor. Tenemos cortes de ternera y unos filetes.
-Ternera- le dijo mi hermano
-Filete- fue lo que yo pedí.
-Enseguida- nos respondió el muchacho y se fue.

El resto de la noche pasó tranquilamente. Los caza-recompensas de la mesa de junto se retiraron cinco minutos después de que nos sentamos, un borracho se puso a bailar sobre la barra y se cayó estrepitosamente. El golpe que se dio lo desmayó y el dueño del bar tuvo que llevarlo a su habitación.
Cuando terminamos de cenar, subimos a nuestro cuarto sin decir ni una palabra, excepto por el buenas noches que le dirigimos a nuestro anfitrión.
Aquel cuartito no era nada especial, de hecho era feo y una buena mano de pintura y unas reparaciones no le vendrían nada mal. Pero por lo menos la cama se veía decente.
Ingg desempacó su saco de dormir y lo extendió, me dijo que durmiera en la cama; y como no lo iba a convencer de lo contrario, acepté.
Era temprano, no pasaba de las diez cuando nos acostamos a dormir. Después de todo, debíamos partir mañana temprano. Esa noche, pude dormir bien y por primera vez en mucho tiempo, no lloré por la muerte de Diego.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jun 29, 2009 8:26 pm

Capitulo IX “Hermana, hermano”

Nos levantamos a la primera hora de la mañana. Apenas eran las seis y ya estábamos listos para partir; preparamos todas nuestras pertenencias y nos alistamos para salir; solo esperábamos que abrieran la cocina para desayunar e irnos rápido.
Mientras esperábamos nos dedicamos a hablar sobre la tal Misa Yayoi. Solo sabíamos que era una imitadora, pero en verdad no teníamos ni la menor idea de que significaba eso. En eso se nos fue una hora, hasta que escuchamos que alguien bajaba las escaleras, sin duda alguna era el dueño.
Cuando bajamos al salón descubrimos que estábamos en lo correcto.
-Buenos días Sir Ingg, buenos días Lady Eclair.
-Baje la voz, por favor- le pedí
-Descuiden, aquí solo estamos nosotros tres. ¿Ya se van?
-Si señor, debemos irnos pronto- le dijo Ingg
-Y supongo que quieren el desayuno, muy bien. En diez minutos tendrán su comida, un par de huevos y jamón.
-Excelente. Estaremos aquí.

No tuvimos mucho de que hablar en ese momento, esos diez minutos fueron muy cortos. En un instante tuvimos nuestros desayunos en la mesa; solo nos dispusimos a comer en silencio, sin llamar la atención.
-Sir Ingg- se nos acercó el dueño- Ayer estuve interrogando a algunos viajeros y dicen que hace una semana hubo otro ataque en Yaka.
-¿Otro? ¿Fue obra de Misa Yayoi?
-Parece ser que si. Según me dijeron, se hizo pasar por una amiga de la princesa.
-¿Cuántos ataques van?- preguntó Ingg
-No lo sé... cerca de diez. Pero siempre la descubren a tiempo.
-Vaya, debemos darnos prisa si queremos alcanzarla.- dije

En menos de veinte minutos terminamos nuestro desayuno y estuvimos listos para marcharnos de Oaks. Fuimos al establo de aquella posada y alistamos todo el equipaje en nuestros caballos, que no pudieron evitar quejarse cuando les colocamos los baúles donde llevábamos las armaduras.
Eran las ocho de la mañana cuando salimos de la posada. El dueño salió a despedirnos, tan entusiasmado como cuando nos recibió; curioso, no me esperaba esa actitud de un tabernero.
Las calles de Oaks presentaban actividad desde temprano, desde antes que saliéramos de la taberna podíamos escuchar las voces de los vendedores. Al pasar por las calles comprobamos esto, el espacio era reducido y cabalgar era complicado. A donde volteáramos se podían ver vendedores y mas vendedores; parecía que acababan de llegar los mercaderes.
En cierto punto de la ciudad se podían ver los puertos, los cuales estaban repletos de barcos que iban y venían. No había ni un solo muelle vació, en todos había marineros que subían y bajaban sus productos o pasajeros de las naves.
Después de un trayecto accidentado por toda la ciudad, y quitarme de encima a un necio que quería venderme un loro, pudimos pasar por el arco en el cual Aldo nos había dejado el día anterior. Acabamos de salir de Oaks.
No había mucho que ver en el camino hacia Yaka, todo lo que la naturaleza nos ofrecía era una amplia llanura sin ninguna huella de civilización, a excepción del camino por el cual cabalgábamos que estaba marcado por tantos viajeros que han pasado por ahí. Todo a nuestro alrededor era verde, muy relajante y tranquilo el paisaje; lo mejor de todo es que no había piedras o árboles, esto significaba que no había ladrones por ningún lado, pues no tenían donde esconderse.
Una ligera brisa movía las verdes hierbas que decoraban el paisaje y chocaba con nuestros rostros. Era una especie de caricia que el viento nos hacia para refrescarnos un poco del fuerte sol que nos golpeaba.
Cabalgamos en silencio alrededor de una hora, después mi hermano rompió el silencio con uno de sus malísimos chistes...
-Están dos tomates en el mercado, entonces uno dice: ya me canse de estar aquí
-¿Y que dijo el otro?
-¡Ah! ¡Un tomate que habla!
No me faltaron ganas para tirarlo del caballo.

Después de su pésimo chiste, comenzamos a platicar sobre Hiary. Teníamos curiosidad por saber si ella podía controlar a los guerreros; de pronto podían ser muy difíciles de tratar. Pero recordamos que nuestros alumnos más avanzados se ofrecieron a ayudarla. Por lo menos estábamos seguros de que Ferguson mantendría la disciplina y Sakura los pondría a entrenar. En eso se nos fue todo el día, imaginando lo que estaría pasando Hiary en la academia.

En los tres días siguientes tampoco pasó mucho. De hecho, no pasó nada.
El camino seguía siendo plano, ni una miserable piedra se veía. Por un lado fue bueno, no tendríamos que lidiar con ladrones ni similares; pero fue malo porque nos aburrimos mucho. Y lo peor fue que Ingg comenzó a usar todo su repertorio de chistes conmigo.
-¿Qué le dijo un árbol a otro árbol?
-¿Algo grosero referente a un pájaro?
-No. No le dijo nada.
-¿No le dijo nada?
-Nada
-¿Por qué?
-Porque los árboles no hablan, jajajajaja

Al sexto día de viaje ya estábamos cansados y pasaron dos cosas buenas: ya casi llegábamos a Yaka y a mi hermano se le acabaron los chistes. Lo malo fue que empezó de melancólico con Mia desde que nos despertamos y así estuvo hasta la noche. Nunca lo había visto así.
-Te extraño Mia- dijo con un suspiro- Ya quiero verte de nuevo.
-Caray, pensé que la nostálgica era yo
-Oye, los hombres también nos enamoramos.
-No dije nada malo. Solo que no te había visto así.
-Eclair, Eclair. Cuando uno ama, los segundos se hacen horas.
-Dímelo a mí. Cuando menos tu veras a Mia de nuevo, pero yo no veré a Diego hasta que me muera
-No hables así hermanita. Tal vez se te aparezca como a mí.
-Eh... si. ¿En serio lo viste en el cementerio?
-Si. Se despidió de mí.
-Eh... Ingg, tengo que decirte algo.
-Dime.
-La noche que recibimos esa carta de Lou Coleman, me sentí muy triste e insegura. No quería venir.
-Lo sé...
-Esa noche estaba llorando. Sentía que solo te incomodaría en este viaje y tal vez yo no debería venir. Recordé como murió Diego y temí que te pasara lo mismo, hasta llegué a desear estar muerta.
-Lo sé...
-Entonces fui a donde tenemos los retratos y comencé a llorar frente al de Diego. Y el se me apareció. Me dijo tantas cosas, cosas bellas y me dio ánimos de acompañarte.
-Lo sé...
-Y gracias a el estoy aquí contigo.
-Lo sé. Yo los vi a ambos juntos.
-Fue un momento tan... ¿nos viste? ¿Nos estabas espiando?- le dirigí un mirada fulminante
-Si. Esa noche te escuche llorar. Fui a tu habitación pero no estabas, así que pensé que estarías frente a los retratos. Cuando llegué estabas hablando con Diego, así que mejor no intervine.
-Así que te enteraste de todo.
-No, solo los vi a ambos y luego me fui.
-Ingg... gracias por no intervenir.
-Te juro que no era mi intención...- respondió cubriéndose- ¿Qué?
-Ingg, gracias por no intervenir. Gracias a Diego estoy aquí contigo.- le dije a mi hermano, acto seguido salté a abrazarlo. No pude evitarlo, unas lágrimas se me salieron.
-Eclair...
Así duramos como media hora. En verdad, no había un motivo en especial para estar abrazados tanto tiempo, pero igual así estuvimos todo ese rato. Hasta que mi hermano rompió el silencio.
-Gracias por estar aquí conmigo.- me dijo al oído- No sabes lo mucho que significa para mí que estés aquí a pesar de todo lo que ha pasado.
-Ingg, sabes que cuentas conmigo siempre. Como caballero, pero más que nada, como hermana. Ahora a dormir, si nos levantamos temprano, tal vez lleguemos al mediodía a nuestro destino.
-Esta bien. Yaka, ahí van los Silver.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jun 29, 2009 8:29 pm

Capitulo X “Yaka”

Después de dos semanas de viaje (y muchos chistes de mi hermano) finalmente llegamos a nuestro destino. Acabábamos de arribar al gran reino de Yaka.
El lugar era diferente a todo lo que habíamos visto antes, no era como Takoi, Kurts u Oaks; fácilmente era cuatro o cinco veces más grande que las tres ciudades juntas. También era muy diferente a Oromentu; ese viejo reino empobrecido que estaba a varios kilómetros del castillo.
Yaka era distinto. En primer lugar, era grande, muy grande. Sus territorios estaban marcados por un gran arco de acero que tenia cristales incrustados, los cuales escribían Yaka; debajo de este, estaba una gran y bella puerta de roble. Enseguida del arco se formaba una muralla que se extendía alrededor de todo el reino. Desde donde estábamos, solo podíamos ver la torre más alta del castillo y esos inmensos muros.
Nos acercamos a la puerta, estaba cerrada y no se veía ningún guardia ahí afuera. Ingg golpeo el enorme portón, no hubo respuesta. Intentó de nuevo, esta vez un guardia se asomó por arriba del muro, llevaba un uniforme de color rojo que cubría su cuerpo completo, un casco verde que solo dejaba descubierto su rostro y un arco y flecha con los cuales nos apuntaba.
-Identifíquense- ordeno el tipo
-Ingg Silver, el caballero blanco del viento
-Eclair Silver, la caballero azul del agua.
-¿Los hermanos Silver de Takoi? No lo creo, se supone que llegarían en dos semanas.
-Pudimos en una- le dijo Ingg- Ahora abra la puerta si es tan amable
-¿Cómo se que no se trata de Yayoi y un cómplice?
-Tiene nuestra palabra de caballeros- le respondí
-No me es suficiente
-¿Qué sucede ahí Matt?- pregunto una voz masculina

Otro joven apareció. A diferencia del sujeto que nos interrogaba, este no estaba uniformado; solo tenia una insignia en su pecho y otra en el brazo.
-Señor Guardado, estos dos dicen ser Ingg y Eclair Silver
Señor. Ese joven era su superior.
-Ah, los que vienen a ayudarnos. Veamos...
Aquel chico se nos quedo mirando. Sus ojos cafés se encontraron con los míos y permanecieron fijos unos segundos. Luego se volteo con Ingg e hizo lo mismo.
-Yo les creo- dijo finalmente- Déjalos pasar; recuerda que tenemos quien puede reconocer a Misa.
-Pero señor Guardado...
-Descuida, yo me echare la culpa. Recuerda que yo tengo la culpa de todo aquí.
-Como usted diga señor Guardado.

Ambos desaparecieron tras ese muro. Segundos después las puertas se abrieron, dejándonos ver aquel reino tan mítico. Lo primero que vimos fue un gran grupo de casas, grandes comparadas con las de Takoi. Finamente adornadas con platas, tejas y cristales; el camino estaba cubierto de piedras, un fino empedrado, como el pasillo que tenemos en la academia.
Pasamos el arco, en cuanto lo hicimos los guardias cerraron la puerta rápidamente. Una vez dentro pudimos ver más de Yaka. Dos posadas eran lo más cercano, a cada lado de la puerta. En verdad, se veían mejor que los lugares que visitamos en Oaks. Además, cerca había un restaurante que se veía muy lleno. Y no podían faltar las personas, todos caminando, corriendo, hablando o viéndonos llegar; algo que me pareció muy llamativo fue que cada quien tenia un cristal como adorno, ya fuera en un anillo, brazalete, collar o cinturón.
-Sir Ingg, Lady Eclair- dijo el joven, bajando las escaleras- Un segundo. ¡Sebas! Ve con Lou y dile que los hermanos Silver están aquí.
-Enseguida joven Guardado- respondió el tal Sebas. Entró por una puerta que estaba en aquel muro. De seguro un pasaje directo al castillo.
Xavi se acerco con nosotros.
-Antes que nada, les pido un disculpa por el comportamiento de Matt; pero Misa nos tiene locos y, en verdad, llegaron una semana antes.
-Si quieres damos media vuelta y regresamos en siete días- le dijo Ingg
Aquel muchacho comenzó a reírse.
-El rumor es cierto. Usted tiene un gran sentido del humor, Sir Ingg.
-Dices eso porque no escuchaste sus chistes toda la semana.
-Jajaja, usted no se queda atrás lady Eclair. Creo que me va a gustar que estén aquí.
-Espero que con nosotros sea igual- dije- Pero no nos has dicho con quien tenemos el gusto.
-Cierto, que grosero soy- se disculpó y nos extendió su mano- Mi nombre es Xavi Guardado, segundo al mando de la guardia real de Yaka. Bueno, en verdad soy el segundo al mando de todo aquí.
-¿El segundo? ¿No eres muy joven para eso?- le preguntó mi hermano
-Bueno, me veo un poco mayor de lo que soy, pero tengo diecinueve años.

Diecinueve años. Muy joven, pero por algo tenia ese rango. Creo que parte de ese “algo” estaba en su cintura, cargaba dos espadas.

-Y permítanme ser el primero en decirles: Bienvenidos a Yaka.

Un poco raro el muchacho. Aun así me agradó. Se ofreció a darnos un paseo por el reino, diciendo que le daríamos tiempo a Coleman de preparar su discurso y no quería llegar temprano al castillo.
Nos guió por la calle principal, señalando todos los lugares de interés. Ese día descubrimos muchas cosas: donde comprar té verde, jugar ajedrez o comprar pan. Lo más curioso de este chico es que cada diez o quince minutos se detenía y soltaba una carcajada, señalando un punto en particular.
-No lo había visto- era su justificación.
Pasamos por muchas casas, una librería, mas casas, otra panadería, muchas casas mas, un edificio negro que el llamaba “el club de lo poetas”, otro puñado de viviendas, una tienda de muñecos. El entró ahí y compró cuatro osos. Después de ese recorrido llegamos a la plaza de Yaka; en el camino nos saludaban los habitantes que pasaban a nuestro lado, cada uno con su cristal. El de nuestro guía estaba en su cinturón, además de los dos que tenia en sus insignias. En el centro había una gran estatua de un caballero, pudimos leer la placa. “Goare Jimao, el caballero de cristal”. Le preguntamos a Xavi sobre ese monumento, pero se negó a responder, nos dijo que pronto tendríamos la respuesta.
Finalmente, veinte minutos después de la ultima carcajada de Xavi (lo que lo hizo reír fue un perro que el confundió con una estatua), llegamos a las puertas del imponente castillo de Yaka.
Una construcción enorme, con torres tan altas que casi llegan al cielo; todas construidas con hermosos bloques de un color blanco que relucía a la luz del sol. En algunas había balcones, el mas grande en la torre central que tenia un jardín en el. Despegado del pueblo unos veinte metros, el paisaje se completaba con una parcela llena de flores, árboles y arbustos con forma de dragón. Nos detuvimos frente a la puerta, igual de grande que la primera que tuvimos que pasar solo que mas adornada y arriba de ella estaba el escudo del reino: la “Y”, el cristal., el castillo y las dos torres. Igual estaba en la insignia que Xavi portaba en el brazo, pero la otra tenia solo una “M” y un cristal.
-Xavi ¿por qué esta insignia es diferente a la otra?- le pregunté
-Por mis M’s. Ya las conocerán.
Ingg volteo a verme.
-No le entendí
-Yo tampoco.

Xavi llamó a la puerta y dijo su nombre. Inmediatamente la abrieron y pudimos ver el vestíbulo del castillo. Tan alto como las torres e igual de blanco que el exterior, frente a nosotros teníamos un cuarto muy agradable. A nuestros pies había una larga alfombra roja que se extendía hasta una pequeña escalinata que al topar con la pared se dividía en dos escaleras hacia otros cuartos. En el centro de aquel muro estaba colgado un retrato de una mujer, posiblemente la reina en turno.
Ese cuarto tenía otras cuatro puertas, dos debajo de aquellas escaleras y una en cada muro lateral.
Desmontamos los caballos, Xavi llamó a dos guardias para que se llevaran a Hurricali y Eco al establo del castillo. La puerta se cerró detrás de nosotros, la única luz que había entraba por el cristal que estaba arriba de la puerta.
-De un momento a otro, van a salir de una de esas puertas- nos dijo Xavi.
-¿Quienes?- pregunto mi hermano
-Ya lo sabrán.

Pasaron cerca de cinco minutos en los cuales no supimos que hacer. Nuestro guía estaba parado a medio vestíbulo, balanceándose de lado a lado, entretenido con el sonido que sus espadas hacían al chocar contra ellas mismas.
Finalmente, una puerta se abrió. Era una de las laterales. De esta salieron cinco personas, un señor de unos cuarenta años que vestía un elegante traje negro y llevaba una insignia similar a la Xavi en su pecho y otras cuatro medallas distintas; detrás de él venían cuatro chicas que le seguían el paso acelerado al que caminaba.
-Sir Ingg, Lady Eclair- nos saludo aquel hombre- Que bueno verlos por aquí. Llegaron una semana antes de lo esperado.
-Lo sabemos, nos han dicho eso varias veces- le respondió mi hermano.
-Es la verdad. Veo que ya conocieron a Xavi, mi mano derecha.
-Que desgracia, jaja- dijo una de las chicas.
-Ejem, Mitsuki, por favor.- la reprendió el hombre. Creo que ya sabía quien era él.- Permítanme presentarme, mi nombre es Lou Coleman, capitán de la guardia real de Yaka y general del ejército de este reino.
-Un placer conocerlo, señor Coleman. Yo soy Ingg Silver y ella mi hermana Eclair Silver.
-Su fama los persigue por todos lados.
Xavi fingió toser, creo que le dijo algo a Coleman.
-Y ellas son mis aprendices- señaló a las cuatro chicas detrás de él. Eso fue lo que le dijo Xavi- Misuzu Uchiha- la chica de cabello negro asintió- Mitsuki Ishikawa- esta vez fue la muchacha morena- Midori Hanoeke- la chica rubia- y Kagome Hatake- por último, señaló a la muchacha de cabello castaño.
-Ya te dije que la llames Mikuru- dijo Xavi
-Y yo deje muy claro que para mí es Kagome. Tú dile por el nombre que te dé la gana.
-Está bien, “Amarguito”- le respondió el chico. Provocó las risas de las muchachas y la de mi hermano.
-Como decía- siguió hablando Lou, el enojo era evidente- Ella son mis cuatro aprendices, ya tendrán tiempo para conocerlas a ella y a Xavi, serán su equipo para esta misión. Pero estoy hablando mucho, el otro integrante del escuadrón espera con la reina y todavía debemos asegurarnos de que en verdad son ustedes.
-Muy bien señor Coleman
-Por favor, díganme Lou.
-De acuerdo Lou.- le dije.

El se dio la vuelta y echó a andar a paso firme. Xavi nos indico que avanzáramos y así lo hicimos, mientras que el se acerco a las chicas. ¿Serian ellas las “M´s” que Xavi decía? Tal vez sí.
Solo escuché que les preguntaba una cosa:
-¿Cómo les fue con el “Amarguito”?
-Aburrido, muy aburrido- le respondió una, pero no vi cual fue.

Subimos por las escaleras que estaban a la derecha del cuadro. Mi hermano y yo nos detuvimos unos segundos para admirar la pintura.
-Ella es la reina, ¿verdad?- preguntó Ingg
-Efectivamente. Nuestra reina Miriam Moloney.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jun 29, 2009 8:30 pm

Capitulo XI “La leyenda del reino de cristal”

Después de esa discusión, seguimos caminando por las escaleras. Estaban cubiertas por una hermosa alfombra roja y del techo colgaban diversos estandartes con el sello real estampado.
No pude evitar escuchar a Xavi y a las chicas. Y era imposible no escucharlos, las risas de una de ellas, creo que Kagome (o Mikuru, como Xavi le llamaba, y después de un tiempo yo también) era la que se reía tan fuerte que resonaba por todo el castillo.
Coleman hablaba con mi hermano, mas bien, elogiaba a mi hermano. Cumplidos como “Es un gran honor tenerlo aquí” o “El gran caballero blanco” eran los que salían de la boca del capitán. Miré hacia atrás, los jóvenes nos seguían el paso. Fácilmente, las cuatro muchachas tenían la misma edad de Xavi. Cada una tenía una banda en su cabeza de diferente color, morado para Mitsuki, rojo para Mikuru, rosa para Midori y azul para Misuzu. En el centro tenían la insignia con el sello real. Y mi duda respecto a los muñecos que nuestro amigo había comprado hace rato quedo despejada cuando le entregó uno a cada chica, cada osito tenía una carta pegada a una oreja. Solo escuche que ellas le agradecían.
Las escaleras llegaron a su fin y dimos con una sencilla puerta de caoba. Lou la golpeo tres veces seguidas y esta se abrió; un joven uniformado fue quien nos atendió. Nos pidió que pasáramos, pues la reina y las princesas nos esperaban.
¿Princesas?
-Sí, tenemos dos- nos dijo Lou- La hija y la sobrina de la reina.
Eso aclaró el punto.

Entramos a la habitación que resulto ser la sala del trono. Una inmensa habitación cuyo techo fácilmente llegaba a los cincuenta metros de altura, con estandartes de color azul y el sello del reino estampado que colgaban de unas vigas en los muros; y en el centro, al final de la habitación el trono, una gran silla de madera pintada de color dorado con varios cristales incrustados y con unos colchoncillos de color rojo. Ahí estaba la reina sentada. Su cabello café resaltaba de su vestido negro con detalles morados y la corona dorada.
La corona… una fina pieza de joyería, más bien parecía una especie de tiara, como las que suelen usar las princesas, solo que más grande y de color dorado y una piedra roja en el centro.
Y sus ojos, sus preciosos ojos verdes me miraban a mí y a mi hermano con una gran profundidad.
A su lado estaban dos muchachas. La primera era solo una niña, le calculé diez años de edad; su cabello era naranja y lo tenía peinado en dos enormes coletas; sus ojos eran de color azul. Tenía puesto un vestido amarillo con encajes. La segunda era una adolescente, de unos quince a dieciséis años de edad. Con una larga cabellera pelirroja que le llegaba hasta las rodillas y unos ojos igualmente verdes que los de la reina, solo que estos eran de un color más intenso y con un brillo especial. Vestía de blanco, un bonito vestido que dejaba descubiertos sus hombros.
Ambas llevaban una tiara plateada en la cabeza.
Nos acercamos hasta el punto que Lou nos señaló. Ahí el se detuvo e hizo una reverencia ante la familia real. Lo mismo hicimos mi hermano y yo, y Xavi y las muchachas.
-Su alteza- dijo Coleman, levantándose- Con usted los hermanos Ingg y Eclair Silver, caballeros de Takoi. Sir Ingg, Lady Eclair; la reina Miriam Moloney, monarca de Yaka.

Ambos nos levantamos al mismo tiempo, y volteamos a ver a la reina.
-Su majestad- habló mi hermano- Es un honor estar aquí.
-En verdad, el honor es para nosotros. Tener en mi presencia a los hermanos Silver es todo un lujo que pocos pueden darse.- dijo la reina, su voz denotaba cierta admiración.- Todos aquí conocen a los hijos de Saibo Silver, el caballero mágico azul.
-¿Usted conoció a nuestro padre?- le pregunté
-Lamentablemente no tuve la fortuna de conocerlo. Me hubiera encantado.
-Todos dicen eso- le respondió mi hermano.
-Les presento a mi sobrina, la princesa Carol Moloney y a mi hija, la princesa Ángel Moloney.
Ángel nos saludó con una cabezada mientras que Carol hizo lo típico de una niña…
-¡Hola!- gritó- Así que ustedes son los caballeros del agua y viento, que bien.
-Hola Carol- le dijo Misuzu
-¡Misuzu! Tengo que hablar contigo mas tarde.
-Claro. Cuando acabemos con esto hablamos.
La reina no pudo evitar sonreír ante esa conversación. Acarició la cabeza de Carol.
Creo que apenas iban a comenzar a tratar el tema del porque estábamos ahí cuando otro grito nos interrumpió. Este fue por parte de mi hermano.
-Hola Ingg.
-¡Aaaaaaaaaaaaaah!
-Jajajaja. Por favor, ¿un caballero que le tiene miedo a una persona como yo?- dijo un voz, la reconocí al instante.
Frente a nosotros se materializó el mismísimo Axel Grygera, el mejor mago del mundo.
-Hola Eclair. ¿Les gusta mi hechizo de invisibilidad?
-¡Señor Grygera!- gritó Carol- ¿Nos estaba viendo?
-No solo eso Carol. Los vengo siguiendo desde que llegaron.
-Ya era hora Axel, íbamos a iniciar sin ti- le dijo Xavi desde mis espaldas.
-Ejem- se aclaró fuertemente la garganta Lou, era señal de que quería recuperar el control de la situación.- Creo que deberíamos regresar al tema principal- dijo finalmente, tratando de mostrarse cortés.
-Sí, Lou tiene razón- lo apoyó la reina- Pero antes debemos asegurarnos de que en verdad ustedes dos son quienes dicen ser
-Descuide, yo le aseguro que si son- intervino Axel.
-Entonces supongo que ya podemos comenzar. Ingg, Eclair; para entender la importancia de esta misión…
-Disculpa Lou, pero creo que sola puedo con esto- lo interrumpió la reina- Déjame hablar con ellos.
-Si su alteza.
-Gracias Lou. Bien, para que ustedes entiendan la importancia de esta misión y el porqué los necesitamos, es necesario que conozcan la historia de nuestro reino. Todo lo que está pasando comenzó hace más de quinientos años…
“Eran tiempos en los cuales nuestro reino llevaba poco tiempo de sentarse como tal, tiempos en los cuales apenas comenzaba a extender sus dominios. Tiempos de paz, en el cual todos convivían pacíficamente.”
“Los reyes en turno, Martín y Sasha, tenían a sus servicios a dos caballeros. Uno de ellos se llamaba Jorge Vega, un guerrero como Xavi o Lou; y a Goare Jimao, un caballero como ustedes. Él era el caballero de cristal.”
“Tal vez fuera por sus poderes o por lo que sea, pero los reyes tenían cierto favoritismo por Goare. Vega no lo admitía, pero en el fondo le tenía envidio por eso…”
-Oye Jorge, en verdad lamento lo de esta mañana. Pero ya sabes cómo son los reyes.
-No te preocupes amigo. No importa, no pasa nada.
“Por muchas veces que lo negara, era evidente que lo envidiaba, desde sus privilegios hasta sus poderes.”
“Ocurrió que un día ambos fueron mandados por los reyes a investigar un túnel a las afueras del reino. El túnel de cristal, de donde sacamos todo el cristal que ven en el reino. Los rumores decían que dentro de este había un demonio que varias veces atacó a los mineros.”
“Fue Jorge quien lo encontró. Así inició su desgracia…”
-Puedo ver envidia dentro de ti- dijo un cristal de centro negro- Ambicionas ser como es que se dice ser tu amigo.
-¿Qué?
-No lo niegues. Puedo ver tu verdadero ser, siento la oscuridad en tu corazón.
-Así que tú eres el demonio. He venido a destruirte
-No lo hagas; si me destruyes perderás la posibilidad de poseer todo aquello que quieres.
-No se puede confiar en un demonio
-¿Quién dice que no? Te ofrezco riquezas y poder. Solo tienes que tocarme.
-No lo hare, ¡no lo hare!

“Desde ese momento, el destino de Jorge estaba sellado. No dio aviso de su encuentro con el demonio. Prefirió callarlo. Nadie sabe con exactitud cuándo ocurrió; algunos dicen que fue esa misma noche, otros que pasó una semana y otros piensan que fue un año, pero finalmente, Jorge volvió al túnel de cristal y le ofreció al demonio su cuerpo. Jorge Vega dejó de existir en ese momento.”
“El demonio se hizo llamar a si mismo Vega. Pasó varios meses haciéndose pasar como Jorge, engañando a todos en el castillo mientras creaba a los Cristales, nombre con el cual se conocería a su ejército. Los Cristales son demonios menores hechos de cristal. Al cabo de un tiempo, Vega se reveló. Atacó con su ejército todo el reino.”
“Solo dos le pudieron hacer frente, Goare Jimao y El mago.”
-¿El mago?- preguntó Ingg
-Axel, ¿acaso tu…?- le intenté preguntar
-No, mi maestro- me interrumpió.
-Efectivamente. Como decía, solo ellos dos pudieron hacerle frente a la amenaza y la única forma de acabar con todo era sellar a Vega junto con los Cristales.- continuó la reina
“Ambos, utilizando sus poderes, lograron abrir un portal hacia otra dimensión. La llamaron el mundo de cristal. Ese es el lugar donde están sellados.”
“Uno a uno, los Cristales fueron encerrados en ese mundo, hasta que solo quedó uno. Vega.
La batalla inicio entre el caballero de cristal y el demonio de cristal. Sus poderes eran iguales, no había forma de que la batalla terminara.”
-Goare- dijo una chica. No parecía tener más de diez años.- Debemos sellarlo ya, no puedo contener el portal por más tiempo.
-Solo queda una salida, entrare ahí junto con él.
-Morirás Goare. En ese mundo no puede vivir ningún humano.
-Todo sea por Yaka. ¡Por Yaka!

“Goare se arrojó al portal junto con el demonio. Se sacrificó por todos.”
“Cuando El mago cerró el puente entre nuestro mundo y el de cristal, el cuerpo inerte del caballero de cristal salió del portal. Fue ahí cuando se dio cuenta de que la armadura y el espejo que sellaba el mundo de cristal reaccionaban. Era la llave para abrir el portal.”
“Para solucionar la interacción, se optó por convertir la armadura de Goare Jimao en un collar que portaría la princesa del reino. Y el túnel, ha permanecido vigilado día y noche, para evitar que alguien intente abrir el portal.”
-Esa es la leyenda del reino. La leyenda del reino de cristal.

Todos permanecieron callados. Fue Lou quien tomó la palabra.
-Esa es la razón de porque la princesa debe ser protegida a toda costa.
-Pero…- preguntó Ingg- ¿Por qué la princesa debe de usarlo siempre?
-Eso me toca a mí- intervino Axel- Estuve leyendo los apuntes de mi maestro y encontré el de este particular caso. Al parecer, el collar no dejaba de tener actividad a no ser que estuviera en contacto permanente con algún ser humano. Entonces le puso un hechizo que lo hace solo útil con la princesa.
-Eso no responde del todo la pregunta de Ingg- dije
-Bueno, lo más seguro es que lo hiciera así por petición de la misma princesa de aquel entonces o por tener que nombrar a algún guardián en especial. Sinceramente, nunca me contó de esto.
-En fin. Ingg, Eclair, con esto conocen la importancia de proteger a mi hija. El collar que lleva en el cuello es la llave para desatar el caos, no solo en nuestro reino, sino en todo el mundo.
-Reina Miriam- dijo mi hermano- En este momento nos comprometemos a cuidar de su hija.
-La protegeremos con nuestra vida, será una prioridad- continué
-Gracias caballeros. Como Lou ya debió decirles, su equipo se completara con Axel Grygera, Xavi, Mitsuki, Misuzu, Mikuru, Midori y el mismo Lou.
-Disculpe- interrumpió Coleman- Pero… ¿llamó a Kagome “Mikuru”?
-Sí, me gusta ese nombre ^^- le respondió la reina.

Pude ver los ojos de la princesa. Al parecer, algo la deprimía.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jun 29, 2009 8:31 pm

Capitulo XII “La princesa”

-Solo falta decirles de quienes hay que cuidar a la princesa- dijo Lou Coleman, extendiéndonos un pequeño libro.- Aquí están anotados todos los criminales que han pasado por este reino. En la última página escrita esta nuestro objetivo.
Ingg tomó aquel librito. Se acercó a mí para que juntos revisáramos ese registro; uno a uno aparecían los retratos de gente peligrosa y bajo este, una nota que decía si lo habían capturado, si está prófugo o había sido ejecutado. Algunos tenían las tres escrituras.

Finalmente dimos con la página donde estaba Misa Yayoi.
Su retrato mostraba a una chica de unos veinte años. Con una expresión fría en su rostro y el seño ligeramente fruncido. A su lado, un pequeño “?”.
-Es una aproximación a su rostro- explicó Xavi- La verdad es que casi nadie sabe cómo es ella, por ser una imitadora.
-Quisiera que me explicaran eso de que es una imitadora. No entiendo porque les da tanto problema.- dije.
-Oga nunca les hablo de los imitadores, ¿verdad?- mencionó Grygera- Bien, les explicare. Cuando alguien se refiere a un imitador, generalmente se trata de un tipo que actúa como otro. Pero este tipo de imitadores es muy distinto. Verán, Misa Yayoi posee los “ojos de espejo”. Un poder que viene con ciertas personas desde su nacimiento, de hecho es muy raro; es el segundo caso que encuentro en mis doscientos años en la tierra. Como decía, estos ojos le permiten cambiar su apariencia, para decirlo mejor, ella pude transformarse en otra persona con solo verla. Adquiere su voz, su estatura, etc. Y si es como ustedes dos o como yo, también sus poderes.
-¿Quiere decir que con solo vernos puede controlar mis poderes de viento o los de agua de Eclair?
-Eso mismo. Sus ojos ven más allá que los nuestros.- respondió Grygera.
-Por fortuna usted tiene un hechizo que contrarresta su poder- lo felicitó Coleman- Con Axel Grygera de nuestro lado, Yayoi no podrá pasar las puertas del castillo.
-Pero Lou, ya lo hizo diez veces. Y las diez fui yo quien la detuvo- mencionó Xavi, provocó la risa de más de uno (y yo me incluyo)
-Todo gracias a mi entrenamiento.
-En verdad, gracias a que las conozco a ellas cuatro. Creo que es hora de mostrarles sus habitaciones. Con su permiso reina- dijo, haciendo una reverencia. Ella le respondió con una cabezada- Sir Ingg, Lady Eclair, acompáñenme por favor.

Ambos lo seguimos, claro que antes nos despedimos de todos los presentes.
Salimos de la sala del trono, guiados por Xavi, y comenzamos a caminar por los pasillos del castillo. En el mismo momento en que cruzamos la puerta, Xavi perdió esa actitud seria y comenzó a actuar como lo hizo cuando lo conocimos.
-Al fin salimos de esa sala- dijo- Bueno, les daré un pequeño tour por el castillo, solo les diré donde están los cuartos importantes. Como ya se dieron cuenta, esa es la sala del trono. No hay pierde, esa puerta grande. Esa puerta de allá- señaló con un dedo una puerta lejana que estaba a nuestra derecha- Es la del despacho de Lou. Últimamente se la pasa ahí metido y no quiere que nadie lo moleste. Creo que no hay nada importante por aquí. Vamos arriba.
Comenzamos a seguirlo por los pasillos, primero recorrimos de nueva cuenta el mismo camino para llegar a la sala del trono y llegamos al vestíbulo una vez más. Entramos por la puerta que estaba del lado contrario al nuestro.
-Esta puerta nos lleva a otra torre, donde están casi todos los dormitorios. Esa de ahí- señalo la del muro derecho.- Da al comedor. Esa otra los llevara al jardín central.

Lo seguimos hasta los dormitorios. Fueron cerca de cuatro minutos de subir por escaleras, para hacerlo peor, eran escaleras de caracol. Xavi se mostraba feliz de que estuviéramos solos con él, nos miraba y se sonreía.
-¿Qué pasa?- le pregunto Ingg
-Nada, solo que… en este castillo tenemos algo que las gustara a ambos- fue su respuesta- Se los mostraremos después.

Seguimos subiendo escalones. Las paredes no estaban decoradas, solo había antorchas que iluminaban el camino; cosa innecesaria, pues era de día.
Finalmente dimos con un pasillo lleno de puertas. La primera llamaba nuestra atención, pues tenía varios detalles que la distinguían de las demás. Primero, una sirena dibujada; su estilo era realista, pero no dejaba de lado un aspecto caricaturesco, y los ojos eran grandes. Le acompañaba una cruz dorada, una pluma de ave y un letrero que decía “Cuarto de Xavi. No entren, podrían morir.”
-Déjame adivinar- dijo mi hermano- Este es tu cuarto.
-Exacto, Ingg. ¿Puedo decirte Ingg?
-Claro.
-¿Y a ti llamarte Eclair?
-No hay problema. En verdad, prefiero que dejen atrás esos modismos de Sir y Lady.
-Yo también. Me hacen sentir raro.
-Pues prepárense para sentirse raros, porque Lou no los va a dejar atrás por más veces que le digan.- nos respondió Xavi.- Bueno, ese es mi cuarto. El de enfrente es de Misuzu, el que está a la izquierda del mío es de Mitsuki. El de enfrente es de Mikuru y el de su derecha es de Midori.
-Los cinco juntos. Apuesto a que no dejan dormir a nadie más.- dije
-Eso mismo, jajá. Por eso los demás se mudaron al piso de arriba. Esas escaleras los llevan a los dormitorios de Carol, Ángel y Miriam. Las puertas están en ese orden.
-¿Y Lou?- preguntó Ingg
-El duerme en su despacho. Eclair, tu dormitorio esta frente al de Midori; Ingg, el tuyo está al lado del de tu hermana. Ahora pueden entrar y decorarlo; ya saben, tirar la ropa al suelo, romper espejos y todo eso.

En ese momento, se acerco una persona a nosotros. Su voz nos sorprendió y no pudimos evitar sobresaltarnos.
Nos dimos la vuelta y estuvimos cara a cara con la princesa. Sus verdes y resplandecientes ojos nos miraban, esta vez mostraban un poco mas de carácter.
-Hola Xavi- saludó- ¿Podría hablar a solas con nuestros invitados?
-Claro, estaré escuchando detrás de mi puerta.
-¿Cómo sueles hacerlo?- bromeo la princesa
-Muy bien, mejor me voy con mis M’s.
-Si piensas que vas a poder hablar con Misuzu, te advierto que Carol ya te gano.
-En verdad iba a molestar a Mikuru, pero gracias por el dato. Nos vemos en la cena.
Xavi se retiro, bajó las escaleras con un paso rápido y logre escuchar que decía “Rayos”, pero no entiendo porque.

La princesa se nos quedo mirando. No entendimos que quería en verdad, solo nos miraba fijamente. Creo que pasó un minuto en silencio hasta que nos dijo algo.
-¿Me van a vigilar todo el tiempo?- Nos preguntó.
Ambos nos miramos. No esperábamos que nos hiciera esa pregunta, en ese momento supe porque cuando nos presentaron sus ojos se mostraban tristes.
-Para eso nos llamaron- respondió mi hermano
-Eso me temía.- nos respondió, su voz mostraba un poco de tristeza.- Toda mi vida me han vigilado, no es sido libre ni un minuto por esta cosa- agregó, tomando el collar de Jimao.- Se que es muy importante, pero nunca he tenido la libertad que las chicas de mi edad tienen, ni amigos, ni nada. Todo porque me deben vigilar día y noche.
-Debe de ser difícil tener una vida así- fue lo que pude decir
-Si… Estoy atrapada en una jaula de oro. Al menos así fue hasta que conocí a mi mejor amiga hace diez años, pero ahora está de viaje. Ella fue mi primera ventana al mundo exterior. Luego vino Xavi, y pese a los reclamos de Coleman, el y yo nos hicimos amigos. Después llegaron las chicas, Mitsuki, Mikuru, Midori y Misuzu; con ellos seis y mi prima mi vida mejoro. Tenía un poco mas de libertad, podía fugarme del castillo y estaba bien porque ellos me acompañaban. Pero ahora, gracias a Misa Yayoi debo estar aquí encerrada todo el tiempo, todos me vigilan. Y con ustedes aquí, es como si estuviera en un calabozo.
-Así que piensas que te vamos a encarcelar ¿verdad?- dijo mi hermano.- Te equivocas en eso, aunque estaremos aquí para vigilarte, no seremos tan estrictos.
-Solo lo dice para quedar bien.
-Para nada. No nos mires como dos caballeros más; míranos como otros amigos tuyos. Así como vez a Xavi y a Mikuru; a Mitsuki y Misuzu, o a Midori y Ana; míranos a los dos.- fue lo que le respondí rápidamente.
-Si… me será difícil, más si me mienten.
-No mentimos, princesa. ¿O debería decirte Ángel?- agregó mi hermano
-Eso júzgalo tú, Ingg. Y tú también, Eclair.- fue su respuesta. Nos dirigió una sonrisa.
-Muy bien Ángel, ahora que somos amigos, podemos ir al pueblo.- gritó mi hermano a los cuatro vientos. Ambas tuvimos que abalanzarnos sobre él para que se callara, porque si Coleman lo escuchaba, de seguro nos llevaríamos un buen regaño.
-Está bien, pero no lo grites- le dijo Ángel- Después planeamos eso, ¿te parece?
-De acuerdo, pero déjenme respirar- menciono Ingg, con la cara morada.
-Pensé que tú nunca te quedabas sin aire- le dije
-Que buen chiste Eclair.
-Como los tuyos hermanito.

Se escucho una gran risa. Nos volvimos y descubrimos que era Ángel quien reía. Al perecer encontraba gracioso nuestro dialogo.
-¿Así son ustedes todo el tiempo?- nos preguntó
-Bueno… Ingg es el típico chico que siempre mete la pata.
-Y Eclair, es la que me hace entrar en razón.
-Ahora creo que me gustara tenerlos aquí, amigos.- nos dijo con una sonrisa en sus labios.- Pero, antes quisiera pedirles algo más.
-Lo que gustes
-¿Podrían enseñarme a usar la espada? Es que Lou no deja a Xavi que me ensañe.
-¿Y eso porque?- pregunté
-Dice que él es muy torpe y podría cortarme la cabeza.
-Muy bien; si es posible, mañana mismo empezamos.- mencionó mi hermano- Eso claro, si tu madre lo aprueba.
-Estoy segura de que si lo hará. Nos vemos en la cena- se despidió de los dos.
La vi bajar las escaleras, se veía más feliz que cuando la encontramos en la sala del trono.
Bajaba los escalones de dos en dos y a medio camino escuché que hablaba con alguien, pero no pude saber de quién se trataba. Solo que el dialogo fue feliz.

Mi hermano y yo nos dirigimos a nuestras habitaciones y, como Xavi nos dijo, nuestras cosas ya estaban ahí.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Jul 05, 2009 11:54 pm

Capitulo XIII “Clase de espada con los hermanos Silver, Xavi y las cuatro M’s”

A la mañana siguiente desperté temprano. Me lave la cara con el agua que me habían dejado en el peinador y me puse mi armadura. Esta mañana le daríamos a Ángel su primera clase de espada.
La noche anterior, durante la cena, ella le platicó a su madre sobra la idea de que le enseñáramos a usar la espada. La reina se mostró contenta con la propuesta, aunque Coleman se negó en un principio diciendo que con el combate cuerpo a cuerpo era suficiente; por fortuna, Miriam no lo escuchó y estuvo de acuerdo con nosotros.
Cuando salí de mi habitación, vi que mi hermano ya me esperaba afuera; con las armas listas.
-Buenos días Eclair
-Buenos días, veo que por fin te despiertas temprano
-Uno no pude quedarle mal a la realeza
-Pero si a su familia, que bien. ¿Y esas espadas?
-Se las pedí a los chicos de la guardia, tienen de todos los tipos aquí. ¿Cuál crees que utilice Ángel?
-Creo que una ligera, como yo. Vamos, ya nos debe estar esperando.

Bajamos las escaleras y nos perdimos por quince minutos con tanto pasillo y puerta. No supimos cual de todas las puertas era la que nos llevaba al jardín central (y eso que Xavi nos había dicho cual era). Finalmente, y con la ayuda de un guardia, dimos con la puerta que buscábamos.
Salimos al jardín central. Era un lugar de gran tamaño, casi un bosque por los numerosos árboles y arbustos que tenían ahí; una zona específica para las flores que estaba en el centro junto a una fuente de varios metros de altura que tenía forma de sirena.
Caminamos por el empedrado que nos llevaba directo a esa fuente hasta que el grito de Xavi nos llamó.
-¡Ingg, Eclair! ¡Por aquí!
-Xavi, ¿Qué haces aquí?

Caminamos hasta donde él estaba, para nuestra sorpresa, no solo era Xavi. Lo acompañaban Midori, Mikuru, Mitsuki, Misuzu, Carol y, por supuesto, Ángel. Se suponía que solo seriamos la princesa y nosotros dos.
-Ángel- dijo mi hermano- ¿Por qué están todos aquí?
-Lo siento- respondió con una sonrisa- Es que le dije a Carol, ella le dijo a Misuzu y Mikuru, luego a Midori y ella a Mitsuki.
-Y a mí me dijeron hasta hace una hora- se quejó Xavi- Y aparte de ser el último en enterarse, tuve que pelearme con Lou para que las dejara venir.
-Oye ¿tú no deberías estar en el muro?- le reclamó Carol
-No, Lou me mandó para acá. Dijo que tal vez así se me quita lo torpe.
- Pues buena falta te hace- le respondió Mikuru.
-Que mala…
-Eh… bueno, creo que es hora de empezar.- intervine- Comencemos con la más básico, saber que es un arma. ¿Podrían decirme que es un arma?
-Un arma es algo para matar gente- bromeó Mitsuki. Todos se rieron.
-Es correcto, pero yo quería un significado diferente- le respondí
-Un arma puede considerarse una extensión del cuerpo- esta vez la que respondió fue Misuzu
-Por esa razón, no existen armas iguales- completó mi hermano- Muy bien Misuzu. Cada guerrero tiene su propia arma hecha para él. El peso, la medida, la empuñadora, todo está perfectamente adaptado a su portador. Por eso, con cada nuevo guerrero se debe forjar una nueva arma para él.
-Pero… estas nos las dio Coleman- dijo Midori, mostrando su espada
-Es que ustedes todavía no han sido nombradas- respondió Xavi- Cuando yo terminé mi entrenamiento mando forjar estas dos, pero antes de eso usaba sus espadas- dijo, señalando a Midori y Misuzu.
-Primero debemos saber que espada usaras- le dije a la princesa Ángel- Si usaras una corta, larga, ligera, media, pesada. Por eso traemos estas, te servirán para practicar. Cuando sepas usarla te forjaremos una propia.
-Que bien. ¿Puedo probarlas?
-Adelante Ángel.- la hizo pasar mi hermano- Sabrás cual es la tuya cuando no la sientas
-¿Cuándo no la sienta?
-Quiso decir, que no te pesara, que la sentirás como una extensión de tu brazo.- corregí a mi hermano
-Ah. Pero el dijo que no la sentiría.
-Olvídalo Ángel- le dijo Mikuru- Mejor busca tu espada.

Ángel se acercó al montón de espadas que teníamos frente a ella. Mas de veinte espadas diferentes, entre ellas un sable y un florete.
Probó con ocho espadas, cuando nos dijo que se sentía cómoda con el sable.
-Un sable- dijo mi hermano- Buen inicio, es ligero pero también resiste los golpes.
-Ahora yo- exclamó Carol- Yo también quiero una espada
-No sé si Miriam este de acuerdo con la idea- le respondió Ángel. Me pareció extraño que llamara a su madre por su nombre- Además, eres pequeña.
-Eso no influye en nada- la tome del brazo y la lleve donde estaban las espadas- Por tu cuerpo, creo que una ligera sería lo mejor
-Pero yo quiero una como la de Ingg.
-Una media puede ser mucho
-Eclair, déjala elegir.- intervino Ingg- Ya sabes las reglas.
-Está bien, pero si se le caen los brazos no es mi culpa.

Mitsuki se rio inmediatamente al escucharme; lo más curioso es que hacia un ruidito raro cuando tomaba aire, como un chillido. Los demás se contagiaron y trataron de calmarla.
Finalmente, Carol se armó de valor y una a una levantó las espadas que teníamos, pero con ninguna se sentía a gusto. Las opciones se acaban, las ligeras y cortas no le quedaban bien, ni las medias. Solo quedaba una larga y pesada, pero era imposible que esa niña cargara tal cosa.
-Tal vez tú no eres una guerrera espada, puede que te especialices en otra arma- le dijo mi hermano, pensaba igual que yo.
-No, aun queda una, tal vez sea esa.
-Pero es una pesada, no creo que sea la indicada para ti.
-Lo mismo le dijimos a Mikuru y ya ven lo que pasó- exclamó Midori
-Si ella pudo yo también
Lo que ocurrió a continuación nos sorprendió a todos. Carol Moloney, una niña de diez años fue la que pudo levantar fácilmente esa espada que mi hermano llevó arrastrando. Todos quedamos mudos de la impresión, con los ojos desorbitados y la boca entre abierta. No podíamos creer que ella levantara esa arma. En cambio, Carol solo sonreía de oreja a oreja, feliz por lo que acababa de hacer.
-Esta no está mal, la siento muy cómoda.- dijo, volteándome a ver
-Muy bien Carol- le respondí, aun sorprendida- Puedes practicar con esa.
-Yo creo que es hora de empezar con el uso de la espada- intervino mi hermano- Cada quien elija una pareja.

Mikuru y Misuzu hicieron pareja, Mitsuki y Midori terminaron juntas, Ángel y Carol se pusieron de frente y Xavi se quedó solo. Mi hermano y yo nos pusimos de frente y desenfundamos las espadas.
-El dominio de la espada es lento, deben de ir paso a paso para dominarlo bien- dijo mi hermano
-Si no aprenden a dominar su arma, esta se puede volver en su contra- agregué- Ángel, Carol, como es la primera vez que ustedes luchan con espadas deben de hacer los golpes despacio, así.

Los dos comenzamos a chocar las armas. Golpes muy débiles y lentos marcaban el tiempo; una estocada, un golpe lateral; tardamos un minuto en completar ocho ataques.
-Poco a poco podrán ir aumentando la velocidad- dijo mi hermano, comenzamos a ir más rápido. Ocho golpes en treinta segundos. –Hasta llegar a esto.
Iniciamos con el combate rápido, esos ataques tan rápidos y limpios que nos caracterizaban. Seis golpes en diez segundos.
-Ahora ustedes, Ángel ve con mi hermano. Carol quédate conmigo.- les dije.

Todo comenzó bien. Practicábamos tranquilamente las estocadas y golpes laterales; Ángel y Carol estaban aprendiendo con nosotros, iban lento por ser la primera vez y teníamos que llamarles la atención cuando subían el ritmo. Por otro lado, las M´s (como Xavi les decía), iban a un ritmo más veloz y Guardado se limitaba a practicar solo.
El problema vino cuando Mikuru se dejó llevar y comenzó a luchar más fuerte; Misuzu se descontrolo con eso y dio un grito. Ahora que lo pienso, tal vez comenzaron a jugar. Ella soltó su espada y corrió hacia Xavi, Mikuru la persiguió y el pobre chico terminó entre ambas, usando sus espadas para defenderse de los ataques de la chica Hatake. Y ambos comenzaron a pelear, moviéndose por todo el jardín entre los gritos de “Déjalo” por parte de Misuzu, lo único que hicieron fue tirar las espadas al suelo y recurrir al forcejeo que sin duda ganaba Mikuru; lo más curioso es que Midori termino entre ambos.
Finalmente, Xavi logro soltarse y salir corriendo, ella intentó alcanzarlo y pudo sujetarlo del hombro; pero se le resbaló la mano y la muchacha cayó al suelo. Me da pena admitirlo, pero fue divertido el momento, sobre todo como terminó en el suelo Mikuru.
Xavi regresó y le ayudo a levantarse, y como los grandes amigos, regresaron a donde estábamos todos.
-¿Por qué siempre tengo que ser tu escudo Misuzu?
-No sé- dijo la chica- Siempre estás cerca
-Y yo siempre termino entre ustedes dos- admitió Midori, dirigiéndose a Mikuru y Xavi
-¿Siempre son así?- preguntó Ingg a Mitsuki
-Sí. Pero esta vez estaban jugando. Espera a que veas lo que hacen cuando se pelean.

El resto de la clase, si así se la puede llamar a lo que hicimos, pasó entre risas y otras tres persecuciones que involucraron a Carol que se debieron a la misma práctica de combate.
Hacía tiempo que no me divertía tanto, estos chicos contagian su energía.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Jul 05, 2009 11:58 pm

Capitulo XIV “Gregory Sky”

Pasaron los días, tres semanas en total. Lamentablemente Xavi y las M´s no pudieron acompañarnos porque Lou se molestó al saber que nos la pasamos jugando en la primera práctica. Así que solo éramos Ángel, Carol, mi hermano y yo en las clases, mientras que Xavi y las chicas se dedicaban a vigilar los muros.
Las princesas de Yaka eran muy buenas en esto, dominaron rápidamente el uso de la espada y no les fue difícil aprender los diferentes golpes. Sin duda alguna, por dentro tenía el corazón de un guerrero.
Después de las prácticas hacíamos un recorrido por el reino. Todos los días salíamos del castillo junto con las M’s, mientras que Xavi, Axel y Lou se quedaban en el palacio. No teníamos un equipo fijo, siempre nos tocaban parejas diferentes; además, Xavi le daba un descanso a alguna al azar de vez en cuando. Era divertido, sobre todo cuando él y Mitsuki contaban chistes.

Fueron días divertidos y muy tranquilos. La gente del reino nos saludaba en cada ronda de vigilancia y de vez en cuando nos daban algunos regalos para que no olvidáramos nuestra estadía en Yaka. Además, pudimos conocer más sobre la guardia real de Yaka; entre lo más relevante esta que Xavi es un aspirante a escritor, Mikuru es una excelente cocinera, Mitsuki es actriz de teatro, Misuzu sabe tocar el violín y Midori se interesa en el cuidado de los animales.
Una tarde, cuando llegamos al castillo después de nuestra vigilancia, encontramos una extraña escena que me dio miedo. Xavi y Mikuru se agarraban fuertemente de los hombros y se sacudían con gran fuerza, solo veíamos sus cabezas ir y venir, amenazando con estrellarse hasta que finalmente paso.
Ambos chocaron la cabeza. El golpe fue tan fuerte que se escucho como si dos carneros pelearan. Lo siguiente que sucedió fue que ambos cayeron al suelo, inconscientes.
Ingg y yo solo nos quedamos viendo la escena, esperando a que alguno de los dos se levantara, pero ninguno lo hizo. Se quedaron ahí tirados.
Midori se bajó tranquilamente de su caballo y se dirigía a los dos jóvenes, les tomó el pulso y se volvió a nosotros.
-Están vivos, no se preocupen- nos dijo con una sonrisa
-¿Estaban enojados?- le pregunté a Mitsuki
-No, solo aburridos.

Eso fue lo más emocionante que ocurrió en el primer mes que pasamos en ese reino. Todos los días eran de lo mismo, las clases de espada por la mañana, una vigilancia que más bien era una caminata por el reino y el regreso al castillo que incluía una persecución de Mikuru a Xavi y una revisión a los caballos por parte de Midori.
Después de eso, casi en la noche, solíamos estar un rato con Ángel y Carol en el jardín central o en el balcón de la torre oeste, desde donde se podían ver las montañas de Rozen; ese tiempo consistía en platicar lo que habíamos visto y contar chistes.
En ese tiempo, Ingg le escribió dos cartas a Mia para saber cómo iban las cosas, pero creo que su finalidad era otra muy distinta. Ambas fueron respondidas y fue así que supimos que Hiary tiene un talento como tutora, pues todos los chicos de la academia han estado mejorando sin nosotros; además, nuestros cinco guerreros más fuertes le ayudan mucho.
Esas fueron las únicas noticias que Ingg compartió conmigo.
Los problemas vinieron dos días después le que recibimos la última carta de Mia, cuando él llegó. Cuando ese hombre misterioso hizo su primera aparición frente a nosotros.

Como de costumbre, regresamos al castillo después de nuestra ronda de vigilancia diaria. Todo era normal, los guardias nos abrieron las puertas y entramos sin ningún problema. Me acompañaban Midori y Mikuru; al entrar nos dimos cuenta de que mi hermano, Xavi y Mitsuki ya habían regresado de su paseo. Ese día, Misuzu había descansado y se quedó con Ángel en el castillo.
-¿Cómo les fue?- me preguntó Ingg, quitándose el casco
-Como de costumbre, todo tranquilo- le respondí- ¿Y ustedes?
-Sin novedades. ¿Acaso Misa Yayoi se ha rendido?
-No lo creo, pasaron tres meses entre el primer y segundo atentado- mencionó Xavi- Así que debemos estar atentos, puede llegar en cualquier momento.
-Hay que decirle a Axel que se prepare para cualquier cosa.
-Pero vamos, aquí están los hermanos Silver- gritó Axel, bajando por las escaleras, lo acompañaban la reina, ambas princesas, Coleman y Misuzu.
La reina… realmente raro entre los reyes que yo conocía. Por lo general se la pasaban en el trono o en su dormitorio, pero ella no. Parecía ser muy activa.
-No se confié señor Grygera- intervino Lou- Recuerde que hasta a la mejor cocinera se le va el ajo.
-No use términos tan coloquiales conmigo, Coleman. Además, estos dos chicos pueden con lo que sea y tus pupilas, y no refiero a las de tus ojos, son muy buenas en cuanto a la protección se refiere y Xavi, que buen líder.
-No soy buen líder- negó el chico
-Si lo eres- le dijeron las chicas
-Jajaja, ustedes son divertidos- concluyó Ingg- ¿Qué les parece si jugamos un poco de polo? Eclair y yo capitanes
-Está bien, pero ahora Ángel estará en mi equipo- le grité a mi hermano.

Ese fue un momento agradable, feliz y divertido. Jugamos polo hasta entrada la noche, creo que eran las ocho cuando terminamos; y le dimos una paliza al equipo de mi hermano. Ese fue el último momento divertido de la semana, porque durante la cena, la alegría se nos quitó de un golpe…
Nos encontrábamos en el comedor, todos disfrutando de un momento de tranquilidad. Xavi, Mitsuki e Ingg seguían discutiendo sobre la última jugada que hicieron en el juego de polo, Ángel y la reina escuchaban a Mikuru que les platicaba sobre su ronda de vigilancia, Carol y Misuzu hablaban de… en verdad no sé de qué pero se reían al respecto, Lou estaba revisando unos papeles mientras comía y Midori y yo hablábamos sobre los caballos. Todo era perfecto hasta que un guardia llegó; le susurro algo al oído a Lou, de inmediato este se levantó y ambos se marcharon.
Todos quedamos con la duda. Xavi nos tranquilizó, diciendo que pasa eso siempre que ven a un gato en los muros.
Pero no había ningún gato. Diez minutos después, otro guardia llegó muy acelerado con Xavi, le susurro algo al oído. La sonrisa del chico se desvaneció al instante y con un brusco movimiento se levantó de la mesa.
-Midori, Mitsuki, vengan conmigo. Mikuru, Misuzu, llévense a las princesas y a la reina a la torre sur. Ingg, Eclair, acompáñenlas. Nos están atacando.
La respuesta de las chicas fue inmediata, Se levantaron y siguieron las órdenes de Xavi. Nosotros esperamos a que le reina se levantara de su asiento y la acompañamos hacia la torre sur, con Misuzu guiándonos para no perdernos. En el camino pudimos ver a varios guardias que corrían en dirección contraria a la nuestra mientras que gritaban “Esta en la torre norte”. Nos faltaba poco para llegar a la torre indicada cuando se nos apareció Axel.
-Cambio de planes, el intruso se movió a la torre este. Deben ir a la de oeste por seguridad; ah, Ingg y Mikuru, Lou pide su presencia para que le ayuden.
-Pero Misuzu…- dijo Hatake
-Estaré bien, me quedo con Eclair.
-Hermana, cuídalas.
-Tenlo por seguro Ingg.
Lo siguiente que ocurrió fu que nos cubrieron un montón de estrellas rojas y las palabras Ecto Transporta salieron de la boca de Axel Grygera. En un abrir y cerrar de ojos estábamos en una habitación de la torre oeste. Era una habitación con poca luz, pero pudimos iluminarla un poco más con unas velas que encontramos en un mueble.
Solo restaba esperar a que Xavi, Lou o mi hermano llegaran para sacarnos de ahí.

Solo se respiraba nerviosismo en esa habitación, y hacíamos lo posible por calmarnos.
Era evidente que Misuzu estaba asustada, pero trataba de controlarse para calmar a Carol, mientras que la reina Miriam se limitó a ver el cielo por la ventana, mientras que yo esperaba frente a la puerta y Ángel a mi lado sosteniendo firmemente el collar de Jimao.
Lo único que podíamos hacer era platicar e imaginarnos como lo estaban pasando los demás ahí afuera.
El tiempo dejó de correr para mí. Solo quería que eso acabara, la espera me estaba matando. Más de una vez me imaginé a mi hermano entrando por esa puerta diciéndome “todo acabo, lo tenemos” o a Diego cruzando el umbral y diciendo “te prometí que te cuidaría”. Pero ninguno de ellos apareció.
La espera era larga y lo más molesto era el hecho de no saber nada, ni siquiera el ruido de espadas chocando o de pasos apresurados se escuchaba en ese pasillo. Tal vez pasó una hora o dos, no lo sé en verdad, solo tenía una gran desesperación por estar ajena al problema.
La solución me la dio la reina, que mirándome a los ojos y con un gesto temeroso en el rostro se dirigió hacia mí.
-Ya llevamos mucho tiempo en esta torre. Eclair, hazme el favor de dar una vuelta por el pasillo para saber si ya acabo esto.
-Pero… las dejaría solas y mi orden fue...
-No estaremos solas, aquí esta Misuzu- me interrumpió Ángel- Es mejor con la espada que cualquier guardia del castillo.
-Está bien- me resigne, aunque de cierta forma agradecía el salir de esa habitación.- Misuzu ten cuidado, vuelvo en unos minutos.
-Estaremos bien Eclair- me respondió la chica, su voz denotaba una cierta seguridad- Anda, ve.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Jul 05, 2009 11:58 pm

Me dirigía a la puerta y la abrí. Al cruzar el umbral cerré con extremo cuidado para que no se escuchara nada. El pasillo al que salí estaba desierto, ni una señal de vida, ni un ruido ni nada. Caminé unos pasos a las escaleras que llevaban arriba sin lograr ver otra cosa más que ladrillos y antorchas. Me dirigí a las otras escaleras y el resultado fue el mismo, no había nadie cerca. Di un suspiro y justo cuando me decidí a bajar por esas escalinatas escuche como un cristal se rompía y enseguida el grito de Carol perforó mi oído. Algo malo estaba pasando en ese cuarto.
Corrí hacia la habitación movida por el gritó de la princesa. ¿Qué sería lo que pasaba ahí dentro? ¿Acaso el intruso logro llegar a esa habitación? Y lo más importante, ¿podría hacerle frente?
Llegué a la puerta y la abrí de un golpe. Al pararme en el umbral vi como Misuzu luchaba valientemente y protegía con su cuerpo a las princesas y reina de un sujeto de cabello largo y negro, con los ojos verdes y una expresión por demás fría en su rostro. Pese a eso, se veía atractivo… ¡no era momento para pensar eso!
-¡Torrente!- grité apuntando al misterioso atacante
El acostumbrado chorro de agua brotó de mis manos golpeando a aquel sujeto y mandándolo a impactarse contra el muro.
-Todas corran- gritó Misuzu- Nosotras dos nos encargamos de el
Las tres damas intentaron correr, pero un par de lo que parecían ser dardos de metal interrumpieron su fuga.
-De aquí nadie se va- dijo la voz del sujeto- Debo cumplir con mi objetivo
-¿Tu objetivo? ¿Quién eres y cuál es tu objetivo?- le dirigí desenfundando mi espada
-Mi nombre no les importa y mi objetivo solo yo lo conozco- fue su respuesta- Ahora, déjenme pasar
-Estás loco si crees que con eso nos vas a atemorizar- le respondí- No te dejare abandonar esta habitación.
-Mi misión es proteger a Ángel, a Carol y a Miriam- mencionó Misuzu- y lo voy a hacer.
El sujeto solo sonrió. Tomó firmemente su espada y la levantó a la altura de su pecho; esa espada llamó mucho mi atención, no se parecía a las que había visto antes, la hoja se veía muy fina en comparación a las que había visto antes. Aquel tipo comenzó a reír por lo bajo.
-Ustedes dos no están a mi nivel. Misuzu Uchiha, 18 años de edad; aprendiz de Lou Coleman y miembro de la guardia real. De los pocos Uchiha que quedan en el mundo desde la masacre de hace diez años, un hermano que vive con tus padres en la ciudad de Crove. El tuvo miedo de ser guerrero después de la masacre, y te quedan dos primos en tierras lejanas que siguen la tradición. Eres considerada la más débil del grupo. Y tú, eres Eclair Silver, la caballero elemental azul del agua. 26 años de edad. Tu maestro fue Oga Kamiki, el caballero mágico blanco. Hija de Saibo Silver, el caballero mágico azul y Emily Silver; hermana de Ingg Silver el caballero elemental blanco de viento y sobrina de Bill Silver alcalde de Takoi. Y también eres la más débil de los caballeros actuales. Creo que Coleman pudo armar una mejor defensa.
-Mira quién habla, un simple asesino- le respondí
-¿Simple asesino?- volvió a sonreír. Se quitó la tela que cubría su cuello para dejar ver nueve líneas que tenía ahí tatuadas. Cuatro a cada costado y una en el centro.
-Nueve líneas- tartamudeo Misuzu. Por alguna razón eso le preocupaba mucho
-Así es. Soy todo un reto, ¿verdad?

El tipo se abalanzó sobre Misuzu, lo cual tuve que evitar con mi espada. Ángel y Carol fueron obligadas por Miriam a salir del cuarto. Les ordenó buscar ayuda lo más pronto posible. Mientras que nosotras dos luchábamos contra este intruso, el cual no solo tenía fuerza, sino también una gran agilidad; fácilmente podía evadir todos nuestros ataques. Por más estocadas que le lanzamos nos fue imposible si quiera rasguñarlo.
Finalmente vimos la posibilidad de acertar un golpe si atacábamos al mismo tiempo, no podría evitarlo ni bloquearlo. Yo lo ataque por el frente mientras que Misuzu se decidió por un costado, parecía una decisión correcta, pero ese tipo nos sorprendió tomando dos dardos que cargaba en su brazo y con ellos pudo bloquear mi espada y con la propia detuvo el golpe de Misuzu.
-Me he enfrentado a toda clase de guerreros, expertos e inexpertos, pero ustedes son tan predecibles- se burló el sujeto.
-¡Predice esto!- gritó una voz femenina a mi espalda.
La reina Miriam Moloney se lanzo sobre nuestro contrincante y le propino un certera patada en la espalda que lo dejo en el suelo. El se levanto inmediatamente y se dispuso a seguir en la pelea, pero el ruido de una gran cantidad de pasos lo hicieron cambiar de idea. Me arrojó sus proyectiles que chocaron con mi armadura y me distrajeron un poco; a Misuzu la atacó con la espada. El sujeto hizo algo extraño, pues de un fuerte golpe produjo un ruido que dejó aturdida a la chica y hecho a correr hacia la puerta de la habitación. La reina intentó evitar su huida pero el sujeto la empujo y logro salir.

-¡Ahí va!- se escuchó la voz de Xavi.
-Intenten atraparme- dijo el sujeto.
Tomo otros dos dardos que colgaban de su brazo y los arrojó a donde estaba el joven. En ese preciso momento, Misuzu y yo salimos de la habitación para continuar la persecución y ella recibió el impacto de uno de los dardos. Gritó por el dolor que le causo la herida y se sujetó el brazo. Por lo que vi no era grave la herida, el proyectil solo la rozó.
Xavi se detuvo donde estábamos nosotras dos y revisó la herida de la chica Uchiha.
-Ustedes tres que esperan, ¡Vayan por el tipo!- ordenó a los guardias que lo seguían. Ellos lo obedecieron al instante.
-Xavi, también debes ir tú, eres el líder.
-Pero te hirieron Misuzu.
-Estará bien, nosotras la cuidaremos- le dijo Carol
-De acuerdo. Eclair, vamos tras ese sujeto.
-Te sigo Xavi.
Aun inconforme, el chico dejo a su amiga herida y hecho a correr conmigo tras ese misterioso atacante. Para guiarnos seguíamos el sonido de las pisadas del resto de los guardias. Al parecer la voz se corrió con gran rapidez, pues todos se dirigían a donde íbamos nosotros. En un punto nos encontramos con Midori e Ingg que nos acompañaron el resto del camino.
Finalmente llegamos a una enorme conglomeración de gente frente a la puerta principal; todos estaban alertas y no se movían. La voz de aquel sujeto misterioso se escuchaba entre los cuchicheos de los demás.
-¡Exijo que me dejen ir!- ordenaba aquel sujeto- O cuando menos negociar con algún superior.
-¿Qué sucede Justino?- pregunto Xavi a un guardia
-Ese sujeto, tiene a Mitsuki como rehén.
-¿Qué demonios dijiste? Déjenme pasar.
A empujones el chico nos se abrió paso hasta llegara con el invasor, quien efectivamente tenia a la chica Ishikawa en sus manos, amenazando con cortarle el cuello con uno de sus dardos. Cerca estaba Mikuru, quien solo empuñaba su espada.
-Déjala ir- ordenó el joven Guardado
-No es tan fácil señor Guardado. Deben cumplir con mis exigencias.
-No eres nadie para exigir nada.
-Tu amiga dice lo contrario- dijo el tipo, acercando su arma al cuello de la chica
-¿Qué quiere?
-Que me dejen ir. Abran esta puerta y denme unos minutos de ventaja, de lo contrario le rebano el cuello.

Lo que pensé que seria una larga meditación por parte de Xavi, que por lo menos duraría diez minutos, en verdad fue una rápida frase que en menos de cinco segundos salio de su boca.
-Midori, Ingg, Eclair, vengan conmigo.
Le hicimos caso al muchacho. Tal vez quería que nos acercáramos para comunicarnos su plan de rescate, tal vez en un susurro o con señas, pero no fue así.
-Esta bien. Accedo a tu demanda, pero solo tendrás un minuto de ventaja. Y si le cortas aunque sea un cabello, te prometo que ese minuto no existirá.
-Un minuto es lo que necesito para desaparecer, y descuida, tu amiga estará bien.
-Mas te vale, si no, ellos te atacaran a la cabeza.
-Te doy mi palabra. Ahora abren las puertas.
-Ya lo escuchaste Jake, abre la puerta.
-Pero… ¿no debemos esperar a Lou?- le sugirió el guardia
-¡Abre la maldita puerta Talbain!- le volvió a ordenar Xavi, esta vez amenazándolo con una espada.
El guardia llamado Jake Talbain tuvo que obedecer la orden. No creí que Xavi pudiera reaccionar así, pensé que nos daría algún plan de rescate o esperaría a Coleman, pero no, en vez de eso accedió a la demanda del intruso. Las puertas se abrieron, dejando ver el oscuro jardín frontal y detrás de esta unas pequeñas luciérnagas que en verdad eran las luces provenientes de las casas del reino.
-Listo, ahora libérala
-Como guste, joven Guardado. Yo cumplo mis promesas.
Dicho esto, el sujeto guardo sus dardos y empujó a Mitsuki hacia Xavi, para internarse en la oscuridad donde desapareció.
Todos nos quedamos mirando como aquel sujeto se desvanecía en la oscuridad del jardín, sin dejar rastro alguno. Xavi abrazaba a la chica, la cual se veía claramente asustada.
Mi hermano se acercó al joven Guardado y le puso la mano en el hombro.
-Hiciste lo correcto- le dijo
-Lo sé. Pero hay una persona que se molestara mucho.
-¡Xavier Guardado!- irrumpió la sonora voz de Lou Coleman en el vestíbulo- Eres un idiota, lo dejaste ir, ¿sabes que tan peligroso es ese tipo?- gritaba mientras se acercaba al chico
-No. Ni siquiera sé quien es el.
-Pues el era Gregory Sky, uno de los mejores asesinos del gremio.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Dom Jul 05, 2009 11:59 pm

Capitulo XV “La extraña amiga de Ángel”

Gregory Sky.
Ese nombre estuvo en boca de todos por una semana completa. Desde los guardias en el castillo hasta los niños del pueblo de Yaka. Todos sabían que ese asesino se había infiltrado al castillo y de la situación de Mitsuki. No sé que pensara Coleman, pero todo el pueblo estaba de acuerdo con la elección de Xavi.
Gregory Sky. Ese era el nombre que escuchamos aquella noche en Oaks, de aquel caza recompensas del que se quejaban aquellos tipos en la posada. Ahora sabíamos cual era la misión de la que hablaban y el no querías comentarles nada.
Solo había una cosa que no entendía hasta que Coleman nos lo explico, y es que no sabíamos porque este sujeto les causaba tanto miedo a todos en el castillo. La respuesta fueron las nueve líneas que tenía tatuadas en el cuello; estas eran el modo en que los asesinos se clasificaban y el nueve era el numero máximo. Se dice que solo los miembros de elite tienen ese numero y el era uno de ellos.

Los días que siguieron a esa noche fueron muy difíciles para todos: ahora no solo debíamos de dar la ronda de vigilancia en la mañana, también debíamos de darnos unas vueltas por el castillo en la noche y hacer guardia en las recamaras de la reina y las princesas mientras dormían; lo bueno de eso fue que nos turnábamos entre Xavi, Ingg y yo. Axel Grygera, por su parte, estuvo muy ocupado creando hechizos nuevos para la protección del castillo. Lo sorpréndete de ese tipo es que en dos días pudo poner una barrera mágica en todas las ventanas del castillo y también hechizó a todas las estatuas y armaduras de los pasillos para que actuaran como guardianes, a todo aquel que desconocían le pedían una clave. Sobra decir que mi hermano fue atacado por un par de estatuas.

Eso fue lo más relevante, hasta el jueves.
Esa mañana, Xavi estaba haciendo guardia frente a la habitación de Ángel y, como era la costumbre de todo aquel que vigilara esa habitación, estaba dormido. Axel utilizó magia para amplificar su voz y con un sonoro grito en la oreja del chico, lo despertó; claro, también por poco le provoca un infarto.
-Debe haber otra forma de despertarme- reclamó el joven.
-Si, pero ninguna es tan divertida como esta.- le respondió el hechicero.- Anda, vamos a desayunar.
-Pero, dejaría a Ángel sola y…
-No hay problema, Eclair y yo nos quedamos aquí- dijo Mitsuki
-Esta bien, pero a la menor señal de alarma vendré corriendo- advirtió Xavi
-Cálmate un poco, estará bien- le respondí.
En ese momento, escuchamos un grito proveniente del cuarto de la princesa. Era ella quien gritaba “No puede ser, va a volver”.
Inmediatamente, todos entramos corriendo a la habitación de Ángel después de que Axel volara la puerta. Cosa en verdad inútil, pues Xavi tenía la llave.
-¿Dónde está? ¿Dónde está?- preguntamos los cuatro al entrar.
-¿Quién?- pregunto la princesa, totalmente atónita después de nuestra impactante llegada.
-Ángel, te escuchamos gritar y…- comenzó a decir Mitsuki
-Ah el grito. Jijiji, es por esto.- nos mostró un pergamino escrito con una letra muy fina.
-Una carta- dijo Xavi
-Si, pero no es cualquier carta, es de Ana. Dice que va a volver.
-¿Ana va a volver?- gritó Mitsuki- Que bien, hace mucho que no la vemos.
-Si, desde que sus abuelos se la llevaron a ese viaje a Fortule hace ocho meses.
-¿Y cuando llega?- preguntó Xavi
-Esta carta la envía desde Ruto… y eso esta a…
-Una semana y media de aquí- completó Axel.
-Entonces… llegara en unos dos o tres días.
-¡Que bien! Debemos de preparar todo para su llegada.- estalló Ángel- debemos preparar la comida, unos músicos, tal vez algunos actores.
-Calma Ángel, ya nos encargaremos de eso después.- le dije, tomándola de los hombros-Ahora por favor, cámbiate de ropa. No creo que sea bueno dar este aviso con ropa de dormir.
-Tienes razón, debo calmarme. Pero no le digan a Miriam de esto, debo ser yo quien se lo comunique.
-Descuida, no le diremos a tu mamá.- le respondió Xavi
-Gracias, bajo en un momento.

Salimos del cuarto, claro, después de que Grygera reconstruyera la puerta.
El entusiasmo de Ángel era muy notorio, al igual que el de Mitsuki. Les alegraba que esa chica, Ana, volviera al castillo; pero a Xavi parecía incomodarle un poco.
-Xavi ¿estas bien?- le pregunté
-Si, solo que con la llegada de Ana también llegan más problemas para mi. Como es la nieta de una pareja de nobles, alguien va a tener que cuidarla.
-Ya veo. Y como siempre, serás tú.
-Exacto, además.- se detuvo y me hizo una señal para que m quedara junto a el. Esperó a que Grygera y Mitsuki se alejaran un poco para decirme algo más.- Esa chica es extraña.
-¿Extraña?
-Si. A veces creo que ella… pues… se siente atraída por… por…
-Se siente atraída por ti pero tú no le correspondes.
-Ja, bueno fuera, créeme que podría lidiar con eso, aunque de momento mi corazón lo tiene otra persona. Pero no, Ana es muy especial.
-Ya dime que es lo extraño en ella.
-Está bien. Veras Eclair, me temo mucho que Ana se siente atraída en mas de un sentido por Ángel.
Me quede mirando a Xavi. Obviamente, no le creí.
-Si claro. Eso es imposible, se supone que a las mujeres les gustan los hombres y a los hombres les gustan las mujeres.
-Pues díselo a ella.
-No te creo nada. De seguro es un chiste tuyo.
-No me creas, pero ya lo veras con tus propios ojos cuando ella llegue.

Las palabras de Xavi me dejaron pensando en que tan real seria eso. Aunque seguí sin creerle ni una palabra.
Rápidamente, la noticia de que Ana Monasterio regresaba a Yaka se extendió por todo el castillo, comenzando por el comedor a la hora del desayuno cuando Ángel le comentó a su madre sobre el regreso de su amiga. Sinceramente no sé quien se emocionó más, si la princesa o la reina, porque ambas reaccionaron con un grito y de inmediato se pusieron a planear que harían cuando aquella chica llegara. Y no solo ellas, también Carol y el equipo M se emocionaron con la noticia. Todos estaban felices por el regreso de Ana, menos Lou que se preocupaba porque debía de mandar a cuidar a alguien mas y Xavi, porque el seria el que llevaría el trabajo a cabo.
Y no era mentira, los siguientes días Xavi andaba de un lado a otro del castillo, verificando la seguridad de la torre donde Ana tenia su habitación, que todo estuviera en orden, llevando sabanas limpias, coordinando las rondas de los guardias, además de las practicas con el equipo M y las rondas de vigilancia que hacia con nosotros cada tres días. Por lo regular lo acompañaba un chico de apellido Talbain, el mismo que abrió la puerta la noche en que Sky se infiltro.
Creo que el menor trabajo nos lo llevamos mi hermano y yo, porque nos limitamos a hacer las rondas de vigilancia en el reino y a las clases de espada de la princesa; aunque quisimos ayudar con otras cosas no dijeron que con lo que hacíamos era suficiente.
Afortunadamente, esos tres días que tardaría en llegar pasaron muy rápido y antes de darnos cuenta, ya estábamos frente a las puertas del reino esperando a que la carroza que traería a la señorita Monasterio. Eso fue lo malo, porque desde que amaneció estábamos esperándola y no llegó hasta el medio día.

El sol estaba en su punto más alto, cuando Sebastian se apareció de pronto frente a Lou y le informó que la carroza acababa de cruzar las puertas del reino. Esa noticia le provocó una gran emoción a ambas princesas, que ya habían comenzado a celebrar.
-Eclair, dentro de poco veras que es verdad lo que te dije
-Si Xavi, claro. Y los cerdos tienen alas.
-Si se lo pides al señor Grygera si.

Xavi había sido tan insistente en ese aspecto que en cierto modo comencé a pensar que era la verdad; pero era imposible, eso iba en contra de todo lo que yo sabia, de la naturaleza. Pero tenia la duda…
Finalmente la carroza donde venia Ana se detuvo frente a nosotros. Era un carruaje como ninguno que yo había visto, no tenia nada que ver con los oscuros vehículos que Oga utilizaba para viajar; este por el contrario, tenía un brillo especial. Su color azul turquesa resplandecía con el sol y los decorados dorados igual nos cegaban al reflejar la luz del sol. Uno de los guardias se acercó y abrió la puerta por la cual se veía un interior oscuro que era escasamente iluminado por el sol que lograba filtrarse por la ventana. Ahí se lograba ver una figura humana, que de inmediato intentó salir. Al darse cuenta, el guardia que abrió la puerta le tendió su mano. Ella la tomó y salio fácilmente del carro.
Al ver su cara, todos los presentes la saludaron con una reverencia. Pertenecía a una familia de nobles. Esta chica era alta, con un aspecto que denotaba un cierto grado de rudeza, pero sus ojos reflejaban a una persona amable y tranquila; su cabello azul no llegaba más allá de sus hombros y combinaba a la perfección con el vestido que llevaba puesto, que era también azul. Coleman se acercó y fue el primero en dirigirle unas palabras:
-Señorita Monasterio, es una alegría verla de nuevo. ¿Qué tal el viaje?
-Siempre tan correcto Lou. Solo puedo decir que es bueno estar en casa.
-¿Tan mal le fue en el camino?
-No, fue un viaje tranquilo. Pero nada como el hogar.
-En eso tiene razón señorita.
Ambos caminaron por el pasillo que los arbustos formaban y conducían directo a la entrada donde la princesa esperaba a su amiga; pero al ver a Xavi, Ana se dirigió a el y con una gran sonrisa lo saludó.
-¡Hola Xavi! Tanto sin verte a ti y a tu equipo.
-Lo sé. Ocho largos meses.
-¿Y como les ha ido en este tiempo?
-Difícil, como sabes, Ángel esta en peligro- le respondió Midori
-Así, escuche que quieren el collar. Vaya, veo que tienen nuevos amigos.
-Ingg Silver, el caballero blanco- se presentó mi hermano
-Eclair Silver, la caballero azul- hice lo mismo
-¿Los legendarios caballeros de Takoi?- se sorprendió la chica- Sorprendente, nunca en mi vida he visto a un caballero real.
-Pues acostúmbrate Anita- le dijo Misuzu- Van a estar aquí por un largo tiempo.
-Tan grave es la situación.
-Después hablaremos de eso señorita Monasterio- intervino Coleman.
-¡Ana!- gritó la voz de una niña.
Al voltearnos a ver de donde provenía, vimos a Carol acercarse corriendo hacia la señorita Monasterio y detrás de ella, la reina y Ángel que trataban de seguirle el paso.
-Carol, cuento tiempo. ¿Acaso creciste un poco?
-Ay Ana, que cosas dices. Pero creo que si crecí un poco.
-Y dime… ¿Ángel ya tiene novio?
-No, todavía esta libre. Xavi es muy torpe como para decirle algo e Ingg ya se va a casar.
-¡Oye!- gritó el joven Guardado.
-Ah, que bien.- después de decir eso, pude ver que en su rostro se dibujaba una expresión de gran alivio. ¿Seria acaso que…?
-¡Ana! Bienvenida a casa amiga- la saludó Ángel con una fuerza abrazo.
-¡Oh! Por fin te vuelvo a ver, Ángel, mi amor.

En ese momento nuestra duda fue despejada y nos dimos cuenta de que Xavi nos decía la verdad; Ana si estaba enamorada de Ángel y lo declaraba sin tapujos. A los demás no pareció molestarles, tal vez ya estaban acostumbrados, pero eso no quito mi expresión de asombro… ni la de Ingg.
-Se los dije- mencionó Xavi.
-Debemos hacerte caso más seguido- le respondió mi hermano
-Descuiden, estoy acostumbrado.
-Princesa, deberíamos de entrar al castillo, usted sabe, por seguridad.- intervino Lou
-Esta bien, vamos al castillo todos- ordenó Ángel
-Espera un poco, Xavi ¿podrías traer ese cofre rojo?- dijo Ana- Ahí traigo unos regalos
-Por supuesto. Ya lo llevo.
-¿Qué traes ahí?- le preguntó Carol
-Unos regalos para todos ustedes. Ah, lamento no traerles nada a los hermanos Silver, pero no sabia que estarían aquí.
-No hay problema, no te disculpes por ello- le dije
-Si, además, con todas las cosas que ya nos dieron aquí, apenas y cabremos en los caballos- bromeo mi hermano.

Finalmente, entramos al castillo; más que nada, para evitar que Coleman nos molestara todo el tiempo. En esos pocos minutos, me di cuenta que Ana nunca se separaba de Ángel y en ciertos momentos, se sonrojaba por alguna palabra sospechosa que escapaba de su boca.
Xavi decía la verdad.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jul 06, 2009 12:02 am

Capitulo XVI “El pasillo de los caballeros”

Desde la llegada de Ana, la princesa se veía un tanto mas alegre. Y claro, ahora su mejor amiga estaba junto a ella para afrontar esta situación tan complicada. Y los regalos que trajo también alegraron un poco a la familia real. A Carol le dio un muñeco con forma de dragón; lo más curioso eran sus colores, pues nunca había visto a uno morado con la panza amarilla. A Ángel le regaló un brazalete con un espejo en vez de joya; para el equipo M un collar con le nombre de cada una, a Xavi le tocó recibir unas fundas nuevas para sus dos espadas y a la reina le trajo una cuadro de un caballero, que resulto ser Sir Justo del Valle, el caballero de las montañas.
-Otro cuadro- dijo Coleman al verlo
-Si, otro cuadro. Pero este no estaba en la galería- dijo la reina- Lou, ya sabes donde ponerlo.
-Claro su alteza. Iré a ponerlo en su lugar ahora mismo.

Tengo que admitir que me dio mucha curiosidad saber en donde iban a poner ese cuadro. Dijo que ese no estaba en la galería…
Me quedé con la duda toda la tarde, pues nadie me dijo exactamente que era esa galería y tampoco se me ocurrió preguntarles; estaba mas interesada en ver como Ana actuaba con Ángel. Lo que ella sentía era evidente, pero en algunos momentos sabía esconderlo muy bien, me parece que Ángel no se daba cuenta o cuando menos fingía no saberlo.
No hay más que decir del día de la llegada de Ana Monasterio a Yaka; pues lo más interesante fueron los regalos.
En los siguientes días tuvimos unas sesiones de entrenamiento muy pesadas, y es que se nos unió una mas a las practicas. Ana Monasterio. Y por si fuera poco, Ángel logró convencer a Lou de dejar a las M´s practicar con nosotros. El único que no pudo acompañarnos fue Xavi, el se quedó a ayudar al Coleman con el papeleo o a vigilar los muros del castillo junto a su amigo Jake Talbain. Parecía no importarle, de hecho, la mayoría de las veces se paseaba frente a nosotros junto a su amigo y solían reírse de no se que cosas. Muy raros los dos.

Una tarde, después de nuestra ronda de vigilancia por las calles del reino, ahí estaba el joven Guardado, esperándonos al pie del castillo. Su porte serio e inmutable llamaba la atención, hasta que nos vio. Me acompañaban Misuzu y Midori.
Nos saludó a las tres de forma amistosa, con un abrazo y un beso en la mejilla. Nos comentó que éramos el primer equipo en llegar y por eso nos tenía un regalo especial: heno para los caballos. Midori se ofreció a llevar a los caballos al establo y darles de comer, así que nos dejó a los tres solos.
-Se lo compre a un tipo que pasó con una carreta llena. Diez monedas doradas la bolsa, una ganga.
-¿Le compraste a los demás?- le preguntó Misuzu
-Si, una bolsa de nueve monedas doradas.
-Cuanto favoritismo- le respondí.
Ellos dos solo se rieron. En ese instante noté algo diferente en Xavi; en esta ocasión, en su pecho vi una cruz de color dorado que colgaba de una cadena con unas piedritas en forma de corazón, sus colores eran desde morado, pasando por azul y llegando al dorado. Un rosario como nunca había visto en mi vida.
-Oye Xavi, no había visto ese rosario antes
-¿Este? Siempre lo traigo, pero debajo de la ropa.
- ¿Y por qué ahora lo traes de fuera?- le preguntó Misuzu
-No sé, solo se me ocurrió.
-Nunca había visto un rosario así. ¿De donde lo sacaste?
-Un monje me lo regaló cuando me nombraron segundo al mando. Me dijo que siempre lo trajera porque me sacará de una situación difícil. De momento solo lo uso para rezar.
-¿No será que tiene algún poder en especial?- le pregunté
-Jajaja, hasta crees. En todo el tiempo que lo he tenido no ha hecho nada.
-Tú me dijiste otra cosa, que el monje te dijo que mientras lo llevaras Dios nunca te abandonaría.- agregó la chica Uchiha
-Cierto, ¿Cómo se me olvido?
-Ay niño, que despistado eres.
-Tú estas igual que yo.
No pude evitar reírme con esos dos discutiendo. Eran como un par de niños que peleaban por un dulce. Si de algo no tenia tiempo en Yaka, era de ponerme triste, porque siempre llegaban mi hermano o Xavi, o alguna de las M’s, o Carol, o Ángel. La tristeza no era un sentimiento común en ese castillo.
En ese momento recordé la duda que había tenido toda la semana. Recordé lo de la famosa galería donde el cuadro de Sir Justo del Valle estaba siendo exhibido.
-¿Ustedes saben donde lo tienen?
-Si, pero no podemos decirte- me respondió Xavi- Es uno de los tesoros de Yaka y solo la familia real tiene acceso a el.
-Ay Xavi, como eres. Tú ya has ido varias veces.- le reclamó Misuzu
-Si pero todas ellas fueron acompañando a la princesa. Se que con Ángel no hay problema, pero no sé como reaccione Miriam y si Lou me descubre va a ser un mes de problemas para mi.
-Descuida Xavi, solo quiero saber que hay en dicha galería- le dije
-Ah. Pues no te puedo decir.
-¡Xavi!- gritamos las dos.
Para fortuna del chico, mi hermano y las otras dos chicas estaban acercándose.

El preguntarle a Xavi sobre que había en esa galería solo aumentó mi curiosidad. Como no me dijo absolutamente nada, me dediqué a tratar de sacarle la verdad el resto de la semana sin ningún resultado. Lo mismo le comenté a mi hermano, pero no me prestó su apoyo para tratar de sacarle información a Xavi.
-Lo siento Eclair- se disculpó- Pero es que como el dice, si solo la familia real tiene acceso a esa galería, es algo que debemos respetar.
-Lo sé Ingg, pero se sincero ¿no quieres entrar?
-Pues la verdad… si. Ya me contagiaste la curiosidad por saber que rayos tienen ahí. Supongo que solo son unos cuantos cuadros, pero deben ser muy interesantes.
-Lo vez, estas igual de curioso que yo.
-Somos un par de curiosos, jaja.

En la semana la rutina no bajó la curiosidad que sentíamos. Y es que Xavi se la pasó mencionando dicha galería más de una vez en los momentos que estábamos juntos. Finalmente se dio cuenta de que hablar tanto del tema nos molestaba un poco a mi hermano y a mí. Se disculpó por fastidiarnos con el tema y para demostrar su arrepentimiento, dijo que nos suplantaría esa noche y la siguiente en nuestra vigilancia nocturna. Aceptamos gustosos su oferta. En verdad me pareció un lindo detalle de su parte, y todo un sacrificio para el, pues es bien sabido por todos que si hay algo que Xavi sabe hacer, es dormir.

Ya estaba entrada la noche cuando por fin nos fuimos a dormir. Ángel había insistido mucho en que le contáramos como fue nuestra aventura con Oga y el resto del equipo s quedo a escucharnos; pude ver claramente como Xavi no perdía detalle y trataba de escribir casi todo lo que mi hermano y yo contábamos, mientras que Mitsuki y Mikuru lo miraban con atención, atraídas por la velocidad con la que escribía el chico. Aun así no pudo escribirlo todo y nos pidió de forma muy amable que le repitiéramos el relato otra noche. No pudimos decirle que no.

Todo en el castillo estaba en silencio. De noche todo se calmaba y forzosamente se escuchaban los pasos de algún guardia. Al parecer todos dormían a esta hora, menos dos personas. Uno era Xavi que hacia guardia y la otra persona era yo.
Desde el momento en que entré a mi habitación no podía dejar de pensar en Diego. Cuando estaba frente al espejo, cepillando mi cabello, no pude evitar imaginarme a Diego atrás de mí; incluso llegué a pensar que estaba ahí, que quería platicar conmigo, pero al voltearme me di cuenta de que no era así. Solo era mi imaginación, pero fue lindo imaginarlo con esa mirada tan tranquila, como la última vez que lo vi.
No se cuanto tiempo paso, pero desde ese momento me dediqué a mirar la luna desde la ventana y recordar los viejos tiempos, a Diego y el día que se fue. Por primera vez, no lloré al recordarlo, en vez de eso, me sentía feliz pero no entendí porque.
Vino a mi mente otro rostro, pero justo al momento en que me lo imaginaba alguien llamó a mi puerta.
-¿Qui-quien es?
-Eclair, soy yo, Xavi.
-¿Xavi?- corrí a abrir la puerta- ¿Qué ocurre? ¿Algún intruso?
-Nada de eso, es solo que encontré una cosa sospechosa y quisiera que me acompañaras a ver que es.
-Está bien.- abrí completamente la puerta y salí de mi habitación. Xavi me miro sorprendido
-¿No se supone que estabas dormida?
-Todavía no- le respondí un tanto apenada- A veces… medito las cosas que pasaron en el día.
-Ah… te pareces mas a Ingg de lo que creía. Bueno, acompáñame por tu hermano, a el también le llamara la atención lo que encontré.
Fuimos a la puerta de la habitación de mi hermano. Llamamos una vez pero no tuvimos respuesta, lo hicimos de nuevo, pero Ingg seguía sin responder. Tuvimos que llamarlo otras tres veces para que porfin se despertara. Abrió la puerta, el sueño era evidente en su rostro.
-¿Qué sucede?- nos preguntó tratando de contener un bostezo
-Ingg, Xavi se encontró algo sospechoso y quiere que lo acompañemos a ver que es.
-A si… ahí voy.- nos dijo perezosamente.
El se tardo media hora en salir. Estoy segura de que se durmió de nuevo. Finalmente salio de su habitación y nos acompaño.
Xavi nos guiaba por el pasillo que llevaba al cuarto de la princesa, eso me hizo preocuparme, pero pasamos de largo y seguimos adelante hasta otra entrada con una placa verde. Entramos por ahí y terminamos en otro corredor con dos puertas. Aparentemente no había más salida que esas dos puertas, pero Xavi nos sorprendió abriendo una trampilla que había en el suelo, bajamos por esta y terminamos en un cuarto tan oscuro que no veíamos ni nuestras manos. Sentí que alguien se acercaba a mí. Era Ingg.
-Eclair, esto no me gusta nada- me susurró- Puede ser un trampa de Misa Yayoi
-Lo sé. Desde que me llamó me pareció raro.
-Déjame ver que hace- dijo mi hermano- ¡Oye Xavi! Esta muy oscuro, no se ve nada
-Descuida Ingg, enseguida enciendo una antorcha.
-Pero no tienes como hacerlo.- le mencioné
-¿Quién dijo que no?
-¡Iluminei!- gritó la voz de Grygera.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jul 06, 2009 12:02 am

Al escucharla me imagine que era Yayoi, pero me equivoqué. Una especie de estrella apareció frente a nosotros y su brillo iluminaba toda la habitación. Me di cuenta de que estábamos frente a una gran puerta de metal rojo con el sello real grabado, a ambos lados había unas armaduras a modo de vigilantes y a nuestro costado, estaban las chicas de la Guarda real; junto a una de las armaduras estaba Axel y frente a la puerta se encontraba Xavi.
-¿Qué es esto?- pregunté sorprendida
-Bienvenidos a uno de los tesoros de Yaka.- dijo Mitsuki casi gritando. Xavi le señalo bajar su tono.- Jeje, el pasillo de los caballeros
-¿El pasillo de los caballeros?- preguntamos al unísono mi hermano y yo. No entendimos que era eso.
-El pasillo de los caballeros, es la única galería del mundo donde se encuentran pinturas de cada uno de los caballeros que han existido.- nos respondió Axel.
-Y existen- agrego Xavi.- Ya no perdamos tiempo, entren al pasillo de los caballeros.

El joven Guardado abrió las puertas de par en par, dejando ver un oscuro pasillo del cual solo se veían sombras. Grygera apuntó si bastón hacia la estrella que su hechizó produjo y esta salio disparada hacia ese pasadizo, donde se dividió en varias partes y formaron una hilera que lo iluminaba completamente. Una vez con luz, pudimos ver que solo había pinturas en ese lugar.
-Las damas primero- dijo Ingg.
No tuve más remedio que pasar, igual que las cuatro M´s. En cuanto cruzamos, Xavi nos siguió y un poco más atrás venían mi hermano y Axel. No importaba hacia donde mirara, en todos lados había un caballero que nos seguía con su vista.
Ese lugar me sorprendió mucho, efectivamente, había pinturas de todos los caballeros que conocía e incluso algunos que no conocía. El primer retrato que pude ver fue el de Lord Marcus Belmont, el caballero de la niebla. El fue el primer caballero que fue nombrado y además poseía poderes como nosotros. Le seguía Sir Julio Valente, el caballero del mar; Lord Albert Creed, el caballero león; y fue ahí cuando me di cuenta de que estaban acomodados en el orden en que había aparecido. Seguí caminando por el pasillo, acompañada por las M´s que hacían comentarios sobre algunos de los caballeros y me decían el nombre de aquel caballero que no conocía. Sin duda, los cuadros más llamativos eran aquellos de los caballeros más famosos que habían existido; entre ellos estaban el famoso Sir Roldan, el conocido y fiero Rodrigo Díaz de Vivar; también estaba Lady Diana la primera, se le llamaba así porque fue la primera mujer en ser nombrada caballero. Por supuesto, estaba Goare Jimao el caballero de cristal. Pero uno que nos llamo más la atención fue el de Dionisio el invencible, famoso porque nunca perdió ni un combate y derrotó al demonio de fuego blanco. Por alguna razón, la guardia real se detuvo a admirar ese cuadro en específico.
-¿Qué les llama tanto la atención de Dionisio?- les pregunté
-El es el caballero mas enigmático que ha existido- me respondió Mikuru- Nadie sabe de donde llegó, además, su leyenda dice que el murió dos veces.
-¿Murió dos veces?- se sorprendió mi hermano que llegó justo al momento en que dijo esa frase.
-Es parte de la leyenda. No es seguro que sea cierto.- dijo Xavi.- Continuemos, los que siguen les llamaran mucho la atención.

Me imaginé que seguían nuestros cuadros, los de los caballeros elementales de Yaka, pero no. En vez de eso estaban los de dos caballeros legendarios, dos de los más poderosos, temidos y respetados: Sir Paolo de Katzujar, el caballero del negro resplandor (quien no era otro mas que el mismo abuelo de Kyro Katzu) y El Caballero de la Blanca Luna.
-Esos son quizás los caballeros más fuertes que han existido.- dijo mi hermano.
-A decir verdad, el Caballero de la Blanca Luna carecía de poderes, pero su determinación le hacia muy peligroso- nos comentó Axel.
-Y yo le robé el titulo- confesó Ingg
-Bueno, considerando que están más relacionados con el de lo que creen, no creo que le importe.- mencionó Xavi. Inmediatamente se tapó la boca; otra vez se le salio la información.
-¡Xavi!- le reclamaron las chicas
-Lo siento, se me salio. Pero no puedo creer que no lo sepan.
-¿Qué debemos saber? ¿Y porque dices que estamos mas relacionados con el Caballero de la Blanca Luna?- le pregunté inmediatamente.
-Am… jeje.- se limitó a decir.- Es que… creo que ahora debo decirles. Verán, Ingg, Eclair; ustedes dos son… nietos del Caballero de la Blanca Luna.
-¡¿Cómo?!- nos sobresaltamos los dos- Pero… el abuelo era… el nunca…
-Era un secreto- agregó Midori- Uno de los más grandes de la historia de los caballeros.
-Pero… papá nos dijo que el abuelo era un consejero- mencioné
-¿Y quien dijo que era hombre?- interrumpió Xavi, que inmediatamente recibió un golpe en la cabeza por parte de Mikuru.
-Deja de hablar de más- le reprimió.

Apenas iba a tomarlo del brazo para preguntarle sobre esa declaración, cuando el sonido de las puertas de metal abriéndose nos asustó a todos.
-Con que aquí están todos- dijo una voz femenina a nuestras espaldas.
Nos volteamos y vimos a la reina Miriam Moloney entrando al pasillo, acompañada por Ángel y Carol.
-Les dije que lo harían esta noche- gritó Carol.
-Y se nos adelantaron- le respondió su tía- Nosotras íbamos a traerlos mañana a primera hora.
-Lo siento Miriam- se disculpó Xavi- Pero es que los molesté toda la semana con esto y creo que era justo traerlos.
-Entiendo Xavi. No importa.
-Oye mamá, ya que estamos aquí- intervino la princesa- Deberíamos mostrarles lo que falta ¿no?
-Si, hagamos eso tía
-Esta bien, si no tienen ningún inconveniente.
-Por supuesto que no- dijo Xavi- ¿Y tu Axel?
-Que continúen nuestro trabajo.
-¡Si!- explotó Carol. Nos tomó de las manos y salio corriendo llevándonos hacia la siguiente pintura.- Esta es una de mis favoritas. Es la de Justino Steiner el caballero de metal.
-Todas son sus favoritas- escuché decir a Midori.
-Será mejor alcanzarlos antes de que les arranque los brazos- dijo Ángel
-Yo te acompaño- se ofreció Xavi.
-Pues ahora vamos todos.- agregó Misuzu sumadote al grupo.

En verdad me hubiera gustado sacarle a Xavi la verdad sobre el Caballero de la Blanca Luna, pero después de unos cuantos cuadros más, pensé que era mejor dejarlo así. Otro día podría preguntarle al respecto, porque por ahora estaba muy entretenida admirando a los caballeros anteriores a nosotros con mis nuevos amigos

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jul 06, 2009 12:05 am

Capitulo XVII “Día de campo”

El hecho de que Axel usara un hechizo silenciador la noche que fuimos al pasillo de los caballeros nos fue muy útil para evitar a Lou. Aunque incluso la reina se dio cuenta de nuestra visita, a ella no le molestó en absoluto, al contrario, el tiempo que pudo estar con nosotros lo disfrutó… o al menos una buena parte. Esa noche la vimos sonreír varias veces hasta que llegó al cuadro de Lord Clark Hunter, el caballero del océano. Cuando lo vio, se puso triste, igual que su hija; las dos se quedaron mirando ese cuadro mucho tiempo más que los otros.
-Oye Midori, ¿Por qué se pusieron así al ver ese cuadro?- le pregunté
-Lo que ocurre es que Lord Clark Hunter fue alguna vez el rey de Yaka.
-¿Entonces ese es el padre de Ángel?- preguntó mi hermano
-Si. Murió hace unos diez años, durante la gran guerra costera.
-El reino de Fortule pidió ayuda y el acudió al llamado.- continúo Mikuru- Partió con cinco mil hombres. Solo regresaron ocho.
-Y uno de ellos fue Lou- intervino Xavi- Si me disculpan, debo hacer un trabajito. ¡Oye Ángel!

Desde ese momento y hasta que nos fuimos de la galería, Xavi se la pasó pegado de Ángel. No sé que tanto hablarían, pero estuvieron juntos todo el tiempo. Y así fue el resto del mes.
La vida en Yaka siguió como de costumbre y sinceramente, ya nos estábamos aburriendo todos. Pero había algo que me llamaba mucho la atención.
Ángel se veía triste, muy triste la verdad. Parecía que nada la animaba, dejó de ir por unos días a la clase de espada, pasaba mucho tiempo en el cementerio y en la capilla. Y también había momentos en lo que nadie sabía donde estaba, ni Ana.

Tenía una sospecha del problema, tal vez el ver el retrato de su padre le afecto.
Esa sospecha se confirmó casi dos meses después de que visitamos la galería, cuando escuche una conversación que Axel y Xavi mantenían con Coleman.
-Por favor Lou- insistía Xavi- Ha estado muy desanimada estos días, tú mismo la has visto.
-Lo sé Xavier, pero no se puede. Estamos en una crisis.
-Pero Lou
-Ya dije que no se puede. Sky o Yayoi pueden estar por ahí y resultaría un gran riesgo
-Señor Coleman- intervino Axel, con un tono muy calmado- No se preocupe, todos nosotros iremos para cuidar a la princesa.
-¿Todos? ¿Y dejar el castillo sin guardia? No lo creo.
-No dejaremos el castillo solo- agregó Xavi- Tú te quedarías aquí y le digo a Jake que tome a unos cuantos de los muchachos y no se despeguen de la reina.
-No me agrada mucho la idea.
-Por favor Lou, no me gusta ver a Ángel triste- le rogó por última vez el joven Guardado
Coleman dio un suspiro que no oculto su enojo y finalmente dijo las ansiadas palabras por sus dos acompañantes.
-Esta bien, vayan a esa excursión.
-¡Oh sí! Gracias Lou, gracias, iré a avisarle a Ángel ahora mismo.

Y dicho esto, Xavi salio corriendo hacia el jardín central, donde supongo, estaba la princesa. Por otra parte, Grygera no se inmuto. Se quedo parado, mirando hacia donde yo estaba. ¿Acaso me vio?
-Eclair, ¿podrías darle el aviso a tu hermano?
-Si, ahora mismo voy- le respondí tímidamente, asomándome del muro tras el cual estaba oculta.
-¿Cómo supo que ella…?- le pregunto Coleman
-Fácil, soy Axel Grygera, el mago mas poderoso del mundo.- dijo mientras comenzaba a caminar. Dos minutos después me di cuenta de que había un espejo a mis espaldas.

Busqué a mi hermano. Pensé en decirle de la excursión, pero me pareció mejor idea llevarlo con Xavi para que le explicara bien que ocurría. No tarde mucho en encontrarlo, estaba junto con Carol, Mitsuki y Misuzu contándoles sobre el día que derrotó a Oga. Su narración iba en el momento en que Diego acababa de morir.
-Y ahí murió. El caballero rojo murió en manos de su amada.
-Siempre le pones mucho sentimiento a esa historia- lo interrumpí.
-¡Eclair! Yo no sabia que estabas aquí.
-Acabo de llegar. Xavi quiere hablar con nosotros pero no se de que.
-¿Xavi los mando llamar?- preguntó Carol.
-Je, creo que tendrán que esperar para eso- señaló Misuzu- Ahí viene con Ángel.

En efecto, ahí venían los dos chicos. Ambos abrazados y se veía que platicaban mucho, además, Ángel mostraba en su rostro felicidad.
-Supongo que podemos llevar un montón de comida.- decía al joven Guardado- Y a los caballos.
-Buena idea, hace mucho que no practico equitación en campo silvestre.
-¿Y puede ir Ana?
-Claro, iremos todos. Esa fue la condición.
-Creo que nunca antes me había gustado tanto una condición que nos pusiera Lou.
Ni caso nos hicieron. Pasaron de largo, aunque noté que la cabeza de Xavi se desvío un poco.

Nos enteramos de modo formal en la tarde. Xavi y la princesa nos mandaron llamar a todos para presentarnos en la sala del trono. Ahí nos dijeron lo que yo ya sabia, se organizaba una excursión. Lo que no sabia era cuando o donde se haría la excursión.
Seria en el bosque, cerca de las minas de cristal de Yaka, y saldríamos dentro de dos días. Tiempo suficiente para organizar a los guardias que se quedarían en el castillo.

Dos días después nos encontrábamos en el bosque, en un pequeño claro. La luz del sol apenas lograba filtrare entre los árboles y una fresca brisa soplaba mientras disfrutábamos del momento.
Lo primero que hicimos al llegar fue una caminata por el lugar mientras que Axel se dedicó a levantar un pequeño campamento; incluso levantó una tienda para que pasáramos la noche. Cuado regresamos, el nos hizo entrar a todos en una tienda pequeña donde solo cabía una persona; bueno, solo en apariencia, porque una vez dentro, nos encontramos en un lugar tan grande como la casa del tío Bill.
Poco después, a las chicas se les ocurrió que jugáramos unas carreras por el bosque. Ese Axel Grygera resulto ser muy útil ese día. El mismo diseñó el camino por el cual competiríamos y hasta lo acordono. Jugamos carreras de dos contra dos. Mi primer rival fue Mitsuki y le gane. Mi hermano perdió su carrera con Ana. En la carrera de Ángel y Mikuru gano la princesa, Midori le gano a Carol y en mi opinión, Xavi se dejo ganar por Misuzu.
Ese día descubrí que Guardado era el peor jinete de la guardia real; también le ganaron Carol, Mikuru, Midori, Ana y Ángel. Y sin duda, las mejores fuimos Midori, Ángel y yo. Después de esas divertidas carreras, y después de que mi hermano se golpeara la cabeza con una rama, nos fuimos a comer.

Los caballos con los que habíamos salido estaban amarrados a los árboles y Midori les había llevado comida y agua. Los que resaltaban eran Hurricali y Eco, porque llevaban armaduras.

Mientras que Mikuru y yo preparábamos la comida; Carol, Xavi, Misuzu y Mitsuki se dedicaron a practicar un poco con las espadas, Midori y mi hermano atendían a los caballos, Ángel y Ana estaban sentadas en la rama de un gran árbol que estaba cerca de nuestro campamento y Grygera estaba acostado a la sombra de otro árbol mientras leía un libro.
No tardamos mucho en preparar los platillos que comeríamos esa tarde, por fortuna ambas somos muy diestras en cuanto a la preparación de alimentos se refiere y también nos ayudó mucho que la mitad de la comida ya estaba preparada.

La hora de comer fue muy lenta, y es que entre pláticas, bromas y unos cuantos cuentos muy perturbadores por parte de Axel nos acompañaron mientras disfrutábamos de la comida. Los platillos éxito fueron unas papas cocidas y un postre helado que Grygera hizo.
Después de comer no teníamos muchos ánimos de seguir haciendo juegos ni nada parecido, estábamos muy llenos, simplemente nos recostamos en algunos árboles y sin darme cuenta, me quedé dormida.
Cuando desperté me encontré con Carol dormida en mi regazo y Midori a mi lado; Misuzu, Mikuru y Axel estaban apoyados entre si, igualmente viviendo en su mundo de sueños. Eran los únicos que estaban dormidos. Mi hermano y Xavi discutían algo sobre ir a algún lado, mientras que Ángel, Mitsuki y Ana no dejaban de señalar un punto entre las montañas.
-Espero que Ingg nos de permiso de ir- logré escucharle a Ana
-Yo creo que sí, Xavi y yo las acompañaremos- le respondió Mitsuki
-Me pregunto si los mineros nos dejaran pasar- mencionó Ángel- No dejan que nadie ajeno al gremio entre.
-Tienen que dejarte, eres la princesa- le contestó Ana- Pero tú ya has entrado antes, ¿o no?
-Si, un vez el año pasado. Pero no recuerdo muy bien que pasó, solo que mi collar empezó a actuar extraño.
-¿No fue cuando Lou dijo que casi se rompe el sello?- intervino Mitsuki
-Creo que solo se romperá si yo…
-Buenas noticias chicas- interrumpió Xavi a la princesa- Podemos ir, pero a la menor señal de peligro, nos vamos.
-De acuerdo.- le dijeron las tres chicas.

Así fue como ese pequeño grupo nos dejó solos. Lo único que pude hacer fue escuchar como el cabalgar de sus caballos se alejaba de nuestro campamento. Di un suspiro.
Con solo escuchar sus voces me dieron ganas de ir, pero no podía moverme por tener a Carol dormida sobre mí.
-¿Qué se siente ser madre?- bromeo mi hermano
-Un poco pesado, pero es muy lindo.- le respondí- Y dime, ¿Qué querían ellos cuatro?
-Ir al túnel.
-¿Ir al túnel? Pero es ahí donde se encuentra el portal que abre el collar.
-Si, pero vamos hermanita, Xavi y Mitsuki van con ellas dos. Estarán bien
-Si tu dices eso Ingg.- le respondí con un suspiro- Y dime, ¿llevo mucho dormida?
-No lo sé. La verdad es que todos terminamos igual que tu.

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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   Lun Jul 06, 2009 7:43 pm

wow!!!
esto se pone mas interesante
hey pero no tardes tanto en
publicar el siguiente cap jeje ntk
tomate el tiempo necesario
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MensajeTema: Re: Eclair Silver: La leyenda del reino de cristal   

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